El flujo de datos más allá de las fronteras del Este y del Oeste

Posición de la República Federal de Alemania

 

Jörg Becker

 

En base a una investigación sobre los flujos de datos entre los países occidentales y los de la Europa Oriental se apuntan los obstáculos, problemas y consecuencias de tan especiales rela­ciones.

 

Cuando se oye la frase: " En telecomunicaciones y proceso de datos, el Este lleva 10 años de retraso respecto del Oes­te", resulta una afirmación no sólo banal, sino falsa, ya que no corresponde de ninguna for­ma al valor específico de tales tecnologías en economías cualitativamente distintas a las de los países occidentales industrializados. Sin la pre­sión de la competencia de la llamada economía libre de mercado, el principio de la rapidez, por ejemplo, de la transmisión de datos tiene un significado

muy pequeño.

 

Numerosos informes procedentes de Austria (1) han dado una imagen sin prejuicios sobre la situación de las telecomunicaciones en la Euro­pa Oriental. Dos características son representa­tivas de esta región: 1ª: La transmisión de datos se hace principalmente con redes analógicas; 2ª: Las redes de datos de la Europa Oriental no son multifuncionales, sino que sirven en primer lugar a la función específica de transmitir infor­mación técnico‑científica. Para esa finalidad existen también enlaces en tiempo real con los bancos de datos de la Europa Occidental (ver figura 1).

Realmente existe un notable desequilibrio en el flujo de datos entre el Este y el Oeste. Sin embargo, al contrario de lo que ocurre en los países del tercer mundo, que básicamente, como los países del Este, sólo son receptores de datos, los países de la Europa Oriental dis­ponen de unas infraestructuras económicas, po­líticas y técnicas consolidadas que les permiten tratar con las influencias exteriores del flujo de datos, sin poner en peligro ni su soberanía ni su identidad. A continuación se va a investigar con detalle el papel que desempeña la República Federal de Alemania en el intercambio de da­tos entre el Este y el Oeste (2).

 

I. DATOS EMPIRICOS

 

Entre finales de 1984 y principios de 1985 se entrevistaron unos 35 "hosts" (ordenadores cen­trales), bancos de datos e intermediarios de in­formaciones, sobre los clientes en tiempo real que poseían en la Europa del Este. Estas entre­vistas debían proporcionar una imagen aproxi­mada del estado actual y de las necesidades fu­turas. Además se consultaron estas cuestiones con unos 50 expertos de la República Federal de Alemania y de los países del extranjero tan­to orientales como occidentales. Si se restan las numerosas denegaciones de información habi­das en el caso de los bancos de datos, los resul­tados empíricos de esta investigación están ba­sados en unas 70 entrevistas hechas a expertos. Las denegaciones de información se apoyaban básicamente en los dos argumentos siguientes: "No se debe despertar a los perros que duer­men". O bien: "No hablamos de nuestros contactos en tiempo real con la Europa del Este por­que en caso contrario los americanos nos cerra­rían el grifo".

Los resultados de esta consulta se reprodu­cen en la tabla 1.

 

 Sin embargo, solamente se in­dica la existencia de contactos en tiempo real en la Europa del Este, sin hablar de la relevan­cia cuantitativa o económica de dichos contac­tos. A la vista de las entrevistas rehusadas, de la ausencia de cualquier tipo de literatura secun­daria y también dado el carácter político deli­cado y la novedad del cuestionario, se llega a la conclusión de que los resultados de la tabla 1 sólo reflejan un mínimo de contactos habidos con la Europa del Este. Un análisis de los con­tactos en tiempo real con la Europa Oriental, de los 10 hosts y bancos de datos claramente iden­tificables, arrojó los siguientes resultados:

El Instituto Alemán de Documentación e In­formación Médica (DIMDI) de Colonia y el Cen­tro de Información Técnica sobre Energía, Físi­ca y Matemáticas de Karlsruhe son los dos hosts más importantes de la Alemania Occidental con enlaces internacionales en tiempo real. Ambos centros pertenecen parcialmente al Gobierno Federal y a los Lánder, o bien están fuertemen­te subvencionados con el dinero público. La mayor parte de bancos de datos de la Alemania Occidental ofrecen sus conocimientos a los cen­tros interesados extranjeros a través de los dos centros. El DIMDI tiene una fuerte posición en el mercado en los campos de la Medicina, Bio­logía y Bio‑Medicina; el host de Karlsruhe posee aproximadamente 30 bancos de datos con los siguientes campos importantes: Ciencias Na­turales, Energía, Patentes e Ingeniería. El DIM­DI tiene clientes en Hungría y Yugoslavia; el host de Karlsruhe tiene clientes en Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría y la URSS.

