Preocupaciones de la investigación en comunicación

 

JEAN PADIOLEAU/PHILIP SCHLESINGER

 

En abril de 1987, como una de las primeras actividades del Grupo Europeo sobre los Medios (GEM) (1), cuya sede social se encuentra en la Maison des Sciences de l'Homme, en París, enviamos un cuestionario a los medios académicos de Europa y América del Norte. El grupo se había constituido con dos objetivos principales:

 

‑ crear redes destinadas al intercam­bio de información entre especialis­tas europeos en el campo de la co­municación;

‑ estimular y desarrollar intercambios entre las diversas corrientes de in­vestigación norteamericanas y euro­peas, intercambios que esperamos ampliar posteriormente a Latinoamé­rica.

 

En el primer caso, GEM tiene especial interés en explorar las características pe­culiares de la investigación europea res­pecto de la norteamericana. Además, de­seamos analizar las crecientes interaccio­nes del trabajo realizado en la Europa "la­tina' y la "anglosajona" en ese campo.

Nuestro cuestionario fue muy sencillo, planteando las siguientes preguntas:

 

1.       ¿Cuáles son, en su opinión, los cam­pos de investigación de los medios que será preciso promover con ma­yor interés?

2.       Dados esos intereses, ¿tiene Vd. al­guna sugerencia que hacer respecto de la financiación y la organización de programas de investigación so­bre los medios?

3.       ¿Conoce Vd. algún programa de in­vestigación sobre los medios (tanto en Europa como en cualquier otra parte del mundo) que considere ejemplar y que pudiera ser adapta­do a los fines europeos?

La encuesta de GEM sobre el futuro es­tudio de los medios tuvo una respuesta fa­vorable en ambos lados del Atlántico: re­cibimos 20 respuestas de colegas ameri­canos y 26 de la Europa occidental y de otros países. Entre las respuestas se en­contraban las de conocidas figuras de la investigación de las comunicaciones de los EE. UU. Sin embargo, las respuestas europeas procedían en su mayor parte de la nueva generación de estudiosos. Entre los países afectados figuraban Austria, Bélgica, Francia, Italia, Irlanda, Países Ba­jos, Alemania occidental y el Reino Unido, habiéndose asimismo recibido respuestas de Australia y del Canadá.

Buena parte de las respuestas recibi­das evitaban la inclusión de observacio­nes convencionales acerca del estado de la investigación actual. Las reacciones, con frecuencia detalladas y en algunos casos respaldadas por diversos documen­tos, sugieren que muchos de nuestros co­municantes desean realmente iniciar nue­vos caminos y aportar a esa tarea ener­gías renovadas.

Seguidamente figura una breve visión general de los temas principales.

 

FUTURAS DIRECCIONES DE LA INVESTIGACIÓN

 

1. El hecho más llamativo es, sin duda alguna, el reducido número de respuestas que han sugerido proseguir el análisis de los problemas tradicionales de la investi­gación de los medios. Apenas se mencio­naron los campos habituales (tales como la investigación cuantitativa de la audien­cia, el análisis de los efectos de los me­dios o los casos concretos de organiza­ción de los medios). Además, temas que sólo hace escaso tiempo eran de interés candente (imperialismo de los medios, te­sis de la ideología dominante, por ejem­plo) parecen ahora casi totalmente rele­gados.

Sin embargo, una minoría, procedente fundamentalmente de los EE.UU., advirtió de la conveniencia de no olvidar esos te­mas e insistió en la necesidad de prose­guir el estudio de los problemas plantea­dos por el poder de los medios. Uno de ellos puso de relieve la paradoja de que, mientras el estudio de los medios recha­zaba unánimemente los efectos ocultos de los medios de comunicación de masas, el poder de dichos medios se fuera afianzando en la escena pública. Esos colegas, concretamente, subrayaron la necesidad de proseguir el análisis del poder de los medios estudiando su impacto a largo plazo sobre las instituciones más que so­bre las audiencias.

El deseo de estudiar viejos problemas desde una nueva perspectiva fue asimis­mo evidente entre quienes sugerían nue­vos enfoques del análisis de la audiencia. Uno de los temas sugeridos fue el estudio del papel desempeñado por las audien­cias durante el mismo proceso de pro­ducción. Otra perspectiva mencionada fue la de abordar el análisis de la audien­cia con nuevos paradigmas derivados de la etnografía, enfoque de creciente inte­rés (un modelo citado varias veces fue el "Reading the Romance" de Janice Rad­way).

