LA NATURALEZA COMO RECURSO DIDÁCTICO

 

Pedro Emilio Lanzas Quintana (*)

 

Podemos buscar los antecedentes históricos del uso de la naturaleza como recurso didáctico en la Institución Libre de Enseñanza (ILE), fundada por D. Francisco Giner de los Ríos en 1876. En ella se seguían los principios de estudio serio y sistemático de la naturaleza y se fomentaba el descubrimiento de las leyes que la rigen por medio de la deducción y análisis sistemático. Tanto era así, que se realizaban excursiones didácticas a otras ciudades y regiones para estudiar los fenómenos naturales in situ.

También en Barcelona, en años posteriores a la creación de la ILE. se crearon escuelas activas con especial dedicación a la naturaleza, como por ejemplo la Escuela Moderna de Ferrer i Guardia en 1901, o la Escola del Bosc en 1914, que jugó también un importante papel en la enseñanza de las Ciencias Naturales en España.

Pero, desgraciadamente, la guerra civil da al traste con todas estas iniciativas innovadoras, y hasta los años 60 no se empieza a despertar del largo letargo cultural y científico que aquejó a nuestro país. Hemos de decir que la actual reforma de la enseñanza no universitaria recoge en parte las particularidades pedagógicas de estas instituciones, al menos en el área de las Ciencias Naturales, desterrando la enseñanza descriptiva y libresca de las ciencias, así como totalmente parcializada, y optar por un estudio de la naturaleza en su conjunto, y de manera más directa.

Así mismo, se recoge en el Diseño Curricular Base la Educación Ambiental como enseñanza transversal que impregna varias áreas del currículo. Como vemos, la naturaleza debe jugar un papel importante en la formación e información de los alumnos. Por tanto, ésta debe ser utilizada pedagógicamente en dos vertientes; por un lado la puramente formativa en el área de Ciencias Naturales, es decir, estudiando su estructura y funcionamiento, y por otro lado, el intentar despertar actitudes de respeto y toma de conciencia sobre la importancia de la conservación de la misma, para el desarrollo y consecución de una digna calidad de vida (Educación Ambiental). Es en este último aspecto en donde debe incidirse en la relación hombre‑naturaleza, para descubrir la transformación que éste puede llegar a producir en el medio, y cómo influye la actividad humana en la propia conformación y evolución de los ecosistemas.

Podemos definir la Educación Ambiental como lo hace la LTICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza): "El proceso que consiste en reconocer valores y aclamar conceptos con objeto de aumentar las aptitudes y actitudes necesarias para comprender y apreciar las interrelaciones entre el hombre, su cultura y su medio biofísico. La Educación Ambiental entraña también la práctica en la toma de decisiones y en la propia elaboración de un código de comportamiento con respecto a las cuestiones relacionadas con la calidad del Medio Ambiente”

Como podemos comprobar, es importante tener en cuenta la relación hombre-­naturaleza a la hora de explicar los actuales cambios y procesos que ocurren en el medio biofísico, no va como un proceso de intervención, entendida ésta como modificación de las condiciones ambientales naturales. sino como un proceso intrínseco a la propia organización y funcionamiento de los ecosistemas. Por ello es muy interesante el aprender de la naturaleza. ya que ‑como decía el profesor Margalef‑ solamente podemos dominarla si la conocemos. En esto tienen mucho que decir las generaciones futuras y de nosotros depende su formación y educación en estos y otros temas.

En el presente artículo, se pretenden dar algunas líneas maestras, así como ejemplos prácticos, para utilizar la naturaleza como recurso didáctico, es decir, como fuente de conocimientos naturales y de sensibilización frente a los problemas ambientales que nos aquejan en la actualidad, con el objetivo de tomar conciencia de tales problemas, y de intentar solucionarlos desde el ámbito de la educación.

