La informática y la enseñanza en España

 

Vicente Gisbert, María Teresa Nieto

 

En España la actuación oficial es indecisa y múltiple respecto a la introducción de la informáti­ca en la enseñanza. Mientras algunas Comunidades Autónomas ya implantarán este curso el proyecto del MEC, otras aún no se han pronunciado oficialmente sobre la puesta en marcha de los proyectos.

 

 

Las ideas fundamentales de este artículo proceden del “Li­bro Blanco de la Informática en las Enseñanzas Medias” pu­blicado por la Generalitat de Valencia, en cuya redacción han participado los autores.

Los materiales disponibles han sido muy di­versos. En algunos lugares hay publicaciones oficiales sobre los planes de introducción de la informática en la enseñanza (Proyecto Atenea o el Libro Blanco). En otros casos sólo se ha podi­do recoger informaciones fragmentarias y, en ocasiones, de fuentes periodísticas.

 

REFLEXIONES PREVIAS

 

Hoy todo el mundo se siente obligado a aprender informática, para no perder el “tren del futuro”. Existe una obsesión colectiva que lleva a la gente a adquirir microordenadores domésticos de escasa utilidad y a enviar a sus hijos a dudosas academias. La misma psicosis suele llevar a los centros de enseñanza a adqui­rir equipos de escasa aplicación educativa, o a las autoridades a embarcarse en aventureros planes cuyo fracaso podría producir retraso y estancamiento, en vez de correr hacia el futuro.

Quizá sea saludable mostrarse algo escéptico y defenderse de esta moda informaticista con razonamientos parecidos a estos:

‑ Es posible que la introducción de la informática sirva para mejorar la calidad de la ense­ñanza, pero no puede darse por seguro. De he­cho las experiencias realizadas en otros lugares no permiten todavía ser muy optimistas en este sentido.

‑ Tal vez el profesorado mejore su labor uti­lizando herramientas informáticas, pero la mera incorporación de ésta no garantiza mejores re­sultados. Se pueden dar excelentes clases utili­zando simplemente tiza y pizarra y también se puede hacer una pésima didáctica utilizando los medios más sofisticados, incluyendo el ordena­dor. Por ello ningún profesor, sea cual fuere su área o nivel, debe sentirse incómodo por no ha­berse iniciado en los arcanos de la informática.

‑ Probablemente los futuros ciudadanos ne­cesitarán desenvolverse en un medio muy infor­matizado; pero no se sabe gran cosa acerca de cómo será esa futura sociedad, y no es fácil es­tablecer qué conocimientos informáticos debe­rán impartirse en la escuela.

‑ Es posible aprender a utilizar ordenado­res, incluso a programarlos. Pero esto último no es una tarea que todo el mundo deba realizar.

‑ Se pueden utilizar medios informáticos en muchas tareas, desde las ciencias hasta el arte, pero hay muchas cosas que no pueden (y quizá no deban) hacerse con el ordenador.

‑ Muchos escolares desean disponer de un ordenador, pero la demanda social no es el úni­co elemento a tener en cuenta a la hora de pla­nificar la educación.

‑ Es posible introducir la informática en la escuela; pero no es una tarea sencilla que pueda realizarse alegremente. Tampoco podemos introducir mecánicamente todas las áreas del conocimiento contemporáneo.

 

ANTECEDENTES; LA SITUACION GENERAL HASTA 1984

 

Tras unos años de experiencias aisladas rea­lizadas en algunos centros de enseñanza, la si­tuación a finales del curso 1983‑84 podría resu­mirse del siguiente modo:

‑ Por lo que respecta al material, se consta­ta que los equipos son, casi en su totalidad, de la gama de los domésticos, escasamente dota­dos de periféricos. Son adquiridos por los pro­pios centros, por las asociaciones de padres, o por donaciones de entidades privadas sin inter­vención estatal, salvo algunas excepciones. Es­tos microordenadores se basan en microproce­sadores de 8 bits y disponen de memoria prin­cipal del orden de 32 ó 64 Kb. La mayor parte de estos sólo llevaban un cassette como memo­ria de almacenamiento auxiliar.

‑ En cuanto al software, no se dispone de procesadores de textos ni de otras herramien­tas de uso general (hoja de cálculo, base de da­tos), y los escasos programas didácticos exis­tentes son en general de dudosa calidad.

‑ En general, se emplea exclusivamente el BASIC como lenguaje de programación, y sólo en contadas excepciones se hace uso de com­piladores e intérpretes de otros lenguajes, como PASCAL y LOGO.

