La información radiofónica: los caminos de la mediación

 

Justo Villafañe

 

Las prácticas productivas rutinarias son analizadas en su función capital para la creación de la realidad social. Una investigación experimental, realizada sobre la información radiofónica, re­vela esas rutinas y la mediación que introducen en las noticias.

 

Las distintas líneas de trabajo existentes en la Investigación en Comunicación se han ocu­pado sobradamente del aná­lisis de los tres elementos canónicos del proceso comunicativo: emisores‑mensajes­-audiencias.

Desde la tradición clásica norteamericana en la investigación de efectos, a la más reciente y de corte más europeo en el estudio de los emi­sores, pasando por una gran diversidad de aportaciones en lo que se refiere al análisis del significado de los mensajes emitidos por los medios, que van desde la Kritische Theorie de los emigrantes de Frankfurt a la variopinta pro­ducción semiótica, puede afirmarse que apenas existen territorios ignotos en el vasto panorama de los procesos de comunicación, con la única excepción, a mi juicio, de una objetivación real de los procesos de producción administrativa.

Esta afirmación, premeditadamente maxima­lista, no lo es tanto si se leen exactamente sus términos. Es cierto que existen un buen número de investigaciones sobre el tema: Tuchman (1983); Veron (1983); Grossi (1985); Gouaze, Tsoucala, Veron (1982); Wolf (1985), (1987); Elliot (1981); Grandi (1985)... constituyen algunos ejemplos recientes en ese sentido.

Sin embargo, la inexistencia en todos ellos de una metodología empírica que, como antes de­cía, objetive realmente determinadas variables dependientes de la organización productiva de los medios, hace que sus conclusiones ‑co­rrectas en general‑ no penetren ni siquiera en la conciencia de los protagonistas ilustrados que con sus prácticas profesionales siguen favo­reciendo dicho modelo productivo.

Antes de referirme a lo que, a mi entender, puede constituir una alternativa complementaria útil a esta línea de investigación, quiero señalar las suficientes distancias que deben existir en­tre la exigencia de incorporar una metodología experimental y la aplicación mecánica de cual­quier técnica funcionalista de recolección de in­formación. Y, lo que es más importante, la exi­gencia de plantear una investigación a medio plazo, con una base metodológica común, que sea aplicable en un conjunto de países simultá­neamente. Sólo así, entiendo, el territorio de la producción informativa dejará de ser esa espe­cie de santuario, no suficientemente conocido, que ahora es.

 

LA IDEOLOGIA DE SANTUARIO

 

Una doble y falaz concepción sobre el papel social de los medios de comunicación ha per­manecido vigente durante décadas, vigencia que aún hoy se mantiene en buena parte: la concepción utópica versus la instrumental.

Como digo, desde posiciones utópicas, casi naif, se mantuvo durante mucho tiempo en cir­culación la metáfora de la ventana abierta. Los medios de información ‑afirmaban las tesis li­berales‑ ofrecen una visión de la realidad ba­sada en la transparencia, la objetividad. Son agentes sociales neutros que se limitan a trans­mitir información incolora, inodora e insípida.

Frente a tal concepción, las tesis instrumenta­listas, alimentadas por la teoría crítica y sufi­cientemente aderezadas con la más rancia orto­doxia marxista, recalcaban el papel de los me­dios como instrumentos de control y manipula­ción social.

 

"La clase que tiene a su disposición los medios de producción material tiene, al mismo tiempo, el control de los medios de producción mental y le están sometidos, por tanto, hablando en términos generales, las ideas de quienes ca­recen de los medios de producción mental". Marx & Engels.

 

Desde esta perspectiva, los propietarios de los medios de información eran los auténticos mediadores/manipuladores de la información; y tal mediación/manipulación era vehiculada, casi exclusivamente, a través de los contenidos de las noticias.

