ADEMÁS DEL LIBRO DE TEXTO...

LA BIBLIOTECA ESCOLAR COMO RECURSO PARA EL DESARROLLO DE LA COMPETENCIA LECTO‑ESCRITORA

 

José García Guerrero (*)

 

El autor propone que, mediante el trabajo en equipo, cada centro contemple en su planificación la utilización de la biblioteca escolar como recurso importante para desarrollar la competencia lecto‑escritora del alumno, el acercamiento gozoso al hecho lector y la adquisición de hábitos de trabajo que conlleven el uso de fuentes documentales distintas al libro de texto como única fuente de in/formación. Asimismo, invita a crear ambientes lectores y escritores en cada colegio que conviertan la lectura y la escritura en actos cotidianos, desmitificando las falsas ideas que aún perduran respecto al libro, la lectura, la escritura y el propio acto de estudiar y aprender. Verbigracia: leer es un acto difícil, aburrido, sin utilidad; para escribirse requiere un don especial, pues el referente sigue siendo todavía literario; estudiares un deber apático y tedioso.

 

Crear un programa de lectura y escritura coherente

 

Si, como escribía Eveline Charmeux (1992), leer no es necesariamente un placer (pero constituye una necesidad) y, por otro lado, un proyecto lector coherente debe compaginar y complementar situaciones de lecturas funcionales (leer para aprender, para informarse, para comprender, para conocer el manejo de un artilugio, etc.) y situaciones de lecturas placenteras (leer para distraerse, gozar, mejorar la formación y la personalidad, etc.), pues entonces, es preciso que en el colegio creemos programas lectores/escritores cuyas estrategias y técnicas incidan en la consecución de las capacidades que posibiliten el cumplimiento de las dos funciones citadas y en la creación de un ambiente lector que derive, en última instancia, en aquellas acciones que permitan al alumnado leer y escribir con verdadero sentimiento de seguridad.

 

Por tanto, cuestión previa es diseñar el programa lector/escritor del centro que se llevaría a cabo en y desde la biblioteca escolar. A modo de propuesta, los elementos básicos del proyecto serían los siguientes:

 

a) Situacíón general de partida. Será preciso el análisis y conocimiento real del contexto sociocultural, los hábitos lectores, escritores y de trabajo del grupo con el que se desarrollará el programa, los fondos bibliográficos existentes en la biblioteca del centro ‑su adecuación a los niveles del alumnado‑, las características del es­pacio dedicado a biblioteca escolar y los recursos disponibles.

b) Selección de los fondos. La biblioteca debe dotarse con fondos bibliográ­ficos actualizados, adaptados a las edades, y equilibrados, siguiendo la proporción de las recomendaciones internacionales: 70°/o de libros documentales e informativos y 30% de libros de imaginación. Esencial es el conocimiento por parte del profesora­do de los criterios selectivos a seguir, la adecuación de los textos seleccionados a las etapas lectoras y las propuestas editoriales existentes en el mercado. De esta manera dejaremos a un lado la dotación y selección arbitraria de los fondos necesa­rios para llevar a cabo un programa de lectura y escritura rico y con diversidad de materiales y fuentes documentales.

c) Métodos y recursos dinámicos. Todos los medios utilizados para desarro­llar el programa deben permitir que el ambiente lector sea dinámico y participativo y se aproxime a la realidad vital del alumnado. Entre los métodos y recursos imprescin­dibles señalaremos:

‑ Los acercamientos al libro, la lectura y la escritura mediante el diseño y aplicación de técnicas motivadoras y creativas (las denominadas técnicas de anima­ción a la lectura). Existe una abundante bibliografía al respecto.

‑ Las estrategias integradoras (procedimientos e intervenciones de desarro­llo del hábito lectorlescritorj, mediante la utilización en las estrategias de libros com­pletos (con actividades antes‑durante‑después de la lectura), la combinación de lec­tura y escritura en todas las propuestas de trabajo, procurando el dominio de diferen­tes tipos textuales y otorgando importancia a la función de los alumnos como agentes de su formación.