‑ El ordenador se utiliza para enseñar infor­mática (programación, BASIC, Algoritmos,...), confeccionar pequeños programas de E.A.O. dirigidos en su mayoría a la resolución de pro­blemas de matemáticas y física, y desarrollar programas aplicados a la gestión administrativa.

‑ La introducción de la informática recae casi exclusivamente sobre el profesorado del área de ciencias y en especial sobre el de Ma­temáticas, que desarrolla esta tarea de forma espontánea y voluntarista. Su formación es fun­damentalmente autodidacta.

De un modo u otro, y gracias sobre todo a un notable esfuerzo de una parte del profesorado, hay un colectivo importante de profesores, que han iniciado actividades informáticas en los centros, siendo la línea de actuación más co­mún la inclusión de enseñanzas informáticas dentro de las E.A.T.P. en Bachillerato, y redu­ciéndose a escasas experiencias a nivel de E. G. B.

 

PROYECTOS DE ACTUACION EN LA ACTUALIDAD

 

La forma en que se ha abordado el tema a ni­vel de actuaciones oficiales ha sido muy diver­sa. Algunas comunidades, al igual que el M.E.C., han desarrollado un plan global a me­dio plazo, éste sería el caso de Andalucía y la Comunidad Valenciana. Sin embargo mientras que el proyecto del M. E. C. estará en marcha ya durante este curso, en Andalucía y en la Comu­nidad Valenciana no se ha tomado aún una de­cisión oficial para la puesta en marcha de los proyectos.

Otras comunidades autónomas han elaborado documentos que contemplan algunas de las fa­cetas necesarias para la introducción de la in­formática y han empezado a tomar decisiones sin confeccionar un plan general de actuación. En el caso de Galicia, se ha reglamentado el uso de la informática y se ha apoyado desde la administración la realización de las experien­cias Abrente y Telegal. En Cataluña, se ha creado una estructura coordinadora que está trabajando, sobre experiencias realizadas con apoyo oficial. Por último, en el País Vasco, la implantación de las nuevas tecnologías en la enseñanza se ha afrontado mediante la adquisi­ción de equipos, y creando una infraestructura para la formación del profesorado.

A continuación expondremos, de forma glo­bal, las cuestiones comunes (como el hardware, el software básico y los objetivos para la utiliza­ción de los ordenadores en la enseñanza), que todos los planes abordan de un modo más o menos similar. Posteriormente detallaremos al­gunas particularidades de cada uno de estos proyectos, analizando las actuaciones más re­cientes llevadas a cabo dentro de ellos, así como las que se prevén para un futuro inmedia­to.

 

HARDWARE

 

Por lo que respecta a la selección del equipo informático idóneo para los centros de enseñan­za, las opciones que contemplan los distintos proyectos parten de un principio común y es la exigencia de que los microordenadores sopor­ten un sistema operativo que goce de gran difu­sión, así como de que se disponga de gran nú­mero de aplicaciones de posible uso didáctico. Ello podrá facilitar la compatibilidad entre diferentes equipos y el intercambio de material ela­borado con fines didácticos.

En el caso de microprocesadores de 16 bits, el sistema operativo mayoritariamente elegido es el estándar del mercado MS‑DOS, y el CP/M en la opción de 8 bits.

Aunque razones de tipo económico hacen que en algunos planes se deje la puerta abierta a los equipos basados en los microprocesado­res de 8 bits, en la mayoría de los casos se de­fiende la opción de 16 bits alegando entre otras las razones siguientes:

 

La superior potencia de estos equipos, que permite el desarrollo de herramientas de ma­yor alcance educativo.

La existencia de un estándar de 16 bits que garantiza una alta compatibilidad.

El diseño de la estructura de los equipos de 16 bits, que los convierte en equipos abiertos a futuras ampliaciones.

 

La cantidad de memoria RAM exigida varía en función del tipo de equipo que se haya ele­gido. Los proyectos que proponen un micropro­cesador de “al menos 8 bits”, consecuentemente hablan de memorias de 64 Kb o de 128 Kb. En el caso de 16 bits se habla de 256 Kb., con posi­bilidad de ampliación.

Todos los planes coinciden al especificar al­gunas características básicas que deben reunir los equipos, como son:

 

-          Teclado QWERTY con alfabeto castellano.

-          Gráficos.

-          Unidad de discos como memoria auxiliar.

