El aprendizaje de la informática

 

Pep Sales i Rufi

 

Una perspectiva critica sobre las concepciones y aplicaciones de la informática en la escuela permite examinar las condiciones básicas que debe cumplir este proceso de implantación, sus potencialidades mismas para la enseñanza. Se concluye con una propuesta concreta de apren­dizaje de la Informática Básica para profesores y alumnos.

 

as tesis contenidas en estas notas proceden de lecturas, viajes y, sobre todo, de una reflexión colectiva de profeso­res y alumnos participantes en una experimentación pedagó­gica sobre los usos de la he­rramienta informática, que se desarrolla en 47 Institutos de Formación Profesional públicos de Catalunya.

Esta experiencia, eminentemente práctica y pragmática, cuenta con la competencia y el en­tusiasmo de sus actores, unos 700 profesores de todas las especialidades y asignaturas, y es coordinada por un equipo de profesores del Gabinete de Ordenación Educativa de la D. G. de Enseñanza Profesional y el Centre de Recur­sos de Informática Educativa i Professional (CRIEP) del Department d'Ensenyament.

La informática no es exclusivamente la pro­gramación de ordenadores.

A pesar de ello, existe una creencia, más o menos explícita y generalizada que identifica ambos campos entre la gente de la calle, los medios de comunicación e incluso entre ciertos profesionales del sector.

La informática no es, en particular, el lengua­je Basic. Existe una pretensión grotesca de identificarlos en ciertos medios de comunica­ción, en la publicidad engañosa de algunas aca­demias y de algunos constructores y distribui­dores de material informático, que intentan ven­der un novísimo “electrodoméstico”, indispensa­ble para la gente postmoderna y los hijos de to­dos.

Al respecto, resulta clarificador y contunden­te, un artículo de David Fricker: “...Sólo recomendaría a un niño que aprendiera Basic, si tu­viera vocación de historiador de las Matemáti­cas...” 1).

Un editorial de El País titulado “La picaresca de la informática” ponía los puntos sobre las íes sobre esta cuestión y con una gran lucidez. De­cía, “...dentro de esta picaresca está la prolife­ración de una falsa enseñanza, aparte de la fa­cultativa o de la que dan algunos colegios pro­fesionales o escuelas especiales como comple­mento para su formación, han brotado en las ciudades centenares de supuestas academias que especulan con la angustia del paro juvenil, con la necesidad de no perder el tren del futu­ro y con la ignorancia básica...” 2).

La Informática es una potente herramienta para resolver algunos “viejos problemas” de una “nueva manera”, produciendo una mayor efi­ciencia del proceso de resolución y posibilitan­do así un aumento de la inteligencia incorpora­da por el hombre a dicho proceso.

El uso inteligente de la informática mejora el funcionamiento de los procesos cognitivos. Es por ello una herramienta actuante sobre la metodología.

También aumenta la capacidad de reflexión sobre el propio proceso de aprendizaje del usuario de sistemas informáticos. Es por ello una herramienta actuante sobre la epistemolo­gía.

Y sobre todo, es algo que resulta de utilidad. Por tanto, es una herramienta actuante sobre la capacidad de hacer.

Dado el gigantesco avance que se está dan­do en la comunicación con el ordenador: “user friendly interfaces” en las aplicaciones, soportes de programación, reconocimiento de la voz, periferia de respuesta auditiva, programación en lenguaje natural, sistemas expertos, etc..., el aprendizaje de los lenguajes de programación, de los sistemas operativos y la complejidad de la operación de las aplicaciones más sofistica­das se irán reduciendo más y más. Llegarán a ser propios de minorías especializadas.

En cambio, cada vez será más imprescindi­ble conocer profundamente los procesos some­tidos a tratamiento informatizado y la “utilización inteligente” de sistemas informáticos.

La informática, ¿un fin o un medio? Esta es una cuestión planteada en nuestro país a partir de la creación de las Facultades de Informática y que puede ampliarse a los estudios informáti­cos de Escuela Universitaria y Formación Profe­sional.

Este debate, aún no cerrado, se había susci­tado anteriormente en otros países en ocasiones similares, y las alternativas curriculares han sido de dos tipos; Una contempla la creación de nuevos centros y titulaciones específicas (el caso de España) y otra propone una informati­zación profunda de los anteriores estudios cien­tíficos y técnicos (es el caso de Francia).