 

 

Enseñanzas del Mundo Vegetal

 

Los vegetales son la base de los ecosistemas. Constituyen los organismos productores de los mismos, y, por tanto, la fuente de materia orgánica y primer eslabón dentro de las cadenas tróficas que se establecen en el seno de los distintos ambientes donde viven. Además de esto, muchos de ellos nos sirven a las personas para multitud de funciones, tales como la alimentación, como fuente de medicamentos y otras sustancias de interés económico, o por el simple atractivo estético que siempre nos han provocado las plantas.

Podemos aprender mucho de los vegetales. Por ejemplo, nos pueden indicar la naturaleza química del suelo donde viven, la profundidad de éste o la presencia de ciertos contaminantes. También pueden darnos algunos datos sobre la fauna que puede habitar en la región, o las condiciones climáticas del lugar en el que viven.

Si observamos las especies de un determinado lugar, podemos averiguar si la temperatura media del mismo es alta o baja, si hay mucha o poca humedad en el ambiente. Por ejemplo, la presencia de encinas en un lugar determinado, nos indica varias cosas. En primer lugar que el suelo es suficientemente profundo como para albergar una vegetación arbórea, que nos situamos entre los 600 y los 1000 metros de altitud sobre el nivel del mar, que la temperatura es alta en verano, y suave en invierno, que la cantidad de lluvia supera los 400 lítros anuales y, también podemos deducir la avifauna que vive en la zona. Éstos son sólo algunos de los detalles del hábitat que puede indicarnos la presencia de una determinada especie en él.

Si, por el contrario, observamos el bosque en el que se encuentra el árbol, y vemos que no hay matorral en su base, sino que éste ha desaparecido y únicamente existen encinas aisladas, entonces podremos decir sin temor a equivocarnos, que la finca se utiliza para el uso ganadero, y en virtud de las especies de plantas que crezcan, o la forma de estar podadas las encinas, podremos aventurarnos a averiguar el tipo de ganado que pasta, si es porcino, caprino o bovino.

Otro ejemplo, puede ser el usar las condiciones ambientales para intentar inferir la vegetación existente en una determinada zona. Esto nos permite relacionar vegetación con factores ambientales y podemos de esta forma estudiar las relaciones, muy importantes en el desarrollo de cualquier estudio ecológico. Si pensamos en un clima frío en invierno, cálido en verano, una altitud entre los 600 y los 1.200 metros sobre el nivel del mar, unos suelos sobre sustrato básico, y una pluviosidad media de 1.000 litros anuales, estaremos hablando de un posible dominio del encinar mediterráneo. También es cierto, que para hacer este tipo de inferencias es muy importante basarse en la experiencia, que puede venir dada por el estudio detallado de los ecosistemas que existen en una región determinada.

Fijándonos en la estructura y porte de la planta, también podemos sacar algunas conclusiones sobre su forma de vida, y su hábitat. Por ejemplo, si subimos a la sierra de Loja, por encima de los 1.000 metros de altitud (v. gr. al "Charco el Negro") y observamos la vegetación presente, podemos darnos cuenta de que ésta es de forma almohadillada, con hojas convertidas en espinas o completamente desaparecidas y la planta se encuentra pegada literalmente al suelo, con forma de cojín o almohadilla. Si seguimos la fenología de esta vegetación, podemos darnos cuenta de que florecen en el mes de mayo tardío o principios de junio. Todas estas características nos hablan mucho del ambiente que rodea a la planta. Debe de hacer frío, la insolación debe ser intensa, y el viento fuerte. Durante la mayor parte del año, no debe de haber muchos insectos y también es posible que nieve ocasionalmente.

