EDUCACIÓN GEOGRÁFICA  PARA LA SUSTENTABILIDAD (2005-2014)

 

Autor: Fabián Araya Palacios[1]
Programa de metodología de la

enseñanza de las ciencias sociales.

Universidad de La Serena.

faraya@userena.cl

 

RESUMEN

 

El propósito del presente artículo, es analizar los antecedentes y desafíos que se le presentan a la didáctica de la geográfica a partir de la declaración, por parte de la Unesco, de  la década de la educación para la sustentabilidad entre el año 2005 y 2014. Esta es una oportunidad para que la didáctica de la geografía  pueda colaborar a edificar una sociedad más solidaria y equitativa en el largo plazo. Una sociedad   sustentable,   en la cual los jóvenes de hoy, adultos del mañana, tengan suficientes conocimientos, elementos de juicio y actitudes que les permitan tomar decisiones adecuadas con respecto al espacio geográfico y el medio ambiente.

Palabras claves: didáctica de la geografía, entorno local, educación para la  sustentabilidad, desarrollo sustentable.

 

INTRODUCCIÓN

 

La geografía se encuentra, actualmente, llamada a responder a una demanda con profundas connotaciones sociales: globalización, cambio climático, desarrollo humano, diversidad (biológica, socio-económica y cultural), desarrollo sustentable, que implican no solo la individualización de interrelaciones, sino también el posicionamiento en una dimensión ética y solidaria con las nuevas generaciones.

 

La necesidad de estudiar en profundidad los cambios ocurridos en el medio ambiente a partir de los procesos de desarrollo económico, ha llevado a la geografía a enriquecer el enfoque geográfico y las temáticas de estudio. La geografía se ha preocupado  cada vez más de la relación entre el ser humano y la naturaleza y ha visto enriquecido su campo de estudio por efecto de esta nueva conciencia  ambiental que predomina hoy en el mundo.

 

El interés por el medio ambiente y el desarrollo constituye un proceso que está transformando el estudio del territorio hacia un enfoque más integral y sistémico. No basta con estudiar cada uno  de los distintos objetos que conforman el paisaje, sino que resulta importante estudiar las interconexiones o interrelaciones que surgen entre los distintos elementos de un sistema espacial. En necesario estudiar el impacto de la acción humana en el aumento de los desastres, en la preservación de la naturaleza, en la conservación de las condiciones que las nuevas generaciones demandan a la actual, para lo cual la geografía tiene un rol fundamental que cumplir.

 

En el plano educativo, la didáctica de la geografía pretende, entre otras tareas, proporcionar sólidos conocimientos y explicar la organización del espacio o sus equivalentes conceptuales: superficie terrestre, territorio, paisaje y lugar desde la interrelación de los sistemas físico-ambientales, económico-sociales, culturales y desde la definición de sus estructuras, que permitan comprender e insertarse en la dinámica de los cambios que los adelantos de la ciencia, la tecnología y la globalización exigen en las distintas escalas territoriales. La educación geográfica  busca fomentar el arraigo y la construcción de pertenencia con los lugares y destacar la importancia del uso de los lenguajes de la geografía en el marco de las ciencias sociales.

 

            El  artículo presenta antecedentes para analizar la relación entre educación geográfica y sustentabilidad. Se presentan dos planos de análisis: un plano general en el cual se analizan los  conceptos de educación para la sustentabilidad y un plano específico en el cual se presentan algunos enfoques geográficos actuales, la perspectiva de la didáctica de la geografía y, finalmente, los conceptos claves para  incorporar la educación geoambiental  en el currículum escolar.

 

           Es necesario que la educación geográfica brinde la posibilidad a los alumnos para desarrollar actividades que promuevan un cambio de actitud y valoración hacia el entorno local, transformándose en actores con conciencia espacial que se vinculen activa y favorablemente con el espacio geográfico, a través de un comportamiento rural sustentable.