A través del enlace directo con la Scientific & Technical Information Network (STN) entre la American Chemical Society y el host de Karls­ruhe, un Instituto Químico de Hungría tiene ac­ceso en tiempo real al banco de datos químico de Columbus, Ohio. Data Star es realmente un host internacional y no un banco de datos. Aun­que este host tiene su sede en Suiza, debido a su extraordinaria imagen de mercado en la Re­pública Federal de Alemania se ha incluido en este estudio. A través de la BRS ‑Information Technologies‑ una parte del conglomerado in­dustrial holandés Thyssen‑Bornemisza enlaza con el Bertelsmann‑Information‑Service Sdad. Ltda. Data Star y la Bertelsmann AG trabajaron conjuntamente en el sector de los bancos de datos hasta el 31 de diciembre de 1986. Estas dos empresas juntas han sido hasta esa fecha una de las mayores fuerzas existentes en el sec­tor de los bancos de datos de la Europa Occi­dental. Según coinciden los expertos, los con­tactos en tiempo real de Data Star con la Euro­pa Oriental deben ser más variados e intensi­vos. En este estudio se han puesto de relieve los contactos con Checoslovaquia, Hungría y la URSS. Así resulta, por ejemplo, que clientes de estos tres países utilizan diferentes bancos de datos del Centro Espacial Federal (UBA) de Berlín Occidental.

Los siguientes bancos de datos de la Alema­nia Occidental no son especialmente grandes. A1 igual que el banco de datos del UBA, todos ellos son el resultado de programas especiales de información y documentación del Gobierno Federal iniciados en 1974, estando subvencio­nados con fondos públicos. El Centro de Infor­mación Técnica (FIZ Technik) de Frankfurt tie­ne algunos clientes en cuatro países de la Euro­pa Oriental. El Centro de Información de Mate­riales (FIZ Werkstoffe) de Berlín Occidental tie­ne contactos en tiempo real con la Europa Oriental, sin que se hayan podido especificar dichos contactos. El Centro de Información so­bre Espacio y Construcción (IZ Raum un Bau) de Stuttgart tiene establecidos contratos de usuarios en tiempo real con clientes de Bulgaria y Checoslovaquia. El Centro de Documentación e Información Agraria (ZADI) de Bonn tiene contactos en tiempo real con Hungría a través del host DIMDI.

Sin embargo, los dos bancos de datos priva­dos CISI‑Wharton e I.P. Sharp, de Frankfurt am Main (3), tienen un contacto intensivo con clien­tes de la Europa Oriental. Estos dos bancos de datos, que compiten entre sí, se han especiali­zado en datos econométricos y estadísticos de comercio exterior, de la coyuntura, de la Banca y de las finanzas. Con la red de datos IPSANET, la 1. P. Sharp dispone de una red propia mun­dial. Hungría y la URSS, los dos principales clientes de la I. P. Sharp, tienen acceso a través del nudo Telenet de Budapest y de un nudo propio de I.P. Sharp existente desde 1982 en Moscú. CISI‑Wharton tiene clientes en Checos­lovaquia y la URSS, los cuales se comunican con el ordenador central a través del nudo RADAUS de Austria. Para ambos bancos de datos, los clientes de la Europa Oriental, medidos por sus cifras totales de negocios, no son especialmente importantes. Sin embargo, según se nos ha asegurado en las entrevistas, los clientes de la Eu­ropa Oriental son clientes individuales, lucrati­vos y seguros.

