Consecuencias para la periferia de las nuevas tecnologías de información‑comunicación
Rohan Samarajiva
Más allá de las principales corrientes y conclusiones sobre las consecuencias de las tecnologías de información y comunicación para el Tercer Mundo, una investigación concreta sobre la circulación de información científica en Sri Lanka permite plantear un nuevo tipo de acercamiento capaz de hacer operativos los hallazgos teóricos*.
ESTRUCTURA
La tarea de comprender las repercusiones de
las nuevas tecnologías de información‑comunicación para los países del
Tercer Mundo y para los grupos dentro de ellos debe comenzar con una indagación en las tendencias
que determinan el desarrollo y dirección de estas tecnologías. De este modo,
los análisis de las tecnologías de información-comunicación
en el Tercer Mundo y en los países desarrollados pueden integrarse de un modo
que corresponda con los planteamientos hallados en las estrategias de
producción y mercadotecnia de las sociedades anónimas transnacionales (STA) y
en las políticas industriales y comerciales de sus naciones patrocinadoras.
En muchos debates sobre la "sociedad de
la información" y la "revolución de la información" se asigna a
la tecnología el papel de la fuerza motriz que impulsa los fenómenos sociales (p.e., Cleveland, 1985); pocas
personas formulan la pregunta de por qué estas tecnologías particulares han
llegado a desarrollarse a un ritmo tan rápido en esta época concreta. Los
investigadores que han tratado esta cuestión se concentran en dos factores
relacionados: vigilancia y control a nivel sistémico (Giddens,
1985; Beniger, 1986). Ambos términos están
ampliamente definidos. La vigilancia se refiere a la acumulación de
"información codificada” acerca de individuos y entidades, y la
supervisión directa de grandes grupos sobre una base regular. La vigilancia
está íntegramente conectada con el control y, por ello, con el núcleo mismo del
Estado moderno. El control se utiliza en un sentido amplio para incluir, por
ejemplo, el tratamiento de la demanda de bienes de consumo a través de la
publicidad.
Las principales subvenciones militares y las
anexas, canalizadas hacia la investigación y desarrollo de la tecnología de
información‑comunicación, apoyan la validez de la tesis de la vigilancia‑control
incluso dentro de los significados restrictivos de los términos. Las bases de
datos por ordenador, que contienen millones de anotaciones de datos personales,
fueron desarrolladas primordialmente como instrumentos de control dentro de
los organismos gubernamentales y de organizaciones privadas tales como bancos
y compañías de seguros. Sólo más tarde esa tecnología de base de datos llegó a
utilizarse para la producción y la mercadotecnia de productos de información.
En el sector del soporte físico (hardware) es bien conocido que las
aplicaciones militares preceden a los usos civiles. El importante papel
desempeñado por la financiación militar en investigación en inteligencia
artificial en el momento actual destaca la importancia de las aplicaciones de
control en el soporte lógico (programas o "software").
Además de los factores ajenos al mercado
antes identificados, existen tres tendencias basadas en este último que rigen
la dirección del desarrollo tecnológico en el ámbito de información‑comunicación
(Garnham, 1985). La primera es la expansión de los
mercados para los bienes de consumo. Mientras que los mercados de consumo para
muchos productos agrícolas e industriales están inactivos o están creciendo
muy lentamente, existe aún potencial para el rápido crecimiento en los bienes
de consumo relacionados con la información‑comunicación. Lo atestiguan
las oleadas de nuevos bienes de consumo de entretenimiento que caen sobre el
mercado: aparatos estéreo en miniatura, "walkman", tocadiscos CD,
televisores portátiles, televisores de alta definición, magnetófonos digitales,
televisores que reciben sólo por antena de satélite, y por supuesto, el
producto de mayor venta de todos, los magnetoscopios.
El segundo factor es la lucha cada vez más
intensa para lograr el control o tener acceso a los canales de difusión de
información digitalizada para consumidores individuales y organizaciones.
Mientras que la primera tendencia se relaciona principalmente con la
mercadotecnia de bienes físicos, la segunda lo hace con la mercadotecnia de
información como tal. El actual período ha vivido una tremenda expansión de
capacidad por canal ilustrada por los fuertes incrementos en la capacidad de
satélite y por fibra óptica.
La elaboración de predicciones de una sociedad
de información emergente y de una economía de información en expansión se basa
en el éxito de la mercadotecnia de bienes de información a través de estos
canales. La expansión de la capacidad por canal ha creado un enorme e
importante mercado para los equipos que depende, en el análisis final, del
desarrollo de mercados para los bienes de información suministrados a través
de esos canales.
El tercer factor es la aplicación de las
tecnologías de información‑comunicación para incrementar la productividad
y el control en el servicio y los sectores de información de la economía. Esto
es, en parte, una manifestación de la tendencia general de sustituir mano de
obra por capital en los sectores de servicios y de información, y, en parte,
un intento de consolidar los mecanismos de control en la sociedad como un
conjunto.
El resultado de estas tendencias está regulado
por tres características tendenciales de la información.
La primera pude ser descrita como la inclinación hacia las economías de escala.
En muchos ejemplos de producción de información, los costes de reproducción
son bajos en relación con el coste de producir la primera copia, al menos a
corto plazo, como lo ilustra la economía de la producción de programas de
televisión. Las características de la demanda, los costes de mercadotecnia y el
rápido cambio tecnológico son algunos de los muchos factores que pueden atenuar
los efectos de la característica antes mencionada. Allí donde se cumple la
tendencia, existen incentivos para acrecentar al máximo las demandas de
producción y para discriminar los precios.
La segunda característica es la facilidad
con que la información puede empaquetarse y volverse a empaquetar en
diferentes productos. Un ejemplo es el modo en que los productos de películas
en vídeo pueden ponerse a la venta una y otra vez como películas dramáticas,
como contenido de televisión de pago suministrado por cable o satélite, como videocasettes, y como contenido en la televisión financiada
por los anunciantes. Esta tendencia, cuando se realiza, lleva a una política
de precios monopolista tal como se da en empresas fabricantes de muchos
productos.
La tercera característica tendencial es la naturaleza prototípica de la producción
de información y el nivel relativamente alto de incertidumbre y riesgo
asociados con las industrias de la información. Todo producto de
entretenimiento y toda base de datos son esencialmente un prototipo, lo que
dificulta en cierto modo la predicción del éxito en el mercado. Esta tendencia
conduce a estrategias de reducción del riesgo tales como la suma de productos y
al predominio de los distribuidores que pueden poner a la venta una gama de
productos de información frente a los productores que se especializan en
productos específicos. La posición dominante de los vendedores de bases de
datos en línea, tales como Dialog y Pergamon InfoLine, frente a los
numerosos proveedores de información que real ‑mente elaboran las bases
de datos, es un ejemplo.