‑ Las técnicas de documentación y habilidades para investigar. Técnicas de trabajo intelectual.

‑ La utilización permanente de la biblioteca del centro, de aula y la promoción de la biblioteca personal del alumno

‑ El uso de los medios de comunicación social y de las nuevas tecnologías:

Medios de expresión, información y comunicación. Vídeo, radio, diaporama, fotogra­fía, prensa, deben permitir una trascendencia de los trabajos de producción propia desarrollados. La utilización de la informática es primordial tanto para la autoedición como para la gestión de los recursos.

‑ La organización anual de jornadas de animación a la lectura y escritura

como culminación de un trabajo de animación continuado en el aula y en el centro a través de la dinamización de las bibliotecas de aula y escolar durante todo el curso.

d) Estructuras organizativas operativas. Organización del alumnado (equi­pos de lectores, de monitores de biblioteca, de ilustradores, de encuadernadores, encargados de exposiciones, etc.) y del profesorado. Es interesante para crear un clima motivador promover la creación de un Club de Lectores y la redacción de un Reglamento de Organización y Funcionamiento del Club consensuado.

e) La familia. A través de la acción tutorial el profesorado tiene que ofrecer a la familia asesoramientos, orientaciones, e invitarla a participar en determinadas fa­ses del proyecto. Es un objetivo del programa sensibilizar a la familia sobre el valor de la lectura y los libros en la formación de sus hijos.

f) Formación del profesorado. Desarrollo de distintas fases y niveles de for­mación para rentabilizar al máximo la aplicación del programa (información, experi­mentación, investigación) y darle rigor y sistematización al trabajo. Esto permitirá la innovación en la escuela, elemento clave para el desarrollo profesional y la mejora de la calidad de la enseñanza. Por otra parte, es muy conveniente crear unos materiales curriculares organizados en un fondo documental que sirva al centro y, de esta mane­ra, no desaprovecharla labor realizada.

g) Evaluación del programa. Reflexión sobre los procesos de trabajo, cono­cimiento de la marcha del proyecto por medio de la aplicación de instrumentos de evaluación específicos.

 

De la biblioteca escolar. Funciones y requisitos

 

Priorizar el funcionamiento de la biblioteca escolar (y de las bibliotecas de aula en conexión con la biblioteca central) es el primer paso para iniciar el programa de lectura y escritura con las características de esta propuesta escrita que tienes ante ti, querido lector. Ciertamente, en algunos casos se trataría de crear este servi­cio (empezar de cero, pero empezar), en otros de ponerlo en marcha y en otros casos de redefinir los objetivos y las funciones del mismo. La voluntad y sensibilidad de los equipos directivos ‑de la administración educativa‑, en este sentido, son as­pectos esenciales para ir creando la infraestructura necesaria en recursos humanos y materiales que precisa una biblioteca escolar viva.

La biblioteca escolar es un recurso más para propiciar un ambiente lector y de autoaprendizaje en el centro. La biblioteca debe ser una biblioteca viva para todos, que se utilice cada día, integrada en el Plan Anual y en las planificaciones anuales de aula, transformada en un lugar agradable, cálido y muy visitado.

Consecuentemente, diremos que la biblioteca escolar, recurso esencial para la promoción lectora y el aprendizaje con sentido, es una parte indispensable del centro que permite llevar a cabo las nuevas metodologías de enseñanza y aprendiza­je, cumpliendo las siguientes funciones básicas:

a) La biblioteca escolar es un recurso para desarrollar estratregias que per­mitan el acercamiento a los libros. Es el marco ideal para crear un ambiente lector que favorezca el gusto por los libros, la lectura y la escritura ‑Biblioteca como centro de animación lectora/escritora‑. Desarrolla, por tanto, una función animadora. Desde la biblioteca escolar el profesorado podrá fomentar el gusto por la lectura y los libros en un programa continuado de animación lectora: acercamientos lúdicos al libro para que el alumno se contagie del amor a la lectura y adquiera el hábito lector, y lo prolongue más allá de su estancia en la institución escolar.