Todavía más difícil que la información sobre la situación actual fue el obtener las necesida­des futuras en enlaces en tiempo real entre los bancos de datos de la República Federal de Alemania y la Europa Oriental, en el caso de una ampliación de dicho tipo de datos. En ge­neral se obtuvo la siguiente imagen. Mientras que la Administración de Bonn no ve la necesi­dad de una ampliación (4), la mayor parte de los bancos de datos de la República Federal de Alemania estiman positiva la ampliación de sus contactos en tiempo real con la Europa Orien­tal. Puesto que los bancos de datos de la Repú­blica Federal de Alemania están sometidos a una creciente presión privatizadora por parte del Gobierno Federal, sus intereses económi­cos se dirigen, entre otros destinos, a la Europa Oriental. Algunos bancos de datos mencionaron además en la entrevista unos motivos generales de tipo político y de paz que abogan por el re­forzamiento de la cooperación con la Europa Oriental.

Por una ampliación de este tipo aboga no so­lamente la necesidad subjetiva de la mayor parte de bancos de datos, sino también la nece­sidad objetiva por parte de la Economía y la Ciencia de la Alemania Occidental. Esta necesi­dad objetiva puede ilustrarse con el problema del intercambio de patentes. La República Fe­deral de Alemania presenta un balance de pa­tentes positivo frente a la Europa Oriental, pero, por otra parte, en la Europa Oriental existen una serie de técnicas y procesos protegidos con pa­tentes, que es muy importante para la Repúbli­ca Federal y a los que no tiene un acceso siste­mático por banco de datos. En Estados Unidos, por ejemplo, existen adquirientes de licencias de los países del COMECON: los raíles del fe­rrocarril metropolitano de Washington se mon­taron con aparatos de soldar fabricados con li­cencias soviéticas, y la Texas Utilities Services Inc. necesita tecnología soviética para la pro­ducción de gas partiendo de carbón líquido (5).

Por lo tanto, la cooperación entre los bancos de datos sobre patentes en la República Fede­ral de Alemania y la Europa Oriental tendría ventajas para ambas partes. Desde marzo de 1985 existe incluso un enlace directo entre la red de datos DATEX de la Oficina de Correos Alemana y la red húngara NEDIX, y desde hace algún tiempo existen negociaciones entre Correos de Alemania Occidental y Correos de Bulgaria con motivo de la conexión de la red búlgara; sin embargo, esto no ha llevado toda­vía a la República Federal a establecer una po­lítica sobre la cooperación entre los bancos de datos del Este y el Oeste.

II. CONSECUENCIAS POLÍTICAS PARA LA REPÚBLICA FEDERAL DE ALEMANIA

 

En la Europa Occidental, la utilización de los bancos de datos, con sólo un 2 por ciento de to­das las transacciones de datos, representa el porcentaje más pequeño de las múltiples posi­bilidades de aplicación de las redes de datos. Por otra parte, este campo, con el 40 por ciento de todas las transacciones de datos, es al mis­mo tiempo el campo de aplicación más interna­cional. El significado económico y político del flujo de datos no puede basarse en la cuantifi­cación, sino más bien en su cualificación: los bancos de datos y los flujos internacionales de información son, cada día más, claves importantes del desarrollo. Preparación y comercializa­ción de la "materia prima" de la información, con el consiguiente dominio económico.

1. El porcentaje del flujo de datos Oeste‑Este de la República Federal no puede cuantificarse (por el momento). Por un lado este porcentaje debe ser tan pequeño que es apenas aprecia­ble; por otro lado los flujos de datos entre el Oeste y el Este tienen lugar básicamente de forma indirecta o por tránsito (movilidad perso­nal, red telefónica en función de una red de da­tos, papel de tránsito de Austria), de forma que se asignan técnicamente a otras categorías. No obstante, es de gran interés el hecho de que el volumen de estos flujos de datos Oeste‑Este sea mucho mayor de lo que los expertos suponen en principio, y mayor todavía que el que los or­ganismos "oficiales" quieren admitir. En otras palabras: Si bien no pudo conseguirse una con­firmación escrita y una toma de posición por parte del Gobierno Federal sobre las comuni­caciones de bancos de datos entre la República Federal de Alemania y la Europa Oriental, se está imponiendo cada vez más una realidad por motivos técnicos y económicos, la cual se consi­dera delicada por parte de los grupos conser­vadores.

