LA CAJA GENEALÓGICA: FUENTES Y TIEMPO HISTÓRICO EN EDUCACIÓN INFANTIL. UNA PROPUESTA PARA TRABAJAR CON MAESTROS EN FORMACIÓN INICIAL.

 

José María Cuenca López (jcuenca@uhu.es)

Jesús Estepa Giménez (jestepa@uhu.es)

Depto. de Didáctica de las Ciencias y Filosofía

Universidad de Huelva

 

PRESENTACIÓN

La experiencia que aquí presentamos pretende fomentar entre los futuros maestros el trabajo de contenidos históricos a través del uso de fuentes primarias, en una etapa educativa en la que normalmente se han obviado por diversas razones. El desarrollo de esta propuesta consiste en una simulación en la que maestros en formación inicial matriculados en la asignatura de Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural de la titulación de Educación Infantil de la Universidad de Huelva, experimentan y analizan una actividad para abordar el tiempo histórico y el patrimonio en esta etapa educativa.

            La experiencia se integra dentro de los denominados créditos prácticos de la asignatura, en la que los alumnos tienen una participación mucho más directa en las sesiones de clase, siendo orientados y guiados a lo largo de todo el proceso por los profesores responsables de la materia. El objetivo principal es la experimentación propia de estrategias y actividades didácticas que puedan desarrollar ellos mismos con posterioridad en su propia práctica educativa.

 

ANTECEDENTES

Muchas investigaciones desarrolladas dentro del campo del pensamiento histórico, realizadas por los seguidores de Piaget (Pell, 1972; Hallam, 1983) concluían señalando que, para alcanzar el razonamiento histórico y la comprensión del cambio social, era necesario poseer unas capacidades intelectuales propias de un razonamiento formal o abstracto, retrasando hasta la adolescencia la adquisición de estas capacidades. Por este motivo, habitualmente se ha considerado que los alumnos de segundo ciclo de Educación Infantil no son capaces de trabajar con elementos históricos, y entre ellos con fuentes primarias o patrimoniales, ya que implicaría demasiada capacidad de abstracción, facultad que no se encontraría desarrollada por las características cognitivas de los niños de estas edades. Tal idea se apoya en que el trabajo en este sentido supondría un enorme esfuerzo por parte de maestros y alumnos, que finalmente sería inútil ante la incapacidad de éstos para comprender los contenidos sociohistóricos y patrimoniales.

Sin embargo, estudios posteriores y diversas revisiones de las investigaciones en este campo (Langford,1990; Downey y Levstik, 1991; Torres, 2001; Fuentes, 2004), permiten constatar que las dificultades en el aprendizaje de la historia y el tiempo histórico, están más relacionadas con las estrategias que se empleen para su enseñanza que con las capacidades y la edad del alumnado, pudiendo obtenerse mejores resultados si se modifica la metodología didáctica, los materiales y recursos que usamos y el propio contenido a enseñar, llegándose a superar, entonces, esas limitaciones respecto a la enseñanza del pasado en los primeros niveles educativos.

En este sentido, diversos trabajos de investigación demuestran el rápido desarrollo de la comprensión temporal en el segundo ciclo de educación infantil y primero de educación primaria, proponiéndose ya la enseñanza de contenidos básicos de historia, en los que habría que trabajar la orientación temporal como uno de los objetivos básicos (Trepat, 1998). En este contexto hay que tener en cuenta, como ya consideraba Henry Pluckrose (1993) y antes que él Jean-Noël Luc (1985), el gran valor del patrimonio y de las fuentes primarias de información como recurso didáctico, para el tratamiento de contenidos sociotemporales, aunque sea en edades tan tempranas.

En esta línea, se han difundido algunas experiencias donde el tratamiento patrimonial se plantea, aunque a veces de forma anecdótica, integrando el trabajo con conceptos temporales genéricos e información histórica, procedimientos de obtención de información a través de las fuentes primarias y actitudes referidas al respeto y tolerancia a otras sociedades y culturas, así como a la conservación del propio patrimonio.

Entre algunas de ellas podemos citar el trabajo llevado a cabo por Neil Tonge (1995), basándose en experiencias realizadas en niveles educativos superiores, sobre el empleo de una colección de juguetes antiguos para ayudar a la recreación del pasado en niños. Con esta experiencia se planteó el objetivo de desarrollar, en Educación Infantil, la comprensión del concepto de cambio, a través de una estrategia de resolución de problemas. Finalmente los niños lograron entender el proceso de evolución, de lo viejo y nuevo, así como demostraron un alto nivel de motivación ante la experiencia.

