Las perspectivas en América Latina

 

Florance Toussaint y Javier Esteinou Madrid

 

La revisión de la investigación realizada en América Latina sobre las NT de información aboca a la trascendencia del momento actual. Por primera vez, la región puede decidir el rumbo de una revolución industrial.

 

I. EL ¿POR QUÉ?

 

La presencia de las nuevas tec­nologías de información en nuestras vidas cotidianas (computadoras, banco de da­tos, videotextos, lenguajes di­gitales, satélites, teleimpre­sión, fibras ópticas, memorianita, nueva televisión, telemática, etc.) no re­presenta una simple modernización más de los productos electrónicos que circulan en los mer­cados latinoamericanos. Son los nuevos gérme­nes de la transformación global de las raíces económicas, políticas, sociales y culturales de América Latina en la segunda mitad del siglo XX.

Aunque la existencia de estos nuevos rasgos tecnológicos en la región y en el mundo con­temporáneo empiezan a dar forma a un nuevo fenómeno histórico que se ha denominado "eta­pa espacial", "sociedad de la información", "de­sarrollo postindustrial", "sociedad del ocio", "cambio científico‑tecnológico", "mundo postim­perialista", "sociedad de servicios", etc., noso­tros pensamos que lo que, en realidad, está emergiendo en Latinoamérica es la gran Ter­cera Revolución Industrial, que marca el nuevo momento de la historia del hombre.

Con el surgimiento de estas tecnologías de información en América Latina, la Tercera Re­volución Industrial impacta en la historia moder­na de la región.

Si la Primera Revolución Industrial introdujo en la segunda mitad del siglo XVIII al carbón, que dio origen a la máquina de vapor como fuerza motriz del proceso productivo de la na­ción, y si la Segunda Revolución Industrial in­corporó en el último cuarto del siglo XIX al pe­tróleo y la electricidad para introducir al motor eléctrico y de explosión en el sistema económi­co de Latinoamérica, la Tercera Revolución In­dustrial añade, entre las décadas de 1970 y 1980, la electrónica y la inteligencia artificial para incorporar las máquinas electrónicas al ámbito regional.

Así, entramos al inicio de una nueva fase de desarrollo de la historia universal y continental, que se caracteriza, por un lado, por el agota­miento del viejo modelo clásico de industrializa­ción que maduró después de la Segunda Gue­rra Mundial, y por otra, por la emergencia de un nuevo "modelo biológico de economía" im­pulsado por la informática, la robótica, la bioge­nética, la microelectrónica, la fisión nuclear, las telecomunicaciones y la conquista espacial. Nos enfrentamos, pues, al cambio de una economía de energía, por una economía de la información que transformará radicalmente a la humanidad y a América Latina.

De aquí, la enorme importancia de efectuar un examen evaluatorio sobre el tipo de con­ciencia que se ha producido en América Latina sobre estas realidades para descubrir de dón­de parte la lógica de producción de las nuevas tecnologías de información en la región y la for­ma como están impactando en las sociedades latinoamericanas.

 

II. EL MARCO DEL ESCENARIO

 

Si bien el inicio de la adopción de tecnología regida por el principio digital ocurre en Améri­ca Latina hacia mediados de este siglo, su estu­dio se generaliza en nuestros países en la pre­sente década. Tal retraso muestra una vez más la tendencia de los investigadores a preocupar­se por un fenómeno solamente después de que éste constituye un problema de amplio espectro.

El poco tiempo transcurrido desde que las nuevas tecnologías se volvieron objeto de estu­dios y, en la mayoría de los casos, la escasez de recursos se refleja en el saldo de trabajos ela­borados. Una revisión amplia, aunque no ex­haustiva, de la bibliografía y hemerografía a nuestro alcance, nos ha conducido a perfilar un diagnóstico aproximativo que indica la existen­cia de una producción muy nutrida de ensayos y artículos sobre el tema frente a una escasa bi­bliografía.

