Del comentario de texto al hipertexto

Más mal que bien, todo el mundo opina y comenta en Internet a sus autores favoritos. Opiniones y comentarios a los que falta, casi siempre, método y distancia; se ha abierto así la espita de una verborrea incontenible que será materia en el futuro de estudios más reposados que los tópicos actuales, si acaso mereciera la pena.

En este contexto, proponer métodos clásicos para una mejor comprensión y consecuente disfrute de autores y obras será, sin duda, tachado de anticuado. Como no es el caso, además de visitar los pocos web que recogen metodologías para el comentario de textos, hemos hecho un hueco a otros aspectos que, como el hipertexto, imponen una forma nueva de encarar la lectura y su secuencia.
Fondo y forma, texto y contexto, ética y estética son términos comunes, no siempre asimilados, a los que hay que añadir las teorías de las diferentes corrientes lingüísticas y filosóficas que a lo largo del siglo XX han intentado explicar los complejos fenómenos que intervienen en el lenguaje humano, cuyo exponente más complejo es el literario.
Poco o nada de todas estas teorías se suelen explicar en los institutos de nuestro país, pese a ser indispensables para una aproximación intelectual al texto. En la mayoría de los casos se recurre a la aplicación mecánica de métodos, cada vez más esquemáticos, que poco ayudan a la verdadera comprensión del mismo. Valga como ejemplo la eliminación del análisis semántico y sintáctico en las pruebas de selectividad, en las que se prima la opinión personal que, en la mayoría de los casos, no va más allá de una burda paráfrasis del texto propuesto.
Si, como parece, Internet se está convirtiendo en un espejo social, los web dedicados a este tema muestran bien a las claras que el comentario de texto y sus implicaciones no son asuntos de interés. Pero en www.sp.utexas.edu/jrn/coment.html se encuentra un clásico: el método propuesto por Fernando Lázaro Carreter y Evaristo Correa para el comentario lingüístico, libro editado por Cátedra en 1975 y que ha gozado desde entonces de numerosas reediciones.
A pesar de que el web no es tan completo como el libro, permite una buena aproximación a las fases que componen el método: lectura atenta del texto, determinación del tema, determinación de la estructura, análisis de la forma partiendo del tema y conclusión, en la que intervienen el balance y la impresión personal.
Dedicado por completo al análisis de textos literarios, algunos aspectos del método pueden valer para todo tipo de textos. La bibliografía sobre el tema tuvo su apogeo cuando en selectividad el comentario de textos era algo más que una maría. Hoy debido a la presión a la baja de este tipo de exámenes, la presencia en librerías y, consecuentemente, en Internet es tan escasa que sólo interesa a los especialistas.
La penuria sobre el tema no parece arredrar a un profesor peruano, Alfredo Elejalde, que en su página personal propone variantes al rico asunto que es el comentario de textos macareo.pucp.edu.pe/~elejalde/cursos/comentario_del_discurso_narrativo.html. Está muy bien estructurado: en el índice general –narrativa, poesía, tipologías del discurso y textos complementarios– se incluyen referencias a la estructura narrativa, marcas textuales, técnicas de interpretación, los géneros, diversas clasificaciones y tipologías de los discursos. Este apartado hay que tenerlo en cuenta porque, aunque es sabido que el discurso determina la organización del texto o la también llamada “gramática textual”, la mayoría de los alumnos sigue prefiriendo la intuición de la lectura y las musas inspiradoras. En las páginas de Elejalde se hace referencia, asimismo, a textos no literarios, de interés para adaptarse a la tendencia actual de la enseñanza del comentario de texto en España, en la que cada vez se dedica menos tiempo al análisis del más complejo y rico texto literario. Una base sin la cual es difícil entender en toda su profundidad, textos en apariencia menos complejos, pero que de su comprensión depende que no nos den gato por liebre, como sucede en algunos textos periodísticos. Completa este web una buena bibliografía.
En Don Pablos, páginas de Literatura y Lengua Españolas que anima Jesús Ascorbe www.geocities.com/Athens/Oracle/680 es importante destacar las siguientes del autor: “Todo comentario requiere una metodología, y es bueno acostumbrarse a aquella que pueda resultar mejor para cada uno. A pesar de ello, todo comentario debe caracterizarse por una serie de condiciones, indispensables cualquiera que sea la metodología utilizada: hay que plantearse el texto mentalmente antes de comenzar el comentario escrito. Hay que hablar con precisión del texto, no mostrar que se conoce el autor, aunque no se entienda el texto. Hay que realizar una breve introducción al texto, situarlo, ver el contexto. Hay que considerar el texto como una unidad tanto en lo formal, como en el contenido, como en la relación entre ambos. El esquema de comentario que se vaya a utilizar debe ser claro. Al finalizar el comentario, hay que establecer una conclusión sobre el texto propuesto”.
Después de aclarar cuestiones pertinentes sobre el planteamiento, se nos propone el método en sí. Un esquema que debe algo a la gramática generativa, y que se completa con ejemplos a los que se aplica. Un método quizá más laxo que otros, pero que bien puede valer como parámetro de otras alternativas.
El estructuralismo, la otra gran corriente lingüística del siglo XX, tiene una presencia destacada en la revista electrónica Crítica Abierta personal2.iddeo.es/critica, dedicada a la teoría y filosofía del lenguaje. Sus artículos dan una pauta de por dónde va no sólo la crítica literaria, sino también las nuevas formas de enfrentarse a los textos. De entre las aportaciones, hay que mencionar la que Fernando Ángel Moreno Serrano dedica a Italo Calvino y su libro Si una noche de invierno un viajero. Con estilo y puntuación descuidadas, su análisis desestructurado está en la línea de las tendencias postmodernas, que aunque en franco retroceso en otros ámbitos, siguen estando muy presentes en Internet. Por otra parte, en jano.sci.uma.es/estigma/page5.html, quienes se interesen en estos asuntos pueden encontrar un número importante de publicaciones que, dedicadas a la literatura y la crítica literaria, pueden ser una buena guía para el trabajo diario con los alumnos.