En cualquiera de ambos contextos resultaba muy fácil el surgimiento de una fórmula mesiá­nica de salvación; y así, los empresarios abraza­ron el profesionalismo como fórmula de inde­pendencia frente a los estados; los profesiona­les lo reclamaban para salvaguardar su autono­mía; los gestores de los medios públicos de in­formación lo alimentaron para cumplir mejor su función de servicio... y el profesionalismo les re­cibió a todos bajo su manto protector y se con­solidó lo que aquí he denominado una ideología de santuario como reserva de un conjunto de valores profesionales configuradores de una ideología profesional, que tradicionalmente ha servido de coartada para un sistema de organización de la producción informativa y que cons­tituye, a mi juicio, la mayor mediación de la rea­lidad en el suministro de información de los medios a sus públicos.

Evidentemente, este abrazo al profesionalis­mo no ha sido tan desinteresado como algunos epígonos de las corrientes utópica e instrumen­talista se han empeñado en demostrar. En el análisis de los resultados de las prácticas profe­sionales informativas aparecen nítidamente unos beneficiarios, los titulares de las empresas ‑públicas o privadas‑, que han encontrado en tales prácticas una fórmula perfecta de con­trol y eficacia productiva. Aunque resulte algo ramplón, las rutinas productivas son el mejor sistema para fabricar más productos informati­vos, en el menor tiempo y con el coste más barato.

En el extremo opuesto de esta escala de be­neficios acarreados por el profesionalismo se sitúan los públicos, receptores de una informa­ción mediada que responde a unos criterios de selección de acontecimientos, a unos valores de noticiabilidad, y a la construcción de unos con­textos simbólicos de la información que configu­ran una realidad social divergente, cuando no opuesta, a aquella en la que realmente se de­senvuelve la auténtica vida social.

Pero por encima de quiénes sean los más in­teresados en la pervivencia de esa ideología de santuario, se impone la necesidad de objetivar los procesos de producción informativa, al mar­gen del angosto marco creado en torno a las concepciones liberales o críticas de la informa­ción, con métodos experimentales, homologa­bles en cualquier circunstancia o sistema infor­mativo. En un sentido similar parece pronun­ciarse Wolf (1987, 201) cuando afirma en la in­troducción de un capítulo titulado De la sociolo­gía de los emisores al `hewsmaking":

 

"Uno de los resultados significativos de este ámbito de análisis ha sido el desideologizar el análisis y el debate sobre las comunicaciones de masas en general y sobre el sector de la in­formación en particular, propiciando al mismo tiempo una mayor atención hacia las evidencias proporcionadas por el trabajo de investigación “.

 

EL "NEWSMAKING" COMO PROCESO DE MEDIACIóN

 

Desechadas las tesis neoliberales y las de la conspiración permanente es menester formular nuevas hipótesis que expliquen los procesos mediadores si se parte, como aquí se hace, de la influencia creciente de los medios de infor­mación en la construcción de la realidad so­cial.

La principal hipótesis de la que se derivan otras secundarias es que el sistema informativo responde estructuralmente a criterios singula­res de productividad; que la organización de los medios ‑jerárquicamente vertical, temáti­camente horizontal‑ refuerza los valores vigen­tes de noticiabilidad; que estos valores‑noticia son, en buena parte, consecuencia de estructu­ras inferenciales de los profesionales respecto a la realidad; y que las rutinas productivas son al­tamente valoradas por el profesionalismo, en cuanto fórmulas de eficacia, competencia y ren­tabilidad.

Este conjunto de hipótesis fueron parcialmen­te demostradas hace dos años a través de una investigación (1), pionera en cuanto a la utiliza­ción de un diseño experimental (2), que analizó el proceso de producción informativa en RNE, SER, TVE y TV3. Si de esta investigación se puede extraer una conclusión sobresaliente, ésta no es otra que la elevada mediación que los medios introducen en la información, debido a la organización del proceso de producción in­formativa.

Los datos y las afirmaciones que a continua­ción incluyo han sido extraídos de la menciona­da investigación y reformulados para la redac­ción de este texto, ya que aquéllos se referían globalmente a radio y televisión.

Como ya he dicho, el conjunto de hipótesis anteriores fueron parcialmente demostradas; la parcialidad, sin embargo, sólo existió en una cautelosa actitud mía y de mis colegas de in­vestigación al no dar plena validez a unas con­clusiones extraídas a partir de un trabajo de campo, quizá, no suficientemente prolongado. Por lo demás dichas conclusiones tienen plena validez metodológica.