Las revistas especializadas, como Chasqui, Comunicación y Cultura, Boletin Intercom y Cuadernos del TICOM para mencionar sola­mente las más conocidas en el ámbito latinoa­mericano, han dedicado números completos de sus ediciones a hablar del problema. Las nue­vas tecnologías constituyen preocupación gene­ralizada de estudiosos, académicos y periodis­tas. Sin embargo, el grado de profundidad con que se abordan los asuntos expuestos sólo per­mite mostrarlos, plantear los temas y abrir la discusión y posterior análisis de ciertos aspec­tos, pero escasamente conocer el objeto en sus rasgos esenciales y mucho menos sacar conclu­siones.

El abanico se abre en una dimensión que abarca desde las computadoras, su integración con todos los medios de comunicación y su in­fluencia social y política, hasta el uso de las tec­nologías contemporáneas para lograr una mejor identidad étnica.

Más allá de las revistas, encontramos docu­mentos de trabajo producidos en seminarios, coloquios y reuniones, así como textos escritos para instituciones como el Instituto Latinoameri­cano de Estados Trasnacionales (ILET) y para el Instituto para América Latina (IPAL). Dichos documentos circulan en ámbitos restringidos. Con todo, muchos de ellos han servido de punto de partida a estudios posteriores que llegaron a convertirse en libros. La sistematicidad en el abordaje del tema en ambos institutos hace de estos centros de investigación fuentes importan­tes a consultar.

El hecho de que la hemerografía sea todavía más significativa que la propia bibliografía del tema señala el carácter inicial de los estudios. Los libros editados hasta la fecha son escasos, la mayoría aborda asuntos de tipo local o nacio­nal. El análisis cuya perspectiva sea continental constituye la excepción. (Consultar las listas he­merográfica y bibliográfica del anexo.)

Por lo que hace al contenido y orientaciones de libros, documentos y artículos, parece ade­cuado señalar su separación en dos grandes in­tenciones: la búsqueda teórica y el indagar em­pírico. Los primeros pretenden plantear una se­rie de principios y de postulados según los cua­les sea posible dar sentido a los hechos que es­tán sucediendo en el continente. Los segundos, en cambio, se proponen recoger, sistematizar, documentar los hechos. Parten de que para que una teoría pueda ser válida necesita ser con­frontada con la realidad. Ahora bien, no necesa­riamente encontramos siempre de manera ex­cluyente ambas tendencias. En algunos estudios se conjugan las dos.

Al lado de los dos enfoques mencionados an­teriormente, existen otros, destacadamente aquel que pretende dar a conocer los usos y las posibilidades de las nuevas tecnologías así como sus ventajas. A partir de dicha meta se han producido muchos manuales que hablan del asunto.

 

III. LOS INTENTOS TEORIZADORES

 

El término de nuevas tecnologías carece de un contenido rigurosamente definido. Los investigadores se han visto forzados a precisar lo que por éste entenderán cada vez que emprenden un estudio que abarque el o los fenómenos co­múnmente denominados "nuevas tecnologías". Si bien, en principio se acepta que éstas son to­das aquellas innovaciones técnicas que tienen como base el lenguaje digital y la electrónica, la extensión del término continua siendo ambi­gua.

Entre los trabajos en donde puede encontrar­se un afán esclarecedor, están el de Edmund Hogrebe, Riesgos y desafíos de los medios digi­tales de Comunicación. Los dos primeros capí­tulos se ocupan en describir las principales ten­dencias de la tecnología digital y su aplicación a la comunicación (Hogrebe, 1981).

Por su parte, tanto Alberto Montoya, en Políti­cas de Informatización del Estado Mexicano; Enrique Quibrera, en La Informática Nacional, y Guillermo Rothschuh, en Las Políticas Naciona­les y las Nuevas tecnologías de Comunicación, abren sus trabajos con un capítulo en el que dan cuenta de lo que, desde un punto de vista teórico, ha de entenderse por "nuevas tecnolo­gías de información y comunicación".

Carlos Corrales Días (1987) construye un sis­tema de definiciones a partir del presupuesto de sus significados socio‑culturales. El texto es esclarecedor en cuanto confronta las distintas concepciones de varios autores en torno al tér­mino.

Más allá de las definiciones pertinentes en cualquier estudio que intente acercarse a lo científico, los autores mencionados han aporta­do dimensiones económicas y políticas al térmi­no "nuevas tecnologías". Lo que les ha importa­do desentrañar han sido las consecuencias y los desafíos que su incorporación a la vida social trae consigo.