Las tendencias antes descritas actúan por lo
general de modo independiente una de otra, y en ocasiones entran en conflicto
directo. Las iniciativas en la expansión de los canales de distribución para
desarrollar los mercados de información de los consumidores en forma de
servicios de televisión de pago suministrados por cable y satélites de
radiodifusión directa (SRD) han sido bloqueadas por el éxito de la
mercadotecnia de los magnetoscopios como parte de la tendencia a expandir los
mercados nacionales de bienes de consumo. Los intentos para crear y consolidar
el control sobre redes avanzadas de telecomunicaciones, para atender la
tendencia hacia una mayor productividad en los sectores de servicios y de
información en forma de RDSI pueden dar como resultado que los usuarios de
teléfono con bajos ingresos sean eliminados de la red, en detrimento de la capacidad
para utilizar la red telefónica para la mercadotecnia general de productos de
información. No hay garantía alguna de que los mejores planes elaborados de
los actores poderosos del ámbito de la tecnología de información‑comunicación
llegarán a realizarse, como lo atestiguan los restos esparcidos de las
iniciativas privadas y públicas en el videodisco y el videotex doméstico (Garnham, 1985, p. 67).
REPERCUSIONES PARA LA PERIFERIA
El vocablo periferia se utiliza aquí como
algo más que un sinónimo para el Tercer Mundo. El vocablo alude a la distancia
respecto de la toma de decisiones. Aun así, periferia alude asimismo a la
existencia de una relación orgánica con el centro.
Los países del Tercer Mundo están realmente
en la periferia de los progresos de la tecnología de información‑comunicación.
Están excluidos de las funciones centrales de vigilancia y control que
desempeñan un papel tan significativo en el borde afilado del progreso de la
tecnología de información‑comunicación. Los países del Tercer Mundo no
desempeñan un papel significativo en los procesos de producción de las
tecnologías de información‑comunicación que no involucren de modo
significativo a los recursos naturales. La mano de obra del Tercer Mundo
desempeña un papel menor, principalmente en los ámbitos de producción de
microcircuitos y entrada de datos, pero el insumo es de una naturaleza
fácilmente reemplazable y los procesos de producción están lejanos para todos
los fines prácticos. Afirmar que los países del Tercer Mundo se han convertido
en exportadores de datos en bruto (p.e., Turn, 1979, p. 5) tiene poca validez, ya que la enorme
mayoría de las anotaciones en bases de datos, ya sean científicas o estén
orientadas a los negocios (las dos principales categorías actualmente),
contienen datos generados en los países desarrollados (Garfield,
1983; United Nations
Centre for Transnational Corporations, 1983, p. 124‑125).
La importancia del Tercer Mundo como mercado
ha disminuido con la reducción de su poder adquisitivo en el pasado decenio
por causa de la crisis crediticia y de la bajada del precio del petróleo.
Además, el Tercer Mundo es tan heterogéneo que no permite por sí mismo el ser
tratado como un segmento del mercado. El resultado es que pocas, si acaso,
tecnologías de información‑comunicación y pocos productos de información
están específicamente diseñados para el consumo en el Tercer Mundo. Los
mercados del Tercer Mundo constituyen la periferia de los mercados de los
países desarrollados.
Esto no significa que los países del Tercer
Mundo carezcan de importancia. Aunque son pequeños, los mercados del Tercer
Mundo para las tecnologías de información‑comunicación están entre los
de crecimiento más rápido. Y la prospectiva de todos los vendedores reconoce
la importancia potencial de estos mercados. Otra razón es la naturaleza de las
tecnologías de información‑comunicación, donde incluso un pequeño
pedido puede significar el poner un pie en la puerta para muchas ventas
futuras, debido a los factores de compatibilidad. En ciertos segmentos del
mercado de la tecnología de información‑comunicación, tales como el
equipamiento de telecomunicaciones, los grandes mercados de los países
desarrollados están dominados por empresas nacionales como Western
Electric, Northern Telecom,
NEC, Siemens y Plessey, y la lucha por los mercados
en terceros países es feroz, ya que constituyen una gran porción del terreno
disputado. En el caso de los mercados de información, el tamaño no tiene
relación directa alguna con el potencial de beneficio. La mayor parte de los
ingresos puede obtenerse en los países desarrollados, pero lo que se obtenga
en el Tercer Mundo puede ser beneficio neto.
El Tercer Mundo no es tratado como una
entidad homogénea por las compañías transnacionales y por los Gobiernos que
las respaldan. Algunos países como Brasil, India e Indonesia son tratados como
objetivos de peso por su enorme extensión. Estos países tienen también la aptitud
de crear capacidades de fabricación nacionales. Su espacio de maniobra
respecto a la toma de decisiones es mucho mayor que el de los países. pequeños.
Pero todos los países tienen espacio para la negociación. La tesis de un
esfuerzo monolítico de difusión de la tecnología de información‑comunicación
no puede sostenerse, siquiera sea porque los más poderosos actores económicos
en este ámbito están compitiendo mutuamente. Las contradicciones entre las
diversas tendencias en el desarrollo de la tecnología de información‑comunicación
aportan la razón fundamental para la tesis de que los actores débiles pueden
sobrevivir, si no prosperar, en el entorno global de la tecnología de
información‑comunicación.
LA NECESIDAD DE TECNOLOGÍAS DE INFORMACIÓN‑COMUNICACIÓN
La cuestión fundamental es si las
tecnologías de información‑comunicación son necesarias para el Tercer
Mundo o no. La visión optimista que domina el discurso asume que las tecnologías
de información‑comunicación son beneficiosas para todos los grupos de la
sociedad, ya sean del Tercer Mundo o estén dentro de los países desarrollados.
La tecnología de información‑comunicación aportará
"soluciones" para cualesquiera problemas que existan en la sociedad,
ya sea a través de mayores ingresos para los productores agrícolas (p.e., Dordick, 1987) o mediante
la eliminación de las estructuras jerárquicas de poder (p. e., Cleveland, 1985). Un examen más detallado de la evidencia (p.e., Hardy, 1980; Sterling, 1986) apoya el argumento de Garnham
(1985, p. 67) de que los optimistas confunden el potencial de los progresos
tecnológicos y las realizaciones reales, pero siempre parciales, de esos
progresos.
No obstante, los pesimistas tampoco
aciertan. Se limitan a etiquetar las nuevas tecnologías como malas por entero,
lo que es la imagen reflejada simplista de la visión simplista de los optimistas.
No logran distinguir entre tecnologías ni reconocer la naturaleza de doble filo
de las nuevas tecnologías. Descartan las contradicciones reales inherentes en
el proceso del progreso tecnológico. En sus análisis, los países del Tercer
Mundo son sujetos, no actores. Las explotadoras transnacionales son inexorables
en su campaña para introducir tecnologías de información‑comunicación en
esos países. Si se permite cualquier volición a los actores periféricos es
sólo para rechazar las corruptoras tecnologías o para imponer moratorias a su
introducción (Schiller, 1976; Hamelink,
1983).