EDUCACIÓN PARA LA SUSTENTABILIDAD

 

“Cuando hablamos de educación, señala el Ministro de Educación de Chile Sergio Bitar, estamos pensando en un concepto y una experiencia que implica mucho más que el logro de ciertas metas, contenidos y materias. La educación cruza todo nuestro ser y quehacer y, por lo tanto, está íntimamente relacionada con el conocimiento que cada uno de nosotros debe tener del espacio que nos rodea. Pero no basta sólo con conocer. Todo lo que vamos aprendiendo conlleva una invitación a  aplicar en lo cotidiano, en lo concreto, lo aprendido (Bitar, 2003:4).

 

Lo  planteado por Bitar, se aplica a todos los campos del conocimiento y a todos los ámbitos de la experiencia cotidiana, pero fundamentalmente en el tema de la educación ambiental. El rol de la educación en esta temática es entregar la mayor cantidad de herramientas posibles para que la relación hombre-medio ambiente se desarrolle sobre las bases de un cuidado sustentable del entorno. La meta de la educación en este campo es lograr  la sustentabilidad. Para lograrla se requieren  profundos cambios de estilos de vida,  de desarrollo de pensamiento y mayores conocimientos que promuevan la conciencia pública ambiental, la participación ciudadana bien informada y el desarrollo de capacidades para tomar decisiones en temas relacionados con el medio ambiente y  su  conservación.

 

Para lograr estos desafíos,  se requiere generar un cambio  en quienes participan en el proceso de enseñanza aprendizaje como también  en la ciudadanía en su conjunto. Para ello, la estrategia educativa se sustenta en la construcción de conocimiento contextualizado a la realidad de los sujetos y a las necesidades de la compleja y cambiante sociedad actual. Ello, con miras a la formación de un futuro ciudadano activo, analítico, crítico y con un desarrollado sentido de co-responsabilidad respecto de lo que acontece en el medio ambiente donde se desenvuelve.

 

            “…la educación viene a ser, sin duda, una vía útil y necesaria   para            potenciar al máximo la formación y capacitación ambientales en diferentes ámbitos de nuestra sociedad, desde los políticos profesionales y técnicos, que tienen en sus manos la toma de importantes decisiones, hasta los niveles ciudadanos, en los que la actuación diaria de amplios colectivos sociales incide de forma directa sobre el medio” (Novo, 1998:19).

 

            Promover una educación para el desarrollo sustentable, significa plantearse la  formación de un ser humano íntegro, capaz de reconocerse como parte del mundo natural y de relacionarse armónicamente con él. En este marco la Unesco ha decidido establecer el período 2005 al 2014 como la década de la educación para la sustentabilidad, planificando diversas actividades académicas y culturales que contribuyan a tomar conciencia de la importancia del tema para las actuales y futuras generaciones. En este periodo, según el programa contenido en el sitio web del organismo, se realizarán múltiples actividades para incentivar el desarrollo sustentable desde el ámbito educativo.[2]

 

            En Chile, diversas instituciones públicas y privadas, han decidido desarrollar una estrategia común de intervención que, por su alcance y permanencia, está llamada a convertirse en una práctica concreta para enfrentar el desafío de la educación para la sustentabilidad. El sistema nacional de certificación ambiental de establecimientos educacionales (SNCAE) constituye una plataforma de trabajo conjunto entre estas instituciones. A través de este programa se desarrollarán líneas de acción complementarias para fortalecer la educación ambiental, el cuidado y protección del medio ambiente y la generación de redes asociativas para la gestión ambiental local.[3]

 

            A través del sistema de certificación ambiental se establecen estándares ambientales para medir la presencia del componente ambiental en tres ámbitos del quehacer educativo: pedagógico, gestión escolar y relaciones con el entorno. Los tres ámbitos además de presentar una clara interdependencia y de potenciarse recíprocamente, son un efectivo aporte al desarrollo sustentable local. El ámbito pedagógico destaca la temática ambiental existente en el currículo, planes y programas de estudio y su aplicación local, transversal y sistémica en todas las acciones que desarrolla el establecimiento educativo. El ámbito de gestión implica que el establecimiento educativo que desee obtener la certificación ambiental debe incorporar prácticas de gestión ambiental en todos los niveles del quehacer  escolar.

