CONVIVENCIA ESCOLAR Y FORMACIÓN DEL PROFESORADO

 

Manuel Segura

 

El factor fundamental, y nuevo, que está dificultando la convivencia escolar es la violencia. No se tolera la frustración. Cualquier norma, horario u obligación se mira como una imposición hostil que hay que combatir. El Modernismo descubrió el valor del individuo y eso cuajó en la admirable “Declaración universal de los Derechos Humanos”; pero trajo un subproducto perverso: el individualismo caprichoso que ahora estamos viviendo. La sociedad del consumo, de la diversión, del capricho infantil y del “descompromiso” con todo, para sentirnos siempre libres. Al que se oponga a esa libertad descontrolada, a esos caprichos sin límites, hay que combatirlo y, si se puede, destruirlo. Por eso la violencia es hoy omnipresente.

Gardner señala que la inteligencia interpersonal, la que necesitamos para relacionarnos humanamente, sin violencia, está en los lóbulos prefrontales, en la parte del nuestro cerebro que ha sido la última en desarrollarse, en la evolución. Una parte del cerebro que todos tenemos pero que muchos no usan. Dice, de manera brillante, Fernando Savater en su libro Sobre vivir ( pp. 49-50):

 

         La solución violenta es la primera que se le ocurre a todo el mundo para resolver los problemas, porque es la atávica, la que responde a los himnos predatorios de nuestro paleo-córtex; pero es preciso poner en funcionamiento alternativas más complejas y darle su oportunidad al neo-córtex.  Este último se caracteriza porque atiende a razones y no sólo a fobias y apetencias.

 

         El partidario de la [violencia del paleocórtex] está convencido de que lo único que cuenta es prevalecer en el enfrentamiento y doblegar al contrario,  sometiéndolo o destruyéndolo. [Los obstáculos a] este impulso primitivo, en forma de ideales éticos o políticos le parecen cobardía o añagazas del adversario. Sostiene tenazmente que en el fondo todo es pura lucha, guerra primordial por la supervivencia o supremacía, que la única manera de sobrevivir y afianzarse en la existencia es precisamente vencer.

 

            En un espléndido documental de la “National Geographic” se mostraba a una hiena hambrienta acercándose a un león que devoraba a un ciervo. El simple rugido del león la ponía en fuga. Pero a continuación, la misma hiena atacaba a unos buitres que comían carroña y se quedaba ella con el botín. Son los dos únicos comportamientos accesibles al cerebro animal: huída o ataque. Y son los dos únicos comportamientos para los jóvenes que sólo usan el paleo-córtex, el paleo-encéfalo, el cerebro que tenemos en común con los animales. Habría que hacer ver a esos adolescentes y jóvenes que ser el más agresivo del Instituto no es ser el mejor, sino estar más cerca de los primates. Lo malo es que no sólo hay jóvenes que no saben usar el neo-encéfalo, sino que también algunos de nuestros políticos y figuras públicas utilizan a diario sólo el paleo-encéfalo.

         Por eso, la solución de raíz al problema de la violencia en las aulas, del acoso en las aulas y del falso liderazgo de los violentos en la sociedad, no está en aplicar medidas represivas, sino en conseguir que lleguen a usar el cerebro humano, el neo-córtex. Ya dijo Don Antonio Machado “de diez cabezas, nueve embisten y una piensa” . Lo malo es que embisten y encima lo graban en el móvil, para gloriarse de sus embestidas. Tenemos que conseguir que ni embistan ni lo graben.

         La solución de raíz es enseñarles a relacionarse asertivamente, es decir con eficacia y justicia. Para ello todos los expertos, tanto educadores como psicólogos, están de acuerdo (¡cosa rara!), en que es necesario pensar, pero no basta: además de pensar, necesitamos reconocer y controlar nuestros sentimientos y necesitamos haber adquirido los valores morales básicos. Esos tres factores, el cognitivo, el emocional y el moral, nos llevarán infaliblemente a relacionarnos con los demás asertivamente, es decir, con eficacia y justicia. Eficacia es un concepto cognitivo: saber distinguir, entre varias alternativas, cuál es la mejor para lo que intentamos conseguir, cuál es la que producirá esa consecuencia eficaz que buscamos. En cambio, justicia es un concepto moral: entre las diversas alternativas, será justa la que no lesione los derechos ni la dignidad de otros. Actuar con eficacia y justicia es actuar humanamente, como persona, no como un bobo (ineficacia), ni como un bruto (injusticia), ya que como hemos señalado, esas dos salidas, la cobardía y la violencia son las propias del paleo-córtex y ninguna de las dos sirve.

 

Formación del Profesorado

 

 

         En esto hay acuerdo de todos, pero al diseñar programas educativos concretos, unos expertos han subrayado lo cognitivo, otros lo emocional, otros lo moral y otros incluso han querido llegar directamente a la asertividad, sin entrenar previamente en los tres campos anteriores. Entre los programas que han insistido en lo cognitivo está el programa de “filosofía en el aula” de Mathew Lipman; o el “de enriquecimiento intelectual” (PEI) de R. Feuerstein; o el “programa CORT” de E. DeBono; o las aplicaciones educativas de la teoría de las “inteligencias múltiples” de Howard Gardner. En lo emocional se ha sucedido una verdadera oleada de publicaciones y programas, a partir del éxito mundial que alcanzó el libro Inteligencia emocional de Daniel Goleman. Esas publicaciones se esfuerzan por aplicar las ideas de Goleman a la educación de adolescentes y de jóvenes: por ejemplo, El cerebro emocional de Le Doux o el muy práctico de Güell y Muñoz llamado Desconócete a ti mismo, o el de Segura y Arcas llamado Educar las emociones y los sentimientos, lleno de ejercicios prácticos para enseñar sesenta sentimientos básicos agrupados en ocho familias, como hacía Goleman.

