Valoración de intangibles comunicativos . Necesidad de una nueva reclulación audiovisual

 

Manuel Alonso Erausquin

 

La inclusión de los países del Este europeo en un mercado comunicativo abierto plantea la necesidad de revisar y planificar las posibilidades y modos de mantener la producción comunicativa enraizada en sus propios ámbitos históricos, sociales y culturales.

 

Los acontecimientos que, en agosto de 1991, transforma­ron la estructura política de la Unión Sovietica hasta hacerla desaparecer como Estado tuvieron una de sus primeras manifestaciones externas en la remodelación informativa de la televisión, encabezada por la aparición del noticiario Bre­rnia. Y el modo en el que la nueva orientación y el nuevo estilo de informar fueron conocidos en otros países, entre ellos España, puede con­siderarse, por diversos motivos, muy repre­sentativa, desde el mismo inicio del replantea­miento emprendido, de las posibilidades, pro­blemas y retos que la nueva situación plantea dentro del terreno de la comunicación audiovi­sual.

La conexión en directo con ese nuevo espa­cio informativo fue anunciada a los telespectadores de TV1 por el presentador de un pro­grama especial sobre la actualidad moscovita del momento. La conexión se recibió a través de la cadena estadounidense CNN, que tradu­cía al inglés las palabras de los presentadores del nuevo programa ruso, traducción que, a su vez, era traducida al español en Madrid, siem­pre en directo. Veamos cómo este sencillo acontecimiento encierra una serie de notas características muy representativas de la nueva situación.

 

INCREMENTO DE REDES

 

La vía tradicional de conexión para esa trans­misión hubiese sido la de Eurovisión e Intervi­sión, redes habituadas a colaborar en numero­sas ocasiones y cuya capacidad operativa era plena. Aparece un nuevo agente, de titularidad privada, mejor situado en ese momento, que desplaza a los agentes previos, de titularidad pública, en la determinación de la red que se usa y de los polos de arranque y posible mediación (eventualmente intervencionista) para la transmisión del mensaje.

El incremento de redes comunicativas y la sustitución de las existentes por otras nuevas, en diferentes terrenos, es un hecho creciente e incontestable. Dadas las circunstancias econó­micas de los países del Este europeo, con la inhibición estatal en el sostenimiento de las tra­dicionales emisoras de las televisiones públi­cas (1), y las dinámicas de las potencias comunicativas exteriores, también es innegable que la concurrencia interna de redes (y de nuevos emisores) viene y vendrá potenciada desde el sector privado exterior, bien a través de parti­cipación en privatizaciones (2), bien a través de nuevas implantaciones.

Esta entrada de nuevos intermediarios se puede producir, en un principio (como en el ejemplo inicial que hemos referido) de una manera improvisada y esporádica. Pero exige, de inmediato, el diseño de políticas y de regla­mentos, lo cual exige, a su vez, la determina­ción de objetivos y programas generales en los territorios de la comunicación masiva.

Los nuevos intermediarios, con su peso rela­tivo, sus relaciones internas y sus conexiones externas, son los que van a determinar las magnitudes e índices inputloutput del tráfico y comercio de carácter comunicativo que se desplieguen en el interior de cada país de la zona, entre unos y otros de estos países, y entre ellos y los más orieritales y occidentales. Esa estructura, aún por hacer, será, sin duda, determinante, cuantitativa y cualitativamente, del tipo de productos comunicativos que circu­len y del pluralismo real que representen y alienten. Y las bases de esa estructura, el arran­que de sus líneas fundamentales, debe dise­ñarse, desde los intereses propios y autóno­mos de cada país, con la suficiente cautela y celeridad para que no asienten con fuerza hechos o dinámicas poco deseables y diñciles de reconducir.

 

INCREMENTO DE RUIDOS

 

Al igual que se complicaba la labor comuni­cativa y aumentaba el riesgo de que apareciesen en ella disfunciones, al someter los mensa­jes de nuestro ejemplo de partida a una doble traducción simultánea, la ampliación de los intereses políticos y empresariales que entran en juego dentro de los nuevos esquemascomunicativos del área de referencia comple­jiza globalmente la tarea de creación.