-          Monitor de 80 columnas, en color cuando van dirigidos a EGB, dejando para BUP y FP la opción color/monocromo.

-          Impresora matricial, gráfica, de 80 colum­nas.

 

Por último todos los proyectos exigen que los microordenadores incluyan entre sus prestacio­nes la posibilidad de interconexión en red lo­cal, incorporación de un disco fijo y conexión a través de la red telefónica conmutada.

Las dotaciones previstas inicialmente oscilan entre 5 y 10 microordenadores por centro, aun­que algunos casos contemplan la posibilidad de ampliar estas dotaciones en un futuro.

 

SOFTWARE BASICO

 

El equipo lógico de base, que reciben los centros al ser dotados de material informático, está constituido en casi todos los casos por los lenguajes de programación BASIC y LOGO, y por herramientas de uso general: procesador de textos, hoja de cálculo y base de datos. A todo esto se suele añadir un lenguaje de autor.

Para los centros de B.U.P. se incluye además el lenguaje PASCAL, y en el caso de los cen­tros de F. P., COBOL y FORTRAN, junto con pa­quetes específicos adaptados a cada una de las especialidades que se impartan (Gestión, Dise­ño...).

Se exige que toda la documentación que acompaña a cada uno de los programas adqui­ridos esté escrita en castellano y en algunos ca­sos además en la lengua específica de la Comu­nidad Autónoma de que se trate.

 

OBJETIVOS Y UTILIZACION

 

Los objetivos que acompañan a la introduc­ción de la informática en la enseñanza podrían resumirse en:

 

Introducir el hecho cultural informático, lo que ha venido a llamarse la “Alfabetización in­formática” o como dicen los franceses la “Se­gunda Alfabetización”, y que podría englobar, unos conocimientos muy básicos sobre los or­denadores, así como una sensibilización y so­bre todo una capacitación para su uso.

Adecuar la metodología docente a las nue­vas tecnologías del tratamiento de la informa­ción, favoreciendo la interdisciplinariedad.

 

Las aplicaciones que se sugieren para la utili­zación del ordenador en la escuela se clasifican habitualmente en tres categorías: la enseñanza de la Informática, el ordenador como herra­mienta y la enseñanza asistida por ordenador.

En casi todos los casos se propone la intro­ducción inicial del lenguaje LOGO, tanto en E. G. B. como en B. U. P., junto con conceptos ge­nerales sobre ordenadores y utilización de apli­caciones. El aprendizaje de otros lenguajes como PASCAL o BASIC se deja para las si­guientes etapas.

Los diversos planes ponen diferente énfasis en la importancia de la utilización de herra­mientas de uso general (procesadores de tex­tos, hojas electrónicas y gestores de bases de datos) por parte de profesores y alumnos.

La Enseñanza Asistida por Ordenador (E. A. O. ), donde se incluirían los programas tuto­riales y de simulación, es considerada como un capítulo muy importante por casi todos los pla­nes. Se fomenta el desarrollo de este tipo de programas por parte del profesorado, empresas o colectivos privados o públicos, así como la creación de Bases de programas para su poste­rior difusión.

 

LOS PLANES INFORMATICOS DEL ESTADO ESPAÑOL

 

Veamos a continuación cuales son algunas de las características más importantes de los pla­nes del M. E. C. y dé las Comunidades Autóno­mas.

 

EL PROYECTO ATENEA

 

Este proyecto afecta a todas aquellas Autono­mías a las que no se ha transferido las compe­tencias en materia de Educación, aunque se su­giere la realización de reuniones con los técni­cos de las autonomías que tienen las transferen­cias en materia educativa, con el fin de lograr una colaboración positiva entre todos los pla­nes.

El proyecto, considerado como plan piloto, tiene una duración inicial de cinco años, a partir del curso 1985‑86, y la inversión prevista es de cerca de seis mil quinientos millones de pese­tas, de los cuales aproximadamente doscientos cincuenta se realizarían en 1985. Este montante incluye:

 

Equipos y Programas.

Formación del profesorado.

Desarrollo de materiales didácticos, bibliográficos e informáticos.

Gastos generales de instalación, mantenimiento y material fungible.

 

Se prevé la dotación de 2.237 centros con 11.185 microordenadores, que cubrirán todos los centros de B. U. P. , F. P. 2. y E. G. B. con unida­des de educación especial, y 316 centros de E.G.B., lo que representa una inversión del or­den de 3.700 millones de pesetas.

