La traducción humana y automática

Una trascendental simbiosis de futuro

 

M. Rodríguez Jiménez

 

La complejidad de la traducción automática y asistida por ordenador está cambiando los propios métodos tradicionales de la traducción humana y provocando una simbiosis entre ambas. Sus frutos apenas comienzan a vislumbrarse.

 

NOo es nuestro objeto centrarnos en los aspectos teóricos de la traducción, ni siquiera de la traducción automática (TA), que ya en su día fueron cubiertos con gran brillantez por prestigiosos colaboradores de esta revista (véase TELOS 16) en su cuaderno central, dedicado en aquella ocasión a Las industrias de la Lengua. Se trata más bien de trazar un panorama de realidades y tendencias en el que se señalan algunos de los hechos más significativos para la traducción, bien sea humana o automática, y sus relaciones presentes y futuras.

 

TODAVÍA HAY CLASES

 

Se puede decir que la historia de la traducción automática refleja una creciente, aunque progresiva toma de conciencia de la casi infinita complejidad del lenguaje natural y de las dificultades tremendas que presenta su tratamiento. Se trata, quizá, del «primer intento de aplicar la informática a la recreación de una actividad humana de naturaleza no númerica» (Lehrberger y Bourbeau), lo que quizá justifica la confusión, reflejada en la literatura banal que se publica en torno a la traducción, sobre el verdadero significado de los términos manejados al respecto. Normalmente, se llama indistintamente traducción por ordenador, de máquina o automática, la que realiza un ordenador digital, casi siempre en tratamiento por lotes. Este tipo de traducción no excluye la intervención humana y, en el estado actual de la técnica, ésta es forzosa, tanto se trate de la preedición del texto fuente como de la posedición del texto objetivo (al que se quiere llegar).

Lo que comúnmente se conoce como traducción asistida por ordenador, se refiere a un proceso en el que un ordenador produce la traducción de trozos cortos de un texto para que el traductor trabaje sobre él en modo interactivo.

Finalmente, en un escalón de automatización inferior se encuentran las ayudas a la traducción, como programas de tratamiento de texto especialmente dirigidos a la traducción, la posibilidad de acceder a alfabetos extranjeros, entrada por módem a bases de datos remotas, glosarios legibles mediante máquina y diccionarios y ayudas ortográficas que se llaman a la pantalla durante el proceso de traducción, tal como correctores ortográficos y otros.

En esta clasificación, la traducción humana se usa para indicar que la traducción es producida por el traductor humano, tanto si éste utiliza pluma y papel como máquina de escribir, procesador de texto, etc. No excluye de ningún modo el uso de lo que se llama ayudas mecánicas a la traducción.

A veces, se habla de traducción sin depurar o, en conversión salvaje del inglés raw, cruda. Nos referimos en este caso a la traducción que sale de la máquina sin corregir o refinar. Como veremos, resulta de gran interés y tiene un creciente mercado como método de búsqueda o exploración y se pliega muy bien a la mecanización.

 

ALGO MAS QUE BUSCAR PALABRAS EN UN DICCIONARIO

 

La mayoría de la gente cree que el traductor utiliza los diccionarios para buscar las palabras que desconoce. Esto no es cierto, por más que los traductores miren mucho los diccionarios, tarea que les ocupa una gran cantidad de tiempo. Se trata de otra creencia errónea, aunque muy extendida, que supone que el método de la traducción consiste en hallar en el diccionario las palabras desconocidas e incluirlas en la traducción, una especie de recorta y pega que está más acorde con una transcripción palabra por palabra.

La realidad es que los traductores con experiencia saben el significado de la mayoría de las palabras que miran en los diccionarios. Lo que ocurre es que no pueden hallar sin ayuda el equivalente adecuado en el texto objetivo. Por ejemplo, en la traducción del inglés al español, en una frase como en la que figure la palabra failure, que el traductor sabe inmediatamente que designa una avería, paro, error, corte o interrupción, entre otros significados, ha de elegir entre los muchos sinónimos aquel que se adapte mejor al sentido del texto. Este surtido se lo ofrece el diccionario. Se ha demostrado, además, que existe una correlación entre esta actividad y el estado del traductor. Si éste está cansado, mira más veces el diccionario que cuando no lo está, lo que indica sin duda una fatiga de los mecanismos mentales asociativos que repercute en el trabajo.