Otros autores, como Joseph Rotha, han revisa­do los términos a partir de su concepción técni­ca y en este sentido se acercan a los manuales producidos desde la perspectiva ingenieril.

En este mismo tenor aparece el texto de Car­los Romero titulado "Aspectos Tecnológicos de las Nuevas Tecnologías". Los mencionados arri­ba conectan con otra rama de la investigación del tema en América Latina. Según Rafael Ron­cagliolo, "quizá la parte más importante de la in­vestigación latinoamericana sobre nuevas tec­nologías de información y comunicación tiene que ver con innovaciones y adaptaciones en materia de hardware y es conducida por inge­nieros. No menos de 17 países de la región cuentan con centros de investigación y capaci­tación en telecomunicaciones, y algunos han dado un verdadero salto en la materia. La ma­yoría de esos centros están agrupados en la di­námica Asociación Hispanoamericana de Cen­tros de Investigación y Educación de Teleco­municaciones (AHCIET), de la que forma parte también España. Un esfuerzo paralelo se realiza en algunos países, particularmente en Brasil y Cuba, en materia de informática" (1986).

 

IV. LOS MANUALES

 

La necesidad de proporcionar a los usuarios información práctica y útil para el manejo de los nuevos aparatos ha producido una corriente que se ocupa simplemente de dar a conocer la construcción e implementos técnicos, explica­ción de terminología y vocablos de distintas dis­ciplinas, como la cibernética, la matemática, la ingeniería de sistemas. También trabajos que sirvan como introducción al tema de la tecnolo­gía digital desde el punto de vista del hardwa­re. Editoriales mexicanas ha producido una bi­bliografía importante sobre el tema.

Los títulos más destacados son intentos por esclarecer, clasificar y ordenar términos que muchas veces han sido usados de manera equí­voca o indistintamente para denominar cosas diferentes. Entre ellos se encuentran los traba­jos de José Luis Mora (1979), José Morán (1980), Risua (1980) y la colección de la Enciclopedia Científica Proteo, editada por la Secretaría de Educación Pública de México en 1982 y que comprende los temas: La información y Compu­tadoras e informática.

 

V. LA INFORMÁTICA

 

La informatización de una sociedad implica procesos industriales cuyo origen tiene que ver con la expansión de los mercados originales en los países productores. La exportación de las manufacturas informáticas y la inserción de las mismas en los procesos nacionales son temas cuyo estudio constituye una veta bastante ex­plorada en América Latina, si bien las investiga­ciones más detalladas son locales.

Entre los estudios de este tipo se encuentran las de Quibrera (1984), Montoya (1983, 1985), Rothschuh (1984), Arriaga (1985). Todos ellos tienen en común el unir el estudio de la infor­matización con la revisión de las políticas del Estado. Según los planteamientos hechos con mayor frecuencia, el camino que siga el proce­so informatizador tiene que ver con la actitud que tome el Estado, tanto frente a la importa­ción de aparatos como, de software y, sobre todo, cómo asuma el problema de la producción. El destinar presupuestos limitados para la investi­gación y el desarrollo de la informática ha lleva­do al estancamiento en la industria nacional de dichos implementos. Y, consecuentemente, el fantasma de la dependencia se cierne sobre nuestras sociedades, sólo que ahora agigantado. La tecnología informática es a tal grado sofisti­cada y produce tales cambios en la organiza­ción, formas productivas y productividad que para quien no posea el dominio de la misma, el peligro de quedar fuera del desarrollo contem­poráneo es evidente.

Desde el Informe Nora‑Mic, ha surgido una corriente de investigación que se propone res­catar las líneas de desarrollo de la informática en cada país para, a partir de dicho conoci­miento, oponer alternativas de gestión autóno­ma. Se continúa apelando a los Estados naciona­les para que apliquen las restricciones perti­nentes.