 

            El ámbito relaciones con el entorno, de gran  importancia para el presente trabajo, destaca la interacción territorial del establecimiento educativo con su entorno inmediato (natural social y construido), contextualizando el accionar ambiental a las realidades específicas de cada localidad o región. Se pretende transformar al establecimiento educativo en un actor pro-activo, integrante de redes de cooperación para la intervención territorial local y ejecutor de acciones concretas de mejoramiento de la misma. El propósito de este ámbito es formar ciudadanos ambientalmente responsables, con nuevos valores, conductas y actitudes en sus relaciones con el entorno. Será una educación para la sustentabilidad,  contextualizada cultural y territorialmente.

           

GEOGRAFÍA PARA LA SUSTENTABILIDAD

 

“Desde tiempos inmemoriales, la humanidad se defendió de la naturaleza, pero ahora la naturaleza tiene que ser defendida de la humanidad. En particular, los “bienes comunes” están en peligro; el Antártico, la base oceánica, los bosques tropicales y muchas especies  están amenazadas por la voracidad del crecimiento en la búsqueda de nuevos insumos, mientras la atmósfera está sobrecargada  con lo residuos que el crecimiento deja tras de sí”  (Sachs, 1998:26).

 

Como lo plantea Sachs, actualmente existe un gran deterioro del medio ambiente a nivel global y local. Incendios forestales, bosques y selvas taladas, erosión de los suelos, riesgos de inundaciones y sequías, contaminación urbana y rural, constituyen algunos de los problemas que al decir de Ernesto Sábato están transformando a  la tierra en un “Desierto superpoblado” [4]. Esta situación que, paulatinamente, afecta a todos los habitantes del planeta,  nos debe llevar a reflexionar de qué manera se puede generar un planeta más sustentable y equitativo para las actuales y futuras generaciones. Para ello, se debe hacer un esfuerzo desde el plano científico y desde el plano educativo para contribuir a desarrollar una sociedad más sustentable, tanto en el ámbito local como global.

 

Una de las ciencias sociales que más se ha  interesado en los impactos, configuraciones y desequilibrios espaciales, producidos por la nula aplicación de los principios del desarrollo sustentable, en diversas áreas del planeta, es la geografía. Entendida como ciencia social cuyo objetivo es estudiar de manera sistémica las variaciones de las distribuciones de los fenómenos de la superficie terrestre y la dimensión espacial de las rela­cio­nes entre sociedad y naturaleza, (Estébanez, 1983; Souto, 1998; Rodríguez, 2000) se ha visto enriquecida por temáticas relacionadas con el desarrollo sustentable, las cuales necesitan estudio y reflexión desde una perspectiva natural y social. [5]

 

La geografía, como ciencia social, se preocupa de las interrelaciones entre los grupos sociales y la naturaleza en un espacio geográfico determinado. Temas como la diferenciación y/o segregación social,  la, territorialización, la calidad de vida, son ejemplos de problemáticas sociales que se reflejan en el espacio geográfico.

 

           El espacio geográfico se concibe  como “el marco de referencia convencional,  multidimensional, elaborado sobre la base de la superficie terrestre, en que el hombre localiza sus experiencias y toma sus decisiones de acción  (Bodini, 2001:20).

 

“El  espacio geográfico,... es un concepto teórico, que aplicamos al mundo objetivo material y al mundo de los objetos mentales (o ideológico) y lingüísticos, en orden a entenderlo y explicarlo. Constituye una herramienta teórica para indagar las distintas  dimensiones del espacio social, que interesan desde la perspectiva geográfica”. (Ortega, 2000: 509).

 

Otro concepto que encuentra un importante núcleo de adeptos de la geografía es el paisaje,  entendido como la exteriorización de la interacción de los componentes humanos y naturales. El paisaje al querer captar las diferencias espaciales, queda asociado a la línea corológica[6] y regional.