Estas características ambientales las hemos deducido de la interpretación que hemos hecho de la morfología de los vegetales de ese espacio. La forma almohadillada, permite que la planta exponga la menor superficie al exterior con el mayor volumen, de forma que recibirá menos insolación y la superficie expuesta al frío será menor. Las hojas espinosas nos indican dos aspectos distintos, en primer lugar que la planta de esta forma pierde menos agua (escasa en el medio), al ser mínima la superficie expuesta al aire, y en segundo lugar le servirá como defensa frente a la depredación de los herbívoros salvajes y domésticos. La floración ocurre precisamente en la época en que hay mayor número de insectos, con lo cual la planta se garantiza la polinización cruzada y de esta forma puede perpetuar la especie. En concreto diremos que estas dos especies de plantas son Erinacea anthyllis y Ptilotrychum spinosum, dos plantas de distinto género y familia, es decir, que están separadas filogenéticamente y han tenido caminos de evolución paralelos, convergiendo ambas en la misma forma, adaptada a las mismas condiciones de vida. Como vemos, dos plantas distintas han solucionado el problema del mismo modo. Este último punto, también trata otro ámbito de las ciencias naturales: la evolución de las especies.

 

Lo que nos enseñan los animales

 

Dentro de los seres vivos, los animales son quizás el grupo que más nos llama la atención, quizás por estar más cercanos evolutivamente a ellos que a cualquier otro grupo de seres vivos, o bien por su movilidad, comportamiento u otras características.

Observando a los animales también podemos aprender mucho sobre la naturaleza de los mismos y sobre el ecosistema en el que se encuentran.

El estudio de los animales presenta una serie de desventajas con respecto al de las plantas que podemos comentar a continuación. En primer lugar, son móviles, es decir, ­se desplazan, lo que hace que su observación sea más difícil que la de las plantas. Por otro lado, al desplazarse y ser de comportamiento huidizo, nos impide acercarnos a ellos ­con lo cual es necesario el uso de algún aparato que nos permita la observación de sus características y comportamiento (habrá que usar unos prismáticos con unos 8 aumentos como mínimo). Por el contrario, si lo que queremos es dedicarnos al estudio de los invertebrados (insectos, y otros invertebrados), habrá que ir buscando debajo de las piedras, entre la vegetación, o bien cazarlos al vuelo. Por tanto, para el estudio de los animales, hay que cargarse de grandes dosis de paciencia y prepararse un mínimo equipo.

El estudio de las aves, es singularmente interesante. En primer lugar, es un grupo de vertebrados muy abundante en cualquier ecosistema. En segundo lugar, la mayoría de ellas adquieren unas pautas de comportamiento muy interesantes, además de tener en algunas ocasiones unos bellos plumajes y cantos. Por otra parte, existe una gran diversidad en nuestros ecosistemas, y son muy buenos indicadores de las condiciones ambientales en las cuales se encuentran, ya que seleccionan el hábitat fundamentalmente en función de la vegetación, y ésta, como hemos comentado líneas arriba, esta muy condicionada por los factores físico químicos del medio.

Uno de los estudios que podemos emprender con las aves, es ver cómo evoluciona la comunidad de las mismas en un determinado ecosistema. Podemos llevar un control de las especies que observamos en las distintas épocas del año, y al cabo de cierto tiempo averiguaremos una gran cantidad de información, que estaba presente en el ecosistema. Por ejemplo, nos daremos cuenta de cuáles son las especies residentes durante todo el año, de las que vienen en verano y de las que pasan el invierno. También podemos averiguar cuál es el tipo de vegetación que utiliza cada una de las especies en su comportamiento diario, tales como alimentación, nidificación, comportamiento agresivo, etc. Hay especies que prefieren las copas de los árboles frondosos, otras, sin embargo, merodean por el tronco, o las ramas terminales. Hay otras que gustan de los matorrales, otras prefieren las zonas abiertas, y también las hay a las que sólo encontraremos en zonas rocosas y de montaña. Con una práctica más o menos continua, podremos en poco tiempo, caracterizar comunidades, y relacionar éstas con sus respectivos hábitats vegetales. Por tanto, conociendo la comunidad de aves de una región, podremos averiguar cuál es el tipo de vegetación que existe en la zona, y, por tanto, las condiciones tísicas de la misma. Por el contrario, y teniendo en cuenta esta relación, sabiendo el tipo de vegetación que existe en un determinado lugar, podremos especular sobre las especies de aves que pueden encontrarse allí, e incluso, la relación entre unas especies de aves y otras. Por ejemplo, el críalo es una especie de ave de reproducción parásita, es decir, que pone los huevos en nidos de otras especies de aves, tales como la urraca o el rabilargo, de modo que si un día vemos un críalo, podremos decir sin miedo a equivocarnos que en aquel lugar, existen también urracas o rabilargos. No debemos olvidar las relaciones de mutualismo que se establecen entre aves invernantes y plantas componentes del matorral noble mediterráneo, sobre todo en la dispersión de las semillas de tales vegetales.

