Signos Teoría y práctica
de la educación , 19 Octubre Diciembre Página 4-9 ISSN 1131-8600
TEORÍA
LA PROFESIÓN DOCENTE,
HOY
Carmen Elejabeitia e
Ignacio Fernández de Castro
La profesión docente incluida en la onda de la reproducción social
tiene un carácter público como público es el sistema de enseñanza. Este sistema
asume el objetivo de romper la estructura estamental de la sociedad a través de
la puesta en práctica del principio de igualdad de oportunidades, pero su
cumplimiento plantea hay a la profesión docente y a sus profesionales una
triple paradoja: Reproducción y transformación social, igualdad, libertad,
público y privado, que este artículo intenta abordar. La profesión docente
puede concretarse en el intelectual orgánico, en el intelectual crítico, en el
profesional vocacional y misionero, en el profesional experto, en el técnico y
en el burócrata, pero en cada una de esas particularidades la profesión docente
desaparece y sólo puede recuperarse examinando el sistema de enseñanza y el proceso
de reproducción social, coordenadas donde la profesión docente en cuanto onda
tiene sentido.
Desde finales de los años
veinte, cuando el físico W. Heisenberg (1930) plantea a la comunidad científica
el principio de incertidumbre: no es posible determinar a la vez la posición
(partícula) y la velocidad (onda), su aportación ha ido cuestionando espacios
de conocimiento tan alejados de la mecánica cuántica como la sociología.
Enfrentados en esta ocasión con la problemática de la profesión docente, su condición
a la vez de onda y de partícula y la imposibilidad de conocerla plantea la
necesidad de dar prioridad a uno de sus dos aspectos, aunque hacerlo puede dar
lugar a reflexiones bien distintas.
El "hoy" del
título de este artículo parece situarnos en el dominio de las partículas ya que
sin ese colapso que representa, "la profesión docente" es una onda en
la que caben, como en cualquier onda, todas las posiciones virtualmente
posibles, onda que sólo puede describirse y no sin riesgo de error por la
posible presencia de una catástrofe, por su dirección o sentido.
Entendida como onda, la
profesión docente queda comprendida en un proceso (el de la reproducción
social) y en un sistema (el sistema de enseñanza) pero ni uno ni otro (el
proceso y el sistema) son elementos estáticos, sino cambiantes equilibrios más
o menos inestables, resultados de interacciones de energías vivas y factores
ambientales naturales y sociales.
La profesión docente,
desde luego, puede `particulizarse' en el intelectual orgánico, en el intelectual
crítico, en el profesional vocacional y misionero, en el profesional experto,
en el técnico y en el burócrata, pero en cada una de esas particularidades
(partículas) la profesión docente/ onda desaparece (se indetermina) y sólo
puede recuperarse examinando el sistema de enseñanza y el proceso de
reproducción social, coordenadas donde la profesión docente en cuanto onda
tiene sentido.
En el proceso de
reproducción social, el sistema educativo público donde se inscribe la
profesión docente que aquí nos interesa surge, como órgano funcional de la
sociedad cuando, por una parte, esa sociedad cambia su estructura de producción
artesana en industrial y se generaliza el mercado, y cuando, por otra, rompe
políticamente su estructura estamental e inicia su etapa democrática
representativa. El sistema de enseñanza público aparece funcionalmente en el
proceso de reproducción social para romper la estructura estamental de la
sociedad, incompatible con la nueva forma de producción, estableciendo para
ello la igualdad de oportunidades y reestructurando las habilidades productivas
de la población de acuerdo con las nuevas y cambiantes necesidades de los
sistemas de producción y de reproducción social.
La profesión docente,
organizada en el sistema de enseñanza pública para que éste cumpla su función
reproductora, sustituye los roles de padre y de madre en su función educativa
secularmente secuestrada en la reproducción familiar. Los sustituye, pero no
los imita; al contrario, los cambia, ya que esa reproducción social realizada
en la sociedad estamental por la institución familiar en la que el hijo debe
reproducir a su padre es sustituida por una reproducción transformadora que,
presidida por el principio de la igualdad de oportunidades, tiene por objetivo
una sociedad democrática de iguales.