 

VI. LA PERSPECTIVA INTEGRADORA

 

Para algunos autores, el estudio de las nuevas tecnologías y las consecuencias de su aparición en nuestras sociedades debe vincularse con un fenómeno económico presente ya desde los años 60: la trasnacionalización. Quizá alentados por los trabajos de Schiller (1981), Hamelink (1983), Melody (1983) en el ámbito mundial, au­tores como Roncagliolo (1980, 1985), Janus (1980), Mattelart y Schmucler (1983), Montoya (1985), tomaron como punto de partida el asunto de la trasnacionalización para fundar sus estu­dios.

Roncagliolo lo señala así: "la perspectiva ana­lítica de la trasnacionalización permite recupe­rar la unidad de tratamiento de los fenómenos comunicativos y culturales, así como desvelar su íntima conexión con la política y la economía. En la medida en que ella se preocupa y ocupa de las formas contemporáneas de realización de la producción, incluyendo la producción de bienes informativos y culturales, nos proporcio­na un marco adecuado para el trabajo interdis­ciplinario y acumulativo".

Sin embargo, dentro del enfoque común que presupone tomar en cuenta los fenómenos de trasnacionalización, los temas y las preguntas planteadas muestran una gran diversidad.

La premisa fundamental es la aceptación de que la nueva tecnología traerá cambios cualita­tivos y estructurales profundos en todos los ám­bitos. Y de aquí surgen las preguntas que se encuentran teñidas de una actitud valorativa, in­separable de la mayoría de los estudios latinoa­mericanos en comunicación, desde aquellos que se ocuparon de la "penetración imperialista cultural" a los que fundaron la necesidad de sostener "políticas nacionales de comunicación".

¿Dependencia o desarrollo? parece ser la preocupación central respecto del advenimien­to de la era electrónica. Consecuencias en la soberanía, papel de los Estados nacionales, de­sempleo, manejo de los recursos de acuerdo a las prioridades que los países establezcan, modificaciones en la calidad de la vida, el tiempo libre, las relaciones sociales e incluso el de­sempeño de oficios y profesiones. Cambios en el control social y amenazas a la privacidad. To­das estas son interrogantes que los investigado­res se han formulado. Algunas no han podido ser esclarecidas lo suficiente, fundamentalmen­te porque hace falta mucho trabajo empírico. El camino apenas comienza a ser desbrozado.

Uno de los trabajos que constituye una visión verdaderamente latinoamericana del problema es el libro escrito por Armand Mattelart y Héc­tor Schmucler, América Latina en la encrucijada telemática. "En él se describen y analizan los aspectos más sobresalientes de la nueva etapa que se abre con la introducción de las nuevas tecnologías... ". Y si bien, como los mismos auto­res lo afirman, no se trata de un estudio minucio­so de cada país y sus realidades tecnológico‑in­formativas, sí abre perspectivas de análisis con­tinental. La exposición muestra las similitudes y diferencias entre países. "Una conclusión es cla­ra: si los cambios tecnológicos tienden a modifi­car radicalmente el horizonte de la vida políti­ca, es lógico que sea a través de la política des­de donde se rastree el significado final de estas innovaciones y desde donde se tomen decisio­nes" (Mattelart y Schmucler, 1983).

 

VII. LOS SATÉLITES

 

Sin duda uno de los temas que han sido estu­diados en América Latina con mayor detalle, profusión y detenimiento ha sido el de los satéli­tes artificiales de comunicación. Las caracterís­ticas del instrumento tecnológico que transfor­ma de manera cualitativa la posibilidad de en­viar en menos tiempo mayores volúmenes, con gran precisión de datos e información, así como las diferentes formas que puede tomar dicha in­formación, hacen del satélite un aparato versátil capaz de trastrocar las formas comunicativas de los países que lo usen. Pero al mismo tiempo, debido a su sofisticación tecnológica y a sus costos de producción, se trata de un instrumento cuya fabricación no está al alcance de los paí­ses en vías de desarrollo. Por lo mismo, los lati­noamericanos que se han decidido por su uso tienen que depender de proveedores extranje­ros.