 

La región como estudio de casos únicos obstaculizaba la formulación de leyes. Se despliegan enormes esfuerzos hacia la búsqueda del orden. La región se convierte en una clase. La regionalización como una clasificación destaca los subconjuntos espaciales como la resultante de las variaciones de intensidad de las variables o de la combinación de las variables analizadas. Con ello se supera una de las dicotomías de la geografía general y regional, ya que, de este modo, es posible alcanzar una geografía sistemática de las regiones.

 

 “En la geografía contemporánea conviven múltiples líneas que no siempre se contraponen, sino que más bien se complementan. En parte, este estado de cosas se explica por la sólida y extendida respuesta de la geografía sajona a la crisis de la geografía tradicional de la cual se desprenden posteriormente distintas líneas que intentan dar respuesta a aquello que consideraban que no había sido resuelto satisfactoriamente por esa primera reacción”  (García,1997:18).

 

Los enfoques  geográficos con mayor relación con el paradigma de la sustentabilidad son los denominados: ecogeográfico, locacional, comportamental  y crítico.

 

Enfoque Ecogeográfíco

 

            El concepto de ecogeografía como método de análisis del medio natural fue propuesto por el geógrafo francés Jean Tricart en los años setenta. Tanto en su libro “La Terre, planète vivante”, editado en Paris en 1973 como en la “L’écogeographie et l’aménegement du milieu natural” elaborado en colaboración con J.Kilian, editado en 1979 y publicado en español en 1982, es donde el concepto de ecogeografía se consolida.

 

            Tricart considera el medio natural como el resultado de una dialéctica en la que entran en juego un amplio conjunto de factores entre los que la acción humana adquiere un papel importante. El concepto de sistema es, para Tricart, el mejor instrumento lógico del que se dispone para estudiar los problemas del medio ambiente. El sistema es, por naturaleza,  dinámico y por ello adecuado para alimentar los conocimientos básicos para una actuación lo que no es el caso del inventario que, por naturaleza, es estático.

 

            De acuerdo a lo planteado por Tricart, es necesario tener presente que en cualquier territorio están en constante interacción un amplio conjunto de factores que, dado su continuo cambio a lo largo del tiempo se pueden considerar como variables: el suelo, el agua, la forma del relieve, las formaciones vegetales, la fauna, la acción antrópica  etc. “Estudiar  las relaciones mutuas entre las diferentes variables que entran en juego en cualquier espacio será, consecuentemente, el objetivo del estudio ecogeográfico” (Pérez, 1997:9).

 

Enfoque Locacional

 

            La mayor crítica de  la escuela locacional hacia la clásica fue dirigida a las  dificultades de esta última para formular leyes, ya que su interés estaba concentrado en el estudio de unidades regionales únicas.

 

            El propósito de la geográfica locacional es la búsqueda del orden que rige las distribuciones espaciales. A partir de este momento la regionalización es replanteada como una clasificación. Las regiones no son consideradas como caso único, sino como clases. Es interesante destacar que en esta perspectiva geográfica el interés no se acentúa en el contenido espacial como en la clásica, sino en la dimensión espacial. De este modo se trata de superar lo concreto para alcanzar la generalización., las leyes.

 

Este enfoque se esfuerza por establecer teorías en las cuales presupone al hombre como un ser racional orientado a alcanzar los máximos beneficios con el menor de los esfuerzos y a buscar las pautas espaciales logradas a través de descripciones rigurosas que llevan a visualizar más claramente los problemas. El hombre es un ser racional que apunta a la optimización, el medio pasa a ser un espacio isotrópico, la interacción está indicada por la distancia. En la normalización de los componentes, se encuentra el camino adecuado para la formulación de leyes.