En la onda de la
reproducción social presidida por la familia y los roles de "padre y
madre", la "profesión docente" puede ser representada como un
salto o catástrofe, catástrofe que, sin embargo, se convierte en nuevo orden
cuando su sentido (dirección hacia un objetivo) se impone y se normaliza.
Sin embargo esa
"profesión docente" no permanece quieta, camina también hacia una
nueva catástrofe porque su dinámica incluye la posible aparición de un nuevo
objetivo. El sistema social en cuanto sistema vivo no permanece idéntico a sí
mismo, y por eso el proceso que lo reproduce, el sistema educativo, y la onda
de la profesión docente, al cumplir su función reproductora, necesariamente
incluyen la transformación social. Por ello es previsible la catástrofe y el
salto de la onda reproductora "profesión docente" en busca de su
nuevo objetivo que le dé su nuevo sentido. Cuando eso ocurre, cuando la onda
cambia de nivel o de ritmo, las partículas que bailan son las mismas aunque su
danza sea otra.
Reproducción/
transformación
El dilema entre
reproducción o transformación social en el que se debate la profesión docente
cuando intenta fijar los objetivos de su actividad es un falso dilema. La
reproducción de las sociedades siempre incluye transformaciones y toda
transformación se realiza sobre la reproducción de lo mismo. El dilema real se
plantea entre los términos relativos de reducir las transformaciones a los
mínimos inevitables o aumentarlas al máximo de lo posible y también, desde
luego, entre los distintos sentidos o direcciones que pueden tomar las
transformaciones.
El dilema de si la
enseñanza es un sistema que trabaja sobre las nuevas generaciones para
integrarlas o controlarlas en cuanto partes desiguales de la sociedad
asegurándose así su propia permanencia, o si es el sistema con el que la
sociedad se organiza para que las nuevas generaciones se preparen para incidir
en la reproducción social y transformarla en el sentido de su democratización
progresiva, no puede resolverse sobre "blanco o negro".
Desde su origen al filo
de las revoluciones burguesas, el sistema de enseñanza público y la profesión
docente que en él se desarrolla tienen de forma manifiesta el segundo de los
sentidos señalados en el párrafo anterior. Sin embargo, la sociedad democrática
burguesa, al mismo tiempo que se esfuerza en el progreso de la igualdad,
se apoya en la libertad individual, también conquista de la revolución
burguesa, de poseer y de disponer de bienes y, en consecuencia, trabaja en
un proceso de privatización que alcanza también a la red y a sus mecanismos,
incluido el sistema de enseñanza público y la profesión docente.
Ese proceso de
privatización hace difícil el progreso de la igualdad, porque su efecto en el
sistema de enseñanza es el de convertir en desigualdad económica toda
diferencia individual.
Libertad e igualdad en
el proceso educativo
El sistema público de
enseñanza es una activa apuesta social a favor de la igualdad que supone, al
menos desde un cierto punto de vista, un recorte de la libertad. La
implantación legal y de hecho de una enseñanza general, común, obligatoria y
gratuita que, sin duda, ha sido un enorme paso hacia la igualdad, se ha
percibido por los grupos sociales privilegiados como un atentado a la
libertad de los padres de elegir la educación que han de recibir sus hijos.
La enseñanza generalizada
se identifica con la masificación de la enseñanza y ésta con la pérdida
de calidad, pérdida que sólo resienten quienes antes de la generalización
disfrutaban del privilegio de una enseñanza cuya calidad era debida a su
rareza.
En el fondo se trata de
la relación de continuidad socialmente establecida desde la revolución burguesa
entre la libertad individual y la privacidad. Un individuo sólo es libre en el
campo de su privacidad, esto es, en el campo donde todos menos él están
excluidos (privados). Un individuo es más libre cuanto mayor es el campo de su
privacidad, es decir, el campo del que todos los demás están excluidos.
Cuanto más rico es uno, cuanto mayor es el número de cosas sobre las que sólo
él puede disponer, uno es individualmente más libre. El pobre no tiene más
riqueza que su propia persona y sólo es libre si solo él puede disponer de ella
(supresión de la esclavitud y de la servidumbre).
