La red de teledifusión en España: desorden legislativo, caos técnico

 

Luis Sanz Rodríguez

 

La revisión de la situación técnica y legislativa de la red española de teledifusión, el análisis de los proyectos legislativos conocidos y de los intereses subyacentes conducen a conclusiones concretas. Se propone así un modelo de red, de gestión y de televisión para España.

 

SITUACION TÉCNICA

 

La situación de las Redes de Tele­difusión actuales en España debe analizarse bajo dos ópticas diferenciadas, la situación técni­ca y la legislativa y, dentro de ellas, es conveniente apreciar el desarrollo desde los orígenes hasta la actualidad.

El objetivo de la teledifusión es proporcionar un servicio de calidad aceptable técnicamente dentro de cada zona de cobertura. Para ello y al margen de la calidad profesional del equipa­miento utilizado, es preciso hacer una gestión racional de la zona del espectro radioeléctrico atribuida a los servicios de teledifusión, por parte de los organismos competentes de la Ad­ministración.

La teledifusión trabaja en bandas de frecuen­cias internacionales usadas para dicho servicio y por ello, cualquier utilización arbitraria de bandas y frecuencias puede llegar a causar in­terferencias, no sólo a otros servicios nacionales sino a países vecinos, ya que, si bien el nivel de calidad de las señales fuera de la zona de co­bertura no es válido para una correcta recep­ción de las mismas, en cambio puede causar in­terferencia en otras señales dentro de sus áreas de cobertura situadas en puntos distantes. Este hecho ha obligado a la suscripción de acuerdos internacionales que limitan las posibilidades de implantación de las redes de teledifusión, estableciendo emplazamientos, canales de emisión y potencia aparente radiada de los centros emi­sores, de forma que respetando las necesida­des de cobertura de cada país no se creen in­terferencias entre los servicios de países veci­nos.

Las Redes de Teledifusión en Europa en cuanto a red de difusión se refiere, están plani­ficadas a nivel internacional por el acuerdo sus­crito en la Conferencia Europea de Radiodifu­sión en ondas métricas y decimétricas de Esto­colmo en 1961. En dicho acuerdo, que se refie­re a la utilización de las Bandas I a V para ra­diodifusión sonora en frecuencia modulada y te­levisión, se establecieron, además de otros pa­rámetros técnicos, los emplazamientos, canales y frecuencias de emisión y los valores de po­tencia aparente radiada máxima para cada cen­tro emisor, confeccionándose unas listas de emisores para cada país en función de las pre­visiones propuestas por cada Administración para el desarrollo de sus respectivas redes na­cionales. Las listas acordadas gozan de protec­ción internacional en todos los litigios por inter­ferencias con estaciones que se pudieran insta­lar al margen del acuerdo. En el caso de Espa­ña, la planificación en relación con las Islas Ca­narias, se realizó posteriormente en el Acuerdo Africano.

Obviamente, el plan de Estocolmo, aunque perfectamente estudiado, era un plan teórico que ha necesitado de adaptación a la situación real, una vez que los emisores previstos en el mismo fueron instalándose. Para ello, el propio acuerdo establecía las bases para poder reali­zar modificaciones de los parámetros técnicos fijados. Por un lado, se autorizaban desplaza­mientos geográficos respecto a los emplaza­mientos definidos en el Plan, siempre que fue­ran inferiores a 25 km en las Bandas I y III y a 15 km en las Bandas IV y V. Por otro, el artículo 4.° del acuerdo establece las condiciones que han de regir para los casos en que una Admi­nistración se proponga poner en servicio una nueva emisora no contemplada en el Plan o bien modificar alguna de las características de una estación contenida en el mismo. Las condi­ciones consisten básicamente en un protocolo para lograr un acuerdo entre los países poten­cialmente afectados por la modificación de que se trate, y su valor consiste en que, una vez es­tablecido el acuerdo entre las partes, la nueva estación se considera a todos los efectos inclui­da en el Plan con las correspondientes protec­ciones internacionales.

En España las emisiones regulares de televi­sión comenzaron el 28‑X‑56 con un transmisor de 0, 5 KW situado en el Paseo de la Habana de Madrid en el canal 3 de VHF, que posterior­mente se cambió al canal 4. Entre los años 1958 y 1962, antes de la aplicación del Plan de Esto­colmo, se pusieron en marcha siete nuevos transmisores en La Muela (Zaragoza), Tibidabo (Barcelona), Navacerrada (Madrid), Sollube (Bilbao), Santiago (Coruña), Guadalcanal (Sevi­lla) y Aitana (Alicante).

A diferencia con otros países europeos en los que se planificó un número mayor de canales de cobertura nacional, el Acuerdo de Estocol­mo reservó para España la cobertura de un ca­nal de televisión en las Bandas I y III, de VHF, y la de tres canales en las bandas IV y V de UHF, asignando además una cuarta frecuencia en UHF para ocho emplazamientos determinados. En resumen, se preveían exclusivamente 4 ca­nales de cobertura nacional simultánea, 1 en VHF y 3 en UHF, con el añadido de un posible quinto canal con la cobertura limitada a la pro­ducida por 8 emisores concretos.

Para España peninsular, la Conferencia re­servó 15 emplazamientos en VHF (8 en Banda I y 7 en Banda III) con un canal y 68 en UHF (18 en Banda IV y 51 en Banda V) con una triada de canales en cada caso, excepto ocho de ellos (Navacerrada (Madrid), Bilbao, Santiago, Zara­goza, Barcelona, Mallorca, Sevilla y Alicante) en los que se asignó un cuarto canal.

Las 15 asignaciones en Bandas I y III para la cobertura nacional de un canal, se mostraron claramente insuficientes a medida que los pla­nes de instalación de TVE se iban ejecutando. Por ello, fue necesario recurrir en gran cantidad de casos al articulo 4° del acuerdo de Es­tocolmo y proponer nuevos emplazamientos y variaciones de los parámetros de los asignados, obteniéndose 18 nuevos emplazamientos que, junto con los 4 de Canarias (Plan Africano), dan un total de 37 asignaciones protegidas en VHF para España.

Por su parte, la extensión de la Red de UHF en base a los 68 emplazamientos asignados por el Acuerdo, reveló la inadecuación de parte de ellos para garantizar coberturas idóneas al re­sultar muy pequeña la relación al artículo 4.° del Acuerdo para establecer variaciones sobre las características de las asignaciones.