La red comunicativa que el satélite de comu­nicación implica rebasa las fronteras nacionales. Los efectos desde este punto de vista son importantes. De todo ello se han ocupado ya los investigadores del continente. Entre los estu­dios más completos se encuentran los siguien­tes:

 

En 1981 el mexicano Jesús Roldán escribió una cronología que daba cuenta del desarrollo de dos empresas, Comsat e Intelsat, en el cam­po de las comunicaciones internacionales vía satélite. Un poco más.adelante, Héctor Schmu­cler, argentino, se ocupó del tema. Produjo un documento de trabajo para ILET que más tarde fue publicado en la revista Comunicación y Cul­tura con el título de "25 años de satélites artifi­ciales". Se trata de una revisión que va de la descripción de la tecnología, los diferentes ti­pos de satélites según empleo, destino y capa­cidad, hasta el planteamiento que señala los pe­ligros en la compra indiscriminada de estos aparatos. El análisis lleva al autor a señalar que: "Si realizáramos un balance desprejuiciado del aporte que han hecho los satélites artificiales en sus primeros veinticinco años de existencia, po­dríamos concluir que han servido fundamental­mente para la concentración del poder econó­mico de los grandes centros monopólicos y para el agigantamiento del poder militar de las potencias hegemónicas". Y agrega: "Es verdad que esto no parece descartar, por sí mismo, un uso más favorable para los países del mundo subdesarrollado; sin embargo, sería juicioso, an­tes de decidir reordenar las comunicaciones de una región mediante la tecnología satelital, re­flexionar sobre las prioridades nacionales...".

Dicha reflexión fue omitida, por lo menos en el caso mexicano, según lo prueban investiga­ciones posteriores del propio Schmucler (1985), de Javier Esteinou (1985) y de Ligia Ma. Fadul (1985).

Los trabajos de los autores mencionados constituyen una revisión del modo en que se llegó a la compra y a orbitar los satélites del Sistema Morelos Mexicano. Se pone de relieve el carácter autoritario de la medida. Para Estei­nou, los elementos a considerar son: el que fue un alumbramiento sin objetivos nacionales, que el proyecto se negoció con deficiencia, lo que dio como resultado pérdida de soberanía, retro­ceso cultural del Estado y fortalecimiento de la televisión privada como aparato de hegemonía.

La situación de Brasil es la contraparte de la mexicana. En aquel país se produjeron estudios previos al lanzamiento del Brasilsat y por tanto los efectos del uso del satélite se presentan como integrados con las necesidades naciona­les.

 

VIII. LA NUEVA TECNOLOGIA EN LA PRENSA

 

A pesar de que la prensa se ha visto afectada por la incorporación de computadoras y rotati­vas controladas de manera digital, los estudios sobre este medio son mucho más escasos. Qui­zá ello se deba a que la espectacularidad de los cambios se produjo sobresalientemente en el ámbito de la producción industrial del perío­do. En general han sido los talleres los que han visto modificadas sus formas de trabajo debido a las nuevas tecnologías, a pesar de que tam­bién las redacciones se han incorporado al te­cleo en pantalla y al uso de terminales y micro­computadoras. En este sector se involucran me­nos visiblemente asuntos sobre soberanía na­cional, dependencia, políticas nacionales de co­municación.

Los trabajos localizados hablan de la forma de penetración de las nuevas tecnologías a los periódicos, las fechas en que esto ocurrió, los principales proveedores, los cambios habidos en producción y redacción y los efectos en la planta laboral. Las conclusiones son semejantes: el impacto decisivo se produce en el aumento de la productividad del complejo editorial. En el aspecto laboral las consecuencias han sido el despido, desplazamiento o adaptación a nuevas formas de trabajo, esto último sobre todo por lo que hace a reporteros y redactores.

El problema se aborda desde un punto de vista general. Reibeiro (1986) y Geddes (1985) y, a partir de un caso nacional específico, el mexicano, Menéndez y Toussaint (1988): y el ar­gentino, Terrero (1988).