La relación burguesa
entre libertad individual y propiedad privada individual, en la que se
incluye también el uno mismo para que todas las personas, aún las que no posean
nada, sean libres, ha hecho difícil que el principio burgués de la igualdad
supere el nivel de abstracción "especie humana" para llegar al
concepto revolucionario, también burgués, de "ciudadano".
En el orden burgués, sólo
en los niveles de abstracción más elevados de las taxonomías en los que se distingue
la especie humana de las demás especies animales los principios de igualdad
y de libertad burgueses son compatibles entre sí y completamente aplicables:
todo miembro de la especie humana es igual a otro miembro de la especie y
todos, del mismo modo que tienen dos pies y dos manos, son constituyentemente
libres.
En niveles más bajos de
abstracción (generalización) taxonómica es cierto que todos los ciudadanos de
un Estado democrático son iguales ante la Ley y gozan de iguales
oportunidades para elegir (libertad), pero siempre en una situación de mercado,
y esa situación de mercado determina que los campos de libertad de cada
ciudadano sean diferentes, que la igualdad se recorte sustituida por la
desigualdad económica cuando la libertad/ privacidad avanza, y que todo avance
de la igualdad por encima del mínimo derivado de la abstracción
"especie" implique un recorte más o menos importante de la libertad
individual de muchos.
En la trilogía de
principios que abandera la revolución burguesa, al lado de la Igualdad y de la
Libertad, ondea la Fraternidad, con la que sin duda se pretende cubrir el vacío
de una igualdad imposible cuando la libertad individual preside la
dinámica de la riqueza.
El principio de la
Fraternidad entre aquellos a quienes el respeto de la libertad ha hecho
desiguales coloca la pelota de la Igualdad en su calidad de principio en el
campo del principio de la Libertad individual que acepta la condición de
hermanos de los desiguales. Traslada la dicotomía entre libertad e igualdad al
campo de la Moral y de la Ética y, en último extremo, cuando
falla la moral y la ética, busca la solución en una acción redistributiva más o
menos severa realizada a través de la fiscalidad y de los servicios y gastos
sociales del Estado democrático burgués.
El sistema de
enseñanza público, campo de batalla entre la libertad y la igualdad
Aunque el sistema público
de enseñanza surge originariamente como un instrumento al servicio de la
igualdad de la ciudadanía, en su desarrollo posterior y en la implantación progresiva
de una red de centros públicos extendida a todos lo niveles y lugares, la
igualdad que instrumenta se sitúa en el campo de la riqueza y de la desigualdad
social. Aunque la igualdad de oportunidades ensaya y hasta un cierto punto
consigue romper las desigualdades de origen familiar y de sexo en el acceso a
la enseñanza y aún en su progreso hacia los niveles educativos superiores, al
propio tiempo trabaja a favor de una desigualdad legitimada por el uso de la
libertad optativa de los iguales, pero diferentes, en su punto de partida.
El propio sistema que
trabaja en sus niveles infantiles seriamente a favor de la igualdad rompiendo
las diferencias sociales familiares y de sexo que antes hacían esa igualdad
imposible, en los niveles medios y superiores desarrolla un sofisticado sistema
de producción que, a partir de las diferencias personales de los alumnos y
del aparente uso de su libertad de elegir entre estudiar y esforzarse o no
estudiar ni esforzarse, se despliega en desigualdades de valor que se traducen
a su vez en caminos desiguales de inserción en las posiciones sociales
desiguales que caracterizan la vida activa.
El sistema de enseñanza
asume en su propia organización y objetivos la contradicción entre la
igualdad y la libertad, y así la profesión docente desarrolla su dinámica
sometida a esta contradicción y trabaja tanto a favor de la igualdad, como en
la conversión de toda diferencia personal de los alumnos en desigualdades de
valor legitimadas por el uso que de su libertad han hecho los iguales. Por su
parte, la reclusión de la Fraternidad en la Ética o en la Moral y la progresiva
organización institucionalizada de la ayuda social para que la sociedad
integrada recupere la buena conciencia, pese a su manifiesta y cada vez
más aguda insolidaridad, se manifiesta en el sistema de enseñanza en los
"temas transversales" y en el carácter voluntario o vocacional que
tienen estas actividades para profesores y alumnos.