La política de redes de Televisión Española llevó a destinar a las Bandas I y III la emisión del 1. e, Programa TVE1 y a UHF la del 2.° Pro­grama TVE2, situación que no se ha mantenido ya que, al margen de los problemas de cober­tura comentados que llevaron a modificar sensi­blemente la planificación inicial de Estocolmo, hay dos hechos que han incidido en aumentar el consumo de canales radioeléctricos previstos sin variar el número de programas simultáneos emitidos.

El primero es que a pesar de la salvaguarda de interferencias entre países limítrofes estudia­da en el Plan de 1961, éstas se producen en ca­nales de VHF sobre todo en épocas estivales y en transmisiones sobre el mar. Este hecho, jun­to con las ventajas técnicas de la utilización de las Bandas IV y V ha conducido a que TVE haya desplazado en varios emplazamientos a UHF la emisión del 1,6' programa, inicialmente planificada en VHF, de forma que se han consu­mido frecuencias en principio reservadas a la cobertura de otros programas diferentes. En es­tos momentos hay 17 emisores que emiten el programa TVE I por canales de UHF, que, uni­dos a los 37 en VHF, dan un total de 54 para di­cho programa.

El segundo hecho es la adecuación de TVE al fraccionamiento autonómico, con la puesta en servicio de los Centros Regionales de Produc­ción y la emisión de programas locales simultá­neos diferentes. Ello ha obligado a fraccionar la cobertura de una cadena, la 2.°, mediante un plan de regionalización. Es evidente que la Conferencia de Estocolmo no conocía al Estado de las Autonomías y su planificación resolvía la cobertura nacional simultánea de 4 canales de televisión, determinando los emplazamientos de los emisores con ese fin, sin atender a un posible fraccionamiento de las emisiones. El Plan de regionalización de TVE2 ha tenido que jugar con los emplazamientos y la terna de canales, de tal modo que se consumen frecuencias que inciden negativamente en la implantación de otros canales en el mismo punto.

A estas dificultades crecientes en la racionali­zación del espectro radioeléctrico español para la teledifusión, se ha unido la puesta en marcha de los Terceros Canales. Al margen de los pro­blemas legales y jurídicos para la implantación de sus redes, lo cierto es' que, totalmente al margen de la Red de RTVE, existen dos redes autonómicas de teledifusión, la catalana de TV3 y la vasca de ETB y en pocos meses estará en funcionamiento la gallega de TVG. Estas redes que se han planificado de acuerdo con las ter­nas de la Conferencia de Estocolmo, lo han sido de forma autárquica, resolviendo sus problemas de cobertura al margen de un plan general que contemple las mejores soluciones globales. En cualquier caso, la red de los Terceros Canales es una red fraccionada en 17 coberturas que, al igual que la de TVE2 regionalizada, no ha sido contemplada en el Plan de 1961, añadiendo confusión a la situación actual. El propio Plan Nacional de Cobertura del Tercer Canal reali­zado en 1984 por mandato de la Ley Regulado­ra del Tercer Canal, se ha confeccionado en base al de regionalización de TVE2, sin tener en cuenta una planificación máxima de canales de cobertura nacional y autonómica.

La situación actual de la otra componente de las Redes de Teledifusión, es decir, las redes de transporte (contribución y distribución) no presenta un estado tan complicado como las de difusión. En estos momentos existen tres de transporte específicamente dedicadas a la transmisión de señales de televisión, cada una de ellas propiedad del organismo productor de los programas: la Red de RTVE para las necesi­dades de los programas TVE1 y TVE2, la Red de CCRTV para TV3 y la Red de EITR para ETB, y se está instalando la Red de CGRTV para TVG. Por otra parte, CTNE posee una Red de transporte para circuitos musicales, telefonía y datos con soporte de cable coaxial y radioen­laces de microondas que podría permitir, con las adecuadas adaptaciones, la transmisión de señales de televisión. Además, C T NE, signata­ria de los Consorcios Intelsat y Eutelsat, posee el alquiler de transpondedores de satélites de comunicaciones que utiliza para circuitos de vi­deo y audio como servicio facturado a RTVE para satisfacer sus necesidades de distribución y contribución, no resueltas con su red terrenal.

Es evidente que la situación de las redes de transporte para la teledifusión no es racional. No es justificable desde el punto de vista técni­co, ni desde el de gestión, la existencia de va­rias redes independientes entre sí y sin ningún punto de conexión, por las que se transmiten señales de televisión y comparten coberturas y en muchos casos situadas en los mismos empla­zamientos. Si a ello se une la posibilidad de que la Compañía Telefónica ofrezca servicios de transporte de señales de televisión por circuitos de enlace terrenal, la necesidad de planificar las redes de transporte se convierte en un obje­tivo prioritario en el contexto de la Teledifusión.

 

SITUACION LEGISLATIVA

 

Hasta el momento, no existe en España una legislación reguladora específicamente de la Red o Redes de Teledifusión; la confusa situa­ción técnica actual lo evidencia, pero, no obs­tante, existen diferentes textos legislativos y de­cretos que se refieren de una forma u otra a di­chas redes. El primero es la Ley 4/80 del Esta­tuto de la Radio y la Televisión. En ella, des­pués de declarar que la televisión es un servi­cio público esencial, cuya titularidad correspon­de al Estado, establece que las funciones esta­tales se ejercerán a través de RTVE, anuncian­do la puesta en marcha de un canal de TV para el ámbito territorial de cada Comunidad Autó­noma por medio de las concesiones que podrá hacer el Gobierno.

La existencia de este Tercer Canal, que com­porta una red de teledifusión, es condicionada por la Ley 4/80 a la aprobación previa en las Cortes Generales de una nueva Ley. Además, la atribución de frecuencias y potencias de la red la realizará el Gobierno con un informe previo de los Servicios Técnicos de RTVE y en todo caso, hasta que no esté extendida la co­bertura técnica de TVE I y TVE2 el Gobierno no autorizará a RTVE a tomar medidas necesa­rias para poner en marcha la Red del Tercer Canal en cada Comunidad.

En resumen, la Ley 4/80 sólo alude a una Red del Tercer Canal, que descansará en RTVE y pospone á una nueva Ley su regulación.