Otro de los estudios, muy interesante por otra parte, es el relacionar la morfología del ave con el tipo de alimentación que tenga. Si nos fijamos en los picos y en las patas del animal, podremos inferir cuál es el modo de alimentación del mismo, así como el tipo de hábitat en el que normalmente suele desenvolverse. Por ejemplo, en las aves limícolas (aquellas que se alimentan buscando pequeños invertebrados en el limo y fango) podemos observar en todas ellas picos y patas largos, adaptados a los ambientes en los que viven, normalmente saturados de agua. Las aves insectívoras, poseen unos picos finos a modo de pinzas, que utilizan para capturar los insectos de los cuales se alimentan. Los granívoros, poseen picos gruesos y cortos, muy útiles para la trituración de semillas y granos. Las aves de presa poseen un pico fuerte y ancho y unas garras muy fuertes con las que dan caza a sus presas, por lo general aves y mamíferos de pequeño v mediano tamaño.

Otros grupos de vertebrados, tales como los mamíferos, los anfibios o los reptiles. también pueden ayudarnos en nuestra interpretación del entorno. Los mamíferos suelen ser animales muy huidizos y difíciles de observar, pero por el contrario podemos reconocer sus rastros, tales como huellas, excrementos, señales, marcas, etc. Con práctica nos haremos unos excelentes rastreadores y aprenderemos a utilizar las pruebas indirecta, muy importantes y utilizadas en ciencias.

Los anfibios son uno de los grupos que también pueden sernos muy útiles en la enseñanza ambiental. Además de ser buenos indicadores ecológicos, sufren unos procesos biológicos muy, interesantes, con lo cual podemos conectar con su estudio varias áreas de conocimiento. El estudio de la metamorfosis de los anfibios (ranas y tritones) puede hacerse en un acuario montado en el aula de forma muy fácil y que puede aportarnos muchos conocimientos sobre la biología y el comportamiento de estos seres.

Los invertebrados acuáticos, también son muy, útiles en nuestro estudio del medio natural. Lo mismo que los anfibios, algunos de ellos sufren metamorfosis muy interesantes de observar en el laboratorio o el aula, montando como hemos indicado antes un sencillo acuario. En él podemos introducir algunos de estos animales, y observar su comportamiento alimentario, su actividad vital, o sus relaciones con las otras especies presentes. Como decía Konrad Lorenz, premio Nobel de medicina, un acuario es una auténtica cátedra de etología.

 

Enseñanzas del paisaje

 