2. El flujo de datos entre la República Federal y la Europa Oriental es un fenómeno relativa­mente joven, con no más de 4 a 5 años de anti­güedad. Para la República Federal, los datos empíricos permiten plantear dos hipótesis bien fundadas:

 

a)          Cuanto más comercial e internacional es un host, tanto más intensivos son sus con­tactos en tiempo real con la Europa Orien­tal.

b)          Cuanto más fuerte es la dependencia de un banco de datos o un host respecto de los organismos estatales, tanto menores son los contactos con la Europa Oriental.

3. Si bien el flujo actual total de datos entre el Oeste y el Este no tiene un significado econó­mico digno de mención para la República Fe­deral, para un banco de datos aislado puede resultar una función importante económicamen­te. Considerándolo como una estrategia com­plementaria, con curvas de crecimiento lentas, los bancos de datos entrevistados han reconoci­do su importancia y ven incluso una necesidad de ampliación de la comunicación en tiempo real. Hasta ahora no se ha presentado ningún problema de divisas ni de pago. A pesar de la incertidumbre existente sobre las bases econó­micas futuras del comercio entre el Este y el Oeste, se puede decir que en la Europa Orien­tal existe también una necesidad de comunica­ción con los bancos de datos y que esta necesi­dad es en principio financiable.

4. Muy al contrario de la imagen que general­mente se tiene de un bloque muy estrechamen­te jerarquizado y "controlado por Moscú", tanto los datos sobre el desarrollo de las comunica­ciones telefónicas como las comunicaciones de los bancos de datos más allá de las fronteras muestran un comportamiento totalmente dife­rente de la Europa Oriental. Tanto Checoslova­quia como Hungría se comportan en ambos campos de forma muy dinámica en sus interac­ciones con la República Federal. Es significati­vo (ver tabla 1) que en toda la investigación tan­to la República Democrática como Polonia y Ru­mania apenas aparecen.

6. Desde el punto de vista técnico, el flujo de datos entre Occidente y la Europa Oriental es cada vez menos controlable. En el caso de que no sea posible el flujo por falta de enlaces téc­nicos de las redes de datos, la transmisión pue­de hacerse legalmente por otras redes, ya sea mediante la movilidad personal, mediante los países de tránsito activo como Austria o me­diante los países de tránsito pasivo como Fin­landia. En esto juega un papel especial la movi­lidad de las personas y las instituciones, que por lo demás no sólo es totalmente legal de acuerdo con el capítulo III del Acta de Helsinki, sino que además debe fomentarse activamente. A finales de los años 70 mantenían actividades en todos los países de la OCDE unas 350 gran­des empresas de la Europa Oriental. Puesto que estas empresas pertenecen casi exclusiva­mente a los sectores de la banca y de los servi­cios, existe la sospecha fundada de que las mis­mas participan activamente en el flujo de datos. Las redes públicas ISDM de los años 90 harán todavía más difícil el control del flujo de datos (no sólo en el eje Oeste‑Este).

6. A pesar de todas las restricciones por par­te de Estados Unidos frente a los clientes de bancos de datos procedentes de la Europa Oriental, de acuerdo con la opinión unánime de todos los expertos consultados, un flujo conside­rable de datos procedentes de los Estados Uni­dos (DIALOG, ORBIT, CAS, NTIS) pasa a la Europa Oriental desde Francia e Inglaterra. El flujo de datos entre la Europa Oriental y los dos países neutrales Austria y Suiza debe ser mayor que el que existe entre la República Federal y la Europa Oriental. Este papel marginado de la República Federal puede aclararse de la siguiente forma: en el campo de la cooperación económica del Oeste y el Este con terceros paí­ses, los Estados de la Europa Oriental cooperan cada vez menos, desde hace una serie de años, con empresas de la República Federal; en lu­gar de éstas prefieren firmas de otros países occidentales europeos (6). En este caso, lo mis­mo que para el flujo de datos, puede observar­se una estrategia política de la Europa Oriental consistente en eludir y aislar cada vez más a la República Federal, por considerarla un socio no crítico de los Estados Unidos.