Esa Ley es precisamente la Ley 46/83 regula­dora del Tercer Canal. El nuevo texto legislati­vo se limita a una regulación de carácter muy general respecto de la Red. En concreto, com­promete al Estado a proporcionar a cada Co­munidad Autónoma la infraestructura técnica de una red para el Tercer Canal, y al Gobierno a aprobar, en seis meses, un Plan Nacional de Cobertura para su difusión. Las comunidades vendrán obligadas a pagar un canon anual por la utilización de esa Red. Por último, en una dispo­sición adicional, la Ley 46/83 reserva en exclusi­va a RTVE para todo el territorio español los sistemas de emisión y transmisión mediante ca­ble, satélite o cualquier otro procedimiento de difusión destinado mediata o inmediatamente al público.

De esta Ley puede resumirse que, por un lado, obvia la condición impuesta en el Estatuto de Radio y Televisión de terminar la cobertura de los dos programas de TVE para iniciar el desarrollo de la Red del Tercer Canal y, por otro, asegura que será el Estado y no RTVE como se indicaba allí, el que proporcionará la infraestructura técnica de difusión a los canales autonómicos.

Como desarrollo posterior de la Ley 46/83, el Gobierno aprobó el Plan Nacional de Cobertura y ha dictado un Real Decreto de Presidencia del Gobierno por el que se concede a la Gene­ralitat de Cataluña (diciembre 84) la gestión del Tercer Canal de Televisión en su Comunidad respectiva, emplazando a una comisión mixta (RTVE‑Ente de RTV Comunitario) el desarrollo del Plan Nacional de Cobertura de la Red en el territorio correspondiente. En relación con Gali­cia, el Consejo de Ministros aprobó en Mayo pasado la concesión del Tercer Canal.

Como conclusión a la situación actual de las Redes de Teledifusión en España, puede afir­marse que técnicamente es muy confusa, nece­sitándose con urgencia un plan técnico que la racionalice. Legislativamente, la situación es de indefinición general, con algunas concreciones sobre la Red del Tercer Canal, por lo que se hace muy necesaria la redacción de una Ley de Regulación de la Televisión, (de toda, no sólo de la privada como pretende el Gobierno), en la que se definan las características globales de la Red de Teledifusión y se racionalicen los aspectos gestores de la misma.

 

PROYECTOS LEGISLATIVOS Y TÉCNICOS

 

Ante la situación analizada en el apartado an­terior, cabe preguntarse cuáles son los proyec­tos en marcha en relación con la Red de Tele­difusión.

Desde el punto de vista legislativo, nos en­contramos con el Proyecto de Ley de Ordenación de Comunicaciones (LOC), el Anteproyec­to de Real Decreto sobre Reorganización de los Servicios Postales y de Telecomunicación y la posible Ley de Regulación de la Televisión Pri­vada. Por otro lado, existen los planes de ex­pansión de CTNE aparecidos últimamente en la prensa y, por último, merece atención la aporta­ción realizada por el Colegio Oficial de Inge­nieros de Telecomunicación (COIT), a la regu­lación de la televisión, presentada el pasado mes de Mayo.

El proyecto de la LOC ha seguido un largo y fatigoso camino hasta llegar a la mesa del Consejo de Ministros y, en el momento de es­cribir este artículo (junio 85) no se sabe cuándo será remitido a las Cortes dudándose incluso de su aprobación en la presente Legislatura. Anali­zando la última redacción a la que hemos teni­do acceso (fechada el 15 de febrero de 1985) y sin tener en cuenta la inclusión de un Título so­bre Régimen de la Radiodifusión Sonora y de Televisión, dado a la luz por la prensa a finales de mayo y que comentaremos más adelante, podemos resumir los aspectos que aluden a las Redes de Teledifusión en los siguientes térmi­nos:

 

‑ Se crea la Red Nacional de Telecomunicaciones (RNT), como el conjunto de medios de transmi­sión, conmutación y distribución de cualquier tipo o forma de telecomunicación adscrito a un servi­cio público de telecomunicación.

 

‑ Se crea el Servicio Público de la RNT, cuyo objeto es el establecimiento, desarrollo, conservación y explotación de la Red Nacional de Telecomunica­ciones.

 

‑ El Servicio anterior se propone como un proceso de coordinación, planificación conjunta y progre­siva integración de las redes existentes (CTNE, RTVE y DGCT) que sirva de soporte a los servi­cios públicos de telecomunicaciones y nos sitúe en la perspectiva de la Red Digital de Servicios Integrados.

 

   Se declara expresamente a la Televisión como servicio básico de telecomunicación no sujeto a régimen de monopolio. El alquiler de circuitos es considerado asimismo servicio básico.

 

‑ Los servicios básicos de telecomunicación, como la televisión, podrán prestarse por gestión directa o indirecta.

 

‑ El Ministerio de Transportes, Turismo y Comuni­caciones realizará los estudios técnicos y econó­micos necesarios para la elaboración de un pro­grama de unificación de redes e integración de servicios de las actuales redes de CTNE, RTVE DGCT.

 

‑ La explotación del Servicio Público de la RN será encomendada a un gestor único en todo el territorio nacional, una vez que se haya procedida la unificación de redes e integración de servicios.

 

‑ Se plantea la posibilidad de reglamentar la prestación del Servicio Público de la RNT por la Compañía Telefónica Nacional de España.

 

El proyecto de la LOC, por tanto, realiza un declaración de intenciones de integración d las redes actuales, entre ellas las de teledifusión, señalando que existirá un gestor único de las mismas y apuntando que ese gestor pudiera ser CTNE, sin afirmarlo expresamente. Por otra parte, rompe el monopolio de la televisión en España.

En los últimos meses ha circulado el llamado Anteproyecto de Real Decreto sobre reorgani­zación de los Servicios Postales y de Telecomu­nicación que pretende reorganizar y unificar la actual dispersión de competencias en el sector de las comunicaciones. Para ello, el Antepro­yecto incluye las siguientes propuestas:

 

Creación de la Secretaría General de Comunica­ciones, con rango de Subsecretaría, dentro del actual Ministerio de Transportes, Turismo y Co­municaciones.

 

De esta secretaría General de Comunicaciones dependería una Dirección General de Telecomu­nicaciones (DGT).

 

Las competencias de la DGT en relación con las redes serían:

 

Ordenación y planificación de las Redes de Telecomunicación.

 

Establecimiento, conservación y gestión operativa de las Redes que determine el Gobierno.

 

   Gestión y administración del espectro de frecuencias radioeléctricas y asignación de las mismas.