Como afirma el título de este ladillo, el news­making es un proceso de mediación continua que alcanza distintos niveles en cada una de las tres fases de este proceso (recolección‑selec­ción‑presentación). No obstante, la mediación informativa no es privativa del newsrnalang, sino atribuible al conjunto del sistema informativo. Es necesario, por tanto, diferenciar la naturale­za y la dimensión de la mediación específica del proceso productivo. El siguiente cuadro quizá ayude a comprender mejor las distintas hipótesis de las que aquí se parte.

Existe una mediación, aquí denominada es­tructural, que tiene una difícil formalización, y que viene determinada por tres variables:

 

a) El número de canales conectados al me­dio.

b) Los grupos sociales conectados al medio.

c) El grado de descentralización territorial

    de la estructura receptora.

 

Este tipo de mediación, que tiene su origen en el aislamiento y la ignorancia a que es some­tido el tejido social por parte de los profesiona­les de la información, es lo que determina en buena medida las mediaciones ulteriores. Ya en ella están implícitos una buena parte de los va­lores profesionales de noticiabilidad, ¿cómo ex­plicar si no la desproporción entre el número de canales ‑elevadísimo‑ que llegan a cada me­dio, y el número de grupos sociales conectados a dicho medio?

Lo que el análisis del newsmaking confirmará más tarde, la diversidad de canales de informa­ción junto a la escasez de fuentes utilizadas ha­bitualmente, es algo que ya viene determinado por la estructura de recepción del sistema in­formativo; lo que en la práctica supone unas es­casas posibilidades de convertirse en noticia de cualquier acontecimiento que sea producido por un grupo no conectado a la estructura re­ceptora del sistema. Por el contrario, los grupos o instancias sociales que pueden permitirse, in­cluso económicamente, ser fuentes estables de información, tienen todas las posibilidades de, al menos, ser materia prima de esa fábrica de noticias que es cualquier medio de información.

Y una vez más, la explicación de este fenó­meno no hay que buscarla, como tantas veces han afirmado las teorías críticas, en una conni­vencia ‑cuando no complot‑ entre los titula­res de los medios y esos grupos privilegiados ‑el poder político y económico fundamental­mente‑. Muy al contrario, las relaciones entre los informadores y el poder deben ser explica­das en términos de necesidades productivas y de rutinas profesionales, lo cual viene a ser lo mismo.

Las otras dos categorizaciones de la media­ción son la primaria ‑propia del newsmak­ing‑, a la que me referiré en el siguiente epí­grafe, y la secundaria, que es la que afecta al producto informativo acabado.

Esta mediación secundaria, al contrario que la estructural, sí es formalizable; y a diferencia de la primaria es variable en función de los me­dios analizados.

A continuación me voy a referir al proceso de producción infgrmativa en radio, una de las más genuinas expresiones de la mediación, anali­zando brevemente sus dos primeras fases ‑re­colección y selección‑, ya que la tercera y última fase ‑la presentación‑ es un espacio in­termedio, y a veces común, entre esa media­ción básicamente profesional y la mediación se­cundaria propia del producto informativo, el cual a veces viene condicionado por el medio en cuestión, por lo que existirían otras razones específicas que expliquen tal mediación (me­dios especializados temáticamente, por seg­mentos de audiencia.,.).

 

PROCEDENCIA Y FUENTES DE LA INFORMACIÓN RADIOFÓNICA

 

Lo dicho hasta ahora sobre el newsmaking es totalmente aplicable a la información radiofóni­ca. Algunos datos concretos pueden ayudar a ilustrarlo (3).

 

 

S I S T E M A         I N F O R M A T I V O

 

Estructura

 

Producto

ELEMENTOS

de

Proceso productivo

informativo

 

recepción

 

 

TIPOS DE

MEDIACIÓN

Estructural

Primaria

Secundaria

VARIABLES PARA

EL ANÁLISIS DE

LA MEDIACIóN

1. Número de canales conectados al

medio.

