ESTABLECIENDO PUENTES PARA UN VIAJE COMPARTIDO. EL DSP COMO HERRAMIENTA PARA LA ACCIÓN.

David Porcar Díaz - Paula Escobedo Peiro

Universitat Jaume I

 

Resumen:

En este artículo presentamos una posible vía hacia la construcción de la Escuela Intercultural Inclusiva, a través de procesos de Investigación-acción participativa. Se trata de un estudio realizado en un centro educativo que tiene el objetivo de transformarse en un entorno dinámico, comprensivo, flexible y democrático. En concreto, nos centramos en la jornada de puertas abiertas realizada en la escuela. A partir de dinámicas de DSP (Diagnóstico Social Participativo) detectamos las necesidades del colegio y realizamos grupos de trabajo para cumplir con las acciones que se querían emprender para mejorar la escuela y partes del barrio. Como principales conclusiones de la jornada destacamos la participación de las familias y la apertura de la escuela hacia el barrio.

Palabras clave:

Escuela Intercultural Inclusiva; Investigación-acción participativa (IAP); Diagnóstico social participativo (DSP).

INTRODUCCIÓN

En la actualidad, las escuelas están cambiando. La sociedad de la información plantea nuevos retos para el colectivo docente, y los materiales escolares no siempre responden a las inquietudes y necesidades emergentes del alumnado. Los modelos educativos tradicionaleshan quedado obsoletos para hacer  frente a las problemáticas de hoy en día. Es por ello que la memorización de contenidos curriculares pierde peso frente a la necesidad de educar en valores, atender a la diversidad, formar personas críticas, considerar las emociones y sentimientos del alumnado y conseguir la equidad entre personas.Toda maestra y maestro busca nuevas respuestas, que no se encuentran en tiempos pasados, sino que deben ser construidas.

Cada escuela recorre su propio camino, decidiendo paso a paso. Las escuelas son dinámicas, viven a su manera su realidad concreta, y trabajan como mejor saben pensando en el bien de su alumnado. Con mejores o peores resultados, afrontando situaciones fáciles y otras de más dificultad, pero siempre caminando.En este trayecto, confluyen diversidad de opiniones, experiencias, sentimientos y sensaciones que determinarán el destino de nuestro colegio.

En este artículo, expondremos brevemente una concepción de colegio en el que todos y todas tengamos cabida; un posible destino. Además, os detallaremos el caso concreto de un centroque ha iniciado su viaje hacia una escuela intercultural inclusiva, incluida en su barrio. Queremos, de esta manera, hacer visible que sí hay vías hacia una educación diferente, desde una perspectiva más participativa, donde todas las voces de la comunidad sean atendidas y colaboren en la construcción de la escuela que siempre han imaginado.

NUESTRA ESCUELA IDEAL

En primer lugar, no podemos conseguir una escuela para todos y todas sin romper las estructuras jerárquicas. No se trata dehorizontalidad dentro del aula exclusivamente, sino de un cambio en el modo de entender la escuela en sí. Esta nueva perspectiva no busca colegios que se cierren entre sus muros y en los que nadie pueda entrar, sino que necesita de colegios más flexibles. Consiste en pensarla escuela como un espacio dinámico, donde todas y todos puedan aportar su granito de arena en la construcción de un nuevo centro escolar que no forme tan solo estudiantes, sino que ayude a crecer como personas.

Es necesario diversificar la mirada, abrir el colegio a la comunidad,   y que todos y cada uno de los miembros del mismo sientan la escuela como propia.Procuramos definir un entorno escolar en el que todos encuentren su lugar y se sientan acogidos, pues son imprescindibles para que este proyecto funcione. Nuestra escuela no puede avanzar si alguien siente que no tiene cabida en ella, si alguien es desplazado injustamente, puesto que se estaría destruyendo la diversidad y promoviendo la homogeneización (Alumnos de Barbiana, 1986). La escuela que buscamos no puede verse como una institución alienada y excluida de su entorno, sino que debe formar parte de la vida del mismo.