La alternativa de producir en grandes canti­dades un tipo de usuario más “próximo al pro­blema” o bien un tipo más “próximo a la herra­mienta” es un debate que no ha acabado y se trata de una cuestión crucial en el enfoque de la formación universitaria y profesional.

La informática como componente de cultura general tecnológica, lo que llamamos Informáti­ca Básica, produce usuarios que se desenvuel­ven inteligentemente en las coordenadas de la cultura general del siglo XXI que incorporará una gran proximidad al ordenador. Hay previ­siones de que el 80% de la población norteame­ricana de principio del próximo siglo trabajará con información.

Parece inexcusable y urgente la respuesta del sistema educativo a este reto. Debe abor­darse con rigor y con el concurso primordial del profesorado.

Una característica fundamental de un proceso de implantación de la informática en el sistema escolar es la INTEGRACION de las actuaciones iniciadas en los campos de Enseñanza Asistida por Ordenador (EAO), componente de cultura general tecnológica (conocimientos de Informá­tica Básica) y, en la Formación Profesional, he­rramienta al servicio de la especialidad (Infor­máticas Profesionales).

La INTEGRACION es también imprescindi­ble en las tres grandes Areas de trabajo: Formación de Profesorado, Creación/Homologación de software y hardware específicos y Desarro­llo curricular. .

 

a) Lo reciente de la incorporación de la in­formática en los centros escolares y su poca in­corporación real al trabajo docente.

b) Los fracasos que se contabilizan en suce­sivas implantaciones en los diversos intentos. Incluso en los USA se han replanteado reciente­mente' objetivos y actuaciones de muchos años, por medio de un plan a 10 años elaborado por el Congreso que se propone poner ordenado­res en todos los centros escolares, formar el profesorado y desarrollar software seriamente.

En Francia, se puede hablar de un relativo fracaso del plan EAO, constatándose la poca utilización de las Aulas informáticas. Todo ello sin datos fiables de un seguimiento del proceso en los centros escolares.

En Inglaterra, hay críticas del MEP sobre el modelo de formación de profesorado y de falta de coherencia de las actuaciones en los munici­pios y comarcas.

Parece razonable que, dada la baja experien­cia global en la Administración escolar y en los centros, junto a la falta de unos criterios evalua­dores contrastados, se haga hincapié en la inte­gración como soporte de un feed‑back de todo el proceso: de los objetivos definidos y de los medios puestos en presencia.

 

EL APRENDIZAJE, INFLUENCIADO POR LA INFORMATICA

 

La presencia de ordenadores en las aulas pa­rece que está potenciando el uso de los méto­dos algorítmicos. Esta circunstancia conducirá a un empeoramiento, a una esclerotización y a un mayor alejamiento de la realidad (si cabe...) de los objetivos educativos y de los procesos de aprendizaje. Con ello parece que perderán to­davía más terreno en el aula los métodos heu­rísticos que han tenido grandes maestros, Des­cartes, Leibnitz, Polya, y el catalán Puig Adam, aunque pocos discípulos, y que son los que tie­nen lugar en el cerebro humano en el proceso de resolución de problemas.

Los medios informáticos de la llamada quinta generación: lenguajes declarativos, sistemas ex­pertos, entornos de programación, etc... y sobre todo el gran esfuerzo investigador que se está haciendo en la mejora de la interfase hombre­máquina y en el terreno común de la informáti


ca y la pedagogía, conducirán de nuevo a situar en primer plano los métodos heurísticos entre los potenciados por el uso de ordenadores en la escuela.

Se ha iniciado una discusión sobre si el uso de ordenadores amplía las tendencias indivi­dualistas del usuario o bien enfoca hacia un mé­todo de trabajo en equipo.

La informática no implica, en sí misma, ningu­no de los dos métodos. Los elementos que in­corporan un determinado enfoque son la utiliza­ción didáctica concreta definida por el profesor, el tipo de software empleado y los contenidos, objetivos y métodos usados en la enseñanza de la Informática Básica son simultáneamente las causas que pueden colaborar o no en la sociali­zación del alumno.