b) Debemos contribuir, con el trabajo en la biblioteca, a que los alumnos construyan su propio conocimiento, investiguen, sepan documentarse, adquieran habilidades de trabajo intelectual y se conviertan en «autoaprendices» ‑Biblioteca como centro de documentación y recursos‑. En este caso se impulsa la función pro­pia de un centro de recursos y documentación. El alumno deberá adquirir habilidades en el tratamiento y selección de la información y podrá acceder a soportes distintos al formato libro (CD Rom, vídeos, diapositivas, etc). La investigación y el conocer y saber utilizar los fondos aportarán al estudiante un elemento clave en su desarrollo personal: aprender a investigar, aprender a aprender.

c) La tercera función tiene que ver más con el trabajo en equipo, la participa­ción de la comunidad educativa y la dinamización cultural que desde la biblioteca podamos generar ‑Biblioteca como centro de dinamización cultural‑. La biblioteca escolar, abierta a la comunidad, puede crear un clima lector y cultural mediante acti­vidades en las que colaboren y participen los distintos sectores implicados en la ac­ción educativa. La participación de padres, bibliotecario municipal, asociaciones, etc, no sólo en actividades, sino en buscar medios para la apertura de la biblioteca en horario extraescolar, apoyar las intervenciones encaminadas a mejorarla dotación y actualización de los fondos, etc, ayudará a tomar conciencia de su importancia en el hecho educativo.

Al poner en marcha la biblioteca es muy conveniente cubrir previamente al­gunas fases y requisitos:

‑ El equipo directivo del centro debe proponer a comienzos de curso el plan de utilización de la biblioteca escolar. Asimismo, los equipos de ciclo incluirán en sus programaciones los objetivos y las actuaciones que llevarán a cabo en la biblioteca con sus respectivos grupos de alumnos. No debe olvidarse en el Plan dedicar varias sesiones durante el curso a la formación del profesorado respecto a las funciones y las posibilidades de uso de la biblioteca.

‑ Se debe nombrar bibliotecario escolar al maestro más cualificado para des­empeñar esta función. También se elegirán los componentes del equipo multidisciplinar de biblioteca y se definirán las estructuras organizativas más adecuadas a la realidad del centro.

‑ Se establecerá con claridad el calendario de visitas a la biblioteca escolar tanto en horario lectivo como no lectivo.

‑ El profesorado debe tener fácil acceso a los documentos específicos (fi­chas‑tipo para la explotación de la biblioteca, que le orienten a la hora de llevar a cabo las cuatro acciones que más adelante se describen), con el fin de proporcionarle los recursos suficientes para sacar el máximo rendimiento de la biblioteca. Reiteramos la necesidad de ir creando un fondo documental específico que se enriquecerá cada año con nuevas aportaciones.

 

Acciones para desarrollar el programa

 

En relación con este último punto, es evidente que la utilización de la bibliote­ca conlleva proporcionar al profesorado del centro un conjunto de actividades que le permita disponer de orientaciones de intervención a la hora de realizar un programa de visitas a la biblioteca escolar con el grupo‑clase durante todo el año. Para cubrir este objetivo sugerimos que el profesorado elabore cuatro bloques de actividades­tipo correspondientes a una tipología que tiene en cuenta las funciones de la bibliote­ca escolar ya descritas. Por tanto, en la biblioteca desarrollaríamos a lo largo del curso las cuatro acciones siguientes:

 

Acción 1:

Título: Conece tu biblioteca escolar

Características:

El equipo de maestros elaboraría un conjunto de fichas que contemplarán actividades para que el alumnado conozca todos los recursos que la biblioteca le ofrece y sepa aprovecharlos. A través de ellas el alumno conocerá:

‑ La organización de los fondos y el material disponible (sistema de clasifica­ción tanto de libros como de vídeos, CD Rom, cintas de casete, los distintos ficheros de consulta, uso del ordenador...).