Además, hay que democratizar las relaciones y procurar así que todas las personas implicadas puedan decidir y comprometerse con el resto de agentes educativos de la comunidad. Tejemos así lazos de apoyo entre todos y todas, en los que nadie es más que nadie, en los que todas y todos somos importantes. Solo a través del diálogo podemos ir dibujando la forma de la escuela que deseamos, puesto que al escuchar todas las voces nos enriquecemos, y los argumentos de unos apuntalan los de otros. Gracias a este diálogo vamos creciendo y construyendo juntos, puesto que adquirimos argumentos sólidos y de validez, sin importar quien expresa los mismos.

Este es, por tanto, un camino construido a partir del intercambio igualitario de todos y todas, ya que en la relación dialógica reside una de las claves para el éxito de este viaje. El diálogo hace que estas personas puedan crecer juntas, sin perder su identidad y soĖando en un futuro posible; construyendo vías para el cambio (Freire, 1993).Esta acción dialéctica también nos ayudará adisolver prejuicios y superar barreras, haciendo de nuestrocentro un lugar cada vez más abierto y participativo.

En este espacio, las historias de todas y todos se han cruzado, y es momento de reescribir nuestra historia colectiva y pensar hacia dónde queremos seguir caminando. Vamos adquiriendo poco a poco rasgos que definen nuestra identidad como grupo. Vamos comprendiendo las necesidades de los y las demás y estos conocen las nuestras, para que los problemas individuales puedan ser tratados y resueltos con el apoyo grupal. Gradualmente, problematizamos la realidad y, lejos de estancarnos, vamos trabajando en mejorar la misma. Así, toda la comunidad se sensibiliza con los problemas de los y las demás, ayudándose mutuamente y construyendo su propio futuro; perfilando su horizonte. Como decía Freire (2012), al tomar conciencia y redescubrir la realidad, ya no basta con pseudoparticipación sino que se adquiere un verdadero compromiso para hacer esta realidad mejor y más humana.

Se trata de un proceso que mira el pasado, proyecta hacia el futuro y vuelve al presente. En este proceso, no hay unas pautas rígidas que deban seguirse al pie de la letra, sino que pueden ir construyéndose según la necesidad que se identifique en cada momento. Es un círculo que debe renovarse cada cierto tiempo, puesto que los problemas se van resolviendo y pueden surgir nuevas necesidades a las que hacer frente.  La realidad no es estática ni detenida, es cambiante, y por ello no podemos permanecer en la parálisis ni petrificarnos, debemos seguir buscando y transformando a cada paso(Freire, 2012). Esto requiere que este modelo no sea cerrado, sino que en cada situación y momento concreto, la escuela (y con ella la comunidad) pueda decidir qué necesita y qué busca. No hay pues una receta para la felicidad que hay que seguir paso por paso, pero sí hay un objetivo básico claro: La construcción de una escuela para todas y todos, sin discriminación. Una escuela que, además, esté incluida en su territorio y no solo permita que éste acceda a ella, sino que ella debe enredarse en él para crecer juntos.

“Sin el acercamiento de la escuela a la comunidad, sin el desarrollo de un proceso de apropiación de la escuela por parte de sus miembros, difícilmente podrá avanzarse[…]’’(Schmelkes, 2004; P.33).

LA TRANSFORMACIÓN DE LA ESCUELA

Desde la escuela se ha iniciado un nuevo viaje, y quiere que todos y todas le acompaĖen.Familias, alumnado, profesorado, vecinos y asociaciones del barrio junto con otros elementos de la comunidad tienen que estar en este cambio.Desde la diversidad de todas y cada una de las voces avanzamos hacia la construcción de la Escuela Intercultural Inclusiva, aquella que aumenta la participación y reduce la exclusión. Así pues, la inclusión en educación es inclusión en la sociedad (Booth&Ainscow,  2000).

La escuela inclusiva no debe entenderse como una “metodología” sino como una forma de vida. Una manera de vivir en la que se enfatizan los valores de convivencia, la aceptación de las diferencias, la tolerancia y la cooperación (Pujoląs, 2003).