Por otra parte, las agrupaciones de periodis­tas se han dado a la tarea de reflexionar sobre el impacto de las nuevas tecnologías en el de­sempeño de su quehacer. La Federación Lati­noamericana de Periodistas (FELAP) y la Orga­nización Internacional de Periodistas (OIP) or­ganizaron durante los últimos meses sendas reuniones para tratar el tema. El resultado fue una serie de ponencias que si bien ya no cons­tituyen verdaderas investigaciones, sí tienen la virtud de poner en el tapete el asunto e involu­crar a los comunicadores en el tema. Dentro de este mismo tenor, aunque de manera más propositiva, se encuentran los trabajos que Reyes Matta lleva a cabo en Ilet, Chile. Sus títulos son: Redes y periodismo. Nuevas Vías para el Cam­bio y Computadoras, Redes y Noticias: Proyec­ciones del Periodismo teleinformático.

 

IX. BANCOS DE DATOS

 

Con el desarrollo de la informática y el uso de hardware y software, el tema de los bancos de datos y de los flujos de información trans­fronteras está cobrando importancia, sobre todo en México y Brasil.

Ilet, México, a partir de una investigación de Robina (1985), puso en marcha un proyecto so­bre Diseño y utilización de una red nacional de comunicación. Esta idea surgió a partir del uso del correo electrónico para vincularse con otras instituciones. Ilet, Chile publicó (1988) un folleto denominado ¿Cómo diseñar redes de comuni­cación?

 

X. EL VIDEO

 

"El tema del vídeo‑cassette y sus relaciones con la televisión, el cine y otras manifestaciones de la industria cultural ha cobrado también inu­sitada y repentina actualidad (Bayona, 1985; Co­lonia, 1985; Costa, 1986; Crovi, 1986; Strangelar, 1983; Ulloa y jara, 1985; Santoro, 1985). Aunque no constituye una tecnología de punta, sino que proviene de la comunicación alámbrica, los nuevos usos del cable (en particular en México, y muy recientemente en ciertas zonas de la Amazonía peruana) se ha vuelto objeto de parti­cular interés, sobre todo por sus múltiples posi­bilidades de combinación y/o competencia con la televisión por aire, el satélite y el vídeo‑cas­sette".

El vídeo ha sido materia de estudio también en tanto se le relaciona con la posibilidad de constituirse en una tecnología que haga posible una comunicación fuera de los circuitos conven­cionales.

Por otra parte, en países como México, la in­dustria del video‑cassette se ha convertido en negocio floreciente, cuya competencia con el cine preocupa a los interesados en el desarrollo del séptimo arte.

 

XI. EDUCACION Y COMPUTADORAS

 

Dentro del campo de las aplicaciones, la edu­cación constituye una temática que comienza a ocupar el interés tanto de educadores como de estudiosos de los medios. Cada vez con mayor extensión, la informática está penetrando las es­cuelas y universidades. El cambio que ello im­plica en el área de los métodos pedagógicos e incluso en la relación del educando con su edu­cador se dejará sentir en los próximos años.

Al respecto, también han surgido institucio­nes encargadas del asunto. En México destacadamente la Arthuro Rosenblueth. Por su parte, la Secretaría de Educación Pública diseñó un proyecto, la Micro‑Sep, cuyos alcances han sido estudiados por Gómez Mont (1986). Robina (1986) compiló Informática y Educación. Desde la perspectiva teórica tenemos algunos trabajos, Schmucler (1983) y Faria (1983).

En síntesis, luego del recorrido por textos y documentos, el panorama de la investigación en nuevas tecnologías en América Latina aparece accidentado, pero no exento de logros. En me­nos de diez años se ha avanzado en la configu­ración de un prontuario de temas que están afectando de manera prioritaria el interés de los investigadores, quienes a su vez derivan di­chas preocupaciones de los fenómenos que la realidad presenta.

Tanto la investigación como sus resultados son distintos en cada país del área. Según los datos a nuestro alcance, las naciones con un mayor desarrollo en el asunto son Brasil. México, Chile, Argentina y Perú. El resto parece ir a la za­ga de lo que se está produciendo en estos países.

Las razones en la desigualdades son múlti­ples y aquí solo señaláremos las más evidentes. Por un lado, la infraestructura de investigación es diversa en cada país. Esto se debe a las con­diciones económicas y sociales de cada uno. Aunque hoy en día, la crisis generalizada está haciendo tan, difícil para un país grande como para uno pequeño mantener las cuotas de in­vestigación en el mismo nivel, no digamos ya incrementarlas.

