La PreAO: integración de recursos multimedia en el discurso educativo

Mª Esther del Moral Pérez

Departamento de CC. de la Educación

Universidad de Oviedo

Existen numerosos esfuerzos por elaborar materiales didácticos de calidad, pero es preciso que esos diseños, en tanto herramientas complementarias en el proceso de aprendizaje, se encuentren más acordes con los nuevos soportes tecnológicos, doten al profesorado de mayor protagonismo, se adapten a cada situación particular y permitan una mayor interactividad entre los sujetos aprendices.

Los recursos multimedia, integradores de numerosos elementos de diverso formato (imágenes, sonidos, vídeo, texto...) pueden convertirse en unos instrumentos útiles para el desarrollo de la actividad docente, haciendo que sean los propios profesores los que diseñen sus pequeñas presentaciones multimedia.

La PreAO, presentación asistida por ordenador, implica una elaboración puntual, específica de cada profesor/a que se adapta a su peculiar modo de entender su disciplina, su forma de concebir la enseñanza, de organizar los conceptos e integrar los contenidos, permitiéndoles ejemplificar e ilustrar sus aportaciones aprovechando la potencialidad educativa derivada de la conjugación de las múltiples herramientas tecnológicas para optimizar el proceso de E-A.

Ahora bien, es necesario subrayar que el docente no precisa conocer complejos lenguajes de programación que dificulten más el desempeño de sus tareas, se trata de utilizar un instrumento apropiado a sus requerimientos, que salga al paso de la dificultad que presentan la mayoría de los productos multimedia generalistas que se encuentran en el mercado, incapaces de adaptarse a las necesidades específicas de su grupo específico de alumnas/os.

La integración de los recursos multimedia en el discurso educativo a partir de la PreAO implica un proceso de búsqueda de información -(documentación gráfica, visual...)-, análisis y síntesis de la misma por parte de los docentes, es decir, el profesorado se convierte en un elemento activo, capaz de adecuar su discurso a su propio contexto educativo; a las características psicológicas y a las necesidades de sus alumnos/as; a las peculiaridades de su entorno; etc... En definitiva, se trata de una fórmula en la que al docente se le permite dejar su impronta, investigar en su propia práctica, ser creativo y desarrollar actividades motivadoras que impliquen al alumnado por su capacidad de sugerencia.

Una de las razones más claras por las que numerosos profesores de diversos países han optado por la introducción de estos recursos tecnológicos en el aula ha sido porque dichas presentaciones facilitan la representación e interiorización de los mapas conceptuales, y propician un aprendizaje significativo, junto con un desarrollo de diversas formas de percibir y entender la realidad. El acercamiento a la realidad a través de animaciones, vídeo, imágenes... que recrean situaciones y escenarios virtuales contribuyen a potenciar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Pero no podemos olvidar que una de las claves para garantizar el aprendizaje se encuentra en la participación, en la implicación de las/os alumnas/os, en generar pautas de comportamiento más activas mediante la presentación de fórmulas interactivas que rompan con los esquemas generadores de pasividad tradicionales.