Además, cuando hablamos de educación intercultural, nos referimos a la interacción de distintas culturas desde la igualdad. Como punto de partida se establece el respeto y la comprensión entre las diversas culturas, y posteriormente se trabaja para que éstas se relacionen y creen juntas. Se trata de superar la mera convivencia y respeto mutuo, para ir más allá; crecer juntos, escribiendo una historia común sin perder por ello nuestra identidad. Así, la realidad multicultural puede transformarse en intercultural(Schmelkes, 2004).

Para construir el proceso de transformación hacia la Escuela Intercultural Inclusivaempleamos espirales de Investigación Acción-Participativa (IAP). De este modo, conseguimos indagar en la realidad y ver cuáles son las necesidadesde nuestro colegio y de todas las personas que están relacionadas con el mismo. A continuación, una vez establecidas las necesidades de cambio, se buscan herramientas para llevar a cabo acciones que permitan mejorar dicha realidad. Finalmente se inicia un periodo reflexivo, para evaluar el proceso y poder volver a retomarlo para afrontar nuevos problemas. Ésta es una forma de comprender la situación real del barrio y a través de la acción y la reflexión conjunta iniciar una verdadera transformación (Latorre, 2007).

En este proceso utilizamos técnicas de Diagnóstico Social Participativo (DSP), para recoger los problemas que manifiesta la comunidadeducativa y localizar las posibles vías de acción para la mejora del entorno. Se trata de visualizar qué une a las personas de nuestra escuela y qué motivos comparten para vivir, soĖar y luchar. Una vez definidos estos vínculos, hay que analizar los recursos disponibles y caminar hacia soluciones posibles y transformadoras (Aguirre, Traver& Moliner; 2012). Para diagnosticar la realidad colectivamente, y poder emprender acciones hacia el cambio, empleamos una serie de dinámicas. A continuación detallaremos las dinámicas que se utilizaron en la Jornada de Puertas Abiertas:

Š       La línea del tiempo

La maĖana comienza con esta primera actividad. Consiste en compartir con todas las personas implicadas aquellos momentos de la historia del barrio que recordamos. Así, reconstruimos en grupo el pasado que nos ha dado la identidad de la actualidad. NiĖos y niĖas recuerdan talleres y actividades lúdicas que se hicieron para ellos mientras que algunas madres hablan de la celebración del Día del Gitano. También se recuerda con gusto cuando se colocaron columpios para los niĖos y niĖas en el parque, así como también hay maestros que guardan en su memoria momentos como talleres de costura. En este viaje temporal se recuerdan buenos y malos recuerdos, pero al recorrer cada tramo de la vida del barrio creamos vínculos al compartir una realidad común. Entre los recuerdos de unos y otros, se enriquecen las relaciones que van dibujando lo que ha sido nuestra historia.

Š       Mi escuela ideal

Una vez finalizada la primera dinámica, en un clima de confianza, se reparten estrellas de colores a cada persona que ha venido a la escuela. En estas estrellas se irán escribiendo las ilusiones y deseos de cada uno. El objetivo es que todos y cada uno de los presentes imagine su escuela ideal, sin restricciones. Llegado este punto, la imaginación comienza a fluir y la lluvia de estrellas-deseo es imparable. En las estrellas se pueden leer, entre otras, frases como: “Venir a la escuela en patinete”, “Conectar con mis alumnos”, “Hacer una obra de teatro en el parque”, “Que se pongan redes en las porterías de fútbol” etc.

Al poco tiempo se fue pasando una urna, perfectamente decorada, para que todos y todas depositasen en su interior las estrellas.Además hay preparado un mural azul, representando el universo, en el que se colgarán las estrellas cuyo deseo se cumpla. Así, poco a poco,  se irá llenando el cielo oscuro de la luz de un manto estrellado. Y tras esto, todos y todas se dirigen al patio para el almuerzo colaborativo.