Aunque este comportamiento es común a todos los traductores, los literarios lo muestran más acusadamente, de ahí que éstos más que diccionarios en pantalla o bases de datos terminológicas, precisen muchas veces de diccionarios ideológicos o tesauros en los que pueden perseguir un concepto a través de sinónimos y casi-sinónimos. Para ellos son de gran utilidad los programas ricos en sinónimos basados en el concepto, que no parecen abundar. Existe un dato interesante: las empresas que emplean diccionarios electrónicos como auxilio a la traducción opinan en conjunto que reducen a la mitad el tiempo necesario para realizarla, toda vez que aminoran la necesidad de consulta de los diccionarios antes apuntada, que ocupa la mayor parte del tiempo. Es opinión muy extendida, tanto en el ámbito occidental como en Japón, que el uso de dispositivos ópticos de lectura de caracteres para introducir los textos impresos en los sistemas de TA es de gran eficacia. Es curioso constatar, además, que para los traductores freelance el problema de automatizar su método de trabajo es precisamente la introducción del texto en idioma fuente, por lo que es cuestión de preguntarse por qué este servicio de lectura de caracteres no prolifera al igual que los de reprografía o encuadernación.

 

¿A QUÉ TEXTOS APLICAR LA TA?

 

Es evidente que en el futuro, la traducción automática será un medio generalizado, aceptado por todo el mundo, como lo son hoy los tratamientos de texto. Aunque este futuro no parece muy lejano, en el momento actual cabe preguntarse si algunos documentos son más propicios que otros en cuanto a la TA se refiere.

La extensión de los textos es uno de los criterios que determina la aplicabilidad de la TA. Según varias fuentes, la práctica enseña que los documentos inferiores a las 30.000 palabras no son adecuados para pasarlos por un sistema de TA. No obstante, es rentable tratar documentos de extensión menor con tal de que sean de naturaleza similar a los que se hayan tratado antes, con la misma terminología, y que no se haya interrumpido el trabajo. La rentabilidad de la TA se mejora con el control de las operaciones conectadas con ella, como la escritura original del texto, su introducción en el sistema y su salida en la forma final, lo que apunta la necesidad de establecer relaciones más estrechas con la redacción técnica, por un lado, y la autoedición (desktop publishing), por otro.

 

EL CLIENTE MANDA

 

Las necesidades del mercado han abierto un nuevo campo en el que la TA se muestra muy útil y casi imprescindible. Nos referimos a la exploración de información en otras lenguas, lo que llamaríamos castizamente enterarnos de qué va un documento. Esto es cada día más necesario en un mundo en el que no hay tiempo para leer atentamente todos los escritos que nos llegan. Cada vez más nos descubrimos examinando documentos con cierta superficialidad, buscando entresacar del montón aquello que nos interesa. Las empresas y agencias de traducciones tienen un número creciente de clientes que necesitan que miren por ellos las publicaciones comerciales, los pliegos de condiciones para ofertas, patentes, etc. Incluso la British Library presta un servicio llamado read‑through, en el que los traductores se sientan con el cliente y le van indicando, guiándose por los títulos, índices y sumarios, el contenido y tema de la información.

Es este un campo abonado para la traducción sin refinar, a la que ya nos hemos referido, y que pueden hacer las máquinas. Existen precedentes que demuestran su aplicabilidad. La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha empleado el Systran para traducir informaciones del sistema de defensa de la URSS desde hace 20 años. El sistema es sencillo. Un especialista en el tema, en este caso la tecnología militar, puede seguir un texto y comprenderlo, aunque esté escrito en un idioma primitivo que dista mucho del uso corriente. Tal tipo de transcripción es de gran utilidad en el momento actual y se proyecta hacia el futuro con fuerza.