 

Control y seguimiento de los planes concre­tados entre el Estado y CTNE.

 

El Director General de Telecomunicación sería, al mismo tiempo, Delegado del Gobierno en la CTNE.

 

Dentro de la DGT se crearía una Subdirección General de Redes y Sistemas de Telecomunica­ción.

 

Como puede observarse, este Anteproyecto ignora el Proyecto de LOC comentado (en el tiempo la redacción de ambos es paralela), aunque analizando ambos textos pueden com­patibilizarse sin problemas. En realidad, es un decreto de reorganización administrativa, sien­do lo más destacable la creación de la Direc­ción General de Telecomunicaciones con com­petencias sobre las redes y, por tanto, sobre la Teledifusión. No obstante, la gestión sobre las mismas queda a expensas de decisiones posteriores del Gobierno, de forma que no hay con­tradicción con el Proyecto de LOC en relación con la posibilidad de ceder la gestión de la RNT a la Compañía Telefónica.

Por último, dentro del plano legislativo, la prensa ha dado a la publicidad el contenido li­teral del título IV del proyecto de LOC que está en la mesa del Consejo de Ministros y que se refiere al "Régimen de la Radiodifusión Sonora y Televisión". En el texto aludido del 15 de fe­brero no se incluía este título.

En resumen y con respecto al tema que nos ocupa, el título sigue otorgando a RTVE la ges­tión directa de los servicios de radiodifusión so­nora y televisión, respetando los actualmente prestados o por prestar en el futuro por las Co­munidades Autónomas en uso de sus competen­cias y abriendo la puerta de la gestión indirecta de la TV mediante concesiones administrativas que se otorgarán en régimen de libre concu­rrencia.

Por otra parte, la implantación de los servi­cios se efectuará en función de los planes técni­cos nacionales que se elaboren por el Ministe­rio de Transportes, Turismo y Comunicaciones.

El contenido de este título de la LOC, desde el punto de vista de la Red de Teledifusión, no aporta ninguna novedad legislativa, remitiendo nuevamente a futuros planes técnicos y sin en­trar en el modelo de Red y por tanto de televi­sión que el Gobierno va a diseñar. Según fuen­tes de la Administración, el modelo televisivo será fijado con posterioridad a través de una Ley específica de Regulación de la Televisión Privada que puede llegar a tener rango de Ley Orgánica, al afectar a determinados artículos de la Constitución que así lo demandan.

Podemos resumir que los proyectos legislati­vos no encaran con decisión la regulación de la televisión en España y por tanto de la Red de Teledifusión. No modifican la situación actual de existencia de las Redes de RTVE y autonómi­cas, añadiendo simplemente nuevos servicios para la televisión privada. A lo sumo, manifies­tan la intención de ir hacia una Red integrada única que incluya la Teledifusión, sin definirse por quién o quiénes serán ahora y después los gestores de las Redes, aunque sugiriendo que CTNE está muy bien situada pata serlo. Desde el punto de vista estrictamente técnico, todo queda en función de unos planes que se pro­mete se realizarán en el futuro, sin expresar plazos ni contenido.

Al margen de los proyectos legislativos ha habido dos hechos que, como hemos comenta­do, tienen una importante relación con la Red de Teledifusión: los planes de CTNE y la apor­tación del Colegio de Ingenieros.

La prensa ha publicado las características de los planes de inversión de CTNE, que, parece ser, incluyen la posibilidad de dotarse de la ca­pacidad de transmisión suficiente para ofrecer servicios como "transportista" de las señales de televisión que demande la puesta en marcha de la televisión privada y autonómica.

Según estas noticias, CTNE incluye en su plan de inversiones en infraestructura, la am­pliación selectiva de sus actuales redes analógi­cas (cable coaxial y microondas), la ampliación del servicio de enlaces digitales de microondas y un ambicioso plan de instalación de una red de banda ancha en fibra óptica que en 1992 en­lace las 50 capitales de provincia, siendo un ob­jetivo intermedio la cobertura de 20 en 1988.

La capacidad de las redes se ha estudiado para el transporte de telefonía, datos y señales de televisión. Por ejemplo, el plan de fibra ópti­ca para el enlace Madrid‑Barcelona prevé una capacidad máxima total equivalente a 96 cana­les de televisión (16 fibras por 6 canales por fibra). La transmisión de la señal de video sería digital, según norma CPTE, que permite en 140 Mbits/sg. transportar dos señales de televisión.

   En este contexto futuro, CTNE considera que se puede enfrentar con la demanda próxima de servicios de transmisión de televisión según la siguientes líneas:

 

1. Se estudiará si con la actual red analógica y ciertos complementos a instalar se puede sa­tisfacer la demanda. No se descarta la posibili­dad de desviar tráfico telefónico por rutas alter­nativas.

 

2. Se recurre a enlaces digitales o a fibra óp­tica, en función del estado de extensión de la red respectiva en el momento de la demanda.

 

3. Los defectos de servicio se cubrirían con traspondedores de satélite de comunicaciones, fundamentalmente con Intelsat para la distribu­ción a Centros Emisores de difusión y con Eutelsat para contribución desde centros secunda­rios de producción y retransmisiones.

 

La recepción se realizaría cor, estaciones portátiles de satélite (CTNE estima que en los momentos actuales serían precisas entre 15 y 29 para las necesidades de cobertura de un 60% de la población en un nuevo canal de TV) que se liberarían a medida que progresara la insta­lación de fibra óptica.

Esta noticias sobre los planes de CTNE, su­ponen la clara intención de la Compañía de ofrecer su red actual y la planificada a los futu­ros gestores de servicios de televisión. Una hi­pótesis que concuerda en gran medida con el contenido de los proyectos legislativos que he­mos comentado. En este sentido, la futura Red de Teledifusión sería la de CTNE, al margen de la actual red de RTVE.

Por otro lado, con un texto presentado en el mes de Mayo al Ministerio de Presidencia, el C.O.I.T. (Colegio Oficial de Ingenieros de Tele­comunicación) ha realizado una aportación co­lectiva a la regulación de la Televisión en Espa­ña que incluye una propuesta muy definida so­bre la Red de Teledifusión.

En efecto, el COIT en línea de coherencia con la propuesta alternativa de LOC que realizó unos meses antes, denuncia la confusa situación legislativa y técnica actual sobre la Televisión y propone un conjunto de acciones legislativas y de actuación que podemos resumir en:

 

‑ Establecimiento de una única Red Nacional de Telecomunicación y Teledifusión (RNTT) a la que se llegaría a través de un Plan Técnico de inte­gración de las actuales redes (RTVE y autonómi­cas, CTNE, DGCT).