‑ La distribución de los espacios (rincón de edición, de encuadernación, ubi­cación de los distintos elementos...).

‑ Las normas que deben cumplirse para un buen funcionamiento de los ser­vicios ‑ROF del club de lectores‑, los horarios de visitas (lectivo, extraescolar, horario de préstamo, reuniones de equipos, etc.).

 

Acción 2:

Título: Anímate a leer y escribir

Características:

Las actividades que se proponen en la acción 2 tienen como objetivo animar a la lectura y la escritura al alumnado, ya que consideramos la adquisición de estos hábitos como fuente de gozo y enriquecimiento personal. Mediante técnicas de ani­mación y acercamiento al libro provocaremos el interés por la lectura de imaginación y también de libros documentales.

Las técnicas de animación buscan motivar, contagiar, despertar el interés y la sensibilidad por la lectura/escritura, crear oportunidades para leer/escribir, mostrar al alumnado las riquezas contenidas en los libros. Para ello ofrecen vías de acceso al libro lúdicas y atractivas, sin el peso de la obligatoriedad, el examen posterior, o la calificación de la nota al uso. Las técnicas de acercamiento se aplican preferente­mente en secuencias temporales cortas.

 

Acción 3:

Título: Aprende a investigar e informarte

Características:

Para llevar a cabo la acción 3, elaboraríamos fichas de trabajo que tengan como objetivo posibilitar que el alumno desarrolle hábitos de estudio y adquiera habi­lidades de trabajo intelectual, aprenda a documentarse, a buscar y seleccionar la información, en definitiva, que a lo largo de su período escolar se convierta en autoaprendiz.

Las actividades incidirán en la utilización permanente de estrategias para pensar, investigar, comprender, expresarse por escrito, analizar y criticar informacio­nes no verbales, etc, con la finalidad de conseguir un aprendizaje cada vez más autónomo.

 

Acción 4:

Título: Participa en la vida cultural de tu biblioteca

Características:

Las actividades que se proponen en esta acción tienen como objetivo crear un ambiente lector y cultural vivo en la comunidad educativa. La biblioteca escolar, con su club de lectores, se convierte así en un centro de dinamización cultural donde alumnos, maestros y padres, junto a otros sectores, pueden desarrollar actividades en torno al libro, la lectura y la escritura.

Las fichas‑modelos que se elaboren deberán promover a través de activida­des programadas y abiertas la participación del alumnado en los distintos equipos (lectores, ilustradores, encuadernadores, cuentacuentos...), de los padres (activida­des de animación en la biblioteca, narración de experiencias lectoras/escritoras, etc), de los maestros (elaboración junto a los alumnos de boletines informativos, revistas, charlas, etc.) Se definirán también en distintas fichas los mecanismos de colabora­ción con la biblioteca pública y las actividades complementarias que se van a llevar a cabo durante el curso.

 

Secuenciación de las acciones

 

La acción 1 debe ponerse en práctica a principios de curso, aunque durante todo el año será preciso la formación del usuario y, por tanto, habrá que incidir en intervenciones relacionadas con ella. El conjunto de actividades de las acciones 2, 3 y 4 se distribuirá a lo largo de cada trimestre, alternando de forma progresiva activida­des de cada acción (de menor a mayor grado de dificultad), con el fin de integrarlas en una intervención globalizada y equilibrada.