 

DEMANDA

 

Según todos los estudios, la demanda de traducción aumenta más deprisa que el número de traductores experimentados, por lo que es patente la necesidad de dedicar mayor esfuerzo a la TA. Aunque no existen informaciones totalmente fiables en este campo, el mercado mundial de traducciones se estima en unos 260 millones de páginas anuales, lo que es una cifra prudente, muy por lo bajo, ya que se refiere únicamente a los trabajos encargados a agencias y empresas de traducción y no refleja el ingente volumen que se traduce en el seno de las propias compañías.

Según fuentes de la Comisión de las Comunidades Europeas, se estima que, sólo en ese ámbito, se tradujeron en 1988 más de 100 millones de páginas que requirieron el concurso de 100.000 personas y un desembolso de 10.000 millones de ECU. Por otro lado, la Oficina de Traducción de la Secretaría de Estado de Canadá evalúa en 300 millones (120.000 páginas), el número de palabras anuales traducidas, de las que el 25 por ciento son entre inglés y francés. Se estima, asimismo, que las necesidades de traducción aumentan en un 15 por ciento anual.

Caso aparte es el de Japón, país cuya lengua se puede considerar aisladamente debido a la gran importancia del volumen de traducciones que demanda, al ser destacado productor de tecnología y potencia comercial y financiera de primer orden. Un informe de la Asociación para el Fomento de la Industria Electrónica de Japón QEIDA), establece que en 1988 se tradujeron en Japón de 18 a 23 millones de páginas, la mayoría entre inglés y japonés. En 1991, de acuerdo con las previsiones del citado informe, tal cifra debe haberse doblado y cuadruplicado en el caso del par japonés‑chino. Otras fuentes, como el informe Alonso‑Schneider, cifran en 100 millones de páginas lo traducido en Occidente en 1986.

La mayoría de las traducciones las realizan personas que compaginan otras actividades con las de traducción. Así, se cree que sólo el 20 por ciento de las traducciones es imputable a traductores profesionales a tiempo completo y que cuentan con dilatada experiencia. Tal cifra se considera incluso por encima de la realidad.

Otro factor a tener en cuenta es relativamente novedoso; los autores de documentos científicos y técnicos, como manuales, escriben frecuentemente en un idioma que no les es propio, casi siempre el inglés. No se trata en puridad de traducción, pero sin duda se beneficiarían si pudiesen producir tales documentos por medios de la TA.

Ante tales cifras y circunstancias, no cabe dudar del porvenir de la traducción automática y asistida. Falta por realizar un estudio serio de demanda y volumen del mercado de la traducción que ya se ha recomendado como prioritario en el seno de la CE.

 

UNA NECESIDAD SENTIDA

 

Desde el famoso informe ALPAC, que supuso un retroceso de las inversiones estatales en TA dentro de los EE.UU., ha transcurrido mucho tiempo ‑31 años‑ y las necesidades y tendencias están hoy mucho más claras. Baste tomar el caso de Europa, cuya ampliación geográfica como entidad transnacional y el aumento de las esferas de actividad ha hecho imperativa la traducción entre los idiomas de los países miembros, que han impulsado el ambicioso programa Eurotra.

No obstante, hay otras causas que exigen este auge de la traducción, aparte de una aceleración del comercio internacional y la consiguiente necesidad de hacer frente a mayores volúmenes de documentaciones de productos crecientemente complejos. En el caso de los países árabes, divididos en cuestiones políticas como han demostrado hasta la saciedad los últimos acontecimientos del Golfo, la lengua común los ha impulsado a una activa cooperación en materia de idioma, hasta el punto que en 1989 celebraron dos conferencias de coordinación de traducciones y estandarización de terminología.