         Sobre cómo educar los valores morales, hicieron una contribución definitiva J. Piaget y su discípulo L. Kohlberg y, entre nosotros, han escrito de forma admirable Fernando Savater y Adela Cortina.

         Por último, para entender las habilidades sociales como asertividad, conviene consultar el Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta de V.E. Caballo y para entrenar esas habilidades sociales en la práctica, son imprescindibles los clásicos Habilidades sociales y autocontrol en la adolescencia, de A.P. Goldstein y Las habilidades sociales en la infancia de L.Michelson, así como la importante obra de F. Gil y J.M. León Habilidades Sociales. Teoría, investigación e intervención.

 

         Como consecuencia, para formar personas necesitamos educar  a los jóvenes y a los adultos en ese triple campo mencionado: el cognitivo, el emocional y el moral. Y los futuros profesores de Primaria y de Secundaria, deberían formarse, antes de empezar a enseñar, en ese triple campo. Los contenidos de esa formación del Profesorado deberían ser, más o menos, los siguientes:

 

Infantil y Primaria.

         Al principio se debe trabajar la atención visual con láminas de iguales y diferentes y la atención auditiva con listas de palabras en las que hay que dar una palmada cuando aparezca una palabra clave. También con juegos como el del “gato copión” (hacer lo que el profesor hace, decir lo que dice). Deben saber cómo enseñar a los más pequeños a autorregularse por medio del lenguaje interior.

         Los profesores deben saber cómo enseñar a pensar consecuencialmente, con la pregunta “¿qué pasaría si…?” Igualmente deben saber cómo entrenar a los niños para reconocer y  expresar las emociones básicas: alegría, tristeza, enfado, vergüenza, sorpresa, miedo, interés, aburrimiento.

         Los profesores deben saber trabajar con sus alumnos las posibles soluciones alternativas a los problemas interpersonales y los cuatro criterios para tomar una buena decisión: que sea segura, que  sirva, que sea justa, que sea satisfactoria para todos.

        

Secundaria (y adultos)

         A partir de los trece años se debe utilizar el trabajo individual, la discusión en pequeño y gran grupo. Entre los Temas que se ponen a discusión en la sección cognitiva, se debe trabajar el prever las consecuencias de una decisión, diagnosticar problemas interpersonales, aprender a aceptar normas justas para el juego y para la vida, llegar a trazarse objetivos claros y alcanzables (aunque incluyan cierta dificultad), saber determinar nuestras prioridades según una jerarquía de valores estable y, por último, aceptar como criterios últimos de nuestras decisiones la eficacia y la justicia.

En cuanto a los valores morales, se recomienda que el Profesorado sepa dirigir la discusión de dilemas, según el método de Kohlberg. Si no conseguimos que, al final de la enseñanza obligatoria, los alumnos estén al menos en el segundo estadio de crecimiento moral (egoísmo  mutuo), habiendo ya superado claramente el primer estadio (heteronomía), de nuestros centros educativos estarán saliendo delincuentes, con algo de información.

         En el campo de lo emocional, el profesorado debe conocer cómo clasificar y controlar las emociones y, en concreto, dominar técnicas sencillas de autoayuda, para controlar la ira, vencer los miedos irracionales y utilizar con eficacia la terapia cognitiva de la depresión, para poder enseñar esas técnicas a los alumnos.

 

         Si estas técnicas no se adquieren en la formación inicial del Profesorado, habrá que proporcionarlas por medio de cursos de formación continua. Pero sin ellas, no podrán educar bien, no podrán formar personas.


 

 

BIBLIOGRAFÍA CITADA

BECK A, Terapia cognitiva de la depresión, Bilbao, Desclée de Brouwer 1983

CABALLO V, Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta. Madrid, Siglo XXI, 1991

CORTINA A, La ética de la sociedad civil, Madrid, Alauda 1994

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FEUERSTEIN R, Programa de Enriquecimiento Instrumental, Madrid, Bruño 1992

GARDNER H, Inteligencias múltiples, Barcelona, Paidós 1995

GARDNER H, La inteligencia reformulada, Barcelona Paidós 2001

GIL F. y J.M. León Habilidades Sociales. Teoría, investigación e intervención, Madrid, Síntesis 1998

GOLDSTEIN  A.P, Habilidades sociales y autocontrol en la adolescencia, Barcelona, Martínez Roca l989

GOLEMAN D, Inteligencia emocional, Barcelona, Kairós 1996

GÜELL y MUÑOZ, Desconócete a ti mismo , Barcelona, Paidós 1999

HERSH R, El crecimiento moral. De Piaget a Kohlberg, Madrid, Narcea 2002

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LE DOUX  El cerebro emocional (Barcelona, Ariel Planeta 1999)

LIPMAN M, La filosofía en el aula, Madrid, de la Torre 1992

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MICHELSON L, Las habilidades sociales en la infancia, Barcel., Martínez Roca 1987

SAVATER  F, Ëtica para Amador, Barcelona, Ariel 1993

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SEGURA M, Ser persona y relacionarse, Madrid, Narcea 2002 (Secundaria)

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SEGURA Y ARCAS M, Relacionarnos bien, Madrid, Narcea 2004 (Primaria,Infantil)

SEGURA M, Enseñar a convivir no es tan difícil, Bilbao, Desclé de B. 2005.