La dotación mínima para cada centro se cal­cula en cinco microordenadores, aunque se considera necesario ampliarla posteriormente a diez o quince.

El proyecto recomienda diferentes tipos de máquinas en función de los colectivos a que va­yan dirigidas y de su utilización. Se distingue entre los llamados Equipos para Educación des‑

 

tinados a Escuelas y centros de Bachillerato, basados en micros de “al menos” 8 bits, y Equi­pos para Gestión y Formación Profesional basa­dos en micros de 16 bits.

 

Se establecen los contenidos que debería in­cluir una asignatura de informática, señalando por separado los contenidos para el ciclo supe­rior de E. G. B. (Conceptos generales, introduc­ción al LOGO‑gráficos, introducción al BASIC), y para Bachillerato y Formación Profesional (Aplicaciones, LOGO, BASIC e introducción al PASCAL).

Se hace especial hincapié en la utilización de programas didácticos, lo que tradicionalmente se conoce como Enseñanza Asistida por Orde­nador (E.A.O.). El proyecto sugiere la creación de una Base de Datos de Unidades Didácticas que podría estar ubicada en el Centro de pro­ceso de Datos del M. E. C., y en la que deberían participar todas las Autonomías del Estado. Base de Datos que evitaría la repetición de es­fuerzos y permitiría el uso intensivo de este ma­terial. Además podría crearse una Asociación para el desarrollo de logicales con valor educa­tivo que, contando con subvenciones de dife­rentes organismos públicos y privados, y me­diante el análisis y estudio de proyectos, permi­tiera la financiación de los que pudieran ser in­teresantes educacionalmente.

 

El procedimiento que se considera más apro­piado para el logro de una formación rápida de todos los profesores, es el “procedimiento en cascada”. Los profesores que estén en los Cen­tros de Profesores (CEP) impartirán los cursos a los profesores monitores y profesores de infor­mática, y estos profesores a su vez impartirán la formación general a sus compañeros. Para ello se establecen diferentes niveles de formación del profesorado: por un lado, una formación ge­neral para todos los profesores que lo deseen, por otro una formación más amplia para los pro­fesores monitores y profesores de informática, y por último una formación profunda para los pro­fesores que estarán en los CEP.

 

Con vistas a la puesta en marcha de este pro­yecto durante el curso 85‑86, por Orden de 19 de abril de 1985, se convocó un concurso entre los centros de E. G. B., B.U. P. y F. P., que debe resolverse antes del 30 de septiembre del año en curso, para seleccionar aquellos centros que van a participar en el proyecto durante este curso. En cuanto al concurso de material, con­vocado para la dotación de los centros de Ba­chillerato y Formación Profesional, parece que ha sido resuelto a favor de un micro de 16 bits.


EL PAIS VASCO

 

Aunque no existe apenas documentación al respecto, parece que las acciones se realizan en los siguientes frentes:

 

‑ Un plan de reciclaje del profesorado para su instrucción en las metodologías de utilización de la Informática Educativa. (Se contempla el perfeccionamiento de más de 4.000 profesores al concluir el curso académico 87‑88, habiéndo­se formado hasta el momento unos 450 profeso­res).

‑ Un plan de preparación de material infor­mático y convencional de apoyo como manua­les, guías, transparencias, videocintas,...

‑ La creación de un Centro de Documenta­ción y Consulta, con la confección de un Banco de Datos Educacional.

‑ La creación de una Comisión de Segui­miento y Evaluación de la Informática Aplicada a la Educación, con la participación de la Uni­versidad.

 

Con objeto de llevar a cabo las anteriores ta­reas, se constituye, a principios del curso 84‑85, el Centro de Recursos Didácticos (CERED), ubicado en el Instituto de Formación Profesio­nal de Erandio. Este centro, a partir de sep­tiembre del 85, contará con siete profesores (de F.P. y B.U.P.) con dedicación exclusiva a él. Para colaborar en las labores de difusión y for­mación del Profesorado, los Centros de Apoyo y Recursos (semejantes a los CEP del territorio del MEC) dispondrán de un profesor (de Me­dias o E. G. B.) dedicado en exclusiva a la Infor­mática Educativa. Actualmente siete de estos centros cuentan ya con estos profesores.

La configuración prevista para E. G. B. y Ense­ñanzas Medias se basa en un microprocesador de 16 bits. En E. G. B. los 10 microordenadores llevan monitor color y una sola unidad de disco, con una impresora por aula, en Medias llevan dos discos flexibles, monitor monocromo (con una pantalla de color por aula) y tres impreso­ras.