 

‑ La gestión y explotación de esta futura RNTT se encomendaría a CTNE, pero no a la actual, sino a una compañía que poseyera un 80% de capital público, incrementando la actual participación del Estado en un 5% anual.

 

‑ Hasta ese momento futuro y para dar respuesta a la demanda de servicios de TV, se propone la creación de una Sociedad Nacional de las Redes de Teledifusión (SNRT), que sería una Sociedad anónima mercantil cuyas acciones serían propie­dad pública a través de un Instituto Nacional de Comunicaciones cuya creación también se propo­ne.

 

‑ La infraestructura inicial de la SNRT se formaria con la transferencia de los activos de las actuales Redes y RTVE y televisiones autonómicas y sus usuarios potenciales serían todas las Sociedades de Teledifusión (que dispusieran de concesión) en igualdad de acceso.

 

‑ Las competencias principales de la SNRT, serían:

 

Responsable de la instalación, desarrollo, gestión, explotación y mantenimiento de las redes que controla.

 

Desarrollo de nuevos sistemas.

 

Facturación de servicios a los usuarios.

 

Propuesta de planificación técnica de las redes de acuerdo con las directrices de una Dirección General de Telecomunicaciones que también se propone crear.

 

Por otra parte, el COIT plantea la ineludible y urgente redacción de un estudio técnico‑eco­nómico de planificación a todos los niveles de cobertura de TV que tenga en cuenta.

 

Posibilidades de ampliación y modificación del Plan de Estocolmo.

 

Situación actual de las redes y sus planes de ex­tensión.

 

Distribución y evaluación de poblaciones para la asignación de emisoras, coberturas y potencias.

 

Modalidades de nuevas redes: nacionales, regio­nales, locales.

 

Respeto a los derechos adquiridos por los usua­rios.

 

Alternativas de cobertura.

 

Análisis de costes técnico‑económicos y sociales de las alternativas.

 

Influencia del cable y satélite.

 

El COIT estima que este plan sería el dato previo para la decisión política de ampliar la oferta televisiva, fijando el número de canales y coberturas. De esta forma, se podría poner en marcha una Ley de regulación global de la TV y convocar la oferta pública de concesiones.

La propuesta del COIT es lo suficientemente explícita para no necesitar comentario. Solamente indicar que la creación de una Sociedad gestora de las Redes de Teledifusión (que in­cluiría Red de Difusión y Red de Transporte) no parece implicar monopolio de oferta de servi­cios y por tanto no impide que otros organis­mos, por ejemplo CTNE, pudiera ofrecer servi­cios de transporte en competencia con ellas hasta que se logre la integración de redes y el propuesto aumento de capital público en CTNE.

 

PERSPECTIVAS Y CONDICIONANTES. MODELOS DE RED. MODELOS DE TELEVISION

 

Intereses

 

Hasta aquí hemos reflejado el panorama ac­tual de las Redes de Teledifusión en España, analizando los proyectos técnicos y legislativos que enmarcan las perspectivas futuras que, a mi juicio, no son muy halagüeñas.

El análisis realizado nos lleva a concluir que, si bien la situación técnica y legislativa de las Redes de Teledifusión es confusa, desorganiza­da y poco racional, no existen claras intencio­nes de mejorarla. En España, y debido sin duda a conflictos políticos de poder, no hay decisión para coger el toro por los cuernos y plantear una regulación clara y precisa que elimine la ambigüedad e incoherencia actuales.

Cabe preguntarse en este contexto, qué Red de Teledifusión quiere cada parte implicada. Para contestar, vamos a repasar quiénes son los interesados por diferentes motivos en un deter­minado modelo de Red y cuáles son y/o pare­cen ser las intenciones respectivas.

Primero, los detentadores de redes actuales, RTVE, Televisiones autonómicas y CTNE. Ra­diotelevisión Española, si bien está claramente interesada en mantener el control de su Red y ampliarla para poder ofrecer servicios de tele­difusión a otros usuarios (autonómicos o priva­dos), ha mantenido una política contraria a esas intenciones. Por un lado, el Estatuto de la Radio y la Televisión le permite crear Sociedades fi­liales con gestión autónoma y la puesta en mar­cha de una Sociedad de la Red, hubiera permi­tido encarar la demanda de servicios de terce­ros con una estructura más presentable que la actual. Por otro, su sistemática falta de colabora­ción con las televisiones de las Comunidades Autónomas cuando éstas le han demandado servicios, le ha situado en una posición de en­frentamiento y prepotencia realmente negativas para sus supuestas intenciones. En resumen, RTVE quiere ser el gestor de la Red de Teledi­fusión futura, pero sus acciones le han perjudi­cado claramente.

La postura de las televisiones autonómicas no es unánime. Aquellas, como la catalana, vasca y gallega, que ya disponen de red instalada y además son regidas por Administraciones no socialistas, al margen de algunas manifestacio­nes de carácter más protocolario que real, no desearían perder la posesión de sus redes, promoviendo las conexiones entre sí para tráfico de programas y, en todo caso, aceptarían ser usuarios de una Red neutral que no tuviera nada que ver con RTVE, a la que consideran poco fiable como gestor de aquella. Otras Co­munidades, que tienen en proyecto sus terceros canales y son administradas por gobiernos so­cialistas, tienen una postura menos crítica con RTVE, estando dispuestas a una colaboración en la Red desde el primer momento. No obs­tante, preferirían, como las anteriores, ser usua­rios de una red independiente.

Por su parte, CTNE tiene una clara vocación de ampliar sus servicios de circuitos de 'trans­porte de telefonía y datos a los de señales de televisión. Considera que es la organización mejor preparada técnica y económicamente para asumir la gestión de una Red Integrada de Servicios y por tanto se está dotando para dar respuesta al próximo aumento de demanda en teledifusión. Manifiesta no estar interesada en la Red de RTVE, ciñéndose su oferta al resto de posibles usuarios, aunque estaría dispuesta a satisfacer las necesidades que RTVE no pudie­ra resolver con su infraestructura. Tampoco pa­rece que tenga intención de asumir la red de difusión, limitándose a la de transporte, consi­derando que los emisores y reemisores podrían perfectamente ser propiedad de los radiodifu­sores.