 

 

 

 

 

Enfoque comportamental

 

            Las corrientes filosóficas denominadas fenomenología y existencialismo, proporcionaron los fundamentos  para los críticos del enfoque locacional. Se revaloriza la dimensión subjetiva del hombre, su microcosmos y el mundo personal vivido constituyen los elementos que permiten comprender cómo él adquiere información del medio y como a partir de ella elabora su imagen de la realidad que incidirá en sus decisiones y comportamientos, los que no siempre están guiados por la optimización sino, muchas veces, motivados por la satisfacción de sus deseos. La relación entre el hombre y el medio está constituida por nexos perceptivos y cognitivos. El análisis no se sitúa  en la acción resultante, sino en los mecanismos de la decisión que le dieron origen.

 

            “El lugar es la escala privilegiada y es ella en donde las percepciones individuales permiten el paso a la simbólica colectiva. De ese modo, la perspectiva de la percepción intenta superar el excepcionalismo de la escuela clásica al elaborar la imagen colectiva del espacio” (García, 1997:20).

 

Enfoque crítico.

 

            Surge   como respuesta de un núcleo de geógrafos de los denominados países desarrollados a la crisis intelectual, política, social y económica que afectó al mundo en la segunda mitad del siglo XX. Enraizados en los movimientos geográficos anteriores desatan una dura polémica con los diversos enfoques geográficos. Una actitud crítica frente a una realidad problematizada por las desigualdades sociales es su postura en la ciencia.

 

            Para los geógrafos seguidores de este enfoque, denominado también radical, el espacio geográfico no es un espacio neutro. Por el contrario, el espacio geográfico es organizado por unos agentes concretos, en función de unos intereses y unos valores también objetivables, dentro de las limitaciones impuestas por los condicionantes naturales y las fuerzas materiales disponibles (Méndez, 1988).

 

            La relación hombre-medio es abordada por un hombre que queda absorbido en la sociedad y en un medio minimizado. Es como si la visión determinista de esta relación se hubiera llevado a una inversión extrema: en el enfoque radical el medio es pasivo y se halla determinado por las estructuras sociales. Los intentos de explicación de apoyan en los mecanismos económicos y en las desigualdades espaciales planteadas como juego o tensiones de las distancias sociales hacia el acceso del bienestar. Para estos geógrafos los desequilibrios sólo pueden ser solucionados a partir de una transformación radical de la estructura social (García,1997:20).

 

            A pesar de las diversidades de enfoques geográficos, actualmente se encuentra un plano de convergencia en la metodología sistémica. A través de ella, la visión ecológica se ha revitalizado, compartiendo con la locacional, la de la percepción y el comportamiento y la radical, el pensamiento actual de la ciencia. Cada una de ellas, de acuerdo con los contenidos y  la didáctica empleada, puede aportar mucho en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la geografía.

 

DIDÁCTICA DE LAS CIENCIAS SOCIALES Y DE LA GEOGRAFÍA PARA LA SUSTENTABILIDAD

 

           “...la didáctica de las ciencias sociales como área de conocimientos y la didáctica de las disciplinas que la forman (didáctica de la geografía, de la historia, de la historia del arte, de otras disciplinas sociales y humanas) se nutren de los conocimientos que emergen de la práctica de enseñar contenidos sociales” (Pagés, 2000:35).

 

            La didáctica de las ciencias sociales contribuye directamente con un objetivo permanente y fundamental del proceso educativo: la socialización del alumno. La experiencia escolar puede  marcar,  significativamente, el grado en el cual la persona se integra a sus grupos de vida y de trabajo. Una educación orientada por una concepción solidaria propenderá  a resaltar mecanismos de integración del individuo al grupo y al entorno. Por el contrario, una educación de corte individualista destacará con mayor fuerza el desarrollo  de la persona, por sobre su inclusión a la vida de los grupos. Estos enfoques marcarán diferencias en las necesidades de pertenencia que posteriormente tendrán los educandos.