El hipertexto en la escuela
Si como prometen reiteradamente los altas cargos del sistema educativo, en cada escuela española habrá acceso a Internet, los maestros tendrán que enfrentarse al nuevo reto que supone el hipertexto. Para muchos de ellos es posible que la palabra resulte rara y ajena, que lo es: en la navegación se van a encontrar con pocos web en los que el hipertexto esté presente en estado puro. Precisamente para los menos avisados, se recomienda visitar una página introductoria nti.uji.es/docs/nti/net despues en la que se explica de forma elemental qué es un hipertexto y las connotaciones que tendrá su masiva difusión en el futuro.
Este web acrítico, como suele ocurrir cuando alguien se adscribe ciegamente a los hechos consumados de la tecnología, tiene la ventaja de ser tan esquemático y claro que permite una buena aproximación al hipertexto en sí –los cortos artículos que componen sus páginas son un hipertexto puro– y a las supuestas consecuencias que tendrá su difusión masiva a través de Internet –lectura azarosa, cambios en la maneras de leer y escribir, cambios en las nociones de obra y autor, desaparición del libro– no tiene en cuenta que de momento a la Red accede una minoría y que el hipertexto en sentido lato tiene una presencia bastante restringida dentro de la red de redes.
En todo caso, el asunto tiene tanta importancia que se volverá sobre él en las páginas de la revista.
Los pros y los contras, más bien lo primero, del uso del hipertexto en la escuela, primaria en este caso, están recogidos en una experiencia docente que, desde Argentina, nos propone la maestra de nombre Beatriz Re members.xoom.com/ bettyre. Ya desde el título –“De la información lineal al acceso de navegar a través del texto”– se nos indica la predisposición hacia una nueva fórmula que atraiga a los alumnos más pequeños que, formados en la imagen de la televisión, parecen estar mal dotados para el libro.
Al margen de la experiencia de los profesores que, según afirman, les permitió navegar desde la literatura, cuando sólo se habla de palabras y del movimiento continuo del profesor para atender a los alumnos que los desbordaban en su ir y venir, interactuando sobre la pantalla, nos interesa destacar el cuadro que esquemáticamente divide en dos a los individuos: los de la cultura del libro y los de la vídeocultura, mejor dotados para el hipertexto. Ningún maestro que esté ante dilemas semejantes debería dejar de visitar este web, en el que la aparente destreza de los alumnos con los ordenadores, nos dice poco del resultado del aprendizaje. A veces la pedagogía moderna se obnubila con los frutos más evidentes de las nuevas tecnologías. Que se empuje a su uso, por razones que no siempre tienen que ver con la formación, no significa que los maestros tengan que agachar la cabeza y abdicar ante la habilidad, sin duda superior, de los chicos ante un ordenador.
Que las tecnologías faciliten un mejor pasar del tiempo guarda relación con una enseñanza en la que lo lúdico se va imponiendo por encima de criterios pensados y, sobre todo probados. Pero que la rapidez de decisión sea buena en la Bolsa no significa que ese criterio se deba aplicar a la enseñanza. La prisa en adoptar las nuevas herramientas a la docencia se va resolviendo con un nominalismo pedestre, que no tiene en cuenta el pasado ni el presente, y que se adelanta sin reflexión a un futuro que todavía no es, por más que pareciera que ya estamos metidos en él.

 Piedad Bullón. [01/06/2000 ]