"El sistema social
no permanece idéntico a sí mismo, y por eso el proceso que lo reproduce, el
sistema educativo, y la profesión docente, al cumplir su función reproductora,
necesariamente incluyen la transformación social"
La comunidad escolar
permanece estamental en su organización interna
El invento relativamente
reciente de la "comunidad escolar", ligado al ensayo de democratización
de los centros que termina convirtiéndose en Ley (la LODE), muestra la
inmadurez democrática del colectivo de población referenciado como comunidad
escolar: los alumnos, los padres y madres de esos alumnos, los profesores y el
personal no docente del centro de que se trate, ya que la forma en que se
organiza su presencia en el Consejo Escolar no es precisamente la
representación democrática sino la estamental. Cada uno de los grupos
funcionales que conforman la comunidad nombra sus propios representantes en el
Consejo por lo que éste queda conformado por la presencia de intereses estamentales
en muchos casos contradictorios, y no, como ocurre en la conformación de poder
de grupos democráticos en los que todos los miembros son iguales y la elección
de representantes se hace a partir de un único censo, por la presencia
encontrada de programas generales y candidaturas que buscan representar a todo
el colectivo y no a uno de los componentes funcionales del mismo.
La reconversión de la
comunidad escolar, desde su actual organización estamental, en una comunidad
democrática de miembros iguales con una organización de poder
representativa, parece que es hoy un objetivo de primera calidad y de la máxima
urgencia.
Mientras en las
relaciones de los distintos componentes de la comunidad predominen rasgos que
comporten desigualdades en las posiciones de poder según el estamento al que se
pertenece, el sujeto colectivo, la comunidad a la que recibe el poder que se
descentraliza en ánimo democratizador del Estado contiene en su organización
una rigidez estamental y predemocrática que, en lugar de facilitar el proceso
democratiza,por, lo dificulta, aunque quizá permita cambios en la calidad de
los servicios educativos desde un criterio de privatización individualista.
Quizá propiciar ese tipo de cambio sea lo único que se pretende.
La profesión docente
es hoy una profesión pública
Publico/ privado es un
par axiológico inquietante. La tendencia excluyente, blanco o negro, con la que
se disciplina nuestra razón y nuestro lenguaje hace todavía más difícil la ya
difícil distinción entre lo público y lo privado.
La condición de `abierto'
aplicada a lo público y la de `cerrado' para calificar lo privado, marca bien
el "gris" en el que está situado nuestro problema. ¿Abierto a
quienes, cerrado a quienes?. Nada está abierto del todo y para todos y es por
ello completamente público. Nada está cerrado para todos y en todas las
circunstancias y es por ello completamente privado. Del blanco al negro se
extiende la gama de los grises que plantea el pensamiento borroso (Kosko, 1995)
y es ahí donde seguramente están las realidades, aunque no los debates sobre
las mismas.
Cuando se trata del poder
político (poder público/ poder privado), la democracia es la expresión del
poder público, un poder abierto a todos, en tanto que las otras formas y
organizaciones del poder (aristocracia, teocracia, ... dictadura) son formas
privadas de poder, un poder cerrado del que está excluida la mayoría, aunque
sea esa mayoría el objeto de la acción de ese poder y de su legitimación. Sin
embargo, en este campo también los "grises" son la regla y no hay
democracia que sea realmente un poder abierto a todos y de todos y en la más
dura de las dictaduras la privacidad tampoco es absoluta.
La democracia
representativa, la democracia participativa, la democracia directa, son formas
grises del poder democrático y aún cada una de ellas en su realización admite
grises más o menos intensos.
Lo público: abierto a
todos. Lo privado: cerrado a todos. Pero nada está completamente abierto ni
completamente cerrado, aunque siempre y en todas partes hay unas fuerzas que
empujan para abrir y otras para cerrar el poder.
El calificativo de
público que se otorga al sistema de enseñanza se justifica por la tensión de
apertura que provoca y que legitima a todas sus reformas. El poder del que
procede y que lo despliega y desarrolla, teóricamente al menos, es un poder
democrático, abierto a todos los ciudadanos para que elijan a sus representantes
y sean éstos quienes lo ejerzan, lo deleguen o lo atribuyan en su nombre. El
poder del profesor en su aula, procede y por eso está legitimado, del conjunto
de los ciudadanos a través de largas, complejas y sucesivas atribuciones de
poder.