2. Grupos sociales conectados al medio.

3. Grado de descentralización territorial.

1. El "gatekeeping" (procedencia y fuentes).

2. Criterios de noticiabilidad (selección y exclusión de noticias).

3. Estructura del formato.

1. Equilibrio temático.

2. Estereotipos.

HIPóTESIS SOBRE

 

Formalizable

Formalizable

LA MEDIACIóN

Informalizable

Similar en todos los medios

Diferente por medios

FASES DE LA

 

 

 

 

 

MEDIACIóN

 

1. Recolección

2. Selección

3. Presentación

 

PRIMARIA

 

 

 

 

 

MÉTODO

 

Análisis de

Diseño

Análisis

 

 

 

Fuentes

Experimental

Formal

 

 

 

Mapa de fuen-

Objetivación de

Observación

 

TÉCNICAS

 

tes.

variables.

participante

 

 

 

Observación

Observación

 

 

 

 

participante

participante

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El 41 por ciento de las noticias emitidas pro­ceden de la Agenda del medio. A primera vista podría pensarse que los departamentos de documentación y previsión de noticias de las emi­soras analizadas funcionan magníficamente. Sin embargo, caben otras lecturas de este dato. La fundamental apunta hacia esa necesidad pro­ductiva ya apuntada anteriormente, que exige de los profesionales una eficacia de producción basada en la disponibilidad de material infor­mativo, de fácil acceso, y que posibilite unos bajos costes por producto. Para ello nada mejor que anticiparse a la realidad.

Un dato complementario al anterior es la ine­xistencia entre las 46 noticias de la muestra analizada, de ninguna de ellas con procedencia en algún tipo de organización social (esta última procedencia fue una de las 13 establecidas en el repertorio de procedencia y fuentes en la in­vestigación referida) (4).

El 22 por ciento de las fuentes consultadas en el total de noticias emitidas han sido fuentes gu­bernamentales. Una vez más, y perdone el lecTor la redundancia, esta fascinación por el po­der responde de nuevo a criterios productivos. La existencia en las distintas administraciones de oficinas de información y gabinetes de pren­sa ‑que dan trabajo a. periodistas con las mis­mas rutinas profesionales que los ocupados en los medios‑ son magníficas instancias en el su­ministro de información, en muchos casos ya elaborada y dispuesta, si es menester, para ser incluida en el noticiario.

Podría pensarse que este dato está sesgado porque la mitad de los medios analizados son de titularidad pública. En los datos parciales de la cadena SER su cifra particular es aún mayor que la de RNE; en la primera emisora un 50 por ciento de las noticias emitidas han contado con fuentes gubernamentales. Lo que demuestra que la mediación primaria tiene un origen fun­damentalmente organizativo y profesional en la información radiofónica.

Las noticias emitidas no han tenido, obvia­mente, una única fuente. Exactamente para 46 noticias emitidas se consultaron 89 fuentes, es decir, fueron utilizadas 1'9 fuentes por noticia emitida. Que ni siquiera se consulten dos fuen­tes por noticia ya resulta bastante ilustrativo so­bre el peso real de los criterios productivos en la confección de los noticiarios. Pero al margen de este último dato, y para complementar el an­terior (22 por ciento de fuentes gubernamenta­les), hay que añadir que la segunda fuente utili­zada por las emisoras son los partidos políticos en un 14 por ciento de las noticias emitidas. Es decir, más de una tercera parte de las fuentes correspondientes a las noticias emitidas tienen carácter institucional.

Un último dato, el 14 por ciento en el que las Agencias son fuente de las noticias emitidas completa este análisis. Este uso reducido de las Agencias como fuente de información contradi­ce frontalmente una acendrada convicción de la ideología profesional por la cual las agencias garantizan la inmediatez de la información. Esta inmediatez no existe en la información radiofó­nica ‑al menos la derivada del uso de las agencias como fuente‑ si se tiene en cuenta que en la muestra analizada sólo en un caso la Agencia fue la fuente única de la noticia.