 

Una propuesta de evaluación

 

Es básico saber que la evaluación debe ser un proceso continuo y actualiza­do; debe ser una crónica del desarrollo (Valencia. S, 1993). Por tanto, interesa el análisis de las situaciones de partida del alumnado (hábitos lectores, experiencias lectoras y escritoras, posibilidades de acceso a los libros, relaciones con los libros, ambientes y climas en los que el libro esté o no presente...), del profesorado (conoci­miento de literatura infantil y juvenil y de libros documentales para todos los niveles, de técnicas de acercamiento y de estrategias de fomento de la lectura/escritura, de actividades para la elaboración de trabajos de investigación y documentación, de los recursos idóneos para apoyarla animación...), de los sectores implicados y del con­texto de trabajo (disponibilidad de los padres y madres, espacios, bibliotecas, libre­rías, personas con las que contar, información...).

El profesorado que dedique energías y tiempo al fomento y desarrollo de la lectura y la escritura debe adoptar unas actitudes que le permita perseverar a la hora de poner en práctica un programa lector/escritor. Entre ellas, cabe citar las siguien­tes:

‑ No esperar resultados espectaculares a corto plazo. Ser pacientes, ya que los frutos se recogen a largo plazo, persistiendo.

‑ Partir siempre del convencimiento de que a cualquier edad puede surgir el deseo de leer y, por tanto, el hecho de poder desarrollar el hábito.

‑ Desechar el cliché de que animar a la lectura es «más fácil» actuando con alumnos de edades y ciclos inferiores que con alumnos de ciclos superiores. ‑ No empecinarse en que los niños y jóvenes lean y «devoren» muchos li­bros.

‑ No prestar excesiva atención a la lista de libros más leídos o más vendidos para realizar una selección de textos y recomendar lecturas.

‑ Aprender a trabajar en equipo, a experimentar, investigar y evaluar.

Pensar y planificar la evaluación. Es función del equipo de maestros planifi­car y llevar a cabo la evaluación del conjunto de elementos y agentes que intervienen en el programa. La evaluación cualitativa del proyecto lector/escritor exige posibilitar que todos los sectores implicados manifiesten sus opiniones, valoraciones, a través de entrevistas, encuestas, encuentros, reuniones, etc. Es necesario tomar concien­cia de que hay que realizar una autoevaluación en las reuniones de los equipos, así como un seguimiento y atención del programa que desarrollamos en la biblioteca escolar. Así, se consigue explicitar y dedicar un tiempo para la reflexión y evaluación. De esta forma el profesorado participante realizará un esfuerzo para habituarse a dialogar, reflexionar, recopilar, registrar y, sobre todo, a escribir sobre los diferentes aspectos de la evaluación. Esto permite que la información recogida no se pierda y pueda ser consultada y utilizada cuando sea necesaria.

Las carpetas personales del proyecto lector/escritor (ver cuadro). Esta pro­puesta de evaluación del programa lector/escritor para el grupo clase se inspira en el «método de carpeta» (Valencia, S, 1993), un modelo de evaluación informal, bastan­te intuitivo y con limitaciones, pero que, en el caso que nos ocupa, puede resultar de enorme interés y posibilitar un acceso más personalizado y enriquecedor al conjunto de datos sobre los trabajos y logros del alumno respecto al desarrollo de los hábitos de la lectura, la competencia escritora y las habilidades de trabajo utilizando otras fuentes documentales.

Cada alumno tendría una carpeta del proyecto lector/escritor. Previamente el equipo de maestros acordaría y determinaría aquellos materiales que deben incluirse en las carpetas, ajustándose a los objetivos formulados en el programa y a las accio­nes en marcha en y desde la biblioteca escolar. Con la carpeta también el alumno autoevalúa sus progresos. Las carpetas pueden mantenerse y utilizarse durante un curso o un ciclo.