 

Hasta 1984 se habían adquirido con fondos públicos cerca de 200 equipos de diversas mar­cas y modelos. A finales de 1984 se adquirieron 519 microordenadores de la marca Televideo 1605 TelePC (16 bits) que cumplen las caracte­rísticas citadas anteriormente, y con los que se han dotado más de 30 aulas. De los 519 microor­denadores, 190 se hallan distribuidos en 170 centros de enseñanza, públicos y privados, para el entrenamiento y formación práctica de profesores que asisten a cursos de perfeccionamien­to.

En julio de 1985, el Gobierno Vasco convocó un concurso público para la adquisición de otros 670 microordenadores (de los cuales la gran mayoría son para el Departamento de Educación), 130 impresoras y diversos paquetes de Software por un total aproximado de 228 mi­llones de pesetas.

Las actividades previstas para el curso 85‑86 en el ámbito de E. G. B. son las siguientes:

 

‑ Seis clases completas del Ciclo superior dentro de cada Centro con aula informatizada recibirán una introducción a la informática. Es­tas clases se seleccionarán inicialmente entre los cursos Octavos.

‑ Los contenidos que se desarrollarán son: Aprendizaje del lenguaje de programación LOGO, Uso del procesador de textos (y, opcio­nalmente, la base de datos), E.A.O. en la medi­da de lo posible. El tiempo destinado a estas ta­reas será de tres horas semanales dentro del horario lectivo de los alumnos.

‑ El profesor responsable de informática de cada centro dedicará un mínimo de 18 horas a los alumnos (tres horas por clase), más las obli­gatorias de formación continuada y el tiempo dedicado a difundir las posibilidades de la In­formática Educativa entre sus compañeros de Claustro y otros profesores de la zona.

 

CATALUÑA

 

Existe una Comisión de Informática dedicada a la realización de un plan de trabajo dedicado a la introducción de la Informática en la educa­ción. Este plan no se ha concretado aún en do­tación de equipos, si bien está facilitando la re­flexión sobre cuestiones metodológicas, de ma­teriales físicos y lógicos, etc. Fruto de esta re­flexión es el documento confeccionado última­mente sobre la introducción de la informática y sus aplicaciones en el Bachillerato, en este do­cumento:

 

Se establecen distintos niveles de utilización, según el tipo de aplicación que se le vaya a dar al equipo informático, y en consecuencia las caracterís­ticas de los microordenadores. El equipo que se con­sidera más rentable (nivel 2), basado en un micro­procesador de 8/16 bits, debe disponer de periféri­cos y dispositivos adecuados para llevar a cabo apli­caciones potentes y versátiles en enseñanza y ges­tión. La configuración considerada como óptima es la de un conjunto de microordenadores conectados en­tre sí mediante una red local, y con el exterior a tra­vés de la red telefónica conmutable. Los nodos de esta red serían: secretaría, biblioteca y aula/s de in­formática.

 

Se potencia la producción de materiales didác­ticos para ordenador mediante la intervención de los mismos profesores. El profesorado implicado recibi­rá el soporte necesario tanto de material informático, como de liberación de horas lectivas o de ayuda téc­nica.

Las dos líneas de actuación por las que se muestra especial interés son: las asignaturas de E.A.T.P. afi­nes a la informática, y la introducción de la tecnolo­gía informática en la biblioteca de los institutos, línea que se considera esencial.

 

En el capítulo relativo a la formación del profe­sorado la Dirección General colaborará con los di­versos I.C.E., a través del Servei de Formació del Professorat, para organizar y llevar a cabo cursos de nivel e intensidad variables tendiendo siempre a la mayor descentralización y flexibilidad posibles.

 

Actualmente se está gestionando la adquisi­ción, en un plazo de tres años, de equipos para Centros de Enseñanza Media por un valor apro­ximado de 1.800 millones de pesetas, de los cuales 1.000 irían destinados a institutos de Ba­chillerato y el resto a institutos de F. P. La confi­guración para F. P. estaría basada en microor­denadores de 16 bits unidos en red local a un microordenador de 16 bits.

 

GALICIA

 

La informática en E.G.B.: El proyecto ABRENTE

 

Inicialmente, en febrero de 1984, se convoca un concurso para la selección de 12 centros de E. G. B. (que serán posteriormente ampliados a 18), con objeto de desarrollar un proyecto piloto de introducción de la informática en dicho nivel educativo, proyecto que recibe el nombre de “ABRENTE”. Así mismo, en mayo del mismo año, se convoca un concurso público de mate­rial informático destinado al equipamiento de los centros seleccionados, que se resuelve con la adquisición de equipos APPLE Il/e.