Los cambios políticos de la URSS y los países de Europa del Este, bajo el denominador común de la perestroika, hoy más que amenazada, pueden dar un vuelco a la situación anterior en lo que a idiomas se refiere. Al disgregarse el bloque soviético, cuyas relaciones exteriores se conducían en ruso, es probable que aumente la demanda de documentación en idiomas como el lituano, moldavo o estoniano, por ejemplo, sin hablar de lo que puede ocurrir si, al final, se propaga el movimiento de secesiones nacionalistas como el comenzado en Yugoslavia con Eslovenia y Croacia. En todo caso, a medida que vaya ganando terreno la liberalización económica en Europa Oriental, los idiomas como el húngaro o el polaco pueden comenzar a tener importancia económica, a pesar de la falta de traductores entre estos idiomas y el inglés, por ejemplo.

 

EL CASO JAPONÉS

 

En Japón, por las apuntadas razones de aislamiento lingüístico, en conjunción con una actividad de primer orden en la industria, la banca y el comercio internacionales, hace que exista allí un gran interés por las traducciones entre el par japonés‑inglés, dentro de la gigantesca demanda a la que antes aludíamos. Ocho importantes empresas financian el proyecto del diccionario electrónico para inglés y japonés, con el auxilio del Estado. Otro importante proyecto es el sistema de interpretación automática de llamadas telefónicas entre inglés y japonés, que involucra reconocimiento y síntesis del habla.

Lo que parece ocurrir en Japón tiene consecuencias mundiales. Dado el dinamismo comercial nipón y la relativa inaccesibilidad del japonés para los extranjeros, los japoneses están firmemente convencidos de que la clave del éxito en todos los terrenos pasa por la TA. Por ello, tanto el gobierno como el sector privado aplican a su desarrollo ingentes recursos. Existe el convencimiento de que, a pesar de que no se han logrado aún resultados espectaculares, tales esfuerzos titánicos, de modo muy acorde con la idiosincrasia japonesa, podrían producir varios resultados incrementales, que tendrían a su vez como consecuencia sistemas de TA de aplicación eficaz en varios terrenos.

Los países occidentales miran la situación japonesa con cierto temor. A causa de la gran escala del esfuerzo nipón, podrían erigirse en líderes en este campo y, por tanto, la Era de la Información podría asimismo estar dominada durante decenios por el imperio japonés de industrias del idioma.

Se sabe que los investigadores japoneses trabajan en sistemas de traducción de y desde japonés, inglés, francés, alemán y español y que, en pocos años, podrían comenzar a comercializar sus productos en Occidente. No obstante, hay indicios de que los sistemas japonés‑inglés producidos hasta el momento se basan en gran medida en la preedición, y son sólo útiles para los editores japoneses. Esto se debe a que el idioma japonés es de difícil análisis semántico y las frases en los textos escritos en lenguaje natural son con frecuencia de gran complejidad.

 

EL MERCADO DE TA EN EUROPA

 

Según el informe del Bureau Marcel van Dijk, el mercado europeo (figura 1) se divide entre Logos (35 por ciento), Weldner (25 por ciento), ALPS (15 por ciento), Systran (10 por ciento) y otros sistemas (15 por ciento), aunque no se citan las fuentes que llevan a tal conclusión. El mismo informe sostiene que la elección de un sistema u otro es con frecuencia fruto del azar o de la oportunidad y rara vez obedece a un estudio serio de comparación de calidades y rendimientos. Pocos usuarios conocen este mercado, incluidas las grandes transnacionalidades. La causa está quizá en la ignorancia de las dificultades que presentan los lenguajes naturales y la suposición de que la informática puede hacerlo. Por ello, es necesario intensificar los esfuerzos para educar a los clientes potenciales de la TA en la complejidad de la tarea y en la necesidad de la reflexión sobre necesidades y objetivos.