Otros sujetos interesados en la teledifusión y sus redes son los futuros usuarios privados que tienen en proyecto solicitar una concesión de televisión. Podemos considerar que existen tres grupos claramente diferenciados que, por or­den de solidez son: 1°) El formado alrededor de la Sociedad SOGETEL, creada por los editores del periódico "EL PAIS" y en el que además se incluye la SER y han mostrado intenciones de incorporarse medios de comunicación escrita como La Vanguardia y El Correo Español ‑El pueblo Vasco. La financiación correría a cargo de la Banca March. 2°) UNIVISION. CANAL 1. S.A., cuyo principal accionista es el GRUPO Z, acompañado de aportaciones individuales de Antonio Asensio (Presidente de Z), José Mª García, Narciso Ibáñez Serrador y Ladislao Az­cona. No parecen tener un socio financiero y quieren recurrir a los cauces de financiación normales. 3.°) El tercer grupo no está organiza­do y puede considerarse como el conjunto del resto de los interesados en una concesión: An­tena 3‑Radio 80, Grupo 16, ABC, etc.

La intención común de estos grupos es funda­mentalmente no realizar inversiones en red de teledifusión y por tanto alquilar los servicios. Según diferentes declaraciones se inclinan por que sea CTNE la organización responsable de la gestión de las redes. En cuanto a la red de difusión y su modelo los intereses son diferen­tes. Sogetel y Univisión son partidarios de que sólo existan canales de cobertura nacional, ob­viamente dos, y no se den concesiones locales. Por su parte, el resto de interesados, ante las posibles dificultades de incorporarse a los dos proyectos anteriores, plantean la necesidad de que, además de los canales de cobertura nacio­nal, se arbitren concesiones de carácter local y regional.

Aunque, obviamente no interesado en promo­ver canales privados, el COIT, como vimos, propone una Red de Teledifusión pública, ges­tionada por una Sociedad Estatal, que absorba las actuales redes de RTVE y autonómicas y ofrezca los servicios demandados por los nue­vos usuarios, sin entrar en la posible oferta que en competencia pudiera realizar CTNE, ni en el modelo de televisión recomendable.

Por último, sería muy interesante conocer las intenciones del Gobierno respecto al modelo de Red de Teledifusión y su gestión. Las inter­venciones públicas de representantes de los Ministerios de Presidencia y Transportes, Turis­mo y Comunicaciones, indican que no están muy conformes con el papel protagonista que CTNE quiere tener en las Redes y se inclinan por un Servicio Público de Gestión. Ahora bien, el Gobierno como tal no se define claramente. Los proyectos legislativos estudiados demues­tran la indecisión gubernamental, que se mueve entre la presión de los Ministerios citados y la de CTNE por un lado, y entre la de los diferen­tes grupos que pretenden optar a concesiones de TV privada, por otro. El resultado es la in­tención manifestada de tender hacia una red in­tegrada que incluya la teledifusión pero sin de­finir el gestor, apuntando que pudiera ser CTNE y, respecto al modelo de televisión pri­vada, parece que aún no hay nada decidido hasta que se apruebe el proyecto de Ley de re­gulación correspondiente.

 

POSIBILIDADES Y CONDICIONANTES

 

Frente a este conjunto de intereses es preci­so estudiar las posibilidades técnicas y los con­dicionantes existentes. Respecto a la Red de Difusión, según el análisis realizado en aparta­dos anteriores, la situación actual ha modificado sensiblemente las posibilidades teóricas de 4 canales de cobertura nacional, de forma que no es posible asegurar, sin realizar el estudio de planificación que solicita el COIT, el número de canales disponibles de cobertura nacional y au­tonómica para la televisión privada. Razonable­mente, reconduciendo la utilización presente del espectro en UHF, ampliando y variando el Plan de Estocolmo dentro de las exigencias in­ternacionales, será posible lograr la obtención de dos canales de amplia cobertura para la TV privada, pero limitando sin duda el carácter na­cional de la misma y ello en función de las posi­bles redes autonómicas que se pretenda arbi­trar. Otra cosa es la posibilidad de canales lo­cales, mucho más amplia y la conexión en ca­dena de varias emisoras de cobertura urbana. En definitiva, sólo un plan técnico perfectamen­te estudiado resolverá las interrogantes.

Un condicionante, a mi juicio de gran impor­tancia a la hora de realizar modificaciones en la actual estructura del espectro, es los costes so­ciales que puedan originar. Creo que deben respetarse los derechos adquiridos de los tele­videntes y, si bien puede ser admisible un cam­bio de frecuencia e incluso de orientación o sustitución de antenas receptoras, no es justifi­cable que para lograr una mayor oferta en de­terminadas zonas, los usuarios de otras dejen de recibir alguno de los actuales programas o incluso pierdan calidad en su recepción.

En relación con la red de transporte, las posi­bilidades son más amplias y los condicionantes se limitan al modelo de gestión posible junto con la adaptación de infraestructuras a las ne­cesidades futuras. De acuerdo con las intencio­nes manifestadas, las posibilidades técnicas pueden ser:

 

Mantenimiento de la situación actual con varias redes independientes. La nueva demanda de ser­vicios se satisfaría mediante las redes de RTVE o CTNE, ampliándolas adecuadamente.

 

Ampliación de la red de RTVE, absorbiendo las autonómicas.

 

Empleo de la actual red de CTNE con las modificaciones que exija y, posteriormente, de sus futu­ras redes de banda ancha en fibra óptica.

 

Creación de una nueva red independiente de las existentes para los nuevos servicios.

 

A priori, debe descartarse la última opción pues, además de que nadie está interesado en ella, no tiene sentido técnico ni económico.

Por otra parte, el mantenimiento de la situa­ción actual tampoco es recomendable; precisamente debe tenderse a solucionar, con una adecuada integración, el despropósito técnico y económico que supone la existencia de redes independientes, paralelas y en muchas ocasio­nes con equipos en la misma ubicación.

Por otro lado, al margen de las intenciones de CTUE cabe preguntarse si su red actual es la adecuada para dar el servicio que se va a demandar, servicio que no ha prestado hasta el momento con su red terrenal. Si bien ésta po­dría ser complementada, no parece razonable realizar, salvo en casos muy particulares, inver­siones en una red que CTNE tiene planificado ir sustituyendo por sistemas digitales en banda ancha por fibra óptica.