7. En la literatura especializada se sostiene actualmente la idea de que la República Fede­ral debería limitar o incluso prohibir rigurosa­mente el flujo de datos hacia los países de la Europa Oriental, ya que en caso contrario corre el riesgo de ser separada del flujo de datos de los Estados Unidos. En base a los datos empíri­cos de este estudio, estas recomendaciones deben impugnarse por el hecho de que el su­puesto tácito de que exista una estrategia de este tipo, o sea, sostener que la utilización en tiempo real de los bancos de datos es muy im­portante para la seguridad, no sólo es dudoso sino incluso falso.

Dos razones hablan en contra de este supues­to: a) considerado desde el punto de vista psi­cológico, dicho supuesto es un acto de autoco­lonización que hace que de la consideración de algo interno, a lo que tiende la política econó­mica exterior americana (extraterritorialidad, condiciones de reexportación, política CoCom) se pase a la legitimización de la pasividad y del no hacer nada. La política del comercio activo debía dirigirse precisamente a que no se plan­tease de ninguna forma este dilema. b) En con­tra de la opinión popular, las nuevas investiga­ciones sobre los intercambios entre la alta tec­nología militar y la civil demuestran que éstos son relativamente pequeños y que pueden juz­garse de muy distinta manera. Las exigencias muy específicas, por ejemplo en lo que se re­fiere a la precisión militar, pueden ser totalmen­te inútiles en el campo civil, y muchas tecnolo­gías civiles no tienen ningún valor para las exi­gencias militares (7). Además, como todos los bancos de datos investigados eran bancos de acceso público, el argumento de la seguridad es una afirmación proteccionista. Precisamente para salir al paso de una posible militarización de los bancos de datos técnico‑científicos, una política activa de flujo de datos en este campo debería demostrar con toda claridad que no se puede utilizar el criterio de la seguridad.

 

III. LA CRISIS ATLÁNTICA Y LA EUROPA ORIENTAL

 

El lamentable, por falso, conflicto alrededor del "flujo libre internacional de información" ha demostrado al menos que este flujo libre de in­formación no existe en ningún país. La relación entre libertad y regulación no es otra cosa que la diferente expresión de la potencia y la debi­lidad exportadora o de la competencia y el mo­nopolio. Si los Estados Unidos dominan mundial­mente la industria de mantenimiento de la tele­visión, entonces se defiende el "libre flujo"; si monopolizan el sector de los bancos de datos, entonces se limita el flujo de información hacia el exterior, con el fin de mantener su propio do­minio. Lo mismo ocurre en otros sectores de la República Federal: si en sus emisiones extran­jeras dirigidas a la Europa Oriental se invoca el principio del "libre flujo", en cambio se restrin­gen los contactos de los bancos de datos con la Europa Oriental.

El dominio americano sobre el flujo de datos y sobre el sector de los bancos de datos (8) tiene efectos directos e indirectos sobre la polí­tica y la economía de los flujos de información entre la Europa Occidental y la Oriental. La reactivación del CoCom y de la legislación americana sobre el control de la exportación en el campo de la transferencia de tecnología en­tre el Oeste y el Este ha tenido una relación clara con el campo de las telecomunicaciones y el flujo de datos. Desde hace algunos años exis­te una política americana más estricta y restric­tiva en los flujos de informaciones técnico‑cien­tíficas desde los Estados Unidos hacia Europa (aunque los bancos de datos importantes han estado de todas formas siempre cerrados para la Europa Oriental). Pero lo que distingue la si­tuación actual de la anterior es el hecho de que los impedimentos dirigidos intencionadamente contra la Europa Oriental afectan ahora también a los países occidentales (9).