El profesorado de los centros seleccionados recibe formación sobre aspectos relacionados con la Preinformática y el lenguaje LOGO.

Se consideran tres niveles de aprendizaje, coincidiendo con los ciclos de la E. G. B. en to­dos los cuales el contacto del alumno con el ordenador se realizará a través del lenguaje LOGO.

Cada centro implicado gozará de una sub­vención económica, y contará con un profesor de apoyo que facilite el desarrollo del proyecto.

Los contenidos a tratar son:

 

Preinformática (lógica binaria, algoritmos, or­dinogramas).

Lenguaje LOGO, Lenguaje BASIC y lenguajes de autor.

Aplicaciones educativas en la informática de apoyo al currículum de E.G.B.

 

La informática en Bachillerato como E.A.T.P.

 

En junio de 1984 se publica un Decreto por el que se crea la asignatura de Informática en el Bachillerato dentro de las E. A. T. P.

Durante el curso 84‑85, algunos Institutos y centros privados son autorizados a impartir la asignatura de Informática en 2.° curso de Bachi­llerato. El programa de la asignatura consta esencialmente de tres unidades: la primera es una introducción general a la informática, la se­gunda versa sobre algoritmos y técnicas de programación y en la tercera se aborda el estu­dio de lenguajes de alto nivel, haciendo espe­cial hincapié en la enseñanza del BASIC.

La Consellería se compromete a dotar al me­nos al 40% de los Institutos públicos de Galicia del equipo básico necesario para el desarrollo del citado programa. A tal efecto se convoca un concurso público para la adquisición de equi­pos que se resuelve con la adquisición de 80 ordenadores Northstar Adventage, que se des­tinarán a la dotación de 30 Centros.

 

ANDALUCIA: EL PLAN ALHAMBRA

 

En 1984, se constituye una comisión integrada por profesores de los distintos niveles educati­vos, que considera como aspectos prioritarios: la Formación del Profesorado y la Enseñanza de la Informática en los centros.

La Formación del Profesorado se integra to­talmente en la estructura de lOS  CEP. Estos ten­drán Departamentos de Informática dotados con 10 microordenadores, al frente de los cuales ha­brá un Coordinador con dedicación exclusiva y un número de Colaboradores proporcional al de centros educativos asistidos.

La Formación del Profesorado se llevará a cabo en tres niveles:

‑ Formación de usuario, con una duración que oscilará entre 60 y 100 horas dedicadas a los siguientes temas: Aspectos sociales de la in­formática, manejo de herramientas, nociones so­bre E.A.O., y aprendizaje de técnicas funda­mentales de programación.

‑ Formación de programador de aplicacio­nes didácticas, que dispondrá de 100 a 150 ho­ras dedicadas a: Algorítmica, Estructura de Da­tos, Estructura del Ordenador, Intérpretes y Compiladores, programación en varios lengua­jes de alto nivel, y E.A.O.

‑ Formación Avanzada. En este tercer nivel se impartirán cursos específicos sobre temas especializados, con un marcado carácter de ac­tualización, algunos de los cuales podrían ser: Arquitectura de Ordenadores, Sistemas Opera­tivos, Bases de Datos, Intérpretes y Compilado­res, Inteligencia Artificial, Programación Estruc­turada y PASCAL. La duración de estos cursos dependerá de los programas desarrollados.

Respecto a la Enseñanza de la Informática, en E.G.B. se propone la inclusión de la informática en la segunda etapa, dentro del Area Instru­mental, tras una fase previa de experimentación en 30 centros distribuidos entre las distintas provincias durante un período de dos o tres años.

Dentro de las Enseñanzas Medias, para Ba­chillerato se considera oportuno mantener la In­formática dentro del marco de las E.A.T.P., y en Formación Profesional dentro de la especiali­dad de Informática de Gestión. En los nuevos programas del ciclo polivalente, se recomienda su inclusión en el área Tecnológico‑Práctica. Al igual que en E.G.B., en Medias se prevé una dotación inicial de 30 centros.

Se pone de relieve el carácter interdiscipli­nar y práctico de la informática, por lo que to­das las actividades se llevarán a cabo en un aula informática no adscrita a ningún seminario, abordando problemas de todos los campos.