De otra parte, el desarrollo mismo de los me­dios de comunicación y su accionar con las mo­dernas tecnologías va presentando a los estu­diosos las prioridades de análisis. Por tanto aquellos países con una alta injerencia de apa­ratos tecnológicos sofisticados verá surgir con mayor rapidez fenómenos y procesos antes desconocidos. El reto a la labor indagadora y sistematizadora será mayor.

Las repeticiones y giros en un mismo lugar se pueden observar también. Ello se debe, en gran medida, a la escasa comunicación entre los investigadores de la región. También a la raquítica circulación de las revistas, documen­tos y libros que se producen. Mejorar ambos rubros sin duda habrá de redundar en un avan­ce más acelerado, acorde con los requerimien­tos que el propio fenómeno plantea.

 

XII. ¿QUÉ HACER?

 

Es por ello que éste es el momento propicio para que las ciencias sociales retomen, priorita­riamente, el análisis de este problema, para crear las primeras acumulaciones y reflexiones conceptuales que desaten la discusión de éstas en el seno de la sociedad civil latinoamericana, y nos permitan crear las bases de un proyecto regional de enfrentamiento a estas nuevas tec­nologías. En estos momentos, es urgente adqui­rir conciencia política de que estamos frente a un momento coyuntural en el que se están defi­niendo las raíces y el rumbo de esta nueva mu­tación continental. En los próximos 20 ó 30 años ya no tendremos nada que hacer, salvo subordi­narnos a la feroz dinámica que había adquirido sobre el desarrollo económico, político y cultu­ral de América Latina, para ubicarnos en una posición geométricamente más dependiente que la que ahora vivimos.

Creemos que lo más apasionante de esta circunstancia histórica que ahora nos toca vivir es que en la medida en que los investigadores produzcamos y difundamos el análisis y la con­ciencia sobre esta problemática, tendremos op­ción para pasar del estatus de espectadores del fenómeno, a ser gestores políticos del mismo. Hay que considerar que el peso del pensa­miento científico de las sociedades dependien­tes, siempre tiene la posibilidad de provocar un cambio favorable para nuestros proyectos de desarrollo. Es necesario entender que aunque dichas tecnologías poco a poco se impondrán en nuestras vidas, también pueden ser gober­nables.

No debemos olvidar que si en siglos pasados por falta de claridad histórica y política no es­tuvo en nuestras manos el moldear el rumbo que adoptó la Primera y Segunda Revolución Industrial en nuestra región, en esta ocasión, sí está a nuestro alcance el definir cómo emplear la riqueza que aporta la gran Tercera Revolución In­dustrial, para construir un continente más humano.

 

BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA

 

Arriaga, Patricia, 1985. La revolución informativa en México, Ed. Coestem‑ Nueva Imagen, México.

Colina, Carlos Eduardo, 1985. "El flujo del hardware y software de vídeo en Venezuela`, Documento de Trabajo, IPAL, Lima,

Costa, Andrés, 1985. "Resumen preliminar de los flujos de video en América Latina", Documento de trabajo, IPAL, Lima. "Programas de los flujos de vídeo en América Latina'. Documento de trabajo, IPAL, Lima.

Crovi Druetta, Delia, 1986. "Televisión por cable: el caso mexica­no". SELA, Caracas.

Estemou, Javier, 1985. "Proyecto de trabajo, el sistema de satélites Morelos y la transformación del Estado mexicano', Documento de trabajo, IPAL, Lima.

Esteinou, Javier, 1986. "La transformación cultural del Estado con­temporáneo frente a las nuevas tecnologías de información", en Sig­no y pensamiento, N.° 8, Facultad de Comunicación Social Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá. 1982. "La identidad cultural frente a las nuevas tecnología de comunicación”, en Perfiles Educativos, N.°s 29 y 30, CISE, UNAM, México. 1988. El sistema de satélites Morelos y su impacto en la sociedad mexicana, Trillas (en prensa), México.

Sin firma, 1986. Efectos de las tecnologías de punta en: edición e impresión de libros, revistas y prensa; cine, radio y televisión, Lima.

Fadul, Ligia María, 1985. "El sistema de satélites Morelos", Revista Comunicación y Cultura N.° 9, México D.F.