Uno de los muchos ejemplos recientes fue la Conferencia Americana de la Sociedad de In­geniería de la Instrumentación Foto‑óptica cele­brada en 1985, en la que por indicación del Pentágono no pudieron presentarse algunas po­nencias de científicos occidentales. Otra confe­rencia para participantes occidentales sólo pudo celebrarse después de conversaciones con las correspondientes embajadas y después de que los participantes firmaran un documento en el sentido de que las informaciones de estas sesiones tenían un carácter confidencial. La iniciativa americana más reciente en este sentido es un informe del Pentágono no publicado hasta ahora. En este informe se afirma que el acceso extranjero a los bancos de datos comerciales y públicos debe clasificarse en general como sensible e importante para la seguridad (10). Este estudio fue motivo, el 6 de noviembre de 1986, de un memorándum del asesor de seguri­dad John Poindexter, en el que afirmaba que los datos oficiales de todos los campos de la Ciencia se clasificarían en el futuro como "sensi­bles" y no serían transmitidos a otras personas interesadas fuera del Gobierno. Esta clasifica­ción de "sensible" no está ya ligada a la legal­mente difícil y propia clasificación de datos e informaciones científicas llamada "classified" (11).

Estos procesos coinciden totalmente con las iniciativas americanas en el CoCom, que pre­tenden proponer en la próxima ronda de con­versaciones de 1988 la extensión de la compe­tencia de este Consejo en el campo de la trans­ferencia de tecnología a la regulación de la transferencia del "know‑how", es decir, en sus últimas consecuencias, al control del CoCom sobre el flujo de datos. Que el efecto de la "cla­sificación" y "reclasificación" de documentos, el posible control telefónico por parte de los Esta­dos Unidos ‑que fue una propuesta del Minis­terio de Comercio americano en 1984‑ y que el CoCom se ocupe de la transferencia del "know‑how", afectan al comercio de la Europa Occidental con la Oriental y especialmente a la República Federal, se puso de manifiesto con toda su gravedad en las negociaciones SDI en­tre los Estados Unidos y la República Federal.

Cuando Roland Mecklinger, entonces miem­bro del Consejo de Administración de la filial alemana de la ITT SEL de Stuttgart, concedió una amplia entrevista a la revista "Der Spiegel" sobre el SDI, el punto más importante de una futura regulación contractual era que se acorda­se un "Convenio de intercambio de datos". En caso contrario, "los americanos podrían declarar unilateralmente confidencial cualquier resultado conseguido y bloquear por tanto para los ale­manes cualquier posibilidad de acceso" (12). Hay que pensar que precisamente un gerente alemán occidental de una filial de un consorcio multinacional americano debe saber perfecta­mente por propia experiencia de qué habla, cuando llama la atención sobre el peligro del bloqueo del acceso al "know‑how". Con pleno conocimiento de este peligro, el Gobierno Fe­deral ha empezado a trabajar en la situación de dependencia temida por Mecklinger. En el acuerdo secreto SDI entre los Estados Unidos y la República Federal de Alemania de fecha 27.3.86 y las correspondientes cartas de acom­pañamiento, los Estados Unidos se reservan el derecho de decisión sobre qué informaciones científicas pueden clasificarse como secretas o no secretas. Además, la República Federal se ha comprometido a una aplicación más severa de las disposiciones del CoCom y a ampliar los organismos de control necesarios para ello. Con el fin, además, de poder introducir en el Co­Com los acuerdos adoptados unánime y multila­teralmente, los Estados Unidos han comprometi­do con este convenio a la República Federal, tomando acuerdos bilaterales antes de las deci­siones de: CoCom.

La falta de interés demostrada por el Gobier­no Federal sobre la ampliación del flujo de datos con la Europa Oriental, la severidad de las nor­mas del CoCom recomendada por aquél y el carácter total del Convenio SDI, tienen su com­plemento en otros acuerdos sobre telecomuni­cación entre la República Federal y los Estados Unidos. Vamos a citar brevemente la coopera­ción entre el Chemical Abstracts Service (CAS) y un host de la Alemania Occidental, al mismo tiempo que se rechazaba la cooperación con el socio francés DARC (14); la preferencia dada a la IBM‑Standards SNA, frente a la europea Stan­dard OSI, por parte del Ministerio Federal de Correos y también las cooperaciones planifica­das entre AT & T y el Ministerio Federal de Correos, el cual rehúye las ideas e intereses de los otros socios comunitarios.