Es preciso conjugar la apertura de esquemas rígidos en cuanto a los contenidos de los men­sajes (factor negativo previo y positivo actual), con la exigencia de rentabilidad por encima de la calidad (factor negativo actual y no condicio­nante anteriormente). Y es también necesario adaptarse a unos temas, corrientes y estilos de procedencia lejana, tanto por las fuertes exi­gencias del mercado interior, que deslumbra­do ante los usos ajenos acaba convirtiéndolos en moda, como por la necesidad de competir abiertamente en el exterior. Se corre el peli­gro, en consecuencia, de dejarse arrastrar por imitaciones de lo abundante (acción y movi­miento más bien intrascendentes) con abando­no de las maestrías propias (autoría enraizada en las culturas autóctonas).

Para relacionar este prediagnóstico con algún ejemplo representativo, señalaremos que hay indicios de abandono de las produc­ciones infantiles tradicionales de animación creativa con diversos materiales y procedi­mientos (escuelas de Jiri Trnka y autores para­lelos) para hacer filmes infantiles de acción (¡más caros!) con máquinas destructoras y des­truibles, al estilo occidental. O para apuntar, en la misma línea, alguna pregunta inquietante plantearemos: ¿qué posibilidades quedan y van a quedar para la aparición y crecimiento, desde la base, de un creador del tipo y trayec­toria de Tarkovsky?.

En conexión con estas reflexiones será preci­so también que los responsables de la produc­ción cultural comunicativa revisen la función, la eficacia y las posibilidades de mantenimiento de equipos y núcleos de trabajo. La produc­ción en torno a estudios estables y a plantillas más o menos vinculadas a ellos es completa­mente diferente a la producción a partir de empresas que alquilan medios específicos y contratan profesionales concretos para cada proyecto. Esto no es fácil, sin el compromiso y aportación del sector público. Pero el manteni­miento de una actividad de producción enrai­zada en este sector ha de sentar unas nuevas bases de selección y promoción de productos. El sentido del servicio público debe ser revisa­do. Y tal vez inventado, puesto que tampoco en los países de fuera del antiguo bloque existen abundantes ejemplos plausibles de gestión y orientación de las empresas de titularidad pública para la producción comunicativa.

 

LA COPRODUCCIÓN COMO HERRAMIENTA

 

La industria audiovisual del Este europeo ha demostrado, en general, poseer núcleos de tra­bajo con capacidad profesional suficiente como para producir películas y programas de calidad formal plenamente competitiva. También es conocida la creatividad de muchos de los autores audiovisuales del área. Su presencia y sus pre­mios en los diferentes festivales internacionales así lo avalan. Éste es un patrimonio real cuyos paí­ses dueños no debieran dejar evaporarse (y per­derse en su funcionalidad económica) por langui­decimiento ni por dispersión. Debieran, al contrario, tratar de rentabilizarlo, a través de una diná­mica de trueque, a la hora de establecer acciones conjuntas con empresas que provengan del exte­rior.

Tal defensa y explotación de los intangibles comunicativos propios supone un planteamiento difícil, porque exige mantener esos recursos hasta poder negociarventajosamente con ellos, y lograr que sean reconocidos y valorados en el momento de la negociación. Pero parece la única vía previsible para no partir de cero en el merca­do audiovisual global, y para contar con alguna posibilidad de futura presencia autónoma o semiautónoma en él. Y por si esto fuera poco, es la mejor vía para preservar la manifestación y la difusión efectivas de las peculiaridades culturales propias.

Este aspecto está teniendo especial trascen­dencia en todos los países del área occidental cuyos mercados están cuajados de producciones construidas a base de inquietudes, estilos, tonos y valores ajenos. El deslumbramiento de lo llegado de fuera con vigorosos aires de libertad (y abun­dante carne de librecambio puro y duro, bajo pie­les de apertura ideológica) salta por encima del mantenimiento y cultivo de unas peculiaridades culturales propias que, antes o después, se van a recordar, y hasta añorar, como irrenunciables. Sería importante que, para entonces, no estuvie­sen esas peculiaridades, en este bloque de paí­ses, excesivamente preteridas dentro del zoco del entretenimiento y la expresión. Es una oportu­nidad que en otros lugares ya se ha perdido.

