Redes de comunicación y compromiso social

 

FERNANDO REYES MATTA

 

Los conceptos que significan encon­trar una nueva forma de uso para las tec­nologías creadas con una cierta política de consumo son permanentes tanto en el tercer mundo como en el interacción de los organismos solidarios del norte y el sur. El signo genético que pudo haber marcado el ingreso de cierta tecnología en los mercados avanzados adquiere nue­vas connotaciones al encontrarse con las necesidades y urgencias de los países más pobres y los sectores sociales opri­midos.

Desde hace un par de meses Amnesty International, la organización preocupada de los derechos humanos y los presos de conciencia en todo el mundo, puso en marcha la "Red de Acción Urgente". Para ello usa los microcomputadores, los mo­dems (tarjetas de comunicaciones), los te­léfonos y todo el instrumental que las re­des teleinformáticas están multiplicando con gran celeridad, gracias a los cuales ha logrado un impacto significativo en su tarea. Alrededor del 35 por ciento de los casos de acción urgente reportaron un cambio favorable: presos "desaparecidos" que reaparecen, sentencias de muerte conmutadas, situaciones de incomunica­ción que terminan.

Desde el momento que Amnesty Inter­national recibe una denuncia urgente, pone toda la información dentro de una conferencia electrónica cuya clave es "Al. UAN". Son las letras en inglés correspon­dientes a Amnesty International: Urgent Action Network. Dicha conferencia se en­cuentra dentro de la red internacional Pescenet, también de reciente formación. Los activistas de la paz y los derechos hu­manos de todo el mundo recogen la infor­mación y envían telegramas, cartas y llamados urgentes a los gobiernos y autori­dades responsables del caso crítico.

Sin duda, el elemento clave de esta operación es la velocidad del trabajo. Amnesty International difunde la informa­ción urgente en pocas horas, y también de un día para otro comienza a sentirse la presión en favor del perseguido. El gran salto se dio gracias a un nuevo mundo de comunicaciones: las redes de microcom­putadores.

Durante el bienio 1985‑1986 una decena de entidades no gubernamentales latinoa­mericanas realizó una experiencia piloto: impulsar una coordinación de tareas me­diante una red de microcomputadores. Desde Brasil, Perú, Argentina, México, Venezuela y otros países se produjo un intercambio de mensajes, gestándose for­mas de "comunicación para la acción' que abren zonas de aproximación inéditas en la región latinoamericana. De aquel tra­bajo, impulsado por el ingeniero chileno Gabriel Rodríguez, quedó una orientación para la organización de redes en torno a temas específicos. Al mismo tiempo, au­mentó el apetito por vincularse a las re­des internacionales de desarrollo y de or­ganismos alternativos. Hoy se identifican tres ejes de experimentación: el de las interacciones en el tercer mundo, el de las relaciones norte‑sur, y las expe­riencias que se dan dentro de América Latina.

Un ejemplo de redes de tipo norte/sur es "Peacenet", dentro de la cual se en­cuentra la conferencia de información ur­gente de Amnesty International. Además de ella hay otras 180 conferencias, varias de las cuales están dedicadas a América Central y a la necesidad de crear condi­ciones de paz en esa región. "Peacenet" fue organizada por el "Institute for Global Comunications" (IGC), entidad de San Francisco impulsada por pacifistas con alta formación computacional. El IGC tam­bién puso en marcha Geonet, un sistema de los movimientos europeos por la paz y la ecología, con sede en Londres.

Lo importante es que un grupo de ac­ción en Santiago de Chile, Lima o Río de Janeiro pueda vincularse a estos sistemas para recoger información y entregar in­formación. Este panorama aún está mar­cado por la experimentación y lo seguirá estando por mucho tiempo. Pero las re­des de comunicación están permitiendo en la acción conjunta de las organizacio­nes comprometidas con el desarrollo so­cial y condiciones de mayor justicia en las relaciones contemporáneas.

Es habitual que estas entidades se aproximen con dudas y ‑resguardos a los microcomputadores y las redes. A algu­nos les preocupan las intervenciones "in­visibles" que puedan recoger las informa­ciones y hacer mal uso de ellas. A otras les parecen prácticas de alta tecnología y de países desarrollados, lejanas de las necesidades inmediatas de la base social. A otros les preocupan los costos que es­tas comunicaciones puedan llegar a te­ner. Las tres formas de preocupaciones se van superando con la experimentación misma. La efectividad de la acción a tra­vés de las redes demuestra que, más allá de posibles intrusos, lo importante es la agilidad informativa para perfeccionar coordinaciones. El ejemplo de Amnesty International es una ilustración al respec­to.

La vinculación con el desarrollo de la base social se hace evidente cuando éstos logran conocer proyectos realizados con


éxito en otros países, haciendo que la in­terpretación otorgue conocimientos y ca­pacitaciones imposibles de ganar por otras vías con la misma velocidad. Las re­des sobre cultivos y prácticas agrícolas novedosas para los pequeños campesinos son un ejemplo.

En relación con los costos, la sorpresa se produce en muchos países cuando se ve la cantidad de páginas y documentos intercambiables a alta velocidad usando las comunicaciones telefónicas en hora­rios de bajo costo. Ahora sólo se advier­ten las puntas del iceberg. Pero la expan­sión de las redes es una revolución en las comunicaciones de las organizaciones de desarrollo en la base social. Las "conver­saciones" se incrementan y los microcom­putadores hacen real una nueva forma de "trabajar juntos". La unidad y la "cercanía a distancia" son formas de interacción con las cuales el mundo alternativo también asume a su modo y con sus compromisos la globalización creciente del mundo con­temporáneo.

La distancia entre un grupo de desarro­llo social en Santiago de Chile y su con­traparte en Amsterdam es aquella que existe entre el microcomputador y su co­nexión con el teléfono. Es un cambio del cual sólo conocemos su origen, pero es difícil imaginar cuán lejos y revolucionario puede llegar a ser.