Los métodos de trabajo que se implantan en las empresas punteras respecto al uso de la in­formática corresponden al enfoque de tarea en equipo. Los grandes proyectos informáticos son producto de grandes equipos de profesionales de distintos niveles de calificación profesional, que han de poseer una gran facilidad de comu­nicación y dominar unas herramientas metodo­lógicas comunes que faciliten la modularidad y la integración del sistema a diseñar.

¿La informática puede jugar un papel en el aumento de la componente activa del aprendi­zaje? ¿O más bien genera todavía una mayor pasividad, desgraciadamente la actitud más arraigada en nuestras aulas?

Una vez más, es el papel del profesor, de la escuela y de la Administración educativa lo que determina la respuesta. Si se promueven y se aceptan modelos adecuados de formación de profesorado, de diseño y evaluación de softwa­re/hardware, enraizados e integradores de los diversos tipos de usuarios pedagógicos existen­tes en un centro escolar, entonces la informática favorecerá un aprendizaje activo y será un mo­tor de renovación pedagógica.

La Informática Educativa es interdisciplinaria. Las aplicaciones se plantean generalmente con contenidos pluridisciplinarios y el hecho de ser una nueva herramienta en el bagaje cultural de casi todo el profesorado, comporta un incre­mento de la comunicación entre docentes de diferentes Areas o Departamentos, de la que estamos tan escasos en la escuela española.

La mentalidad y los métodos de la informática empleados en un aula favorecen las capacida­des de aprendizaje en todas las materias del plan de estudios. Es preciso que todo profesor, de cualquier asignatura, conozca, valore y utili

ze esta circunstancia. Seimour Papert, Pietro Chasseur y F. Sáez Vacas defienden esta tesis en sus escritos, incluyendo en sus propuestas la enseñanza de la algorítmica y la programación (ver las notas 3, 4 y 5). Frente a estas tesis, la de uno de los pioneros de la informática educa­tiva francesa: Jacques Hebenstreit, decía en 1980 refieriéndose a la enseñanza de la progra­mación: “...l1'enseignement de la programmation méme á haute dose a eté, jusqú au présent, in­capable de développer ces qualités (á penser logiquement, á formuler les solutions de faQon claire et exhaustive, á ne negliger aucun detail)...” (ver nota 6).

El uso generalizado de ordenadores en la es­cuela puede constituir uno de los motores de renovación pedagógica. Y no caigamos en la trampa de creer que será el único motor de este cambio en la escuela. El profesor obsesio­nado por el ordenador, que no duerme suficien­te o que tiene la cabeza siempre en el progra­ma que está diseñando, o que llega a despre­ciar el método experimental y' que de este modo descuida sus obligaciones diarias, no será nunca participante en ese proyecto de informá­tica educativa que propugnamos.

Con el ordenador aparece una nueva valora­ción del error en el proceso de aprendizaje. En lugar de constituir una situación que intenta evi­tarse, como en la enseñanza tradicional, se le trata como un hito importante del proceso, como fuente de conocimiento y como un paso de gran interés para el enseñante en su evalua­ción de las estrategias de aprendizaje de sus alumnos. Papert lo describe maravillosamente en su libro.

Es absolutamente imprescindible que los or­denadores que se coloquen en las escuelas “ha­blen” correctamente los idiomas peninsulares y las lenguas extranjeras que se enseñan en nuestro país.

No puede aceptarse que el importante es­fuerzo que se hace en la escuela para conse­guir una correcta expresión oral y escrita haya de ser abandonado ante la puerta del aula de informática.

Hasta ahora, los métodos de aprendizaje sub­yacentes en el software educativo existente, proceden de la sicología conductista (basadas en la teoría de Skinner o variantes de la misma asentadas sobre el modelo estímulo‑respuesta). Se ofrecen unas lecciones de enseñanza pro­gramada mediante ordenador que aportan real­mente poco a la mejora cualitativa del proceso de aprendizaje.


Sería necesario dirigirnos en una nueva di­rección en el diseño pedagógico del software educativo, empleando los métodos que se ba­san en la sicología cognitiva y en el aprendizaje por el descubrimiento. Entonces hablaremos de Enseñanza Inteligentemente Asistida por Or­denador (EIAO).