A modo de sugerencia, una carpeta personal del programa lector/escritor contendría: informes que registren la evolución en los procesos de composición de textos, libros leídos, uso de las bibliotecas de aula y escolar, participación en activida­des del club de lectores, etc; fotocopias periódicas ‑un trimestre‑ de las fichas perso­nales de lecturas de la biblioteca de aula y de centro, de las recomendaciones que realiza el alumno a toda la clase, de la ficha de datos del club de lectores (préstamos, intervención en equipos, etc); recortes de prensa de su autoría; borradores de escri­tos; cintas de casete de programas de radio en los que participe de forma activa; cintas de vídeo de los programas en que intervenga; libros y escritos realizados por el alumno ‑diccionarios personales, cuentos, artículos, relatos, trabajos de investiga­ción‑; diapositivas, fotos o transparencias realizadas por el alumno en una técnica de acercamiento o en una estrategia integradora de fomento de la lectura/escritura; y todos aquellos materiales que se considere que van a proporcionar un conocimiento rico y completo de la evolución del alumno en sus dominios y gustos lectores y escri­tores.

 

Consideraciones finales

 

‑ El libro de texto no puede ser la única fuente de información y el exclusivo instrumento de trabajo del alumno. Acercarce a libros diferentes, a otras fuentes y documentos en distintos soportes es aportar riqueza, variedad en las opciones de aprendizaje e incrementar las situaciones para una enseñanza con más sentido.

‑ Intentar garantizar la apertura de la biblioteca del centro en horario extraescolar es poner un importante grano de arena para descompensar desigualda­des y motivar al alumnado a utilizar un centro de recursos y documentación que invite a desarrollar su autonomía como estudiante.

‑ La biblioteca escolar es un recurso importante del centro educativo que debe estar integrada en el currículum. Compartimos la definición que de ella hacen Monica Baró y Teresa Mañá (1996): «La biblioteca escolarse define como el conjunto ordenado de todos aquellos materiales que la escuela necesita para llevara cabo su labor docente y que pueden ser utilizados por todos los individuos que componen la comunidad escolar. La biblioteca debe considerarse un elemento básico e indispen­sable para la función educativa: todos, en la escuela, necesitan la información para su formación».

‑ Carecemos de un marco legal que garantice la puesta en marcha de las bibliotecas escolares en los centros de educación infantil y primaria. Los presupues­tos metodológicos de la reforma educativa exigen que la biblioteca se convierta en un centro de recursos y de documentación integrado en el Proyecto Educativo de Cen­tro. Ante la ausencia no sólo de cobertura legal, sino también de verdadera sensibili­zación por parte del profesorado de la importancia que para el proceso de enseñan­za/aprendizaje tiene la biblioteca escolar, toda actuación de utilización de este recur­so en la situación actual adquiere tintes innovadores. Pues señor, habrá que ponerse manos a la obra y hacer hincapié a partir de ahora en crear las condiciones que posibiliten la integración de la biblioteca escolar en el trabajo cotidiano del centro.

‑ Esperamos que la biblioteca escolar se convierta poco a poco en un recur­so clave para la animación lectora, el acceso en pie de igualdad a la información, las fuentes documentales y la cultura, en todos los centros de educación obligatoria no universitaria de nuestro país.

-                           La continuidad de las acciones, el trabajo en equipo y la implicación de los sectores de la comunidad, coadyuvarán a que todo programa que se inicie en el centro tenga una mayor trascendencia dentro y fuera de él y, a la vez, aporte luz y seguridad a lo que hacemos entre todos en la escuela.

-                            

 

Carpeta personal del proyecto lector/escritor

Nombre: Curso:

L E 0...

Títulos Género

Juan el de la vaca . Un cuento

Con la cabeza a pájaros . Una novela

Se inaugura un nuevo colegio . Un artículo

El dragón y el caballero Teatro

Doña Pitu Piturra . Un poema

La luz . Libro Documental

Querido Juan . Una carta

ESCRIBO...

Títulos Tipo

Una hora con el librero Entrevista

Mis abuelos . Descripción

Cómo se hace el arroz con leche . Una receta

Mi diccionario del primer trimestre . Diccionario

Querido Cervantes (borrador) . Carta

Querido Cervantes II . "

El niño'triste . Cuento

La Constitución . Trabajo de documentación

Refranes y canciones . Recopilación

PARTICIPO EN ACTIVIDADES DEL PROGRAMA:

Equipo Actividad

Monitor de biblioteca Enseño a otros alumnos/as cómo está organizada la biblioteca del

centro (Primer y segundo trimestre 96/97).

