La comprobación técnica de emisiones en España: un proyecto en marcha

 

FRANCISCO VIRSEDA

 

Es público y notorio cómo en los últimos años se ha incrementado progresivamente la implantación de diferentes servicios de telecomunicaciones y de diversos medios de comunicación social, tanto en cantidad como en calidad. Es obvio, y por tanto a nadie se le oculta, la introducción de múltiples adelantos técnicos que han mejorado sensiblemente las emisiones de radiodifusión sonora en ondas métricas con modulación de frecuencia o en televisión, entre otros muchos ejemplos que podrían ser citados. De alguna manera esta es la tendencia claramente imperante en estos momentos en todos aquellos países desarrollados industrialmente y que se concreta en la masiva utilización de las telecomunicaciones en general, y de las radiocomunicaciones en particular, mediante el establecimiento de nuevas redes altamente tecnificadas y la ampliación de las ya existentes.

Por lo que se refiere a la radiocomunicación, el medio de transmisión de los distintos servicios se efectúa a través del espectro radioeléctrico, un bien de uso común susceptible, como cualquier otro, de ser contaminado si no es correctamente utilizado, y que, siendo escaso y limitado en su uso, cualquier utilización incompleta o parcial supone un grave desperdicio del mismo.

Tradicionalmente en España ha habido un desinterés generalizado por parte de los poderes públicos en asumir convenientemente las facultades que le corresponden en materia de ordenación y control técnico del "tráfico" a través del espectro radioeléctrico, mientras, por otro lado, este tráfico se ha visto incrementado considerablemente con el paso del tiempo.

Pues bien, en función de estas sucintas consideraciones de origen, es fácil deducir la imperiosa necesidad de abordar, de manera rigurosa, un proyecto por el que se dote a los órganos competentes de la Administración de los medios técnicos y humanos, necesarios para ejercer las facultades antes citadas.

Si nos centramos en las características específicas que condicionan e incluso definen las pautas a seguir en una utilización racional de ese bien común llamado espectro radioeléctrico, podemos determi­nar tres, a saber:

 

Una adecuada planificación, que su­ponga por tanto, una utilización racio­nal del espectro.

La búsqueda de nuevas tecnologías que permitan aumentar el número de nuevos servicios y, por lo tanto, una utilización eficiente del medio.

Por último, una estricta adecuación de la teoría planificada a la realidad exis­tente, que es donde se centra el ori­gen y razón de ser respecto de la comprobación técnica de emisiones cuyo fin último es garantizar una utili­zación óptima de un bien común.

 

Enunciado el problema y sentadas las bases mínimas para su solución, es con­veniente pasar a explicar en detalle qué es realmente o en qué consiste la com­probación técnica de emisiones, así como su utilidad.

Podríamos definir la comprobación téc­nica de emisiones como el conjunto de actividades de observación y medida so­bre el espectro radioeléctrico. Esta com­probación técnica se subdivide en dos actividades definidas:

 

El control técnico de emisiones ra­dioeléctricas, consistente básicamente en la radiodetección de todo tipo de emisiones radioeléctricas relativas a estaciones pertenecientes a diversos servicios de radiocomunicaciones, lo que comporta una vigilancia continua­da y sistemática del espectro radioe­léctrico en sus diversas bandas de fre­cuencias atribuidas a los distintos ser­vicios de radiocomunicación, unido a la realización de toda una serie de medidas relativas a los diversos pará­metros técnicos de las emisiones.

Detección y medida de interferencias radioeléctricas, cuya función funda­mental es la de llevar a cabo todas aquellas actividades encaminadas a la supresión de las interferencias y per­turbaciones radioeléctricas, sean del origen que sean, causadas por emisio­nes correspondientes a estaciones ra­dioeléctricas carentes de autorización administrativa preceptiva, o bien, de aquellas que teniéndola no se ajustan en sus parámetros técnicos a los asig­nados.

 

Lógicamente esta actividad comporta, entre otras tareas, el acopio de datos sobre la fuente perturbadora, localización de ésta, y, por último, la eliminación de la interferencia o perturbación.