Es también de gran interés la investigación diseñada por Angela Hawkes (1996), ya más centrada en un estudio de carácter histórico, para alumnos de 5 y 6 años. El objetivo de este estudio era demostrar cómo en Educación Infantil, la realización de actividades donde se trabaja directamente con objetos que pueden manipular motiva a los alumnos de una forma mucho más destacable y se desarrolla un proceso de enseñanza-aprendizaje de enorme efectividad en relación con lo que se produciría empleando solamente fotografías o diapositivas como recursos.

La autora analiza, a través de la comparación entre dos grupos de alumnos (uno experimental y otro de control), mediante un diseño de investigación-acción y de observación participante, el desarrollo del aprendizaje de conceptos temporales, así como de las diferencias y similitudes entre el pasado y el presente, con respecto a la vida cotidiana de los marineros a bordo de un barco en los siglos XVI y XVII. Se obtuvieron unos resultados mucho más fructíferos, lográndose referencias más claras, certeras y empáticas, en el grupo experimental con respecto al grupo de control. El primero manifestaba un interés mucho mayor, contextualizaba el periodo, describiendo numerosos hechos y procedimientos que se habían trabajado durante la experiencia.

En el mismo sentido que el trabajo de Hawkes, pero en el ámbito español y en esta ocasión con una intención más directa en la formación patrimonial, se puede citar la experiencia desarrollada en el C. P. Joanot Martorell de Santa Pola (Alicante) (Alonso y otros, 1996), donde los alumnos de Educación Infantil trabajan la historia de su localidad a través de sus restos arqueológicos y la visita al museo. La experiencia parte de la necesidad de formar a los niños en el razonamiento, la deducción y la experimentación, factores que se pueden conseguir a través de la investigación histórica del entorno. Los objetivos, en este caso, se concretaban en: poner en contacto a los alumnos con las fuentes de información históricas (patrimoniales); trabajar y experimentar con materiales característicos de épocas pasadas; respetar, valorar y conocer la historia del lugar y sus restos patrimoniales; fomentar hábitos de tolerancia, convivencia y respeto hacia lo que se va conociendo, descubriendo e investigando.

Estas experiencias, entre otras, demuestran que en Educación Infantil se puede trabajar la orientación temporal como contenido y el patrimonio como recurso, desarrollando los conceptos de tiempo, cambio, diferencia, similitud, pasado y presente desde una perspectiva investigativa en estas edades, planteándose, incluso, el conocimiento de ciertos conceptos históricos, mediante una estrategia de resolución de problemas a través de evidencias históricas (Cuenca y Domínguez, 2000).

 

OBJETIVOS Y CONTENIDOS DE LA EXPERIENCIA

            Las investigaciones y experiencias descritas ponen de manifiesto la posibilidad y eficacia del trabajo con las fuentes primarias en alumnos de Educación Infantil, por lo que coincidimos con Hilary Cooper (2002) en que a partir de los 3 años hay que estimular a los niños para que hagan colecciones y observen, hablen y tengan en cuenta semejanzas y diferencias, comenzando a distinguir entre pasado y presente en sus propias vidas, las de sus familias y las de otras personas que conozcan, trabajando los cambios que se producen en su entorno a través de objetos, fotografías y relatos de distintas épocas. Igualmente es importante estimularlos para que utilicen el lenguaje del tiempo (ayer, antiguo, pasado, antes, ahora, después, último, primero, siguiente, nuevo...) en los comentarios sobre acontecimientos de la vida y de secuencias de fotografías o relatos.

            De esta manera, podemos desarrollar algunos de los objetivos que se plantean en el Decreto de Educación Infantil de la Comunidad Autónoma de Andalucía[1], concretamente los indicados con las letras f, h y j:

f) Desarrollar la capacidad de representar de forma personal y creativa distintos aspectos de la realidad vivida o imaginada y de expresarlos a través de las posibilidades simbólicas del juego y otras formas de representación y expresión habituales.

h) Observar y explorar su entorno inmediato, para ir conociendo y buscando interpretaciones de algunos de los fenómenos y hechos más significativos.

j) Participar y conocer algunas de las manifestaciones culturales y artísticas de su entorno y desarrollar una actitud de interés y aprecio hacia la cultura andaluza y de valoración y respeto hacia la pluralidad cultural.

            La consecución de los aspectos que más nos interesan de estos objetivos puede lograse a través del trabajo de contenidos relacionados con los ámbitos de identidad y autonomía personal y medio físico y social, concretamente, en la experiencia que se presenta desarrollamos, entre otros, los siguientes contenidos básicos:

·          Historia familiar y conocimiento de los miembros del grupo familiar (relaciones de parentesco)

·          Aspectos de la vida cotidiana en el pasado y presente

·          Manifestaciones culturales del presente y del pasado

·          Cambio/permanencia/evolución

·          Exploración y reconocimiento de las cualidades de objetos

·          Características de los materiales que componen los objetos

·          Variabilidad de los objetos con el paso del tiempo

·          Percepción y representación de las formas del tiempo

·          Descripción y reconocimiento del uso de los objetos

·          Ordenamiento de hechos y acontecimientos históricos familiares

·          Clasificación de objetos y fuentes de información

·          Afecto y colaboración hacia los miembros de su grupo familiar

·          Conservación y respeto hacia el patrimonio

 