Finalmente, y sin considerar quién sería el gestor, parece que la red de RTVE, especial­mente concebida para la teledifusión, incorpo­rando las autonómicas, puede ser la más indica­da para los nuevos servicios. No obstante, su di­seño se ha realizado para la distribución de programas nacionales y su crecimiento se ha dado en función de las necesidades de cada momento, no previéndose capacidad para pro­gramas distintos de los de TVE. A esto se une que está basada en una tecnología tradicional, llamada a ser sustituida por nuevos sistemas de transmisión.

En definitiva, las actuales infraestructuras de red de teledifusión no están preparadas ade­cuadamente para satisfacer los nuevos requeri­mientos. Por ello habrá que recurrir a solucio­nes más ambiciosas que técnicamente puedan resolver de forma racional los problemas de los próximos años.

 

MODELO DE RED, MODELO DE GESTION, MODELO DE TELEVISION

 

Dentro del contexto de modelo de sociedad que vivimos en España, muy similar a los euro­peos al uso, los modelos de Redes de Teledifu­sión colaboran activamente al modelo de televi­sión que van a servir. Dos parámetros no total­mente independientes, intervienen en la defini­ción de los modelos: la cobertura y la gestión.

Las diferentes posibles coberturas de un ca­nal de televisión dimensionan su red de difusión y el modelo de servicio prestado a los usuarios. Los tipos son: cobertura nacional simultánea, cobertura nacional fraccionada, cobertura urba­na en cadena, cobertura regional o autonómica y cobertura local.

Los tres primeros tipos de cobertura obligan a la implantación de redes de difusión nacionales aunque los modelos de servicio son diferen­tes. La Red Nacional simultánea tiene vocación de máxima cobertura posible con un único pro­grama (por ejemplo TVE1) y su infraestructura se planifica ignorando la división regional. Por su parte, la Red Nacional Fraccionada ofrece programas diferentes simultáneos en fracciones de territorio cuyo conjunto sería el nacional; no obvia la difusión de un solo programa para to­das las fracciones y su planificación incluye la cobertura de todo tipo de núcleos poblaciona­les, siendo su coste de inversión muy superior a la anterior (ejemplos son: TVE2 regionalizada y la Red de los Terceros Canales). Por último, la Red Urbana en cadena, consiste en la conexión de emisoras de cobertura local, fundamental­mente urbana, para la emisión de un mismo programa. Por tanto su servicio se dirige a grandes poblaciones, ignorando la cobertura rural.

Las coberturas de alcance inferior al nacional dimensionan redes de difusión adaptadas al ámbito de servicio. Entre ellas, además de las autonómicas y locales de extensión definida, pueden existir redes que no se ciñan al fraccio­namiento administrativo del Estado y cubran te­rritorios más amplios, en función de una planifi­cación comercial determinada.

Parece claro que el modelo de televisión que finalmente se adopte en España será un modelo mixto de Redes de difusión con diferentes co­berturas, para dar satisfacción a los intereses que al final queden ganadores en la lucha ac­tual.

En cuanto a la gestión de la Red de Teledifu­sión, segundo parámetro definidor del modelo televisivo, nos podemos encontrar con las si­guientes situaciones: Redes liberalizadas, Red en RTVE, Red en CTNE y Red gestionada por una nueva Sociedad Pública.

La liberalización de redes de teledifusión abre la posibilidad de que éstas puedan ser propiedad de los radiodifusores o ser alquila­das a terceros cuya oferta de servicios sólo vendría limitada por las reglas de juego del mercado. Este modelo, que es potenciado en la actualidad por países como USA, Inglaterra y Japón es impensable, a mi juicio, en un país de estructura económico‑industrial como España y debe descartarse.

Por su parte, la gestión de la Red en manos de RTVE presentaría una duda razonable sobre su neutralidad, ya que TVE, una de sus socieda­des, sería usuario de la Red en competencia de demanda con el resto. Por ello, no considero este modelo de gestión.

También estimo inconveniente que la Red de Teledifusión sea gestionada por la actual CTNE, fundamentalmente por dos razones. Primero, porque la teledifusión es un servicio público que a mi juicio no debe estar gestionado por una empresa de capital mayoritariamente priva­do y segundo, porque además de neutralidad entre los usuarios, debe haber neutralidad en­tre los servicios y una red integrada por varios de ellos, controlada por la Compañía Telefóni­ca, tendría que adaptarse a la competencia de la demanda total, pudiendo llegar a supeditarse las necesidades de la Teledifusión a otras aje­nas por completo a ella.

Por último, una red única gestionada por una Sociedad Pública sería, en mi opinión, el mode­lo a adoptar, ya que resuelve los inconvenientes de los anteriores y puede asegurar la gestión más racional e independiente posible.

 

UN MODELO GLOBAL COMO CONCLUSION

 

Para finalizar este artículo después de haber analizado la mayor parte de los aspectos impli­cados en la Red de Teledifusión, se proponen las características generales que, según mi pa­recer, deben configurar el modelo televisivo fu­turo en España, obviando los aspectos jurídicos y de financiación.

 

Modelo de televisión

 

A la espera del plan técnico que determine con precisión las posibilidades técnicas reales de canales, el modelo podría incluir:

 

‑ Dos canales públicos de cobertura nacional no fraccionada para emisión simultánea de dos pro­gramaciones diferenciadas.

 

‑ Dos o preferiblemente uno (si hay dificultades de cobertura por ocupación del espectro) canales nacionales de gestión indirecta (privados) de co­bertura simultánea no fraccionada.

 

‑ Un canal de gestión pública en autonomías, cuyo conjunto constituya el Tercer Canal.

 

‑ Canales de cobertura local urbana con concesio­nes a instituciones y organizaciones sin ánimo de lucro.

 

Modelo de gestión de la Red de Teledifusión

 

La gestión de la Red, compartiendo la pro­puesta del COIT, sería realizada por una Sociedad Nacional de las Redes de Teledifusión (di­fusión y transporte), de capital público. Esta so­ciedad asumiría inicialmente las redes de RTVE y Autonómicas y se dimensionaría, según la so­lución técnica que se comenta más adelante, para satisfacer la demanda de todos los usua­rios potenciales, recurriendo al alquiler de cir­cuitos de la Red de CTNE sólo en los casos en que su infraestructura se vea desbordada.