La cuestión subyacente básica es si los países
del Tercer Mundo deberían o no mantener vínculos político‑económicos con
los países desarrollados. La postura de rechazo total es válida sólo dentro
de una estrategia general de autarquía (Galtung,
1977). De esa estrategia no se ha hablado seriamente desde que el régimen del Pol Pot lo probó en Kampuchea. Si
tienen que existir vínculos económicos y políticos, los vínculos de
comunicación deben existir necesariamente. La cuestión se convierte en cómo
tratar esas relaciones. De modo conceptual es posible idear una separación
entre las esferas de comunicación internacional y nacional, con el libre uso
de tecnologías de información‑comunicación en el sector internacional y
un régimen muy regulado en el sector nacional. Pero es totalmente ilusorio en
las actuales condiciones de movilidad física y de tecnologías de comunicación
que cruzan las fronteras, como lo demuestra el fenómeno mundial de los
magnetoscopios y del contrabando de cintas de vídeo a través de las fronteras (American Behavioral Scientist 1987).
La cuestión puede tratarse en dos partes. La
primera pregunta es: ¿cómo pueden utilizarse las tecnologías de información‑comunicación
para mejorar la posición en los países del Tercer Mundo en el sistema
internacional, y las condiciones de vida de los pueblos de esos países? La
segunda es: ¿cómo pueden los países del Tercer Mundo tratar la inestabilidad
introducida en muchos aspectos de la sociedad por las tecnologías de
información‑comunicación y su potencial para exacerbar más las
diferencias de poder entre los países del Tercer Mundo y los países desarrollados?
La primera implica esperanza. La segunda, temor.
Mucho de lo escrito acerca de las
tecnologías de información‑comunicación en el Tercer Mundo se ha
concentrado en la primera pregunta, comenzando por la clásica obra sobre
comunicación y desarrollo "The Passing of Traditional
Society", de Daniel Lerner,
de 1958. La tesis básica era que las tecnologías de información‑comunicación
harían posible la aceleración de los procesos de desarrollo modificando la
conducta de los pueblos del Tercer Mundo. Los significados variaban desde la
creación de necesidades nuevas y "modernas" en las mentes de los
campesinos mostrándoles imágenes de anaqueles de supermercados estadounidenses
(Lerner, 1958) hasta las campañas de mercadotecnia
social de épocas más recientes. Desde los años setenta, ha existido otra
corriente de escritos que se concentra en el papel que puede ser desempeñado
por las tecnologías de comunicación interactivas tales como teléfonos que
puedan hacer más eficientes los mercados y mejorar el funcionamiento de las
organizaciones (Hardy, 1980; Hudson,
1984). Una tercera corriente de escritos ha debatido las posibilidades de
utilizar la información en las relaciones tipo negociación, donde el acceso
diferencial a la información puede expresarse en poder económico y político (O'Brien, 1983; Dedijer and Jéquier, 1987).
Todas estas obras ilustran las esperanzas
puestas en las tecnologías de información‑comunicación. En aquéllas está
implícito que el dejar hacer o permitir que los acontecimientos tomen su rumbo
no servirá. La esperanza se sitúa en las tecnologías de información‑comunicación,
en forma de la radio en los años cincuenta y de las bases de datos en línea en
los años ochenta, como un catalizador para acelerar los procesos o como un atajo.
Esto es común a los tres planteamientos, aunque las estrategias específicas ‑conducta
modificadora de los mensajes, comunicación interactiva para aumentar la
eficacia organizativa e inteligencia‑ son bastante diferentes. No
obstante, debe hacerse una distinción entre planteamientos que son manipuladores
y se imponen de arriba abajo sin ningún cambio de las estructuras de poder
existente y los que intentan integrar los factores estructurales con el
cambio tecnológico (p.e., McAnany,
1980).
Los países del Tercer Mundo tienen poco o
ningún control sobre el entorno tecnológico. Las nuevas tecnologías de
información‑comunicación no respetan las fronteras nacionales. La
mayoría de los intentos para aislar los sistemas nacionales radiofónicos de las
influencias comerciales y de los formatos de entretenimiento fueron
neutralizados por emisiones extranjeras que pueden ser y fueron captadas por
los oyentes. Los países que no tenían tampoco emisoras de televisión
impusieron estrictos controles sobre lo que se mostraba en ella, descubriendo
que sus clases medias, o los grupos étnicos específicos que no eran atendidos,
recurrían a los magnetoscopios para su entretenimiento.
La demanda para reforzar las posibilidades
de comunicación de datos procede de los cambios en las prácticas bancarias y
comerciales internacionales fuera del control de los responsables decisores del Tercer Mundo en asuntos de
telecomunicaciones. Los usuarios de ciertos tipos de productos de información
tales como informes de agencia e información científica descubren que los
formatos más antiguos tales como noticiarios emitidos y publicaciones impresas
son retirados por completo y reemplazados por formatos más avanzados o que
resultan más costosos (Samarajiva, 1988).
Las nuevas tecnologías de información‑comunicación
son desestabilizadoras. No permiten a los dirigentes del Tercer Mundo el lujo
de la vida tranquila. A falta de políticas aislacionistas extremas que cubran
todas las relaciones político‑económicas y que deben generalmente
acompañarse de la fuerza represiva, es imposible proteger a los países del
Tercer Mundo de los tormentosos vientos del cambio tecnológico. En los países
que no adoptan políticas aislacionistas, los dirigentes están bajo presión
continua para reaccionar al cambio tecnológico, a menudo con información
inadecuada de las opciones tecnológicas que se les ofrecen y de los problemas
que hay que tratar. Como es generalmente el caso en tales circunstancias, las
decisiones tienden a ser arbitrarias e irracionales (Salinas, 1985). En algunos
casos, el resultado es incluso peor, tomando decisiones las transnacionales en
base a la mercadotecnia de venta dura y con venalidad por parte de los
dirigentes locales.
Las decisiones de política referentes a las
tecnologías de información‑comunicación en la periferia se formulan en
este área gris de esperanza, temor e información inadecuada. Las tecnologías e
instituciones adecuadas deben "diseñarse" basándose en el análisis
de las necesidades en cada país del Tercer Mundo y del contexto y del
potencial de las tecnologías disponibles. Lo que se requiere no es un diseño
técnico como tal, aunque puede haber casos en que se requieran modificaciones
técnicas. El "diseño" significa aquí el reunir los componentes tecnológicos
e institucionales en un modelo único que sea especialmente idóneo para el
problema a tratar. Este es el caso especialmente para los países pequeños que
no pueden justificar los costes de la investigación y desarrollo "de
novó". Esta proposición es de limitada aplicación a grandes países como
Brasil e India, que pueden justificar los gastos (y pueden tener importantes
beneficios adicionales) de diseñar desde el comienzo, y disponen de los
recursos humanos y de otra clase para asumir tales proyectos.