 

LA OTRA REALIDAD

 

El proceso de selección de las noticias que han de incluirse en el noticiario supone la cul­minación del proceso de mediación. Evidente­mente, esta fase acumula la mediación estructural propia de la configuración de la estructura receptora del sistema informativo, y la que se deriva del mapa de fuentes propio de cada me­dio. Sin embargo, en el análisis del gatekeeping se observa, como en ninguna otra fase del pro­ceso productivo, la proposición que hacen los medios de una nueva realidad social.

Los criterios de selección de noticias respon­den a valores profesionales y de organización, es decir, a principios de eficacia productiva (más productos/en el menor tiempo/al coste más bajo). Algunos de estos valores acerca de la noticiabilidad no son reconocidos incluso por los profesionales, y la mayor parte de los que sí se reconocen como criterios de selección son admitidos apelando a los intereses de la audien­cia; intereses, eso sí, siempre supuestos y nunca comprobados.

De esta manera se llega a una forma de en­dogamia mediática que renueva y perpetúa la ideología de santuario como la expresión más genuina del profesionalismo, y la más conve­niente para esa lógica productiva que preside el sistema informativo. El aumento progresivo de los media events, acontecimientos montados por y para los medios; las referencias continuas a los colegas y a la competencia en el gatekee­ping, la metabolización de la información dentro del propio sistema informativo (el feed‑back lo proporciona el mismo sistema)... son algunos hechos que sirven para ilustrar ese carácter en­dogámico.

Junto a esta situación, como ya he dicho, la mayor parte de los profesionales creen estar transmitiendo asépticamente los acontecimien­tos de la realidad, de acuerdo con los intereses de sus públicos. Sin embargo, esta contradic­ción es fácilmente objetivable. Veamos algunos datos sobre los criterios de selección relativos al contenido de las noticias, empleados por las dos emisoras de radio analizadas.

Sobre un repertorio de 17 criterios de selec­ción (5), no sólo las dos emisoras de radio, sino también las emisoras de televisión que comple­taban la muestra, coinciden en sus cuatro prin­cipales criterios. Éstos son con el porcentaje a la derecha los que fueron utilizados como crite­rios de selección en radio:

 

1. Notoriedad del sujeto (41 por ciento).

2. Interés mayoritario (24 por ciento).

3. Conflicto (17 por ciento).

4. Número de afectados (11 por ciento).

5. Otros criterios (7 por ciento).

 

El considerable uso de la variable notoriedad como criterio casi omnímodo de selección pa­rece indicar una especie de star system dentro de la realidad mediática; lo que corresponde perfectamente con la tendencia, absolutamenta evidente en el contexto del audiovisual informa­tivo, a la espectacularización de la información.

La huella en el asfalto del héroe hollywoo­diense, transmutada en las ondas en media do­cena de palabras que legitiman la entradilla del locutor, adquiere y cumple ese carácter espec­tacular que hace que se valore profesionalmen­te más una grabación de la estrella de turno que una buena síntesis de una noticia.

Sin embargo, el hecho más destacable que se desprende de la profusa utilización del crite­rio de notoriedad es la inferencia permanente que los profesionales hacen de los intereses y expectativas de sus públicos. Se infiere, prime­ro, que los líderes están legitimados socialmen­te. Segundo, que los intereses sociales son con­vergentes con los de los líderes. Y se infiere, por último, cuáles son esos líderes. Por supues­to, no sólo no se ha comprobado la verdad de tanta inferencia, sino que tal cosa ‑se piensa profesionalmente‑ sería gratuita por lo eviden­te que resulta.

Y así es como se explica que de las 16 noti­cias de la muestra (46 en total) que fueron se­leccionados exclusivamente (si se incluyeran las que se seleccionaron utilizando éste y otro criterio complementario el porcentaje sería me­jor) en función del criterio de notoriedad del sujeto, en 12 de ellas, es decir en el 75 por ciento, aparecía como protagonista de la infor­mación una de las 10 personas que, según una encuesta realizada entre los profesionales de los medios analizados, eran las más notorias en aquel momento (octubre de 1985) en España. Estas personas con el correspondiente coefi­ciente de notoriedad están reflejadas en el cua­dro siguiente.