El tipo de diálogo que actualmente se esta­blece entre el alumno y un programa educativo medio es muy pobre. Apenas un pequeño sub­conjunto del lenguaje natural. Por ello el uso del microordenador como herramienta didáctica simplifica y recorta la riqueza del diálogo alum­no‑maestro.

Deber presumirse que en el transcurso de los próximos 10 ó 15 años, la comunicación hombre‑máquina se efectuará en lenguaje natu­ral, y ello será un cambio gigantesco.

Pero ya hoy en día se está gestando esta re­volución en la implantación de las llamadas “user friendly interfaces” sobre las versiones más modernas de los paquetes integrados de aplicaciones generales (hoja electrónica, base de datos, proceso de textos, diccionarios, co­rreo electrónico y tratamiento de gráficos), has­ta el punto que autores como Alan Kay los clasi­fican como lenguajes de ultra‑alto nivel.

En este contexto, lo que deben aprender de informática un chico/chica de nuestro ciclo es­colar obligatorio es muy diferente de lo que los más clarividentes podían esperar hacia 1970.

El aprendizaje de la programación pierde su papel preeminente ocupando su lugar las ca­racterísticas de “usuario inteligente” que utiliza el ordenador como el papel y el lápiz se usan hoy en día (7).

A. Pelfréne es en Francia uno de los defenso­res de esta manera de entender el uso de orde­nadores en la escuela y en la vida diaria. A su vez, es uno de los impulsores del LOCO como una de las herramientas de aproximación a la algorítmica y la resolución de problemas. Su trabajo se desarrolla en el CREDIF de ST. Cloud, una institución investigadora sobre la en­señanza de la Lengua.

En el seminario que dirigió en el Lycée Fran­qais de Barcelona, en Enero de 1985 expuso una elaborada síntesis sobre las funciones pe­dagógicas del microordenador, una alternativa al actual proceso que el llama de “gadgetiza­ción” que están pasando profesores, alumnos, padres y administración educativa.

Remarquemos como hecho diferencial que los profesores de las disciplinas lingüísticas y humanísticas sean los primeros animadores del panorama informático educativo francés.

 

El diagrama adjunto ilustra las tesis del profe­sor Pelfréne, y su trabajo reseñado en la nota 8 completaría una descripción de sus tesis.

 

LA INFORMÁTICA QUE DEBE APRENDERSE EN LA ESCUELA

 

No se pretende concretar para cada nivel educativo y se tratará la cuestión de un modo global. Luego, será necesario ampliar reducir o eliminar algunas características que se hayan definido como informática educativa. Además, son los actores en cada escenario educativo quienes han de llegar a concretar y asumir co­lectivamente los papeles que debe representar el medio informático en sus aulas.

Los profesores, los alumnos, los padres y la administración educativa deben hacer frente al reto desarrollando un trabajo investigador so­bre este tema con las servidumbres que ello comporta. Poniendo al alcance de la escuela una clase de medios que son bastante diferen­tes que los necesarios para la investigación de las didácticas de las disciplinas tradicionales, y diseñando e implantando unas instancias, inter­medias entre la escuela y la dirección del pro­ceso, para la difusión/coordinación de la mar­cha del mismo. Con el fin de obtener un repar­to homogéneo en los niveles educativos y en la distribución territorial de la solvencia técnico­pedagógica que debe reunir el sistema educa­tivo para integrar adecuadamente la informáti­ca.

El planteamiento cíclico del aprendizaje de la Informática Básica es fundamental. Por ejemplo, un procesador de textos puede ser utilizado desde la Enseñanza Primaria hasta la Forma­ción Profesional de segundo grado en la espe­cialidad administrativa. En cada nivel con unos objetivos más complejos y más adecuados a la edad, motivación y entorno didáctico del alum­no. Puede emplearse como herramienta para el aprendizaje de la Lengua, como ayuda para el estudio del profesor y el alumno, o bien, como aplicación fundamental de una oficina en la es­pecialidad administrativa.