El proceso de diseño de política puede presentarse
mejor a través del estudio de un caso real. Pero incluso esto debe ser
matizado. El estudio en cuestión fue encargado debido a una conjunción
insólita de acontecimientos. En la mayoría de casos como estos no se encargan
estudios. Además, lo que aquí se muestra son las recomendaciones del estudio.
No se han traducido en acción política, y es muy improbable que se apliquen
todas las recomendaciones. Lo importante para el actual debate es el modo en
que hacen operativas las generalizaciones antes formuladas sobre las
consecuencias de las tecnologías de información‑comunicación para el
Tercer Mundo. El grado de detalle es una característica del tipo de estudio
que es necesario.
ESTUDIO DE UN CASO REAL
El estudio de investigación de política
sobre las opciones tecnológicas e institucionales disponibles para los
responsables de Sri Lanka en el ámbito de la información científica y tecnológica
(ICT) (Samarajiva, 1987) fue encargado a mediados de
1987 por el UNISIST Committee of
the Natural Resources, Energy and Science
Authority oí Sri Lanka, el máximo órgano político en
la materia. Fue subvencionado por el International Development Research Centre, una
pequeña agencia canadiense para el desarrollo.
El estudio se vió acelerado por dos
factores: exorbitantes aumentos de los precios de las publicaciones
científicas y tecnológicas y la introducción descoordinada
de nuevas tecnologías de información‑comunicación en el país. Los precios
en aumento y los presupuestos en disminución han sido un hecho usual para los
bibliotecarios del Tercer Mundo especializados en asuntos de investigación
durante mucho tiempo. Las respuestas han oscilado desde la cancelación de
suscripciones a publicaciones hasta la implantación de redes que comparten los
recursos. Los bibliotecarios han tendido a mantener las suscripciones a
publicaciones secundarias (de resúmenes y de índices) mientras cancelan las de
publicaciones primordiales. En una época de creciente interdisciplinariedad y
proliferación de publicaciones especializadas, las publicaciones secundarias
que aportan información de conjunto y puntual sobre información de
publicaciones primordiales se consideran como esenciales para la mentalidad
general, e incluso como sustitutos de las publicaciones primordiales.
No obstante, las publicaciones secundarias
son muy costosas. La principal biblioteca ICT en Sri Lanka, la del Ceylon Institute for Scientific and Industrial Research, gastó el
63, 2 por ciento de su presupuesto para publicaciones extranjeras (el 43,8 por
ciento de su presupuesto total para libros y periódicos) en trece publicaciones
secundarias en 1987. Dada la importancia de estas publicaciones y el que son
las más afectadas por el cambio tecnológico (Neufeld
and Cornog, 1986), el
estudio se concentró en las opciones tecnológicas para suministro de
información secundaria.
Para 1987, el número de suscripciones a publicaciones
secundarias para todo Sri Lanka era de 220. De éstas, 142 eran títulos únicos.
Dada la incapacidad para lograr un conjunto completo de datos de precios
reales de compra por causa de la anotación imperfecta de datos en las
bibliotecas individuales, los datos de precios de línea básica para un conjunto
de 107 de los títulos únicos (de los que se disponía de datos) para el período
1982‑1987 se calculó de las ediciones pertinentes del "Ulrich's International Periodicals Directory". El
índice anual promedio de incremento para una biblioteca estadounidense
suscrita a este conjunto de publicaciones secundarias habría sido del 14 por
ciento durante el período 1982‑1988 (Figura 1).

Además de los incrementos de precios generales,
las bibliotecas de Sri Lanka se ven afectadas por las fluctuaciones de los
tipos de cambio respecto de un número de monedas, principalmente el dólar USA,
la libra esterlina, el florín holandés y la rupia india. Los datos sobre tipos
de cambio para el período pertinente se obtuvieron del Central Bank of Sri Lanka y se utilizaron
para calcular el coste total del conjunto de ello en rupias de Sri Lanka.
Dondequiera que fue posible, los precios en rupias de Sri Lanka se calcularon
de las monedas europeas y los precios estadounidenses se calcularon de los
precios en dólares USA. El incremento anual promedio en los precios en rupias
de Sri Lanka fue del 24 por ciento en el período 1982‑1988, casi el doble
del índice para la hipotética biblioteca estadounidense (Figura 2). La cifra
de Sri Lanka es significativamente mayor que el índice promedio de incremento
sufrido por las bibliotecas estadounidenses con respecto a sus suscripciones
reales, que fue del 13,4 por ciento en 1987, el año con el incremento más alto
durante el período pertinente (Lenzini,
1987).
Los mencionados hallazgos indican que el
"statu quo" se está volviendo insostenible. Ninguna entidad pública
o no lucrativa en cualquier país puede soportar incrementos de precio de esta
magnitud. La investigación de modos alternativos de suministro de información
por los responsables en T. de I. y C. (Tecnologías de Información y
Comunicación) del Tercer Mundo no debe verse puramente en términos de
fascinación por las nuevas tecnologías, aunque ese factor pueda estar presente.
La investigación de la vieja tecnología de suministro de T. de I. y C. ilustra
un importante hecho que tiende a ignorarse en los debates sobre el cambio
tecnológico. Éste afecta a todas las estructuras institucionales. La elección
nunca es entre una nueva tecnología y las disposiciones institucionales
estables asociadas con una vieja tecnología, sino entre la vieja estructura
institucional desestabilizada y la estructura institucional formativa asociada
con la nueva tecnología. Esto es especialmente verdad para los actores periféricos,
cuyos intereses no son tenidos en cuenta por los principales actores que se
adaptan al cambio tecnológico. El conservadurismo no ofrece puerto seguro
alguno para los dirigentes periféricos.
El segundo factor que llevó al presente estudio
fue la "filtración" de nuevas tecnologías de información y comunicación
en el país: los intentos de un incipiente instituto de investigación para
lograr una conexión en línea para él mismo en 1986, la creación de una oficina
en línea orientada a la actividad empresarial por una organización patrocinada
por la USAID en enero de 1987, y la instalación del primer sistema CDROM del
país en otra institución de investigación de alta categoría con la ayuda del
Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas en julio de 1987. La inacción
del comité nacional de T.I. C. no habría dejado fuera
del país las tecnologías, inadecuadas o de otro modo. El resultado habría
sido la introducción de nuevas tecnologías de un modo fortuito.