 

1. Felipe González              8,02

2. Manuel Fraga                6, 41

3. S. M. el Rey                  6,12

4. Miguel Boyer                  3,68

5. Alfonso Guerra               3,14

6. José M.a Calviño            2,25

7. Isabel Preysler               2,14

8. Carlos Solchaga             1,32

9. Jordi Pujol                     1,19

10. Nicolás Redondo           1,17

 

La tesis sobre la inferencia, o lo que algunos sociólogos de la comunicación llaman la distor­sión involuntaria, se confirma con el análisis de la segunda variable de selección, el interés ma­yoritario. De las 8 noticias seleccionadas exclu­sivamente en función de tal criterio, 6 de ellas, de nuevo el 75 por ciento, se refieren a uno de los diez temas informativos que según la men­cionada encuesta tenían un mayor interés para los profesionales. Estos temas con el coeficiente de interés son:

 

1. Paro                            7,05

2. OTAN                          5, 97

3. Terrorismo                   4, 72

4. CEE                             2,97

5. Pesqueros/Polisario         2,60

6. Seguridad ciudadana       2,14

7. SIDA                            1,75

8. Precios/salarios              1,62

9. Drogas                         1,31

10. Televisión                    1,25

 

A mi juicio resulta evidente que los criterios de selección responden a valores profesionales, inferencias, estados de opinión bastante inmovi­listas respecto a la realidad..., todo lo que define la ideología de santuario, y no, en contra de lo que muchos periodistas piensan, a los intereses y las expectativas de los públicos.

Y esto es así en lo que se refiere a los crite­rios de selección relativos al contenido de las noticias. Aquellos otros criterios como los referi­dos al producto informativo (que no tienen en cuenta el contenido de las noticias) no sólo no desmienten esa permanente actitud mediadora, sino que la refuerzan. Un solo dato para justifi­car esta afirmación.

De los cinco criterios relativos al producto in­formativo (6) utilizados en la referida investiga­ción, uno de ellos, el índice de información pre­vista, tiene un coeficiente global para las dos emisoras de radio analizadas de 0,82; es decir, de cada 100 noticias emitidas, 82 estaban pre­vistas. ¡Difícil barrera para aquellos personajes o acontecimientos imprevistos!

Si atendemos, por último, a otro criterio, esta vez relativo al formato, la conclusión, una vez más, es la misma: se prima siempre un tipo de formato en el que temáticamente se revelan de nuevo las inferencias profesionales sobre los in­tereses de los públicos ‑prevalencia de las secciones políticas‑; y narrativamente son con­sideradas idóneas sólo aquellas noticias que tie­nen una estructura interna convencional (entra­da, desarrollo y cierre), con lo que, de nuevo, son los valores profesionales los criterios decisi­vos en la selección.

Quizá en los formatos informativos es donde las rutinas profesionales ejercen una mayor pre­sión sobre la selección de los contenidos infor­mativos. Los noticiarios radiofónicos poseen es­tructuras rígidas, que actúan selectivamente in­cluso por encima de la acción de los gatekee­pers. Son al mismo tiempo otra consecuencia, una más, de la ideología profesional. Veamos en este sentido unos últimos datos referidos a la composición temática de los informativos radio­fónicos estudiados, en los que se aprecia la so­brevaloración de las secciones políticas ‑na­cional e internacional‑, que alcanzan el 69 por ciento del tiempo de emisión total, frente al exi­guo 15 por ciento de los contenidos de socie­dad, cultura y deportes. El siguiente cuadro re­coge estos y otros datos pormenorizados para cada una de las dos emisoras analizadas (por­centaje del tiempo de emisión).

 

 

SECCIONES

TOTAL

porcentaje

 RNE

porcentaje

SER

porcentaje

Nacional

36

28

44

Internacional

33,5

37

30

Economía

15

17

13

Cultura/Sociedad

7,5

13

2

Deportes

7,5

5

10

 

 

Y cuando el formato y los demás agentes me­diadores imponen su ley restrictiva, las noticias excluidas se corresponden con las secciones más depauperadas de los noticiarios, funda­mentalmente con la de Cultura y Sociedad. Para RNE con 67 noticias excluidas de las pre­sentadas al Consejo de Redacción, y 17 exclu­siones en la SER, se obtienen estos porcentajes por secciones.