Lo que debe aprender todo alumno desde la Primaria hasta la Formación Profesional es la “mentalidad y los métodos informáticos”, según la expresión acuñada por el profesor Pietro Chasseur de las Escuelas Profesionales Salesia­nas de Verona (Italia) que lleva más de 20 años trabajando en el proceso de introducción de la informática en la escuela.


¿Cómo debe proponerse el aprendizaje de la Informática Básica?

 

Con el método experimental, activamente y por medio del aprendizaje por el descubri­miento.

Si hablamos de unos conocimientos de I.B., cabe preguntarse cómo implementar su ense­ñanza sobre el actual plan de estudios. Pode­mos imaginar dos maneras, aparentemente opuestas de hacerlo. Las llamaremos '113‑asig­natura” y “I. B.‑mosaico”.

La “1. B.‑asignatura” implica un número signifi­cativo de horas extras de clase o la sustitución de algunas de las actuales asignaturas. Toda la informática se enseña en estas horas y la un único profesor. En las otras materias aparecen demandas informáticas que deben cubrirse en las horas de I. B. Conduce a una inútil fragmen­tación del conocimiento, del método y su apli­cación, no implica necesariamente al conjunto del profesorado en el uso de la informática en sus asignaturas y, finalmente, favorece la apari­ción de un nuevo especialista dentro de la es­cuela.

La “I. B.‑mosaico” produce un aumento de la interdisciplinariedad. Favorece la imposición de la informática como una de las herramientas didácticas de todo profesor y de toda asignatu­ra. Implica menos horas o ninguna a añadir en el ya cargado plan de trabajo semanal de nues­tros alumnos. El uso y aprendizaje de la infor­mática se reparten entre todas las asignaturas y profesores aportando cada una/uno de ellos la enseñanza de aquellos conocimientos y aplica­ciones informáticas que se hallen relacionados o sean aplicables a los mismos.

Los diagramas reflejan el esquema semanal para ambas soluciones, las cuales pueden y de­ben ser complementarias durante el tiempo que necesite el sistema escolar para reciclar un número suficiente de profesores en el que no­sotros llamamos el nivel de iniciación (Forma­ción Extensiva en Informática Educativa, de unas 120 horas de duración). En nuestro pro­yecto para la Formación Profesional de Catalun­ya, todo profesor en activo debe pasar por un curso de este nivel en los próximos años.

Los profesores que se van formando cada año deben pertenecer a todas las asignaturas, pro­curando una estructura por tercios; Area Cientí­fica, Tecnólogicos y de Letras para asegurar el uso del ordenador en todas ellas.

Además será necesario un nivel de formación superior para profesores (Formación Intensiva


en Informática Educativa, de unas 800 horas, en un curso académico y con liberación total de las tareas académicas) que asegure la imparti­ción del resto de conocimientos de I.B., garanti­ze la animación de las aulas de informática edu­cativa en los centros y puedan efectuar el dise­ño pedagógico e informático de unidades de software educativo.

 

¿Quiénes deben aprender Informática Básica?

 

Todos los alumnos sin discriminaciones, pues constituye la componente tecnológica de la cul­tura general, patrimonio común de toda persona escolarizada de esta época.

Si la pregunta hubiese sido ¿Quién debe aprender programación?, entonces la respuesta sería completamente diferente. Solamente una minoría cada vez menos numerosa habría de hacerlo. A pesar de ello, proponemos unos co­nocimientos mínimos de programación en nues­tra propuesta de I. B., como una parte del mode­lo “mentalidad informática”, la implementación actual del mismo.

 

¿Qué deben aprender nuestros alumnos en Informática Básica?

 

Los objetivos y contenidos de I.B. en la ense­ñanza primaria y en los dos ciclos de la ense­ñanza secundaria deben ser diseñados armóni­camente y de acuerdo con las posibilidades de la evolución psicológica de cada edad y con las aplicaciones que estos conocimientos puedan aportar en el entorno educativo y profesional de cada etapa.

En el caso de la Formación Profesional de se­gundo grado, deberán ser modificados los mé­todos y la programación de cada especialidad, introduciendo el uso del ordenador como res­puesta a los cambios aparecidos con la aplica­ción de la informática y la microelectrónica en los puestos de trabajo de la industria y los ser­vicios.