 

           En el contexto de la didáctica de las ciencias sociales, se encuentra la didáctica de la geografía. Ésta implica una  reflexión sobre el proceso enseñanza-aprendizaje de una disciplina específica. Además de los contenidos sociales, enfatiza la relación de éstos con el espacio geográfico, destacando tanto relaciones naturales como culturales. Se preocupa de reflexionar e investigar en torno al proceso de adquisición de competencias[7] espaciales necesarias para que una persona pueda desenvolverse satisfactoriamente en el espacio geográfico.[8] (Rodríguez, 2000)

 

            La didáctica de la geografía tiene como finalidad desarrollar en las personas el pensamiento espacial y las habilidades necesarias para actuar en el territorio. Procura desarrollar la comprensión de los conceptos más relevantes de la geografía y la relación existente entre sociedad y naturaleza. Para lograr este fin,  la docencia de la geografía recurre  a la utilización de modelos geodidácticos.

 

            Los modelos geodidácticos corresponden a una simplificación de la realidad educativa. Pretenden describir y explicar sistémicamente aspectos de la dinámica social y sus relaciones con el espacio geográfico. La geografía no se ha encontrado  ajena a la influencia de la teoría general de sistemas  y tanto en la investigación como en la docencia la visión holística y sistémica se encuentra presente en sus enfoques y tendencias.[9]

Conceptos de  didáctica de la geografía para el desarrollo sustentable

 

La didáctica de la geografía forma parte de la didáctica de las ciencias sociales y se preocupa, principalmente, de las interrelaciones entre la sociedad y la naturaleza en un espacio geográfico determinado. Entre sus temas de estudio más importante, se encuentra el desarrollo del pensamiento espacial y la concepción de espacio geográfico que tienen los niños y jóvenes en diversos lugares del planeta.

 

Para Souto la didáctica de la geografía es “...un conjunto de saberes que no sólo se ocupan de los conceptos propios de esta materia. También hemos de considerar el contexto social y la comunicación con el alumnado. Enseñar bien a una persona presupone dominar el contenido que se va a desarrollar en el aula, tener bien organizado el discurso conceptual y una propuesta adecuada de tareas. Pero, siendo ello necesario, no es suficiente. Hace falta conocer, además, cómo aprenden nuestros alumnos, qué obstáculos impiden su aprendizaje, que barreras existen entre nuestros deseos de enseñar y sus intereses respecto a las propuestas de aprendizaje” (Souto, 1998: 12).

 

Este planteamiento de Souto, implica que la didáctica de la geografía se concibe como un contenido en sí mismo, como un objeto de aprendizaje. Por ello, para enseñar es necesario conocer la materia que se enseña (en este caso la geografía) como saber detectar los obstáculos de aprendizaje de los alumnos.

 

“...entendemos que la didáctica de la geografía debe suministrar no sólo unas informaciones que le permitan al alumno introducirse en el mundo presente, sino también un conjunto de métodos para aprender...nosotros entendemos que en los inicios del siglo XXI la geografía, como otras materias del currículo académico, debe facilitar al alumno una autonomía crítica para poder ordenar a gran cantidad de información que le llega y, de esta forma,  construirse  una teoría interpretativa de las cosas que ocurren en el mundo” (Souto, 1998:14-15).

 

Es necesaria una didáctica con sus actividades y su fundamentación teórica, que nos remita a una concepción de la enseñanza donde no sólo importan los resultados de la investigación, sino también el propio proceso de construcción del conocimiento. “...defendemos el valor formativo de la geografía para explicar los problemas medioambientales en diferentes escalas y, además,  su capacidad para ayudar a los alumnos a adquirir un grado suficiente de autonomía intelectual para explicar otros problemas de carácter social que ocurren en lugares próximos y lejanos” (Souto, 1998:79).

 

La búsqueda de un espacio geográfico más sustentable pasa, necesariamente, por comprender las relaciones sociales de la comunidad y su vinculación con el entorno natural del cual forma parte. Para alcanzar este objetivo, la didáctica de la geografía, plantea algunos conceptos importantes desde el punto de vista de la sustentabilidad ambiental. Entre ellos destacan:

Entorno local

 

            La preocupación de la didáctica de la geografía por elaborar una propuesta didáctica para la enseñanza-aprendizaje del desarrollo sustentable se concreta fundamentalmente en el espacio local y en la experiencia cotidiana. Para la mayoría de los humanos su vida ocurre en determinados territorios, relativamente conocidos por ellos, y sobre los cuales tienen una adscripción de pertenencia aunque sea transito­ria. Esos territorios son espacios locales,  en cuyo interior los habitantes mantienen relaciones sociales cercanas, construidas históricamente o favorecidas por la obliga­toriedad funcional de la vida cotidiana de la época indus­trial y postindustrial.