Los hallazgos sobre tendencias de precios
que afectan a las bibliotecas de T. I. C. de Sri Lanka son generalizables a los
países del Tercer Mundo con monedas que se deprecian en relación con el dólar
USA y la libra esterlina, incluyendo grandes países como México. Además, el
sistema de N.T.I. de Sri Lanka se ve afectado por lo
que puede describirse como el "problema del estrato fino" o el
"síndrome de los sistemas pequeños" (Schwarz,
1983). La comunidad científica de Sri Lanka puede describirse como un
"estrato fino". El número de científicos investigadores es pequeño en
comparación con un país desarrollado: esto es, aproximadamente 3.200
(incluyendo a estudiantes graduados) dispersos por el país y atendidos por un
sistema de T.I. C. no integrado, comparado con una comunidad
investigadora de más del doble de ese número, que comprende unos 2.500 estudiantes
de Facultad y 7.000 estudiantes graduados en los ámbitos científico y
tecnológico en sólo una gran universidad del Medio Oeste estadounidense,
servida por un sistema bibliotecario altamente integrado.
No obstante, casi todos los ámbitos científicos
están representados en la población científica de Sri Lanka, dando como
resultado muy pocos científicos por ámbito. Este factor, combinado con la
dispersión geográfica y los débiles vínculos de comunicación entre las
unidades investigadoras, hace muy difícil y costoso el satisfacer
adecuadamente las exigencias de información de todos los científicos. En
general, menos investigadores estarán utilizando una publicación particular
en un país de estrato fino. Las consecuencias económicas más importantes son
mayores costes por usuario para publicaciones y la necesidad de separar una
mayor proporción de fondos de investigación para publicaciones que en otros
países. El problema del estrato fino es una manifestación del problema de la
masa crítica debatido en la bibliografía sobre política científica.
El sistema de T.I.C.
de Sri Lanka se caracteriza por débiles vínculos de comunicación entre sus
elementos constituyentes. No obstante, debe resaltarse que se ha logrado
considerable progreso durante el pasado decenio mediante una red bibliotecaria
voluntaria semioficial de 100 bibliotecas T.1. C. conocida como SLSTINET. Entre
los logros clave de SLSTINET están el mantenimiento de listas conjuntas de
publicaciones y libros, un programa de compartición de páginas de contenido
organizado a través de una red secundaria de bibliotecas agrícolas, y reuniones
periódicas sobre normalización, formación y otras materias. No obstante, hay
mucho por hacer. Los niveles de préstamo interbibliotecario
son muy bajos, especialmente para un sistema bibliotecario escaso de publicaciones.
De las casi 60 bibliotecas TI.C. más grandes que
respondieron al cuestionario, sólo el 15 por ciento indicaron que atendían más
de 100 solicitudes de préstamo interbibliotecario por
año. Incluso, aunque SLSTINET está intentando eliminar las suscripciones
múltiples a publicaciones secundarias, aún hay que proporcionar acceso
conveniente y seguro a publicaciones únicas. En muchos casos, la ubicación
geográfica y el papeleo hacen muy difícil tal acceso. El principal logro de
SLSTINET ha sido la creación de una comunidad de profesionales ICT que han
llegado a un acuerdo sobre la noción de compartir recursos.
Los bibliotecarios no han prestado adecuada
atención a los aspectos de comunicación de sus actividades, confiando en el
sistema postal y en la ocasional llamada telefónica (e incluso más, en visitas
personales seguidas de cartas y llamadas telefónicas) para mantener activa la
red. El poco énfasis dado a la comunicación es perfectamente comprensible,
dada la formación basada en colecciones y la experiencia de los bibliotecarios
de Sri Lanka. De hecho, incluso la más moderna comunidad bibliotecaria norteamericana
está funcionando aún básicamente del modo colecciones. La carencia de instalaciones
de comunicación en las bibliotecas de Sri Lanka puede también atribuirse en
parte a la muy mala situación de la red telefónica y a las dificultades para
obtener recursos que fluyan de la categoría de bibliotecas generalmente
inferior de las jerarquías institucionales.
Los siguientes cuadros ilustran algunos problemas
del sistema bibliotecario:

La Universidad de Colombo es la más antigua
del país y está situada junto a un número de buenas bibliotecas T.I.C. Aún así, el Cuadro 1 muestra que su biblioteca
científica tiene vínculos más fuertes, medidos por solicitudes de préstamo interbibliotecario, con el British
Library Document Supply Centre y la Australian National Library que con
cualquiera de las instituciones nacionales. La razón dada fue que las fuentes
extranjeras eran más rápidas y fiables que las locales. También se averiguó que
no todo el material solicitado dejaba de estar disponible localmente. El
modelo de préstamo interbibliotecario de la
Universidad de Colombo no era típico, pero es indicativo de los problemas de
la red nacional y del potencial de las redes locales para ser abrumadas por los
vínculos extranjeros.
La Universidad de Peradeniya
es la principal de conjunto del país y está situada en una ciudad provincial. Su
Facultad de Ciencias es la sede de lo que quizá sea el grupo investigador más
activo del país (química de productos naturales). Aun así, el Cuadro 2 indica
una muy escasa actividad de préstamo interbibliotecario
por parte de sus bibliotecas. La comparación con las solicitudes de la Facultad
de Ciencias de la Universidad de Colombo (Cuadro 1), que tiene más o menos el
mismo tamaño pero es menos activa en lo referente a investigación, deja poca
duda de que el puenteo bibliotecario ‑evitar el
mecanismo formal de acceso a la información y confiar en mecanismos informales
tales como adquirir material mediante contactos personales‑ se está
produciendo. Un fenómeno anexo es el abandono de la búsqueda de información por
completo.

LAS OPCIONES TECNOLÓGICAS
Las tecnologías de almacenamiento, recuperación
y suministro de información pueden contemplarse principalmente desde dos
perspectivas. Una es en términos de su utilidad en la creación de nuevas bases
de datos. La otra es en términos de acceso a las bases de datos existentes. La
primera perspectiva tiene validez en ciertos ámbitos tales como la información
socioeconómica y la información jurídica. La segunda perspectiva es la más
adecuada para la T.I.C. en los pequeños países del
Tercer Mundo, dada la estructura existente de actividad mundial científica y
tecnológica y la suposición de que los científicos de tales países necesitan
conocer lo que está ocurriendo en el exterior.
Imprenta. El correo impreso (dado que el mecanismo real de
suministro es el correo) es el modo corriente de suministro a los servicios de T.I.C. secundarios. Antes se mostró que este modo está
quedando fuera del alcance de las instituciones T.I.C.
de Sri Lanka y posiblemente de la mayoría de los países del Tercer Mundo cuyas
monedas se están depreciando frente a las principales monedas occidentales. La
Figura 1 sugiere que los precios de las publicaciones secundarias impresas
están aumentando más rápidamente que el conjunto de todas las publicaciones,
incluso si se descarta el efecto del tipo de cambio. Es posible que la relativa
rigidez de precios de la demanda de publicaciones secundarias y su edición
por empresas multiproducto (esto es, una empresa que
coloca la misma información en diferentes productos tales como publicaciones
impresas, servicios en línea, microfilm y CD‑ROM) contribuya a este
fenómeno.