Los contenidos deberían incluir los siguientes bloques;

 

1. Informática de usuario

 

Aplicación de un procesador de textos en el aprendizaje de las Lenguas y como ayuda al es­tudio.

 

Utilización de un sistema de gestión de bases de datos con propósitos educativos: Elaboración y explotación de encuestas, estudios históricos y científicos, confección y explotación de bi­bliografías, etc...

Aplicación de la hoja electrónica de cálculo (spreadsheet) para la resolución de problemas científicos, estudios demográficos, etc...

Utilización de un sistema de diseño/dibujo asistido por ordenador como un nuevo papel y lápiz.

Poner en funcionamiento sistemas de control de procesos por medio de ordenador, como un brazo elemental de robot, una grúa de mecano, un juego de luces programable, utilizando para ello un conversor digital/analógico (D/A).

Efectuar experimentos en el laboratorio de Física, Química y Ciencias Naturales, y en los talleres de las especialidades en Formación Profesional, capturando datos de los mismos en tiempo real, transduciéndolos y efectuando una conversión analógico/digital para entrar los va­lores de las variables en el ordenador que las tratará y representará. Las medidas tomadas “simultáneamente” (con diferencias temporales muy pequeñas, en el ciclo de tiempo del orde­nador) de dos variables que se hallen relacio­nadas en un determinado fenómeno físico‑quí­mico por medio de un modelo cuantitativo no conocido todavía por el alumno, pueden de este modo ser captadas por un ordenador con datos de entrada de un programa que visualize en un gráfico o tabla el modelo matemático sub­yacente.

Funcionamiento de un sistema microordena­dor y sus periféricos. Como usuario de ense­ñanza. Utilización de programas de EAO y otros.

 

2. Informática General

 

Evolución histórica de los sistemas automáti­cos de tratamiento de la información.

Aplicaciones actuales de la informática y la microelectrónica en la industria, los servicios y la vida cotidiana.

Sistema físico (hardware) y sistema lógico (software).

 

3. Adquisición de métodos de trabajo

 

Análisis de problemas. Descomposición en módulos, diseño descendente (métodos “top­down”) aplicados en la resolución de problemas sencillos del entorno escolar correspondiente.


Metodología de la programación. Tipos de descripción, ordenada y estructurada, de los procesos de resolución ideados para resolver un determinado problema mediante un progra­ma de ordenador.

Las notaciones pueden ser: Los diagramas de flujo clásicos (ordinogramas), la escritura me­diante un seudocódigo subconjunto del lengua­je natural del país (creada por Nicklaus Wirth) y los diagramas de flujo dimensionales, D.F.D. o “dimensional flowchart” creada por Witty y Bertrán, que pretende una independencia del lenguaje hablado por medio de un código de carácter gráfico y de validez universal, enlazan­do con la teoría de las gramáticas de entrada­salida y la de autómatas produce el embrión de lo que será la “programación gramatical” (ver notas 11 y 12).

Aplicación de lo anterior mediante la escritu­ra de pequeños programas/procedimientos en Basic, Pascal y Logo.

 

MEDIOS PARA UNA INFORMATICA EDUCATIVA

 

Medios de formación de profesorado

 

Un curso elemental: Curso Extensivo, de 120 horas, que deberá cursar todo profesor en acti­vo a lo largo de los próximos años y que le per­mitirá ser usuario crítico e inteligente del aula de informática junto a sus alumnos, integrando los medios informáticos en su colección de he­rramientas didácticas.

Un curso superior: Curso Intensivo, de 800 horas en un curso académico y con liberación total de docencia, para un pequeño porcentaje de profesorado que serán formadores del nivel elemental, animadores de la actividad informáti­ca en sus centros y diseñadores de software educativo de calidad.

Unos cursos modulares: Permiten completar y ampliar, con carácter opcional, la formación co­mún del curso Extensivo en función de la asig­natura, la especialidad o los deseos de perfec­cionamiento de carácter personal de cada pro­fesor.

 

Medios de hardware y software

 

Definición de las prescripciones técnicas que constituyan el estándar más adecuado para la consecución de objetivos educativos previa‑

 

mente determinados, en particular aquellas que se deriven de garantizar que los ordenadores permitan una comunicación correcta en nues­tros propios idiomas con los usuarios: profeso­res y alumnos.