La coproducción con aportación interna de recursos en especie (saber hacer incluido) que atraigan del exterior suficiente liquidez monetaria complementaria puede plantearse en terrenos preferentes desde el punto de vista económico y desde el punto de vista cultural. Desde el primero, serán países con similares estructuras produc­tivas y de costes en el campo audiovisual los más adecuados para entrar en la negociación. Desde el segundo, lo serán países próximos geográfica e históricamente, y capaces, por lo tanto, de sinto­nizar en intereses temáticos y en planteamientos expresivos, y de compartirlos.

Existen experiencias previas de coproduccio­nes de televisiones del Este con televisiones occi­dentales (por ejemplo, Checoslovaquia y España en programas filmados) que se establecían sobre la base de acuerdos entre empresas estatales. La variación de las estructuras de los mercados audiovisuales lleva a que las condiciones de coo­peración deban ser ahora revisadas. Una dificul­tad importante, en ese sentido, es la carencia de regulación para la nueva situación dentro de los países cuyo sistema político ha variado (3). Una vez más, nos encontramos con que la necesaria desregulación, al ser radical y rápida, crea pro­blemas y desajustes que pueden volverse, a muy corto plazo, contra la racionalidad y rentabilidad del sistema desregulado. Sobre todo si no se aborda de inmediato una nueva regulación acor­de con las circunstancias de transición y con determinados objetivos preferentes para el futu­ro.

La proliferación libre y autónoma de redes comunicativas, con la aparición de nuevos gate­keepers, en un mercado de antiguas redes esca­sas, muy asentadas y controladas, puede enaje­nar plenamente la industria y, sobre todo, el comercio audiovisual en los países del Este euro­peo, y puede embotar sus potenciales creativos y expresivos imbricados con su tradición cultural. Se impone, pues, una urgente regulación de los modos de producción y difusión de productos audiovisuales propios y ajenos, que tenga como objetivo primordial salvar al máximo lo salvable de la antigua industria, valorándolo como merece internamente y haciéndolo valer frente al exterior, y potenciar, al mismo tiempo y precisamente a través de esa estrategia, los aspectos culturales propios e irrenunciables.

 

 

(1) Sirva como ejemplo, en estos aspectos, la implantación de quince emisoras de televisión independienes en Rumania, la presencia de piquetes en la protección a emisoras consideraas ¡legales en Checoslovaquia, y la negación de subvenciones a las mencionadas emisoras rumanas o a la televisión de Budapest, según ponía de manifiesto Razvan Theodorescu en su ponencia Televisión y cambios políticos en el Este de Europa,presentada en el I Seminario Intemacional de Televisión en Andalucía, celebrado en Sevilla, del 21 al 24 de septiembre de 1992.

(2) El día uno de octubre de 1992, se ponía en práctica un plan de privatización del 30 por ciento de la propiedad pública indus­trial de la CEI, entre 5.000 y 7.000 industrias, previsto para el últi­mo trimestre del año. Al hacerse buena parte de ella a través de cheques de privatización, distribuidos entre los ciudadanos y vendibles al portador, las posibilidades de concentración quedan muy abiertas y el grado de presencia final de ésta resulta del todo imprevisible,

(3) R.Theordorescu (op. cit.) señala que solamente Checoslo­vaquia y Rumania cuentan en la actualidad con “una legislación de lo audiovisual” . Por su parte, H. Yushldavitshus, Director General Adjunto de Comunicación Información e Informática de UNESCO, afirma que esta organización evalúa, en este sector, los legislativos como los problemas más graves del antiguo blo­que socialista, seguidos de los de formación y los de tecnología (intervención en el 4° Foro Europeo de la Televisión y del Cine, Sevilla, 24‑26 de septiembre de 1992).