Si persiste la actual tendencia de precios,
los países del Tercer Mundo que sigan confiando en el material impreso no
tendrán más remedio que cancelar sin piedad todas las suscripciones múltiples y
gastar los recursos en hacer que las copias individuales disponibles sean
fácilmente accesibles para los usuarios. Tales acciones ya se han realizado en
Sri Lanka. Sólo hay un ejemplar de los "Chemical
Abstracts" completos en el país. Cada mes, la
biblioteca del Coconut Research
Institute (CRI) envía a un ayudante bibliotecario a
la biblioteca suscriptora, donde pasa un día o más tomando por escrito las referencias
pertinentes para los intereses de investigación muy concentrados del CRI.
Estas referencias se ponen a disposición de los usuarios mediante el servicio
de notificación de la biblioteca del CRI.
Este planteamiento no es idóneo para
científicos universitarios buyos intereses no son tan homogéneos como los de
los científicos que trabajan en institutos de investigación especializados.
Otra posibilidad es la copia a gran escala.
Pero esto plantea problemas de "copyright". Estos tipos de
planteamientos están limitados por dos factores: un tope importante de
cancelaciones de suscripciones se alcanzará cuando se eliminen las
suscripciones múltiples. El sistema ICT de Sri Lanka puede pasar de las
actuales 220 suscripciones a 142 antes de llegar a ese tope. La otra limitación
es que algunas publicaciones secundarias clave pueden dejar de publicarse en
forma impresa en el futuro inmediato. Incluso ahora, algunos servicios
secundarios tales como los "Mental Health Abstracts" no están disponibles en forma impresa.
La principal desventaja de la tecnología impresa
para un sistema T. I. C. de estrato fino es su precio. Dado que los precios no
se basan en el uso, las versiones impresas de publicaciones secundarias son más
costosas, sobre una base por usuario, para un sistema de estrato fino. El único
modo de tratarlo es mediante fijación de precios discriminatoria por el
vendedor. Pero se halla fuera de la incumbencia de los responsables de T. I,
C. del Tercer Mundo. En todo caso, tal rumbo de acción provocaría enormes
protestas.
Microfilm. El microfilm puede ser adecuado para la creación
de nuevas bases de datos en los países del Tercer Mundo y ciertas funciones de
difusión debido a sus características de almacenamiento y reproducción, pero
no para el acceso a las bases de datos existentes. Pese al desarrollo de las
técnicas CAR (recuperación asistida por ordenador) y COM (microfilm generado
por ordenador), el microfilm es esencialmente un medio estático. Además, el
equipamiento CAR y COM se ha desarrollado para aplicaciones de gestión de
oficinas y no ofrece las características de precios atractivos de los productos
de mercados de masas.
Varias publicaciones secundarias están disponibles
en formato micrográfico, incluyendo AGRINDEX (un índice internacional editado
por la FAO, disponible y utilizado en ese formato en Sri Lanka) y "Chemical Abstracts" (no
disponible en Sri Lanka). El suministro de documentos está disponible en
microfilm, generalmente como una alternativa más barata que la impresa, pero
en unos pocos casos como el único formato. El suministro de documentos en este
formato tiende a ser más barato, aunque algunas de las aparentes ventajas de
coste desaparecen si se preparan versiones impresas para los usuarios, como es
la práctica en ciertas bibliotecas de Sri Lanka. Las publicaciones A+I en microfilm no ofrecen ventaja de precio alguna sobre
sus equivalentes impresos. En algunos casos, como los "Chemical
Abstracts", hay una sobrecarga sobre la versión
microfilm. Los únicos ahorros posibles son en el franqueo, pero incluso esto
no puede lograrse si el mismo está incluido en el precio de suscripción, como
es actualmente el caso con la versión aérea de los "Chemical
Abstracts". La predicción global para el
microfilm es que la tendencia dominante en desarrollo será la integración con
los ordenadores, principalmente como componentes de almacenamiento de bajo
coste en sistemas integrados de gestión de oficinas. Las principales
aplicaciones en el ámbito T.I.C. serán para el
almacenamiento barato de registros atrasados y para la conservación. Las
características de recuperación incómoda frente a los medios directamente
legibles por ordenador tales como los magnéticos y ópticos hacen que el
microfilm no sea atractivo para la comunicación científica.
Tecnología "en línea". Es una tecnología difícil porque el
suministro se realiza a través de la red de telecomunicaciones y puede ser
bastante costosa a menos que se utilicen instalaciones de comunicación de
datos (conmutación de paquetes o, como mínimo, multiplexado). Requiere
inversión del usuario en material "receptor": microordenadores
equipados con módem e instalaciones de telecomunicación. Los microordenadores,
a diferencia de los ahora caducos terminales "no inteligentes",
permiten el uso de programas especializados que ahorran gastos y aumentan el
rendimiento y son dispositivos multitarea. Los módems pueden también
utilizarse para correo electrónico y computación remota. La principal barrera
para el uso "en línea" es la carencia de instalaciones de
comunicación de datos. Sri Lanka no tiene un nodo de red de datos, con el
resultado de que las líneas de voz no acondicionadas (que ofrecen una
transmisión fiable sólo a la baja velocidad de 300 baudios) tienen que ser
utilizadas para conectar un ordenador al nodo de datos más próximo. El coste
de Singapur a Norteamérica es de ocho rupias de Sri Lanka (0,27 $) como máximo
por minuto, con precios inferiores mediante planes de suscripción. Así, los
gastos de telecomunicación ascienden a casi el 50 por ciento de la tarifa única
de 135 rupias de Sri Lanka (4, 50 $) por minuto cobradas por el servicio de
oficina existente, orientado a la actividad empresarial. Además, las
limitaciones técnicas de la red de telecomunicaciones de Sri Lanka impiden la
utilización de módems rápidos, una de las principales técnicas de ahorro de
gastos de los investigadores "en línea" norteamericanos.
La técnica "en línea" es potente
en la recuperación, ya que utiliza ordenadores maestros para la búsqueda. La
información "en línea" se actualiza de modo económico de manera continua,
por contraste con la CD‑ROM y el microfilm. Una amplia gama de productos
de información está disponible "en línea". Casi todas las
publicaciones secundarias editadas en Norteamérica y Europa están disponibles
en esta modalidad, con unas pocas excepciones menores, tales como los "Astronomy and Astrophysics
Abstracts". Hay una serie de vendedores competidores.
Están disponibles tanto las bases de datos de texto completo como las de
referencia, aunque aún predominan estas últimas.
Con tales bases de datos (publicaciones secundarias
"en línea"), a la identificación del documento deseado debe seguir
la etapa adicional de obtener el documento mismo. Las bases de datos de texto
completo y los servicios de petición electrónica de documentos, aunque cada vez
más disponibles, son aún caros y no son muy utilizados en el sector no
lucrativo, incluso en los países desarrollados. Las obras y bases de datos de
referencia que contienen datos espectrales de masa y similares están disponibles
asimismo "en línea". Dos limitaciones significativas son la carencia
de registros atrasados (generalmente las bases de datos "en línea"
se remontan sólo a 10 a 15 años atrás) y el desprecio relativo del material de
regiones no occidentales.