Faria, Leticia, 1984. "La educación mediante las Nuevas Tecnolo­gías", Boletim Intercom, N.° 48. Sao Paulo.

Fernández, Fátima, 1986, "Nuevas tecnologías y política”, en Nue­vas Tecnologías y comunicación, Felafacs, Bogotá.

Fuentes, Raúl, 1986. "Nuevas tecnologías y escuelas de comunica­ción", en Nuevas Tecnologías y comunicación, Felafacs, Bogotá.

Figueredo Planchart, Reynaldo, 1985. "El flujo de datos transfronte­ras', en Caítulos, SELA, Caracas.

Geddes, Henry, 1985. "Nuevas tecnologías e industria editorial (li­bros y revistas), Documento de trabajo, IPAL, Lima.

Gómez Mont, Carm, 1985. "El uso educativo de las computadoras", Universidad Iberoamericana, México D.F.

Hamilton Ribeiro, José, 1984. "Los jornalistas en las Nuevas Tecno­logías", en Boletim Intercom, N.° 48, Sao Paulo.

Hogrebe, Edmund, 1981. Riesgos y desafíos de los medios digita­les de comunicación, ILET, México,

Jaramillo, Oscar, 1986. "Nuevas tecnologías y ejercicio profesio­nal", en Nuevas tecnologías y comunicación, Felafacs, Bogotá.

Marques de Melo, José, 1986. Las comunicaciones y el desarrollo económico y social en América Latina y el Caribe, mimeo, Sao Paulo.

Mattelart, Armand y Schmucler, Héctor, 1983. América Latina en la encrucijada telemática, ILET, México.

Menéndez, Ana María, y Toussaint, Florence, 1988. Prensa y nue­vas tecnologías. Trillas (en prensa), México.

Quibrera Matienzo, Enrique, 1984. La informática nacional, Ticom, México.

Rada, Juan, 1983. "La educación en la sociedad informatizada", en Chasqui, N.° 6. Quito.

Reyes Matta, Fernando, 1987. Redes y periodismo. Nuevas vías para EL CAMBIO, ILET, Chile.

Reyes Matta, Fernando, 1988. Computadores, redes y noticia, pro­yecciones del periodismo teleinformático, ILET, Chile.

Robina, Soledad, 1985. Directorio de Bancos Nacionales de Infor­mación (acceso público), ILET/CONACYT, México.

Robina, Soledad, 1986. Informática y educación (compilación), ILET, México.

Robina, Soledad, 1987. Bancos de información. Qué piensan sus usuarios, ILET, México.

Roldan, jesús, 1981. Las empresas trasnacionales en el campo de las comunicaciones internacionales vía satélite: Comsat e Intelsat, FCPyS, UNAM, México.

Romero, Carlos, 1986. "Aspectos tecnológicos de las nuevas tecno­logías", en Nuevas Tecnologías y comunicación, Felafacs, Bogotá.

Roncagliolo, Rafael, 1986. "Investigación y nuevas tecnologías", en Nuevas tecnologías y comunicación, Felafacs, Bogotá.

Rothschuch Villanueva, Guillermo, 1984. Las políticas nacionales y las nuevas tecnologías de comunicación. Ed. La Brújula, México.

Schenkel, Peter, 1984. "América Latina y la comunicación', en Chasqui. N.° 10, Quito.

Sichel, Berta, 1984. "Asociedade Digital", en Boletim Intercom, N.° 48. Sao Paulo.

Schmucler, Héctor, 1984. "25 años de satélites artificiales", en Co­municación y cultura, N.° 9. México. et. al., 1985, "Satélites de comu­nicación en México', en Comunicación y cultura, N.° 13, México. 1983. "La educación sociedad informatizada", en Chasqui, N.° 6, Qui­to.

Terrero, Patricia, 1988. Nuevas tecnologías y organización de los procesos de trabajo en la industria periodística argentina. ILET, Ar­gentina,

Varios autores, 1987. Cómo diseñar redes de comunicación, ILET, Chile.

 

Zermeno González, Ricardo, 1985. La política de desarrollo de la computación en México, SECOFIN, México.