Estas acciones bilaterales de la República Federal son contrarias a la Comunidad Euro­pea, contradicen los intereses económicos de la República Federal (dependencia de los Esta­dos Unidos, comercio con el Este) y son de re­sultados dudosos para la política industrial y para el mercado de trabajo, ya que desplazan cada vez más hacia afuera la competencia del control de la alta tecnología. Parece como si la ideología del Gobierno Federal hubiese desa­rrollado una dinámica propia prioritaria frente a cualquier opinión de los economistas. Queda abierta la cuestión de si la siempre frágil alian­za entre la muy motivada políticamente social­democracia y la industria exportadora de la Alemania Occidental, interesada económica­mente en el comercio oriental, puede llevar a cabo una política de economía exterior lógica para la República Federal, debido en gran me­dida a la fragilidad interna de una alianza de este tipo.

 

IV.   INVESTIGACIóN EN LA EUROPA ORIENTAL

 

Esta posición de la República Federal de Alemania sobre el tráfico de datos más allá de las fronteras con la Europa Oriental pudo com­pararse con informes de investigadores de la Europa Oriental, en una conferencia celebrada en 1988. Organizada por la KomTech Sdad. Ltda. de Frankfurt y el Mass Communication Research Center de Budapest, pudieron reunir­se en Frankfurt unos 60 expertos en bancos de datos, procedentes de unos 20 países de la Eu­ropa Oriental, con el fin de discutir las condi­ciones y posibilidades de una mayor coopera­ción en el campo del intercambio de progra­mas de televisión y de los bancos de datos (16). Por parte de la Europa Oriental se presentaron informes sobre la ampliación de la cooperación de los bancos de datos entre la Europa Occi­dental y la Oriental, a propuesta de los siguien­tes científicos: Gabor Endródi (Hungría), Zhoro Marinov (Bulgaria), jan Monkiewicz (Polonia), Josef Puzman (Checoslovaquia), Oleg Smirnov (URSS) y Vesna Vladikovic (Yugoslavia). Como más representativo de todos los informes citare­mos el estudio de Josef Puzman sobre "El flujo de información, más allá de las fronteras, de da­tos técnico‑científicos como prestación de servi­cios de telecomunicación" (16). Las tablas 2 y 3 tomadas de su estudio confirman los resultados de los propios estudios alemanes:

 

‑ las relaciones de los bancos de datos en­tre la Europa Occidental y la Oriental existen desde principios de los años 80,

‑ cuantitativamente no son especialmente amplios,

‑ los bancos de datos de la Europa Oriental tienen contactos con numerosos países oc­cidentales, incluidos los Estados Unidos,

‑ los contenidos de estas relaciones entre los bancos de datos son variadísimos.

 

 

 

 

Al menos para Checoslovaquia se observa una característica que sólo podía suponerse en el estudio de los alemanes occidentales: con casi 10.000 pesquisas de banco de datos lleva­das a cabo entre Checoslovaquia y el host DATA STAR de Suiza, resulta que este host po­see la posición más fuerte entre todos los hosts y bancos de datos occidentales.

Los participantes en la citada conferencia in­ternacional coincidieron en confirmar que era deseable un aumento de las comunicaciones de los bancos de datos entre la Europa Oriental y la Occidental, pero que para la ampliación exis­ten dos obstáculos: insuficiente infraestructura técnica en la Europa Oriental, por un lado, y por otro, la agravada política del CoCom y la legis­lación sobre el control a la exportación por par­te de los Estados Unidos (17).

 

 

Traductor: Francisco Besante

 

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

(1) István Sebestyén: Conexiones experimentales y operacionales por ordenador entre el Oeste y el Este. La telecomunicación hard­ware y software, servicios de comunicación de datos y procedimien­tos importantes de la Administración. Informe al Ministerio Federal Austríaco para la Ciencia y la Investigación, Laxenburg: Instituto In­ternacional para el Análisis de Sistemas Aplicados 1983 (unv. masch. Ms.), Christa Achleitner el al.: El flujo de datos más allá de las fron­teras y Austria. Informe al Ministerio Federal Austriaco para la Cien­cia y la Investigación, Viena: Instituto para la Investigación del Desa­rrollo Socioeconómico, 1985 (unv, masch. Ms.).