Servicio Exposiciones En las jornadas de animación explico las características

de los trabajos expuestos (23-04-97).

Vídeo --- Recomiendo un libro a través del video (Navidad, 1.997).

Radio . Entrevisto al bibliotecario (Octubre, 1997).

A nivel individual Presento un libro escrito por mí, titulado «El oso del bosque» (14-05-97).

OTROS MATERIALES:

Borradores de escritos, hojas e informes del maestro, diapositivas, fotos, transparencias realizadas

por el alumno durante la aplicación de técnicas y estrategias de fomento; informes, comentarios y

opiniones de los compañeros respecto a intervenciones en clase; fotocopias de la ficha de datos de

socios del club de lectores...

 

 

Bibliografía

 

AA.VV. (1995): La biblioteca escolar en el contexto de la reforma educativa. Educar en una sociedad de información. Monográficos 1. MEC. Madrid.

CASSANY Daniel (1993): Reparar la escritura. Didáctica de la corrección de lo escrito. Graó Editorial. Barcelona.

CASSANY, Daniel y otros (1994): Enseñar lengua. Graó Editorial. Barcelona.

CASSANY, Daniel (1995): La cocina de la escritura. Anagrama. Colección Argumentos. Barcelona.

CHARMEUX, Eveline (1992): Cómo fomentarlos hábitos de la lectura. Ediciones CEAC S.A. Aula Práctica. Barcelona.

COR, M. Pilar (1997): Escribir bien. Celeste Ediciones. Madrid.

GARCÍA, José (1995): "Fomento y desarrollo de la lectura en el aula.Técnicas y estrate­gias para crear y desarrollar el hábito lector". Revista Textos n° 7, pp. 123‑134. Barcelona.

GARCÍA, José (1996): Bibliotecas y Escuela. Colección de instrumentos didácticos n°‑ 4. Editado por el Centro de Profesorado de Antequera (Málaga).

GARCÍA, José (1997): "Leer en la escuela. Un programa de promoción lectora". Revista CLIJ n°‑ 91, pp. 7‑14. Editorial Torre de Papel. Barcelona.

GRAVES, Donald H (1991): Didáctica de la escritura. MEC y ediciones Morata S.A. Ma­drid.

MAÑÁ, Teresa y BARó, Mónica (1996): Formarse para informarse. Premio Rosa Sensat de Pedagogía 1993. Ediciones Celeste/MEC. Madrid.

RIBAS i SEIX, Teresa (1993): «La evaluación de la composición escrita». Cuadernos de Pedagogía 216, pp. 28‑30. Ed. Fontalba S.A. Barcelona.

SANTOS Guerra, M.A. (1990): Hacer visible lo cotidiano. Teoría y práctica de la evalua­ción cualitativa de los centros escolares. Editorial Akal Universitaria. Madrid.

SERAFINI, M!! Teresa (1996): Cómo se estudia. La organización del trabajo intelectual. Instrumentos Paidós. Barcelona.

SOLÉ, Isabel (1992): Estrategias de lectura. Ed. Graó. ICE. Barcelona.

VALENCIA, Sheila W. (1993): «Método de carpeta para la evaluación de la lectura en clase: los porqué, los qué y los cómo» Revista Comunicación, Lenguaje y Educa­ción, 19‑20, pp. 69‑75. Madrid.

 

(*) José García Guerrero es maestro de Educación Primaria en el Colegio de Educación Infantil y Primaria "Ntra. Sra. del Rosario" de Teba (Málaga) y Coordinador del Pro­yecto "Don Quijote" de animación a la lectura y biblioteca escolar.

Dirección: C/ Nueva.l, 2°‑ B. 29327. Teba. (Málaga). Télf.: 95 274 91 26.