La utilidad de esta comprobación técni­ca de emisiones aparece por tanto muy clara, de tal manera que permita a la Ad­ministración, ‑responsable de la gestión del espectro radioeléctrico,‑ por un lado conocer la adecuación entre la planifica­ción teórica y la situación real, detectan­do, localizando y corrigiendo todas aque­llas anomalías que surjan de una utiliza­ción incorrecta del espectro radioeléctri­co, y por otro, proporcionar toda una in­formación técnica sobre datos reales y estadísticos acerca del grado de utiliza­ción del espectro radioeléctrico en las di­versas bandas de frecuencia y en las dis­tintas zonas geográficas, fundamental para la planificación.

Qué duda cabe que, derivando de las utilidades mencionadas, surge también la posibilidad de establecer una eficaz coo­peración internacional en esta materia, a fin de resolver posibles casos planteados por interferencias que se originan en otro país, o colaborar en la comprobación téc­nica internacional de emisiones en deter­minadas bandas de frecuencias que, nor­malmente, se organizan en el seno de la Unión Internacional de Telecomunicacio­nes.

En función de todo lo antedicho y cons­cientes de estas carencias, en 1983 se elaboró un proyecto, hoy ya en vías de ejecución, para establecer una red nacio­nal de comprobación técnica de emisio­nes, a fin de cumplir los objetivos señala­dos. Este plan persigue los siguientes ob­jetivos:

 

La comprobación en las bandas por debajo de 30 MHz, que se efectuará a través de la red que ya se está im­plantando y cuyo centro principal se pondrá en funcionamiento en breve en El Casar (Guadalajara).

 

La comprobación en bandas por enci­ma de 30 MHz y hasta 1 GHz, en don­de la comprobación técnica exige un planteamiento distinto por el tipo de propagación en estas bandas, de tal manera que el emplazamiento de las estaciones correspondientes se está efectuando en un medio urbano y, en concreto, en los núcleos de población más importantes del país, que es donde se hace un uso más intensivo del espectro radioeléctrico.

 

Para completar toda esta red de com­probación y a fin de obtener una cobertu­ra total del país, se ha proyectado una dotación elemental, con equipamiento semi­profesional y transportable, en cada capi­tal de provincia o núcleo de población importante, con el objeto de realizar lo que se podría denominar una comproba­ción de primer escalón, que posterior­mente serán resueltas con el concurso de unidades móviles dotadas del equipa­miento técnico adecuado, de tal manera que, por un lado realicen tareas de bús­queda y resolución de anomalías excep­cionales y de otros realicen rutas periódi­cas de comprobaciones técnicas.

Este plan aquí descrito a grandes ras­gos, supone una inversión del orden de 2.000 millones de pesetas, en un período de ejecución de cuatro años, el primero de los cuales es el actual y durante el cual están en fase de instalación las esta­ciones urbanas de Madrid, Barcelona y Valencia.

Por último, es preciso resaltar, por su importancia y el grado de innovación tec­nológica que ello supone, dos aspectos de este plan. El primero es el del alto grado de automatización en el funciona­miento de las estaciones fijas, pues todas ellas van dotadas de un controlador que, junto con el software adecuado y con el equipamiento de medidas previsto posi­bilita automatizar gran número de tareas de comprobación técnica, reduciendo de esta forma los tiempos de operación en la estación, así como los procesos de cen­tralización de los datos obtenidos desde cada una de las estaciones de comproba­ción. El segundo aspecto a resaltar es la introducción del concepto de estación re­mota desatendida, con misiones de apoyo a las principales en tareas de radiolocali­zación por radiogoniometría, que permite realizar una serie de tareas telecomanda­das desde la principal sin el concurso hu­mano, con el consiguiente ahorro de gas­tos de explotación y rapidez de la opera­ción.

En consecuencia, y dicho en términos comparativos, por fin la Administración española se está dotando de lo que po­dría denominarse una “policía reguladora del tráfico en el espectro radioeléctrico”, de tal manera que se consiga el objetivo final de que todo aquel emisor lo haga en las mejores condiciones técnicas posibles y, al mismo tiempo, se asegure al recep­tor el mayor nivel de calidad de las dis­tintas emisiones.