 

LA TRADUCCIÓN LITERARIA

 

La llamada traducción literaria, cuyo volumen es mínimo si se compara con los textos comerciales y técnicos, se ha considerado siempre la traducción de poesía, ensayo, novela, teatro y, en general, la de géneros literarios y textos de arte y humanidades. Es muy común la opinión de que la traducción automática, hecha por máquinas, no resulta apropiada para este trabajo. No obstante, se trata de una idea simplista, basada en un análisis superficial del tema.

Se aduce que los ordenadores no son adecuados para las traducciones literarias porque las palabras utilizadas en la literatura son ricas en valores connotativos, en tanto que los ordenadores digitales establecen equivalencias directas. Asimismo, se dice, y es cierto, que la traducción literaria exige un conocimiento profundo de la cultura de la que participa el texto, lo cual requiere interpretar y resolver cuestiones, ampliar el texto cuando sea necesario, en tanto que la máquina sólo cuenta con palabras del lenguaje fuente como material de trabajo. También se expone la necesidad de manipular imaginativamente el lenguaje objetivo, en lugar de pegarse a la literalidad. Por último, se argumenta que el estilo literario es parte del mensaje que se transcribe y que éste es demasiado sutil para ser aprehendido en un soporte lógico.

No obstante, a pesar de tan fundamentadas críticas, el análisis literario es cada día más tributario de los ordenadores. La Lingüística informática es una disciplina en auge y existen centros de reciente fundación, como el centro británico de traducción literaria, dependiente de la Universidad de East Anglia, que estudia la posibilidad de realizar investigaciones de lexicografía para traductores y tiene en cartera el proyecto de un tesauro multilingüe.

Los ordenadores pueden hacer y hacen mucho por la literatura, puesto que analizan estilos y establecen concordancias. Es sabido que existen programas para analizar las diferencias y similitudes de estilo que, a lo largo de un texto, llevan a establecer con gran certeza la paternidad de una obra. Tales programas se usan con profusión en los estudios bíblicos y, sin duda, adecuadamente transformados, serían de utilidad a los traductores literarios.

 

TRADUCCIÓN DE TEXTOS LEGALES

 

La traducción de textos legales entre idiomas que comparten una cultura legal común y poseen parecidos lingüísticos, como es el caso del español y el portugués, o el italiano y el francés, no presenta acusadas dificultades. Por el contrario, cuando se trata de salvar una gran distancia cultural (inglés‑alemán o inglés‑chino) hasta el traductor humano más experimentado se enfrenta a dificultades de muy difícil solución. Ello es debido a la falta de correspondencia entre los sistemas legales y jurídicos respectivos, que en última instancia responde a un modo distinto de ver la vida y sus problemas.

Durante bastante tiempo se ha tenido por cierta la falta de adecuación de la TA para textos de esta naturaleza. No obstante, existe necesidad de traducción a gran escala en este campo. Como ejemplo, cabe citar el problema que se plantea en Hong Kong, cuya legislación, basada en la británica, ha de traducirse al chino con urgencia ante la pronta devolución a China de la antigua colonia. En la propia Comunidad Europea existen necesidades de este tipo, como sucede en Bélgica, que tiene déficit de traducciones francésholandés en este terreno, o sin ir más lejos, el imperativo de traducir de forma rápida y exacta las cada vez más numerosas sentencias que dictan los tribunales de la CE a los idiomas oficiales de este organismo supranacional. En el ámbito del derecho comercial, las sentencias y recursos ocupan cientos de páginas que han de convertirse con todo rigor a los idiomas de los países afectados.

Por fortuna, en la traducción legal hay un gran número de frases hechas y repeticiones en las que puede ser útil la TA para garantizar la coherencia del texto.

Puede concluirse que, aunque este tipo de traducción no es un campo ideal de aplicación de la TA, ha de hacerse un esfuerzo para ello, puesto que la trama de las relaciones internacionales depende de que las traducciones sigan la cadencia de las cada día más frecuentes transacciones translingüísticas.