La principal ventaja de la tecnología "en
línea" para los pequeños países del Tercer Mundo es su método de
fijación de precios. Mientras que los productos impresos, en microfilm y
ópticos se venden o se distribuyen sobre una base de precio fijo, el marcado de
precios "en línea" se basa en el uso: esto es, fijación de precios
basada en una combinación de tiempo de conexión, uso de ordenador y resultado.
El aspecto negativo de este modo de fijación de precios ‑la dificultad
planteada por organismos con presupuesto fijo tales como las bibliotecas‑
ha sido resaltada por autores norteamericanos y europeos. La fijación de
precios basada en el uso tiene atractivos especiales para las comunidades
científicas de estrato fino, ya que es posible tener acceso a una amplia gama
de productos T.I.C. y, aún así, pagar sólo por el uso
real.
CD‑ROM. Es el más reciente de los formatos en que se está
ofreciendo los servicios de información secundaria. La característica única
del CD‑ROM es la capacidad de almacenar una cantidad hasta ahora
inimaginable de datos en un espacio muy pequeño. El principal modo de
suministro sigue siendo el servicio postal o el mensajero. La actualización
frecuente del CDROM es técnicamente posible, pero los costes de producir
copias maestras y la distribución hacen que las actualizaciones frecuentes no
sean económicamente interesantes.
El usuario debe adquirir un microordenador y
un dispositivo de lectura CD‑ROM. Este último es relativamente barato,
al ser una variante del lector audio CD de venta masiva. La CDROM, al ser una
tecnología muy nueva y no haber desarrollado aún una base instalada suficientemente
grande de lectores CD‑ROM, no tiene una gama de productos de información
comparable a la más antigua tecnología "en línea". Incluso, aunque
los vendedores no han logrado mantener los precios en los altos niveles
iniciales, los productos CD‑ROM aún no son baratos. El ERIC OnDisc de Dialog (1981‑presente;
1 disco) costaba 950 $ a mediados de 1987 (1.950 $ al comienzo). SilverPlatter ofrecía el ERIC a 650 $ al año (1.750 $ al
comienzo). Los "Aquatic Science
and Fisheries Abstracts", que cuestan 522 $ en forma impresa, los
ofrecía en CD‑ROM en 1987 Cambridge Scientific Abstracts por una
suscripción anual de 2.250 dólares USA.
La principal estrategia de mercadotecnia
para productos T.I.C. en CD‑ROM parece basarse
en la compensación que ofrecen para la fijación de precios basada en el uso.
Sólo unos pocos comentaristas han resaltado las desventajas de los regímenes
de precio fijo para los usuarios pequeños o infrecuentes en los debates sobre
productos CD‑ROM. Aunque se expresaron temores por el futuro de la
industria "en línea" cuando se introdujo el CD‑ROM en el
mercado, es improbable que sea desplazada por el CD‑ROM. Lo probable es
que la búsqueda se facilite con programas más avanzados a medida que los
vendedores vayan tras el gran mercado de usuarios. La creciente importancia
otorgada al valor tiempo y la comprensión es probable que orienten los
progresos CD‑ROM hacia un papel complementario o no competidor de la
tecnología "en línea". Por ejemplo, es probable que los registros
atrasados y las obras de referencias relativamente estáticas se pongan a
disposición en CD‑ROM. No obstante, a la vista de las dificultades para
hacer cumplir el "copyright" y el delicado acto de equilibrio necesario
para lograr instalar suficientes lectores CD‑ROM, es probable que los
precios sigan siendo muy altos durante algún tiempo.
RECOMENDACIONES NORMATIVAS
El estudio descubrió que el "statu
quo" de la tecnología de correo impreso para las publicaciones
secundarias en Sri Lanka era insoportable. El material impreso se estaba
volviendo tremendamente caro. Además, el sistema bibliotecario organizado en
torno a ello se había vuelto anticuado. Se consideró que la crisis de precios
en aumento y la incertidumbre tecnológica podía transformarse en una
oportunidad para el cambio institucional.
Las
recomendaciones normativas intentaban integrar las iniciativas de nueva
tecnología en torno a la cuestión clave de asegurar el uso creciente y efectivo
por parte de los beneficiarios finales: los científicos. La difusión selectiva
de información (DSI), un servicio que la mayoría de los bibliotecarios de
SLSTINET estaban intentando ofrecer a sus usuarios incluso de un modo
rudimentario, fue elegida como el concepto clave. Se propuso una
transformación sistemática y gradual del sistema TIC. C. basado en el suministro
de DSI muy superior por un centro nacional de acceso a la información que
utilice bases de datos "en línea" externas.
Los descuentos por volumen en DSI ‑Dialog ofrece uno de un 20 por ciento sobre 300 o más DSI
almacenadas bajo una contraseña‑ y la capacidad para concentrar el
tráfico de datos y lograr así ahorros en telecomunicaciones fueron factores
adicionales de la recomendación. Pero la principal razón era su potencial en
términos de reforzar gradualmente la estructura institucional de la red TIC.
El informe recomendó que el programa comenzara con un seminario de conjunto
sobre DSI y técnicas de recuperación automatizada de la información para los
bibliotecarios de T. I. C. del país durante el cual se prepararían, se
verificarían y almacenarían en ordenador perfiles de investigación actualizados
y exactos de los científicos a quienes ellos servían. Un pequeño (dos a tres
personas) centro de acceso a la información asumiría entonces la tarea de
administrar realmente el servicio DSI, incluyendo la actualización de los
perfiles de investigación y el eficiente envío postal de resultados DSI a las
bibliotecas integrantes. Uno de los objetivos del centro sería la creación
sistemática de conexiones de comunicación entre las bibliotecas de TIC. C. A
medida que aumentasen y se concentrasen los volúmenes de comunicación, se
haría factible instalar líneas de comunicación multiplexadas
particulares, tanto entre el centro y cada biblioteca como entre el centro y
los nodos de red de datos extranjeros.
La dificultad básica respecto a la comunicación
barata de datos en países como Sri Lanka es el desajuste entre la demanda
existente y los niveles de capacidad mínima a los que la tecnología de
comunicación de datos comúnmente utilizadas comienzan a ofrecer bajos costes
por unidad. Los canales de comunicación de datos pueden describirse como las
autopistas de la comunicación moderna en términos de su capacidad para mover
enormes cantidades de tráfico muy rápidamente, y a un coste relativamente bajo
por unidad. No obstante, los grandes gastos de instalación sólo pueden
justificarse a niveles muy altos de tráfico tales como los producidos en
Norteamérica y Europa. Son imposibles de justificar en condiciones de bajo
volumen. De ahí la necesidad de desarrollar y concentrar la demanda como una
condición previa para la introducción de instalaciones de comunicación de
datos o en paralelo con ello.