Š       El Mapa del cambio

En una de las fachadas del colegio se preparó un gran mapa del barrio de San Lorenzo, dibujado con esmero por maestras y maestros de la escuela. En este mapa, se fueron seĖalando necesidades de cambio en la zona del barrio en la que se situasen. La visualización del barrio dibujado en el mapa ayudó a que la detección de estas necesidades de cambio se hiciera de manera efectiva. De este modo, madres y padres junto a maestros y maestras iban escribiendo y seĖalando en el mapa todo lo que sentían. Entre los diferentes cambios a realizar exponemos algunos de los que se explicitaron: “Pintar de colores los muros de la escuela”, “Que haya un Pediatra fijo y con más horas”, “Arreglar los baĖos y persianas”,etc.

Tras estas dinámicas se continuó la jornada con otras actividades. Justo al lado del mapa se habían preparado unos cohetes espaciales de papel pintados de diferentes colores. En ellos, aquellas personas interesadas iban escribiéndose para ir realizando distintas tareas. Estos cohetes recogían las acciones que debían emprenderse para hacer realidad las necesidades plasmadas en el mapa del cambio y las estrellas de mi escuela ideal. El compromiso del barrio quedaba reflejado en estos cohetes, para que las acciones necesarias pudieran ir despegando. Posteriormente, el colegio tendría que contar con estas personas para formar grupos de trabajo que pudieran comenzar a funcionar. Las personas del barrio junto al colegio tripularían estos cohetes hacia una escuela mejor.

Paralelamente a estas actividades, se preparó un photocall. Madres y padres, maestros y maestras, niĖas y niĖos… Todos se hicieron su foto para recordar esta ocasión. Entre poses, guiĖos, risas y demás, comenzó a prepararse una particular despedida.

Finalmente, llegó la hora de decir adiós por esa maĖana. Pero no podía hacerse de cualquier manera. Los niĖos artistas del barrio prepararon una actuación de flamenco. Entre el sonido del cajón y las palmas, se proyectaba una privilegiada voz que entonó las canciones que cerrarían la sesión. NiĖos y niĖas de distintas edades se animaron a bailar al ritmo de la música, y en los ojos de familias y profesorado se veía una notable expresión de orgullo ante lo que presenciaban. Una parte de la cultura del barrio, lejos de ser rechazada, había entrado en la escuela y en ella encontraba su espacio. Despedimos así la maĖana entre sonrisas, compartiendo sensaciones y experiencias, mientras las melodías se difuminaban en el ambiente.

CONCLUSIÓN

A modo de conclusión, cabe decir que cuando la escuela y las familias se encuentran y tejen lazos entre ellos, comienza un cambio significativo en la manera de ver la escuela. Estos vínculos se hacen más fuertes en la medida en que escuela y barrio caminan juntos.Con el tiempo, estos lazos constituirán toda una red que permitirá un enriquecimiento sin precedentes; atrapará deseos de la comunidad, sostendrá entre sus tejidos a aquellos y aquellas que en algún momento caigan para que puedan levantarse, resistirá colectivamente ante posibles contratiempos y crecerá a medida que aĖada más nodos a ella (Traver, Sales & Moliner, 2010). No se trata de una utopía educativa inalcanzable, sino del esfuerzo compartido para llevar a cabo una verdadera transformación.

Este cambio consiste en creer en que es posible y, partiendo de altas expectativas, trabajar para construir una escuela para todas y todos(Sales, Ferrández& Moliner, 2012).Una escuela que, siguiendo los principios del modelo Intercultural Inclusivo, se abra a la comunidad y acoja en ella a la totalidad de la misma. Una escuela para formar seres humanos, ensalzando la equidad y la igualdad de oportunidades, y el desarrollo de pensamiento crítico.

Como ya mencionamos anteriormente, esta propuesta es factible y perfectamente realizable. A veces, el pequeĖo deseo de un solo niĖo o niĖa puede ser el germen que haga estallar la transformación de nuestro centro. Solo hay que atreverse.

''El primer paso práctico en cualquier reforma educativa es darlo'' (Schaffer, 1984, p.5).

BIBLIOGRAFÍA

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