En cuanto a los equipos, se establece una do­tación de siete microordenadores por centro para ambos niveles, con una memoria mínima de 64 Kb., y dos impresoras por aula. Estos equipos deberán ser compatibles con los insta­lados en los CEP.

 

LA COMUNIDAD VALENCIANA

 

La D.G, de Enseñanzas Medias de la Conse­llería de Cultura, Educación y Ciencia de esta

 

Comunidad, ha publicado recientemente un Li­bro Blanco sobre la Informática en Enseñanzas Medias. La mayor parte de este libro está dedi­cada a la discusión de aspectos curriculares y metodológicos en torno a la introducción de la informática en la enseñanza, abordándose los principales problemas a los que hacemos refe­rencia a lo largo de este artículo.

En el plan de actuación que allí aparece, se propone la creación de una infraestructura or­ganizativa que estaría constituida por:

 

‑ Un equipo coordinador sobre el que re­caería la planificación, coordinación y puesta en marcha del Plan.

‑ Un centro de Documentación que sirva de base bibliográfica e informe periódicamente a los centros de los recursos disponibles.

‑ Un Centro de Asistencia Técnica que ase­sore y asista en materia de hardware.

‑ Unos Centros Colaboradores que inter­vendrán en la formación y asesoramiento del profesorado.

 

Todos estos centros estarían ubicados en Ins­titutos de Bachillerato o de Formación Profesio­nal.

En lo concerniente a la formación del profe­sorado, se propone, por un lado, la formación de, aproximadamente, tres profesores por cen­tro, sobre quienes recaería la responsabilidad del funcionamiento de éste, y que recibirían una formación básica (de unas 150 horas) a lo largo del curso en que se dotara de microorde­nadores dicho centro.

Por otro lado, se prevén otras tres modalida­des de formación del profesorado, mediante:

 

Cursos monográficos (con una duración media de 30h.), que se impartirían princi­palmente en los Centros Colaboradores.

Cursos de usuario, que se impartirían en los centros ya equipados y cuya finalidad sería la de enseñar a utilizar el ordenador como herramienta de trabajo. (No inclui­rían lenguajes de programación, ni ense­ñanzas de informática).

Becas de perfeccionamiento en los Cen­tros Colaboradores, con una duración máxima de tres meses, para ampliar estu­dios, participar en la experiencia de otro centro o desarrollar algún proyecto de aplicación de la informática en la ense­ñanza.

 

Por último, y en cuanto al material se refiere, se propone la asignación de 10 microordenado­res por centro, basados en microprocesador de 16 bits.

 

CONCLUSION; RIESGOS A CONSIDERAR

 

La complejidad del problema, y los resulta­dos de las experiencias realizadas hasta ahora, tanto en. España como en el extranjero aconse­jan ser muy prudente. Por ello, la lectura de los planes anteriores, que suelen ser excesivamen­te esquemáticos y optimistas, hace temer que se caiga en algunos errores graves como los si­guientes:

 

a) Excesiva fe en la E.A.O.

 

Uno de los aspectos en los que los diferentes planes ponen especial énfasis es en el desarro­llo de paquetes de E.A.O., sin precisar qué cua­lidades deben reunir estos paquetes. La E.A.O. clásica se basa en programas dotados de un cierto currículum, que dirigen un diálogo con el alumno mediante un sistema cerrado de pre­guntas y respuestas.

Muchas veces estos programas intentan susti­tuir total o parcialmente al profesor en tareas de recuperación, o constituir un eventual apoyo en la enseñanza de determinados temas, inclu­so pueden proporcionar una evaluación y clasi­ficación del alumno. En este tipo de plantea­miento subyace casi siempre una concepción dogmática y estática de la enseñanza. Frente a esta E.A.O. autoritaria, de dudosa calidad y ele­vadísimo coste, recomendaríamos extremar las precauciones. Existen desde luego formas me­jores de utilizar el ordenador para enseñar. La idea central es que el ser inteligente es el usua­rio y no la máquina, de modo que el programa debe ser una herramienta que sitúe al alumno en un entorno y que le permita potenciar las humanas cualidades de imaginar, ensayar hipó­tesis, etc., sin ningún currículum en su interior.