Es necesario tener en cuenta las cualidades del hardware y software de base y su modulari­dad para incorporar implementaciones de nue­vos objetivos.

El software de aplicaciones generales (pro­ceso de textos, gestión de base de datos, hoja electrónica,...) y el software de EAO, deben ser de calidad y de usos modular y cíclico.

El estándar que hemos definido en nuestra experiencia de Informática Integrada en la For­mación Profesional catalana (I. L‑F. P.) que inclu­ye: la Informática Básica, el uso de la EAO en todas las asignaturas y las Informáticas Profesio­nales correspondientes a las especialidades Administrativa, Electricidad/Electrónica, Deli­neación y Metal, se ha situado alrededor del microprocesador de 16 bits, el sistema operati­vo MS‑DOS y el trabajo en Red de Area Local compartiendo recursos de memoria de masa. Situando la mayor parte de las estaciones en un lugar llamado Aula de Informática Integrada junto a algunas estaciones de trabajo más en ta­lleres, aulas y laboratorios.

Deben definirse los módulos del Aula I.I. en función de las necesidades y posibilidades glo­bales de cada centro y nivel educativo.

 

Medios humanos y materiales en un centro escolar

 

Hay que proveer los necesarios descuentos horarios del personal que efectúe las tareas de animación del Aula de informática del centro, para la asistencia a los cursos de formación pre­vistos, etc...

 

Medios de Coordinación

 

Tres instancias de coordinación que han de trabajar en total acuerdo: El centro escolar, el colectivo experimentador del nivel educativo y el organismo director/evaluados de la Adminis­tración escolar que podrá tener dos subniveles en función de la extensión territorial y/o el volu­men de la experiencia en concreto.

Se ha de asegurar la integración de las accio­nes iniciadas y la adecuación de los recursos diseñados y utilizados en cada instancia y etapa del proyecto.


NOTAS BIBLIOGRAFICAS

 

1. Fricke, David. La informática, una disciplina inútil. Artículo en el diario El País del 12 de Abril de 1985.

2. Editores de El País. La picaresca de la informática. Editorial de El País del 13 de Abril de 1985.

3. Sáez Vacas, F. Propuesta de algunas pautas para guiar la ela­boración, a mediados de los ochenta, de los objetivos, metodología y pedagogía de la enseñanza de la informática en cualquier sistema educativo. Revista NOVATICA, volumen X, número 55. Asociación de Técnicos de Informática (ATI). Barcelona, 1984.

4. Chasseur, Pietro. Formación Profesional realizada con mentali­dad y métodos informáticos. Conferencia celebrada en los actos del centenario de las Escuelas Profesionales Salesianas de Sarriá. Bar­celona, 28, 29 y 30 de Abril de 1984.

5. Papert, Seimour. Desafío a la mente. Computadoras y educa­ción. Editorial Galápago. Buenos Aires, 1984.

6. Hebenstreit, Jacques. Les ordinateurs á l'école. Pourquoi? Ane­xo del libro de J.C. Simon: La educación y la informatización de la sociedad. Editorial Narcea. Santander, 1984.

7. Kay, Alan. Programación de ordenadores. Investigación y Cien­cia, versión española de Scientific American. Madrid, Noviembre de 1984.

8. Pelfréne, A. y De Marguerie. Ch. Propositions pur un conais­sance seuil. Pedagogie, Informatique, Linguistique. Volumen 50 Etu­des de Linguistique Appliquée. Didier Erudition. Paris, 1983.

9. Lussato, Bruno. Le defi informatique. Editorial Fayard. Paris, 1981.

10. Comite Scientifique National (CSN) de l'Option Informatique del Ministerio de Educación francés. Rapport sur l’option informati­que. Boletín de la Association Enseignement Public et Informatique (EPI). Números 33, 34 y 35. EPI. Paris, 1984.

11. Beltrán, Miquel y otros. Hacia la comprensión de la informáti­ca. Marcombo. Barcelona, 1983.

12. Beltrán, Miquel y otros. La informatización de la Formación Profesional en Catalunya: Un modelo integrado. Revista NOVATICA, volumen XI, número 61. Asociación de Técnicos de Informática (ATI). Barcelona, 1985.