 

“ha habido muchos intentos de definir la Geografía  y también ha habido mucha enseñanza, con frecuencia excelente en sí misma, pero no basada en una definición  claramente entendida. Casi todas las definiciones propuestas por los geógrafos, en tanto que opuestas a las que  sugieren  los no profesionales de la geografía y a veces incluidas en los diccionarios, incluyen una referencia a cuatro aspectos: 1) la distribución en la superficie de la tierra de los fenómenos naturales y de los fenómenos relacionados con el hombre; 2)la organización espacial de tales fenómenos; 3) situación o emplazamiento, y 4) las relaciones entre el hombre y su entorno” ( Bailey, 1983: 16).

 

           De la cita de Bailey, se desprende que todos los fenómenos de la superficie se dan  dentro de un entorno del cual las personas forman parte. El concepto de entorno, al igual que el de lugar, es muy complejo, por cuanto el ser humano al estar implicado directamente con él incorpora elementos tan diversos como las costumbres y  las tradiciones, el tipo de conocimiento y percepción del hombre y las diversas políticas socioeconómicas. Hay que tener en cuenta, señala Bailey, que todos estos factores pueden “alcanzar tanta o mayor importancia que las condiciones físicas”. ( Bailey, 1983: 19).

 

            En la escala local, se perciben con mayor claridad lasinterrelaciones entrelos alumnos y su entorno. “Creemos que la geografía es un tipo de conocimiento que facilita la integración de la experiencia diaria en un razonamiento más abstracto, lo cual se puede realizar a través del dominio del lenguaje, del pensamiento simbólico, que el niño comienza a dominar a partir del segundo año de vida” (Souto, 1998b: 223).

 

            Didácticamente, se parte se parte del entorno inmediato y se modifica el nivel de información al pasar por cada uno de los estadios. Este mecanismo  de subsistemas encadenados o la integración de un nivel determinado con otros superiores e inferiores son necesarios para los efectos de su plena comprensión y explicación, pues facilita la visión de las conexiones y permite la generalización.

 

Escala geográfica

 

Dado el fenómeno de la globalización que relativiza las distancias y aumenta las interacciones espaciales, la escala local y global tienen una relación cada vez más directa. Lo que ocurre en el espacio global comienza a afectar cada vez con mayor fuerza en la escala local. “Se puede afirmar que en el mundo de hoy, la cuestión central para un proyecto de geografía moderna tiene que ver con la dialéctica de lo global y lo local. Es decir, con los procesos que instauran y profundizan el carácter mundial de las relaciones económicas  y la cultura social. Como lo expresaba Jonhson, la necesidad de explicar cómo los procesos más generales, a escala planetaria,  configuran los espacios más particulares” (Ortega, 2000: 509).

 

            La escala geográfica es un concepto de gran importancia para la enseñanza de la geografía, asociado a las experiencias  locales y cotidianas. Implica la comprensión etimológica  del concepto: del latín scala y del indoeuropeo skand (subir), significa escalar peldaño a peldaño. Según Lacoste (citado por Batllori) la elección de una escala de análisis no es un tema baladí ya que entre los mapas de diferentes escalas no sólo existen unas diferencias cuantitativas, relacionadas con la dimensión del espacio representado, sino diferencias cualitativas, pues un fenómeno sólo puede ser representado a una determinada escala; a otras escalas no es representable o su significado se modifica. “De modo que la elección de la escala de análisis condiciona, de entrada, el tipo de razonamiento geográfico” (Batllori, 2002: 11).