En un futuro, la Red de Teledifusión se inte­graría con las demás Redes, siendo válidas las siguientes soluciones de gestión total: gestión por una CTNE con capital público de al menos el 80%, o gestión por una SRNTT (Sociedad Na­cional de las Redes de Telecomunicación y Te­ledifusión) que asuma las redes de CTNE, que­dando ésta como gestora de los servicios de terminales.

 

Solución técnica

 

La solución técnica considerada para la Red de Teledifusión, comparte plenamente la pro­puesta incluida en la ponencia presentada por Gabriel Barrasa en las pasadas jornadas sobre "La Televisión en España Mañana", organizadas por el Ente Público Radiotelevisión Madrid a fi­nales de Mayo.

Básicamente, consiste en conjugar las actua­les infraestructuras de teledifusión con el recur­so a satélites de distribución cuya oferta aumen­ta día a día. Para ello, podría reutilizarse la ac­tual red de transporte de RTVE (incorporándo­le las autonómicas), realizando las menores mo­dificaciones posibles para aplicaciones regiona­les y destinar a la distribución de programas nacionales y para contribución, los circuitos de satélite alquilados en los sistemas internaciona­les disponibles (Intelsat y Eutelsat).

De esta forma, la red podría ir incrementán­dose en función del crecimiento de la demanda de servicios y se podría dar un margen de tiempo razonable para el desarrollo de una in­fraestructura propia adecuada a las necesida­des de los teledifusores.

Una vez finalizado este periodo de transición, se debería disponer de una red propia que ha­bría que planificar desde ahora mismo. Sin des­cartar la posibilidad de utilizar las capacidades planificadas por CTNE en su futura red de ban­da ancha (de acuerdo con los modelos de ges­tión propuestos), una solución alternativa muy interesante sería desarrollar un sistema de saté­lites de comunicaciones (de distribución) espa­ñol. Es decir, pasar de disponer de una capaci­dad alquilada a una propia.

Un satélite propio, complementado por una red terrenal, puede planificarse a la medida de las necesidades y podría permitir la inclusión de un par de canales de radiodifusión directa, lo que significaría el inicio de un servicio expe­rimental al que están tendiendo la mayoría de los países de nuestro entorno. En definitiva, un sistema de satélite mixto, que podría represen­tar el paso inicial hacia un modelo de teledifu­sión. que adaptaría adecuadamente la tecnolo­gía disponible a las necesidades reales.

 

ANEXO

 

CARACTERISTICAS DE UNA RED DE TELEDIFUSION

 

Una Red de Teledifusión puede definirse como el conjunto de infraestructuras que permiten a un con­junto de usuarios recibir una señal o señales de TV generadas en un lugar distante. Está formada por dos sistemas diferenciados: la red de transporte y la red de difusión.

La red de transporte tiene como funciones el enca­minamiendo de las señales de los posibles centros de producción y de las producciones en exteriores al centro de emisión (función de contribución) y el en­vío de las procedentes de éste último a los transmi­sores (función de distribución). Son, pues, enlaces punto a punto similares a los empleados en otros ser­vicios que se realizan mediante cable coaxial, fibra óptica o láser para distancias cortas y, fundamental­mente, con radioenlaces de microondas. En la actua­lidad se recurre cada vez más a satélites de comuni­caciones.

La red de difusión tiene como misión hacer llegar la señal de TV a los usuarios. Consta de la red prima­ria (transmisores) y de la red secundaria (reemiso­res). Estos últimos se utilizan para complementar la cobertura de los transmisores, de los que reciben la señal, en las zonas de sombra o no cubiertas por és­tos.

 

Frecuencias, potencias y coberturas

 

Las frecuencias asignadas para difusión de TV en Europa (Conferencia Administrativa Mundial de Ra­diocomunicaciones de 1959) son:

 

 

 

Las potencias de emisión (PRA, potencia ra­diada aparente) vienen limitadas para cada ca­nal y emplazamiento por el convenio alcanzado en la Conferencia Europea de Radiodifusión de Ondas Métricas y Decimétricas de Estocolmo (1961) para estaciones con PRA superiores a 1 KW en bandas I y III y 10 KW en bandas IV y V. Por debajo de estos límites, no es preciso adaptarse a este acuerdo, siendo solo necesario recurrir a la coordinación en base al artículo 4.° del texto de la Conferencia.

Según el C.C.I.R., se obtendrá ua cobertura satisfactoria siempre que el nivel de señal de campo sea igual o superior a:

 

Banda                  1                     III                  IV                    V

dBuV/m             +48              +55                     +65              +70

 

Asimismo, se estima que 3 dB por debajo de estos valores aseguran la recepción de señales de calidad comercial suficiente.

 

REFERENCIAS

 

1 Actas finales de la Conferencia Europea de Radiodifusión de on­das métricas y decimétricas. UIT. Estocolmo, 1961.

2 Estatuto de la Radio y Televisión. Enero 1980.

3 Red de Difusión de RTVE Publicación del Ente Público 1983.

4 Ley Reguladora del Tercer Canal de Televisión. Enero 1984.

5 Estudio de Viabilidad del Tercer Canal de Madrid realizado por Telling S.A, para la Comunidad de Madrid. Marzo 1984.

6 “Planificación y uso de canales radioeléctricos y distribución por cable y fibra". Ponencia de José Mª Hernando en IMPACT 84. Abril 1984.

7 Decreto de concesión a la Generalitat de Cataluña del Tercer Canal de Televisión. Diciembre 1984.

8 Anteproyecto de Real Decreto sobre Reorganización de los Servicios Postales y de Telecomunicación. 31 Enero 1985.

9 Borrador de Anteproyecto de Ley de Ordenación de las Comu­nicaciones. 15 Febrero 1985.

10 "Posible escenario tecnológico de la Televisión en España en la década de los 90". Ponencia de Luis Sanz en IMPACT 85. Marzo 1985.

11 "Telefónica planifica la Televisión Privada". 5 días. 25 de Abril 1985.

12 Documento "El Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunica­ción ante la Regulación de la Televisión en España". 14 de Mayo 1985.

13 "Los Planes secretos de los nuevos «Calviños»", Revista MER­CADO. Mayo 1985.

14 "La futura Ley de las Comunicaciones fijará el marco general de la Televisión Privada" El País. 22 Mayo 1985.

15 "El Futuro de la Televisión en España", Ponencia de Gabriel Ba­rrasa en las jornadas La Televisión en España Mañana. 30 Mayo 1985.