 

TEMAS ECONÓMICOS. LAS PERSPECTIVAS DEL MERCADO ÚNICO

 

Existe, en el mundo occidental, una gran demanda de este tipo de traducciones, por lo que existen muchos traductores independientes (free lancers) que no hacen otra cosa. La demanda aludida aumentará sin duda con el Mercado Único de 1993. La mayoría de los trabajos en este terreno tienen que ver con los informes de empresa, balances, presupuestos y estimaciones. Es probable que se experimente un auge en las traducciones de resúmenes de informaciones empresariales en los que la TA podría emplearse con éxito unida a los servicios de información.

Si se hallara un medio para superar el problema de los formatos y los gráficos, esta clase de trabajo se adaptaría muy bien a la TA, puesto que es en gran medida repetitivo y la mayoría de los sistemas obtienen buenos resultados con resúmenes bien escritos. Aunque la relativamente escasa longitud de los documentos de este tipo podría resultar una desventaja, ésta estaría compensada con su tendencia a la normalización.

 

TRADUCCIÓN DE TEXTOS CIENTIFICOS

 

A este respecto, la mayor demanda se centra en la traducción completa de revistas científicas, especialmente en los campos de Física, Química, Medicina y Farmacia.

Asimismo, existe necesidad de explorar tales publicaciones para determinar los temas que precisan posterior traducción. Aquí, la TA se ha venido empleando con regularidad. Como es natural, el principal obstáculo estriba en los documentos de vanguardia científica, en los que aparecen nuevos conceptos a los que corresponden términos de reciente acuñación. Por esta razón, para lograr una amplia aplicación de la TA en este terreno, se hace ineludible adaptar los programas a las necesidades particulares de cada sector.

 

TRADUCCIÓN TÉCNICA

 

Por su envergadura, esta especialidad es de las más adaptadas a la TA. El inmenso volumen de productos altamente tecnificados exige la redacción de manuales descriptivos y de manejo e instalación, catálogos y documentos afines. La necesidad es tal, que en las grandes potencias técnicas se ha creado la figura del redactor técnico, así como la del ilustrador del mismo tipo, con una clara organización. Estos profesionales cobran cada día más importancia en lo que respecta a la TA, puesto que la viabilidad de esta última depende, en gran medida, de la forma de producción del texto fuente.

En España, grandes compañías, como Telefónica de España, que está incorporando productos como la Red Inteligente, ésta a través de ATT&Networks España, reciben las traducciones de los manuales de la red ya procesadas por traductores humanos especializados que trabajan sobre traducciones automáticas, en el caso apuntado producidas mediante el programa LOGOS. Este programa de traducción, que involucra muchos millones de palabras, adquiere progresiva inteligencia merced a la realimentación de las correcciones introducidas por los traductores humanos en los originales de la máquina. Sabemos también que otras grandes empresas están adaptando los paquetes de TA a su léxico peculiar, con lo que parece haber en el mercado una tendencia hacia la confección de soportes lógicos a medida para la TA, lo que resulta lógico ante la dificultad que presenta la traducción de términos nuevos, acuñados constantemente por los ingenieros e informáticos que trabajan en especialidades de tan gran dinamismo como las telecomunicaciones o el soporte lógico que éstas precisan.

La exploración de especificaciones es otro campo que presenta una gran potencia para la TA, dado que muchas empresas han de examinar con rapidez una extensa gama de licitaciones y concursos, además de especificaciones, para decidir sobre la oportunidad de su oferta. En este caso, la traducción sin refinar podría ser de suma utilidad.

En el mercado hay un gran potencial de demanda de traducción y resumen combinados de documentos técnicos, por desgracia, la técnica de resumen automático está hoy día por encima, en su dificultad, de las posibilidades reales.