La elección directa por
el pueblo de sus representantes es en nuestra democracia la primera e inmediata
fuente del poder público, el resto son atribuciones, democratizaciones y
descentralizaciones de segundo grado.
La LODE cuando crea o
hace estado de la comunidad escolar y establece en los centros los Consejos
Escolares y la designación de sus miembros por elección de representantes de
los distintos grupos que conforman la comunidad escolar, recurre aparentemente
a la primera fuente del poder público, pero la democratización que en principio
supone queda anulada ya que la comunidad escolar tiene una estructura
estamental predemocrática y el mecanismo de designación y el propio Consejo de
signado no son ciertamente democráticos. Pero no es ése el único problema. Cuanto
más pequeño es el núcleo de donde procede el poder público más parece que ese
poder es democrático y que más di
rectamente procede de su
fuente (el pueblo), pero, al mismo tiempo, la "privacidad" aumenta
con forme disminuye el tamaño del colectivo del que procede el poder que se
ejerce, así, en el caso extremo, cuando el colectivo ha disminuido hasta la
unidad, el poder público y el privado se confunden.
Esta constatación nos
fuerza a considerar que en el par axiológico público/privado, el poder siempre
es privado en el sentido de personal y que la distinción real radica en la
organización de esos poderes personales, que es ahí donde cabe distinguir lo
muy público de lo menos público y esto de lo casi privado que, a su vez, se
distingue de lo muy privado.
Es la organización de los
distintos poderes personales concernidos el que reclama la condición pública
del objeto sobre el que se ejerce el poder colectivo.
La reproducción social y
el sistema de enseñanza que la mecaniza, incluida la profesión docente, son
estructuras que reglan y organizan los poderes personales de los profesores, de
los alumnos y de los padres de los alumnos en el campo público de la
reproducción social, lo que supone la presencia teórica de uno o varios sujetos
colectivos. La profesión docente en que el sistema de enseñanza público
regla y organiza la actividad de "enseñar" es una profesión pública
que realiza esa actividad con un objetivo que tiene, al lado de contenidos
privados, un contenido público (la reproducción social). Esa actividad de los
docentes es complementaria de la actividad de aprender que realiza otro
colectivo del sistema, los alumnos, actividad que también, al lado de un
objetivo privado, tiene el objetivo público de la reproducción social.
Los docentes y los discentes,
los profesores y los alumnos, en cuanto que juntos realizan una actividad
social compleja (enseñar/ aprender) , encaminada a alcanzar, además de
objetivos privados, un objetivo público (la reproducción social), conforman el
sujeto colectivo que realiza esa actividad de reproducción social.
Así como está justificada
la presencia de los padres y madres en todo lo que tiene de privado el sistema
de enseñanza, no puede justificarse su presencia en la comunidad escolar en
tanto que esta comunidad pretenda conformar el sujeto colectivo de la actividad
de reproducción social que realizan los centros escolares públicos, al menos en
tanto padres y madres, ya que como ciudadanos o vecinos su intervención en la
educación como sujetos en los niveles estatales, municipales o quizá más
reducidos (barrio, centro escolar), está plenamente justificada.
En resumen, la profesión
docente en tanto onda se mueve sobre las siguientes coordenadas:
1.
Reproducción/ transformación social.
2.
Igualdad/ libertad.
3.
Pública/ privada
y es sobre estos tres
ejes donde los profesionales de la enseñanza y la profesión docente han de
encontrar el sentido de su actividad de enseñar en su encuentro con la
actividad de aprender de los alumnos para juntos conformar el sujeto colectivo
de la reproducción social.
*
Este texto recoge con algunas modificaciones la ponencia presentada por los
autores en la II Xornaes asturianes d'educación crítica celebradas en
septiembre de 1995 en Gijón.
** Carmen Elejabeitia
e Ignacio Fernández de Castro son miembros del Equipo de Estudios (EDE)
Referencias
bibliográficas
HESENBERG, W., (1930).
"The Phvsical Principles of the Quantum Theory". University of
Chicago Press. Chicago.
KOSKO, B., (1995).
"Pensamiento Borroso". Grijalbo Mondadori