DESARROLLO DE LA EXPERIENCIA CON LOS MAESTROS DE EDUCACIÓN INFANTIL EN FORMACIÓN INICIAL

            La experiencia se desarrolla a lo largo de dos sesiones. En la primera de ellas se presenta la propia experiencia por parte de los profesores, explicando el problema de la escasa presencia de contenidos históricos y patrimoniales en la docencia de Educación Infantil, indicando la relevancia de trabajar aspectos relacionados con la orientación temporal del niño, de la misma manera que no se discute la necesidad de abordar en esta etapa contenidos propios de la orientación espacial.

            Seguidamente se presenta, a modo de ejemplo, una caja compuesta por diferentes objetos relativos a diferentes hechos y acontecimientos culturales y tecnológicos, tanto del pasado como del presente, siempre conectados de manera relevante al entorno familiar próximo de los niños (figura 1). Estos objetos (fuentes primarias o patrimoniales) serán usados como recursos a través de los cuales se puede trabajar la evolución y el cambio social a lo largo de la historia, desarrollando así los contenidos propuestos en el apartado anterior.

Para la segunda sesión, los futuros maestros deben recopilar, de su propio entorno familiar, una serie de objetos que puedan ser interesantes para realizar estas comparaciones presente-pasado y desarrollar los contenidos indicados (figura 2). Así, entre todos los alumnos se obtiene una importante cantidad de fuentes de información que nos proporcionan datos sobre la evolución histórica de una sociedad, ligada al entorno familiar, aspecto que lo hace más motivante y significativo para los alumnos.

Los objetos se organizan y clasifican en función a sus características y al tipo de información que pueden aportar (aseo, entretenimiento, economía, alimentación, documentación oficial...). Posteriormente, se distribuyen, ya organizados, en un friso diferenciándose en cada categoría los objetos antiguos de los nuevos, teniendo en cuenta qué generación (abuelos, padres, hijos) dentro de las familias los ha usado en el pasado o los usa en el presente, diferenciando también cuáles de ellos se usan actualmente y cuáles ya se encuentran en desuso, buscando explicaciones a cada uno de esos hechos (figura 3). Éste es el momento en el que se trabaja la gran mayoría de los contenidos que hemos comentado con anterioridad, para la comprensión de los conceptos temporales y el trabajo con procedimientos de ordenación y clasificación.

 

·          Plancha de carbón,  por inducción de calor y de vapor actual

·          Monedas y billetes de euro y peseta (tanto pertenecientes a la Democracia como a la Dictadura)

·          Disco de vinilo, cinta de cassette y CD

·          Libros de 1570 (facsímil), 1789 (facsímil) y actual

·          Fotografías de principios de siglo XX y actuales

·          Cacerola de aluminio y de acero

·          Maquinilla de afeitar manual de principios del siglo XX y eléctrica actual

·          Cinta de vídeo y DVD

·          Repartidor de helados de alpaca y de plástico

·          Cascanueces de hierro

 

 

Figura 1. Caja genealógica con los objetos que contiene.

Esta propuesta de trabajo se puede desarrollar de dos maneras, en función a si el núcleo central de la actividad es el tiempo o los ámbitos de la vida cotidiana. En el primer caso, los alumnos organizan los objetos en función a si son antiguos o nuevos y tras ello se clasifican por ámbitos de actividad. El resultado final sería una única exposición genérica pero ordenada y clasificada, en función al tiempo, de todos los objetos que se han aportado. La otra opción podría plantearse a partir del trabajo en rincones, clasificando en principio todos los objetos en función a su uso y separándolos en diferentes espacios del aula. Posteriormente, en cada ámbito, se ordenan temporalmente los objetos, realizándose tantas exposiciones como ámbitos de la vida cotidiana se hayan establecido.

CONSIDERACIONES FINALES

Una vez concluyó la actividad, los maestros en formación inicial valoraron la propuesta favorablemente, viendo las posibilidades de desarrollarla para trabajar con sus futuros alumnos. Se comprobó la riqueza para trabajar, a través de esta actividad, gran cantidad de contenidos relevantes para la etapa de educación infantil, pudiendo significar el comienzo para que estos alumnos empiecen a comprender la evolución y el cambio social, elemento fundamental dentro de la enseñanza de las ciencias sociales, empleando para ello una gran cantidad de objetos de la vida cotidiana que actúan como ejemplos para la comprensión del cambio.