 

PATENTES

 

Aunque la traducción de patentes está considerada ampliamente como una especialidad de la traducción técnica, presenta peculiaridades notables, dado que las patentes se escriben con un estilo muy particular, al que es preciso adaptarse. Ello es producto de la gran dificultad que entraña este tipo de traducción, dado que las oficinas de registro de patentes tratan al redactarlas de utilizar palabras y construcciones que hagan ganar al producto el mayor terreno posible, aunque con la limitación de no llegar tan lejos que la patente sea rechazada por ser demasiado amplia. Asimismo, han de explicar lo suficiente como para poner de manifiesto la originalidad de la invención sin sobrepasarse en dar información sobre potenciales aplicaciones que caigan fuera de una utilización satisfactoria del invento. Los documentos de patentes no suelen tener una gran extensión, normalmente entre ocho y 20 páginas, y el problema usual reside en las traducciones que han de realizarse a otros idiomas para registrarlas en otros países y que exigen un gran cuidado.

 

LA IMPORTANCIA DE LA INTEGRACIÓN CON EL TRATAMIENTO

 

A este respecto, cabe decir que las aplicaciones más afortunadas de la TA en el campo comercial se ha producido allí donde los departamentos de publicación técnica de las empresas han sido capaces de controlar los procesos de traducción. Grandes empresas, como Rank Xerox y Perkins Engines, han logrado imponer a sus redactores técnicos un lenguaje controlado que hace a los textos idóneos para la TA. Según las ponencias presentadas en congresos internacionales, como el IFTT 89 celebrado en Tokio, este método se va afianzando en Japón.

Hay casos que pueden presentarse como paradigmas. Tal es el de una empresa canadiense, Lexi‑tech Inc, de Moncton, Canadá, que ha integrado un sistema de TA en otro sistema automatizado de tratamiento documental, el cual abarca gráficos de gran complejidad. Los pies de las ilustraciones, que aparecen en inglés, pueden extraerse, traducirse automáticamente al francés y volver a reinsertarse en la ilustración.

Lo anterior tiene varias consecuencias, en su mayoría sobre la formación de los traductores modernos y en el servicio de este tipo que se vislumbra ya, bien sea en la gestión de proyectos, el futuro de las empresas de traducción e incluso en la organización de entes internacionales como la Comunidad Europea. A medida que más y más organizaciones y empresas se enfrenten a la necesidad de producir documentos multilingües a gran escala, los departamentos de traducción técnica o de producción documental asumirán probablemente una importancia creciente. Estos departamentos ofrecerán servicios de traducción que serán uno solo entre varios de su competencia.

 

CONCLUSIONES

 

De todo lo dicho se pueden extraer las siguientes conclusiones generales:

 

-           La traducción automática y asistida constituye el capítulo de mayor importancia económica de las industrias del idioma.

-           En el estado actual de la TA, la labor de pre/posedición a cargo de traductores humanos es imprescindible.

-           La labor de traducción humana está escasamente profesionalizada, apenas el 20 por ciento de los que se dedican a la traducción lo hacen a tiempo completo.

-           La demanda de traducciones aumenta más aprisa que la oferta y supera las posibilidades de formación y disponibilidad de traductores humanos, por lo que impone una búsqueda urgente de soluciones de TA.

-           Los diccionarios electrónicos reducen a la mitad el tiempo necesario para realizar las traducciones.

El coste de la traducción humana es cada vez más inabordable y, por lo tanto se hace cada día más necesaria la TA,

En el terreno de la ciencia y de la técnica cobra importancia creciente la figura del redactor técnico, que prepara sus originales con miras a su traducción a otros idiomas.

En TA, se tiende a producir paquetes personalizados que responden a las peculiaridades de cada universo de discurso.

La elección de un sistema de TA es con frecuencia fruto del azar o de la oportunidad y rara vez obedece a un estudio serio de comparación de calidades y rendimientos. Pocos usuarios conocen este mercado, incluidas las grandes transnacionales.

La traducción técnica pasará a ser en el futuro un servicio dentro de la gestión documental de las organizaciones.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

TELOS, núm. 16, Cuaderno Central, Las industrias de la Lengua.

G. Kingscott, flpplications ofMachine Translation (Estudio para la Comisión de las Comunidades Europeas), Praetorius Limnited, 1989.

Informe JEIDA, Japón, 1989.