El Profesor González Bemáldez definió el paisaje como “la percepción multisensorial de un conjunto de relaciones ecológicas subyacentes". Con esta definición nos estaba diciendo que el paisaje es algo que se forma en la mente del observador y como consecuencia de la información que éste recibe del entorno mediante sus sentidos. Es decir, es un concepto subjetivo, y como tal se da a la interpretación. De esta forma se pueden hacer dos tipos de valoraciones, en primer lugar, la influencia que el hombre ejerce sobre el paisaje ‑objeto de estudio de la doctrina ambiental‑; y en segundo lugar la influencia que ejerce el paisaje sobre el hombre. En esta línea es donde vamos a detenernos un poco para comprender mejor el sistema. En primer lugar, hemos de decir que el hombre ha evolucionado dentro de unos paisajes y ecosistemas determinados, y, por tanto, éstos deben de haber condicionado nuestra evolución biológica y cultural. El hombre como especie, probablemente se originó en la sabana africana, es decir, un espacio abierto, con árboles dispersos. De ahí la atracción natural que el hombre siente por las zonas con vegetación, atracción a la que se le da el nombre de fitofilia. Por otra parte, el agua es el elemento esencial para la vida de cualquier organismo, y también para el hombre. Es por ello, por lo que el ser humano también siente un atractivo natural hacia los ambientes con agua, especialmente el agua corriente (ríos y arroyos) y limpia (hidrofilia). Los ecosistemas que tengan vegetación y/o agua, producirán una serie de sensaciones agradables en cualquiera de nosotros, quizás despertando ese instinto ancestral que aún perdura en nuestro sistema nervioso. Sin embargo, aquellos paisajes agrestes y artificializados nos provocarán sensaciones de malestar. Por todo lo dicho, el paisaje podría servir fundamentalmente como recurso en el fomento de actitudes positivas ante el entorno analizando las emociones que provocan distintos paisajes en los alumnos. Un modo de trabajar con este punto es utilizando pares de fotografías en las que se muestren paisajes contrarios, (por ejemplo, agua/sin agua, vegetación/sin vegetación, ciudad/medio rural, etc.). Se pueden evaluar de este modo las actitudes de los alumnos hacia el entorno, y nos darán un diagnóstico bastante acertado de la situación inicial, para elaborar programas educativos en el cambio de actitudes negativas. Nótese que en este apartado, nos hemos centrado en los aspectos emotivos del medio, no en los conceptuales.

 

Ejemplo de actividades a realizar

 

En este apartado vamos a exponer unos cuantos ejemplos sobre cómo utilizar la naturaleza para la elaboración de actividades didácticas.

1. Estudio de un ecosistema.

En este ejercicio, los alumnos se distribuirían por grupos, cada uno de los cuales se dedicará al estudio pormenorizado de un aspecto del medio natural. Por ejemplo, uno de los grupos podría dedicarse al estudio de la geología, otro de la climatología, la vegetación y la fauna, utilizando bibliografía en los casos necesarios, y mediante la observación directa del medio. El profesor, en este caso, haría la labor de síntesis y la de redactar un guión con los puntos más interesantes a tratar en cada grupo y cómo abordarlos asesorando a los alumnos. También podrá dar una lista bibliográfica de los temas a tratar. Posteriormente en clase, cada grupo podrá hacer un pequeño informe con los resultados obtenidos, que comunicará al resto de la clase.

Otra de las experiencias que podemos hacer con los ecosistemas, es que cada grupo se dedique a estudiar un ecosistema determinado en todos sus aspectos, dedicándose cada uno de los alumnos a un aspecto concreto del mismo. Posteriormente se realizará un informe que se expondrá al resto de la clase. El profesor en este caso, además de lo dicho en el punto anterior, resaltará las diferencias y semejanzas entre los distintos ecosistemas estudiados, y de esta forma hará ver la diversidad de éstos en la zona estudiada.

2. Estudio de un solar abandonado o jardín, dentro de la ciudad.

En este caso, se trata de averiguar las relaciones ecológicas que existen en un solar urbano abandonado, o bien en un jardín, (puede utilizarse el jardín del centro). En estos lugares se harán las siguientes actividades: Se recogerá la flora que vaya floreciendo en los distintos meses del curso. Se intentará determinar cada una de las plantas y con ellas se hará un pequeño herbario que servirá como herbario del aula. De esta forma podemos descubrir la sucesión (los cambios que se van produciendo en el mismo a lo largo del tiempo) en el solar, como ecosistema pequeño y reducido. Así mismo, también podemos hacer lo mismo con los insectos y pequeños invertebrados que aparezcan. Por ejemplo, iremos recogiendo las muestras durante el tiempo que dure el estudio. Y también podremos ver las épocas en las que más insectos y otros animales abundan y cómo se relacionan con la floración y el crecimiento de las plantas.