Por otro lado, también se vislumbraron algunos posibles problemas que podría conllevar el trabajar en esta línea: que los alumnos no aportaran ningún material, lo que supondría que el profesorado o los centros deberían tener algunos disponibles; que algunos objetos se pudieran deteriorar, con el conflicto que ello podría plantear con las familias; que los niños no valorasen ni comprendiesen lo que estamos trabajando; o que los objetos que trajesen no fueran apropiados para los contenidos que pretendemos trabajar con ello; entre otras dificultades.

Sin embargo, como ya hemos comentado, la valoración general fue muy positiva, explicitándose lo interesante que sería para potenciar la responsabilidad individual de los niños respecto a los materiales familiares que aportan y para ampliar los lazos de conexión entre la escuela y las familias, llevando lo cotidiano y  significativo para los alumnos al aula, pudiéndose incluso completar la actividad con la participación de algún abuelo de los alumnos que comentara el uso de los objetos más antiguos y la forma de vivir durante su niñez.

Respecto a los maestros en formación inicial, la realización de actividades prácticas de estas características supone el desarrollo de un cambio de actitud en relación al empleo de los recursos, pasando, como ya hemos comprobado en otros estudios (Wamba y otros, 2004), de visiones irreflexivas a posturas analíticas en relación a su uso en la enseñanza, encontrándose, al igual que los alumnos, más motivados en el proceso de aprendizaje, al estar en situaciones que suponen una mayor actividad e implicación.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

ALONSO, E. y otros (2003). “Con cinco años y aprendiendo historia a través de los restos arqueológicos.” En González, P. (ed.) Arqueologia i ensenyament, Barcelona: UAB.

COOPER, H. (2002). Didáctica de la Historia en Educación Infantil y Primaria. Madrid: MECD-Morata.

CUENCA, J.M. y DOMÍNGUEZ, C. (2000). “Un planteamiento socio-histórico para Educación Infantil. El patrimonio como fuente para el trabajo de contenidos temporales.” Iber. Didáctica de las Ciencias Sociales, Geografía e Historia, nº 23, P, 113-123.

DOWNEY, M.T. y LEVSTIK, L.S. (1991). “Teaching and Learning History.” In Shaver, J.P. (ed.) Handbook of Research of Social Studies Teaching and Learning, 400-410. New York: MacMillan.

FUENTES, C. (2004). “concepciones de los alumnos sobre la historia.” Enseñanza de las Ciencias Sociales. Revista de investigación, nº 3. P, 75-83.

HALLAM, R.M. (1983). “Piaget y la enseñanza de la historia.” En Coll, C. (comp.) Psicología genética y aprendizajes escolares. Recopilación de textos sobre las aplicaciones pedagógicas de las teorías de Piaget, 167-181. Madrid: Siglo XXI.

HAWKES, A. (1996). “Objects or pictures in the infant classroom?” Teaching History, nº 85, P, 30-35.

LANGFORD, P. (1990). El desarrollo del pensamiento conceptual en la escuela secundaria. Barcelona: Paidós-MEC.

LUC, J.N. (1985). La enseñanza de la Historia a través del medio. Madrid: Cincel.

PELL, A. (1972). “Algunos problemas de la psicología de la enseñanza de la historia: ideas y conceptos históricos.” En Psicología de la Educación. Aprendizaje y enseñanza. Textos básicos. Tomo I, 305-312. Madrid: Morata.

PLUCKROSE, H. (1993). Enseñanza y aprendizaje de la Historia. Madrid: MEC-Morata.

TONGE, N. (1995). “Toys: a living history event for key stage one” Teaching History, nº 81. P, 21-22.

TORRES, P.A. (2001). Didáctica de la historia y educación de la temporalidad: tiempo social y tiempo histórico. Madrid: UNED.

TREPAT, C. (1998) “El tiempo en la didáctica de las ciencias sociales.” En Trepat, C. y Comes, P. El tiempo y el espacio en la didáctica de las ciencias sociales, 7-122. Barcelona: Graó.

WAMBA, A.M. y otros (2004) “Taller de ciencias: el uso de materiales y recursos en el aprendizaje de las matemáticas y el conocimiento del medio (natural, social y cultural) en la escuela infantil y primaria.” En Fonseca, M.C., Rodríguez, J.M. y Tirado, R. (eds.) Innovar en la universidad. Experiencias de la Universidad de Huelva, 353-397. Huelva: Universidad de Huelva.


TEXTO DE LA FIGURA 2:

 

 

 

 

 

Figura 2. Materiales aportados por uno de los grupos en la sesión práctica

 

TEXTO DE LA FIGURA 3:

Figura 3. Debate por grupos sobre los contenidos que pueden trabajarse en educación infantil en función a los objetos aportados.

 

 

 

 



[1] Decreto 107/1992, de 9 de junio, (BOJA de 20 de junio de 1992), por el que se establecen las enseñanzas correspondientes a la educación infantil en Andalucía.