 

b) Interferencia entre los conceptos “usuario”‑ “programador”

 

Tras la lectura de los distintos planes, se ob­serva que las tareas que se asocian al término “usuario” varían desde la programación en uno o varios lenguajes a la simple utilización de de­terminadas herramientas para la que no se re­quiere ningún conocimiento informático previo. Esta confusión puede ser consecuencia del tipo de máquinas que se han utilizado hasta ahora. En realidad, el desarrollo de potentes herramientas, que ha acompañado a la última gene­ración de microordenadores, es él que ha per­mitido que éstos puedan ser utilizados rentable­mente sin poseer conocimientos propiamente informáticos.

Por lo tanto, hay que decidir si debemos ten­der prioritariamente a formar pequeños infor­máticos (programadores) o si, por el contrario, es preferible proporcionar a la totalidad de la población escolar (y no sólo al profesorado y alumnado de ciencias/matemáticas), la posibili­dad de utilizar herramientas informáticas (pro­cesadores de textos, hojas de cálculo, gestores de bases de datos, etc.) para modificar profun­damente el modo de aprendizaje.

 

c) Elección inadecuada de los lenguajes de programación

 

Para que un lenguaje de programación de alto nivel tenga utilidad educativa, ha de reunir ciertos requisitos, como:

 

Disponer de versiones en la lengua ma­terna de los alumnos. Sin esta condición se pierde la ventaja esencial del alto nivel, es de­cir, la proximidad entre la sintaxis del lenguaje y el discurso del pensamiento a la hora de plan­tearse los problemas.

 

‑ Existencia de estructuración que permita evitar las ramificaciones tipo GOTO que oscure­cen los programas y dificultan su actualización y mantenimiento.

 

Modularidad, que permita acoplar los pro­cedimientos, tanto en desarrollo “hacia arriba” como “hacia abajo”.

 

‑ Existencia de recursividad, necesaria para abordar con naturalidad numerosos pro­blemas.

 

No parece lógico, pues, que se sitúe el BA­SIC en un mismo plano que LOGO o PASCAL, y, sin embargo, entre los contenidos a desarro­llar, dentro de la asignatura de informática, apa­recen a menudo los lenguajes LOGO y BASIC asociados en un mismo ciclo de aprendizaje. Hay que tener en cuenta que las metodologías sugeridas por ambos son totalmente incompati­bles, al igual que los hábitos de pensamiento que se desarrollan a partir de cada uno de ellos. Cabe pensar que el LOGO ha sido incor­porado a algunos programas por su buena prensa, sin mediar una asimilación y reflexión previas de lo que puede suponer su utilización en determinados contextos metodológicos.

 

d) Insuficiente formación del profesorado

 

La mayor parte de los planes tienen tenden­cia a confiar excesivamente en el llamado “efecto cascada”, según el cual basta con pre­parar a unos pocos profesores para que éstos, a su vez, preparen “rápidamente” a otros, median­te un crecimiento exponencial. La realidad es que la formación adecuada se adquiere tras lar­go tiempo de cursos y experiencias, y sus difi­cultades no pueden ser subestimadas.

La necesidad de formar a un gran número de profesores en un espacio de tiempo muy breve es quizá el mayor problema que surge ahora. El suponer que la formación de un profesor se consigue únicamente mediante la transmisión de contenidos, sin un período de reflexión y asimilación es un craso error. En algunos casos se intenta paliar el problema mediante la crea­ción de diferentes niveles de formación y la es­pecialización de las tareas de formación.

Por otro lado, los currícula para los cursos de formación adolecen en general de ser un inten­to de formar informáticos. Incluyendo en un tiempo generalmente reducido gran cantidad de informaciones.

 

e) Falta de claridad en los objetivos educativos

 

Frecuentemente, los planes de introducción de la informática en la enseñanza, tanto a nivel nacional como extranjero, adolecen de un exce­sivo optimismo, en el sentido de que parecen partir de la convicción ‑a veces explícita‑ de que los defectos de la enseñanza van a resol­verse por la mera introducción de esta ciencia­-tecnología.

La realidad es que una innovación educativa de esta índole obliga a plantearse importantes problemas que son omitidos a menudo en casi todos los planes. Lo primero que hay que hacer es pensar en los principales defectos de nues­tro sistema educativo (dogmatismo, academicis­mo, cientificismo, metodología y contenidos ina­decuados, etc.), para tratar de ver en qué me­dida puede la informática contribuir a su supe­ración, más que considerarla como un fin en sí misma.

Sin estas reflexiones corremos el riesgo de que el gran esfuerzo humano y económico que, sin duda, se va a hacer, sólo sirva para aumen­tar la confusión metodológica que ya reina en nuestras aulas.