3. Itinerario didáctico‑ecológico.

Son muchos los autores que han elaborado propuestas de itinerarios didácticos en diversas zonas de nuestra geografía. Esta actividad es muy interesante de llevar a cabo, ya que permite ir descubriendo un lugar y analizando su flora, su fauna y su geología. Además, favorece el contacto entre los alumnos fuera del aula y el aprendizaje entre ellos. Quizás falten itinerarios ecológicos, en el sentido estricto de la palabra, es decir, que expliquen las relaciones y cambios que se producen en el ecosistema objeto del recorrido.

En la actualidad, podemos decir que no tenemos conocimiento de que haya ningún itinerario didáctico publicado en la comarca de Loja, por lo que podría ser interesante el realizar algunos de ellos y ponerlos a disposición de los profesores interesados, y enfatizar en éstos los aspectos ecológicos e incluso los de relación hombre‑medio, de modo que serían mucho más instructivos que los puramente botánicos o geológicos que tradicionalmente se han hecho en otros lugares.

4. Estudio de los usos actuales y pasados de una comarca o zona.

Éste puede ser uno de los estudios más interesantes y participativos de los que abordamos en el presente artículo. Los alumnos deberán de interesarse por la evolución en el tiempo del estado de un determinado ecosistema o zona, en cuanto a su fauna, su flora y su paisaje. Es muy importante que los alumnos pregunten a la gente mayor de la zona, qué especies de animales había y han desaparecido, en qué zonas, desde cuándo no existen, etc. El uso que tradicionalmente se les ha dado a las plantas en la zona, (medicinal, alimenticio, para el alimento de ganado), y los nombres vernáculos de éstas, incluso intentar inferir por qué se les llama de esa forma en la zona, preguntando a los pastores, vecinos mayores y buscadores de plantas. También es importante ver los cambios que se han producido en el paisaje, cuáles han sido las zonas que se han desforestado o las que han sido objeto de incendios y sus cansas, etc., cuándo se han realizado las repoblaciones y por qué motivo. Como vemos, cabe un amplio abanico de posibilidades.

5. Estudio de un problema ambiental a nivel regional (desertización, deforestación­espacios naturales. etc.).

Este tipo de actividad ha de realizarse con un gran apoyo bibliográfico, ya que muchos de los datos que necesitamos habremos de obtenerlos de la bibliografía existente, pero es un buen ejercicio para que el alumno aprenda a manejarse con los libros y revistas, hacer resúmenes, sintetizar y sacar conclusiones de lo que lee, así como la tarea de redactar los diversos informes que posteriormente serán entregados al profesor o bien discutidos y defendidos en clase.

 

Bibliografía.

 

BENAYAS DEL ALAMO, JAVIER. Paisaje y Educación ambiental. Evaluación de cambios de actitudes hacia e! entorno, Monografías de la Secretaría de Estado para las Políticas de agua y el medio ambiente. MOPT .1992.

CASADO ALCALDE, ALEJANDRO D., et al. .Actas de las Jornadas sobre Ecología y Educación. C.I.E. Colegio oficial de Licenciados y doctores de Granada.

DÍAZ PINEDA. FRANCISCO et al. Elementos básicos para Educación Ambiental. Ayuntamiento de Madrid. 1988.

GONZÁLEZ BERNÁLDEZ, FERNANDO. Invitación a la Ecología Humana. La adaptación afectiva al entorno. Tecnos. 1985.

PARRA, FERNANDO. El naturalista en la ciudad. Tecnos. 1985.

 

(*) Pedro Emilio Lanzas Quintana es Biólogo, y especialista en Ecología y Medio Ambiente. Dirección: c/ Caminillo, nº 55-1°B, 18300 Loja (Granada).