 

SECCIONES

TOTAL

porcentaje

RNE

porcentaje

SER

porcentaje

Nacional

23

11

35

Economía

25

25

24

Cultura/Sociedad

52

64

41

 

 

Omito la única recapitulación posible de este texto sólo porque la redundancia es un insulto para el buen gusto. Tan sólo insisto en la nece­sidad de continuar las investigaciones sobre los emisores informativos como única vía para des­terrar, a través de las evidencias, esa ideología de santuario que constituye el profesionalismo y que supone la más importante fuente de media­ción informativa, al menos en los países demo­cráticos.

 

NOTAS

 

 

(1) Esta investigación llevaba por titulo "Objetividad, mediación y práctica profesional en los contenidos informativos de radio y televi­sión". Fue dirigida por el autor de este artículo y los Profesores Bus­tamante y Prado; y en ella participaron como investigadores J. Mar­tín, M, Izaguirre y R. Franquet. Dicha investigación, que fue patroci­nada por la Dirección General de Medios de Comunicación social y realizada en el seno de la Asociación Cultural para la Investigación Aplicada en Comunicación (AIC), no fue difundida públicamente, pero está contenida, en síntesis, en el libro Fabricar Noticias, Las rutinas productivas en radio y televisión, publicado por la Editorial Mitre. Barcelona. 1987.

(2) La metodología empleada en la investigación combinaba tres técnicas complementarias: un diseño experimental, la observación participante y un sondeo realizado entre los profesionales de los medios estudiados. Los detalles metodológicos los encontrará el lec­tor en el correspondiente capítulo de la obra citada en la nota pre­cedente.

(3) Estos datos se refieren a RNE y SER, y han sido extraídos de la investigación antes citada. Son consignados siempre globalmente ya que se corresponden a la media de los valores particulares de ambas emisoras.

(4) El repertorio de Procedencia y Fuentes comprende las si­guientes: centros regionales, corresponsales y reporteros, agenda del medio, fuentes gubernamentales, patronales, sindicatos, partidos políticos, organizaciones sociales, expertos, testimonios, agencias de noticias, otros medios de información, otras fuentes.

(5) Los posibles Criterios de Selección contemplados en la inves­tigación fueron: notoriedad del sujeto, interés mayoritario, cantidad de afectados, desarrollo futuro de la noticia, curiosidad, disponibili­dad/accesibilidad, novedad, calidad de imagen, equilibrio, longitud de la noticia, frecuencia, tipo de audiencia, participación de exper­tos, redundancia, medios de influencia dominante, conflicto, exclusi­vidad.

(6) Los criterios de selección relativos al producto informativo son: el indice de información prevista, la proximidad, la frecuencia, la información grabada, el índice de disponibilidad/accesibilidad.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Tuchman, G. La producción de la notica. G. Gili. Barcelona. 1983.

Veron, E. Construir el acontecimiento. Gedisa. B. Aires. 1983.

Grossi, G. Professionalitá giornalistica e construziones sociale de la realtá. En Problemi dell' informazione. Bologna, núm. 3.

Gouaza, Soucala, Veron. Journaux Televises et production du reel. UIMP. Sevilla. 1982.

Wolf, M. La ricerca mediologica italiana e la professionalitá gior­nalistica. En Problemi dell' informazione. Bologna, núm, 3.

Wolf, M. La investigación de la comunicación de masas. Crítica y Perspectivas. Paidós. Barcelona. 1987.

Elliot, P. Organización de los medios y ocupaciones profesionales: visión panorámica. En Sociedad y Comunicación de masas. FCE. MPxico, 1981.

Grandi, R. La ricerca mediologica anglosaxone sulla professionali­tá giornalistica. En Problemi dell’informazione. Bologna, núm, 3.