 

2. La inmensa mayoría contempla el estudio de la política de las comunicacio­nes como tema prioritario. Esta preocupa­ción es dominante en la Europa occiden­tal, pero su interés resulta considerable­mente más reducido al otro lado del Atlántico. Los colegas americanos se en­cuentran más interesados por la relación de la política de comunicaciones con los nuevos medios y las nuevas tecnologías. En Europa, los intereses parecen ser un tanto más amplios, teniendo especial rele­vancia dos temas. En primer lugar, existe la necesidad perceptible de conocer las innovaciones políticas que se producen en los Estados miembros de la C. E. E. y, en segundo lugar, los europeos occiden­tales, enfrentados con innovaciones tales como la "liberalización" y el desmantela­miento de las fronteras, desean estudiar las opciones y las estrategias que ofrecen las diversas políticas sobre las comunica­ciones. Aquí, ocupan lugar preferente los papeles del Estado nacional y de las compañías multimedia multinacionales.

 

3. Además, la especificidad de los inte­reses europeos se pone especialmente de manifiesto en la preocupación por los aspectos económicos de los medios de comunicación de masas. Parece evidente que los estudiosos más jóvenes sugieren con vehemencia la necesidad de investi­gar los medios utilizando esquemas analí­ticos derivados de campos especializados de la economía, principalmente estudios de firmas e industrias que fomenten estra­tegias, alianzas, el marketing, el papel de las finanzas y, sobre todo, de los conglomerados, multinacionales, la producción de programas y la estructura organizativa multinacional y la política industrial esta­tal. Dichas preocupaciones, evidentemen­te, tenían menos interés para nuestros co­legas americanos, con la excepción de unas escasas personas sensibles al pro­blema de las multinacionales y de la evo­lución de una "sociedad de la informa­ción" (particularmente respecto de pro­blemas de acceso).

 

PROBLEMAS METODOLÓGICOS Y ESTRATEGIAS INVESTIGADORAS

 

Estos problemas estaban en la mente de todos.

 

1. Casi sin excepción, los encuestados pedían el desarrollo de la investigación comparativa. En el primer caso, esto se expresaba en el deseo de conocer más a fondo los métodos comparativos aplicados al campo de las comunicaciones de ma­sas. Varios colegas pedían la preparación teórica y metodológica como condición previa al trabajo comparativo, en sustitu­ción de la práctica habitual de la simple yuxtaposición del caso concreto de un país sobre otro.

No obstante, se trataba de variaciones de enfoque dentro de un deseo común. Los encuestados americanos tendían a poner de relieve las cuestiones metodoló­gicas y teóricas y a ,subrayar los análisis de Europa con respecto a los EE.UU. En el caso de la mayor parte de los euro­peos, la investigación comparativa pare­cía identificarse con el conocimiento de los temas de los que se ocupan nuestros vecinos. Una minoría abogaba por un en­foque "claramente europeo" de la investi­gación, punto de vista casi siempre carac­terizado por la ambigüedad. Tras ello sub­yacía el objetivo de promover la idea y los intereses de un espacio comunicativo europeo.

2. Además de mirar al futuro, numero­sos encuestador pedían el desarrollo de enfoques longitudinales e históricos de la investigación. Estos enfoques parecen es­tar destinados a permitir una mayor espe­cificación del papel de los medios de ma­sas en el desarrollo social e institucional y podrían dar un nuevo giro a la investiga­ción del cambio social.

3. Este enfoque se encuentra relaciona­do con el deseo de desarrollar modelos teóricos. El objetivo general era no tanto el de elaborar "micro" modelos (en el campo de, por ejemplo, la investigación de la opinión) como el de descubrir me­jores marcos macro‑sociológicos de inter­pretación sin por ello caer en un callejón sin salida holístico.

4. Finalmente, parece existir entre los estudiosos europeos más jóvenes una co­rriente favorable a enfoques normativos o incluso prescriptivos. Por ejemplo, estu­dios de códigos deontológicos profesiona­les (especialmente en relación con la li­bertad de información y el secreto), de los retos de la actual legitimación de los servicios públicos de radio‑televisión y demás.

Para concluir podemos señalar dos im­presiones generales:

 

‑ Los colegas americanos, profunda­mente comprometidos en el campo de la investigación de las comunicaciones de los EE.UU., ven el futuro de la investigación como algo acumulati­vo. Para ellos, Europa es algo distin­to, un lugar adecuado para la compa­ración.

‑ Los europeos occidentales tienden más a pensar en términos de innova­ciones, como la construcción de un mosaico, siendo su principal preocu­pación la de conseguir conocer a sus vecinos.

 

Traductor: Javier Eceizabarrena

 

NOTAS

 

(1) GEM se encuentra dirigido por los profesores Jean Padioleau y Philip Schlesinger y tiene la siguiente dirección: Maison des Sciences de l'Homme, 54 Bd. Raspail, 75270 PARIS Cedex 06, Francia. Los directores tendrán mucho gusto en recibir información de sus colegas de España y de América Latina.