Se consideró que el mantenimiento de registros
automatizados y globales era una característica esencial del diseño del
centro, tanto para la producción de datos para decisiones referentes a la
factibilidad y al ritmo correcto de la introducción de instalaciones de
comunicación modernas dentro de la red nacional y con los puntos extranjeros,
como para las decisiones sobre cambio de bases "en línea" a CD‑ROM
(o tecnologías futuras) y viceversa. En términos de pagos a los suministradores
de información, la "in línea" es la más eficaz en coste para bajos
niveles de uso, pero es importante tener presente la capacidad de cambiar a CD‑ROM
o modos similares de precio fijo cuando aumente el uso en ciertos ámbitos. La
flexibilidad, en forma de una continua valoración de las opciones de mercado
disponibles y de las estructuras de incentivos incorporadas para respuestas
innovadoras, se consideraron como esenciales para la supervivencia y el
bienestar de un actor periférico en el mercado mundial de la información.
El informe propuso la financiación del proyecto
(esto es, subvención externa del Gobierno o de una fuente extranjera) del
centro de acceso a la información y del programa DSI al principio,
produciéndose la autofinanciación pasados dos o tres años. La razón fundamental
para los pagos por las instituciones usuarias fue que ello incrementaría la
autonomía del centro y proporcionaría un incentivo para el buen servicio. Se
propusieron dos opciones para aportar fondos a las instituciones usuarias, casi
todas ellas del sector público, y dirigir los gastos en TIC. para lograr los
objetivos de la política.
Esto era de importancia crucial, ya que la
queja común es que las bibliotecas TIC. tienen escasos fondos y porque la
reasignación de recursos es esencial para el progreso en el ámbito TI G Ambas
opciones eran variaciones sobre un esquema de subvenciones TIC. para ser
administrado por un organismo como la Natural Resources,
Energy and Science Authority. En el primer
caso, sería una subvención simple TIC. que tendría que gastarse en servicios
del centro de acceso a la información o en libros o publicaciones. La amplitud
otorgada para gastos en TIC., distinta de la ofrecida por el centro de acceso
a la información, tenía la finalidad de proporcionar a los usuarios un punto de
influencia. En el segundo caso, la subvención sería destinada a compartir
fondos. Las bibliotecas TIC. que redujesen sus presupuestos por encima de un
mínimo especificado recibirían un múltiplo de la suma ahorrado que podría utilizarse
en DSI, suministro de documentos y otros servicios orientados a la red. La
segunda propuesta presuponía la dificultad de racionalizar las colecciones
impresas distribuidas por el país y la conclusión de que el acceso, no las colecciones,
debería ser la fase de un pequeño sistema TIC. fragmentado tal como el de Sri
Lanka.
La propuesta no se basaba en la superioridad
inherente de una u otra de las nuevas tecnologías, o de la cómoda familiaridad
con la vieja tecnología. Lo que se pretendía era proyectar normas que tuviesen
presente la naturaleza de las tecnologías disponibles y sus estructuras institucionales
asociadas, su flexibilidad mantenida y los incentivos institucionales
incorporados para la comprensión de los usuarios. Esta solución podría tener
aplicación asimismo a otros sistemas científicos y tecnológicos de estrato
fino.
CONCLUSIONES
Este artículo ha intentado estudiar la
dinámica institucional de las tecnologías de información‑comunicación
en el Tercer Mundo e ilustrar sus manifestaciones concretas con la ayuda del
estudio de un caso real.
La integración de los países del Tercer Mundo
en las estrategias de mercadotecnia y de política de los actores dominantes de
un modo que, a pesar de todo, los distancia de la toma de decisiones y del
poder, se capta en el concepto de la periferia. Los actores periféricos deben
reaccionar a acontecimientos sobre los que no tienen control alguno. La
transformación de las relaciones institucionales que acompañan al cambio
tecnológico tiene un impacto doble sobre los actores periféricos. Los viejos
modos se vuelven insoportables, y los nuevos, difíciles de evitar.
Los actores periféricos se ven obligados a
reaccionar, pero con insuficiente información. Las dificultades son tales que
la disociación es un pensamiento tentador. Con todo, la naturaleza superadora
de fronteras de las tecnologías de información‑comunicación es tal que la
disociación es más o menos imposible, exigiendo medidas radicales que no
pueden justificarse. No hay otra solución más que navegar por las aguas
turbulentas del cambio tecnológico rápido. Esta tarea no es fácil, pero
tampoco es imposible. Existe un número de tendencias potencialmente
contradictorias que actúan en el ámbito de la tecnología de información‑comunicación,
que pueden, y lo hacen, bloquear los mejores planes elaborados por los actores
dominantes. Estas distancias y espacios también pueden permitir una eficaz
acción política por parte de los actores periféricos.
Las tecnologías de información‑comunicación
fueron consideradas durante un tiempo como un atajo al desarrollo. Esa
esperanza puede existir aún, pero dado el alto nivel de incertidumbre en el
sistema internacional, incluido del ámbito de la tecnología de información‑comunicación
mismo, parece que la atención reforzada sobre la información y la comunicación
se ha convertido en una exigencia de la participación, si no de la
supervivencia (Melody, 1985). Esto es así porque la
única respuesta a la incertidumbre es la flexibilidad, que exige niveles significativamente
mayores de recogida y tratamiento de información.
El reto para la investigación es alejarse de
la concentración exclusiva en planteamientos establecidos basados en la
información como contenido persuasivo y la información como facilitador organizativo, a un planteamiento que se
concentra en la información como un recurso para la toma de decisiones, que
está lo bastante desarrollada como para tratar los numerosos niveles de
relaciones de poder hallados en el mundo real y que van, desde las más simples
negociaciones bipartidistas, hasta las más complejas relaciones estructurales
de dependencia.
Hay asimismo una urgente necesidad de integrar
el análisis del Estado y de los órganos directivos a nivel nacional con la
respuesta a los progresos internacionales en tecnología de información‑comunicación.
Esto es de vital importancia para hacer operativos los hallazgos teóricos en
acciones concretas. Si las estructuras de los incentivos de los responsables
del Tercer Mundo no son propicias para la toma informada de decisiones, de nada
servirán todos los hallazgos teóricos y toda la información del mundo.
Traductor: Alberto Villalba Rodríguez.
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NOTAS
* La investigación para redactar este documento fue
sufragada parcialmente por una subvención del International
Development Research Centre
lo the Natural Resources, Energy and Science
Authority of Sri Lanka. El
autor reconoce con agradecimiento la colaboración de Mi. N U. Yapa, Director‑
Information, NARESA, y del Dr. Sulata
Gamage, ex colaborador en la Universidad de Colombo