(2) Jörg Becker: Los bancos de datos en el conflicto Este‑Oeste. Un estudio previo sobre la posición de la República Federal de Ale­mania en el flujo de datos más allá de las fronteras del Este y el Oeste, Schmrtten/Ts: Academia Protestante de Arnoldshain, 6384 Schmitten).

(3) Naturalmente que para el caso de Data Star, CISI‑Wharton e I.P. Sharp no se trata de empresas de Alemania Occidental. Pero puesto que alguna de estas empresas tiene filiales independientes según el derecho alemán y puesto que su influencia en el mercado alemán es considerable, se incluyeron en esta investigación.

(4) La conclusión del convenio entre la República Federal de Alemania y la URSS sobre colaboración técnico‑científica del 22.7.1986 y la propuesta del ministro federal de Asuntos Exteriores, Hans Dietrich Genscher en el Tercer Encuentro KSZE celebrado el 7.11.1986 en Viena, para una Conferencia KSZE sobre colaboración científica, podrían ser los primeros signos para una cooperación ac­tiva de tecnología entre la Europa Oriental y la Europa Occidental.

(5) John W. Kiser: "Tecnología del Roscado en el Bloque Oriental. Las compañías americanas encontrarán tesoros inesperados detrás del telón de acero", Harward Business Review. Marzo/Abril 1982, págs. 85‑93; John W. Kiser: "Flujos reversibles de tecnología", The Washington Quarterly. Invierno 1985, págs. 77‑84.

(6) Henrik Bischof: Cooperación económica Este‑Oeste en terce­ros países, Bonn: Instituto de Investigación de la Fundación Frie­drich‑Ebert, 1985 (unv. masch. Ms.).

(7) Las teorías corrientes y generalizadas sobre el "spin‑off' de la investigación tecnológico‑militar requieren urgentemente una com­probación empírica y teórica y un perfeccionamiento analítico.

(8) Jörg Becker: "Conflictos euroamericanos en el campo del flujo de datos más allá de las fronteras", Nachrichten für Dokumentation. 6/1981, págs. 214‑220.

(9) Werner Hein. Limitaciones de la transferencia internacional de tecnología por parte de los Estados Unidos. Efectos sobre las de­cisiones de innovación de las empresas alemanas. Informe al Minis­terio Federal para la Investigación y Tecnología, Bonn 1984 (unv. masch. Ms.). A esto se refiere también Rainer Rilling: firmamento y libertad científica en los Estados Unidos. Parte 1‑3: Servicio de Infor­mación Ciencia y Paz. 3/1984, págs. 20‑23; 4/1984, págs. 15‑19; 5/1984, págs. 18‑21.

(10) "El Pentágono considera el control de acceso de datos": datos transnacionales e informe de comunicaciones. Agosto 1986, pág. 5.

(11) Michael Schrage: "Estados Unidos limita el acceso a la infor­mación relativa a la seguridad nacional", The Washington Post, 13.11.1986.

(12) Según Der Spiegel, 18.11.1985.

(13) El Convenio marco secreto sobre una participación alemana en la investigación SDI: Frankfurter Rundschau, 22.4.1986, pág. 12;Los acuerdos SDI deben reglamentar sobre todo el comercio orien­tal. Der Spiegel, 21.4.1986, págs. 27‑28.

(14) Más detalles en Frank Chr. Nicolaus: "Alemania desciende al tercer mundo", Transatlantik, 4/1985, pág, 15 y siguientes.

(15) Los resultados de la Conferencia se hacen públicos en 1988 bajo el siguiente título Jörg Becker y Tamas Szecskó: Europa habla a Europa. Flujo Internacional de Información entre la Europa Oriental y la Europa Occidental, Oxford: Pergamon Press 1988.

(16) Josef Puzman: The Transborder STI Flows Supported by Te­lecomunication Services. Ponencia presentada en la Conferencia "Flujo Internacional de Información entre la Europa Oriental y la Eu­ropa Occidental", en la Academia Protestante de Arnoldhain de Frankfurt, República Federal de Alemania, 8 a 11.2.1988.

(17) Jórg Becker: 'Bloqueo del acceso en los bancos de datos nor­teamericanos", Nachrichten für Dokumentation, 1/1988, págs, 21‑28.