                     

            La modificación de la escala  corresponde a un cambio de nivel de análisis y por lo tanto debería corresponder a un cambio de conceptualización. “La escala geográfica constituye, sin embargo, la noción de mayor contenido y relevancia. Son niveles de resolución u órdenes de tamaño de los espacios, que llevan implícitos un significado teórico y metodológico” (García,1997:26).

 

            El tema de la escala geográfica, es importante para la elaboración del discurso didáctico en geografía. Los alumnos tienen un conocimiento directo de la realidad local, sin embargo, también tienen un conocimiento de las pequeñas escalas a través de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías. Lo local, comunal, provincial, regional, nacional, continental y planetario adquiere significación en la medida que se parta del lugar, que es el concepto más simple, más concreto, hasta llegar a las escalas espaciales más globales que exigen un mayor nivel de abstracción.

 

 

 

 

Concepto de lugar

 

            “La revalorización de la experiencia sobre lo local y la consideración de lo local como un elemento de lo global interrelacionado con los otros locales da nuevas dimensiones  al estudio del medio como objeto de estudio para educación básica… (para ello) la experiencia sobre el lugar es un tema prioritario” (Batllori, 2002: 17).

 

            Según Batllori, en la nueva geografía regional y en el estudio de las localidades es donde se encuentran las ideas más interesantes desde el punto de vista didáctico. La nueva geografía regional  considera las dimensiones espaciales y temporales de los lugares y aporta  elementos para definir dos relaciones que se  han visto siempre como antagónicas: la relación entre el medio natural y la actividad humana y la posibilidad de relacionar la singularidad de un lugar con la globalidad, es decir, la posibilidad de teorizar el estudio geográfico desde lo específico.

 

            El lugar para Bodini es “...Aquel sitio donde se reconocen una serie de características que se presentan agrupadas en subsistemas que condicionan ciertas áreas de influencias. Este concepto sistemático es esencialmente dinámico y, por ello, no bastará conocer los elementos, sino que será necesario conocer  también los procesos de cambio, su evolución anterior y, sobretodo, sus posibles proyecciones y tendencias futuras” Bodini,2001:21).

 

El análisis de las interacciones que ocurren en el lugar, contribuye a percibir este espacio de una manera determinada y a modificarlo de acuerdo a la cultura que el grupo posee. En el ámbito rural,  la relación entre las dimensiones naturales, sociales y culturales debería conformar un espacio geográfico sustentable rico en simbolismos  que enriquezcan el paisaje y destaquen la cultura local.

 

Paisaje geográfico

 

            Etimológicamente el término “paisaje” significa “país”,  espacio de terreno considerado en su aspecto artístico, el cual proviene del latín  “pagensis” derivado de “pagus”, aldea, lugar; como se refiere al mundo real, tiene un sentido múltiple, por lo cual adquiere distintos significados, aunque a veces es utilizado de manera equívoca.

 

           El paisaje constituye  un concepto importante que tiene que ser desarrollado a partir de esta diferenciación general del entorno y debe ser entendido, según Bailey, como “todo aquello que se puede ver desde un sitio determinado, incluyendo tanto las formas naturales como las que han sido hechas o modificadas por el hombre, incluido el paisaje rural y urbano” ( Bailey, 1983: 20).

 

Pedagógicamente, se puede usar el paisaje como punto de partida de la mayor parte del trabajo geográfico, especialmente para los paisajes que los alumnos pueden conocer de primera mano, porque siempre es conveniente partir de lo que el alumno conoce y puede observar para llegar a lo que no conoce y sólo puede estudiar indirectamente.

 

El concepto de paisaje es complejo y confuso al mismo tiempo, debido al uso indistinto que hacen del término, tanto  los geógrafos, como  los especialistas de otras disciplinas sociales y naturales. Por otra parte, su empleo es corriente en el lenguaje vulgar y  muy utilizado por los artistas, pintores, músicos y poetas. Sin embargo estas variadas connotaciones, en su esencia tienen un significado común, pues están referidos a lo externo de un territorio, a lo que muestra en general y en particular, según el lugar desde donde se lo observe.

 

 

 

Palabras finales

 

La elección del enfoque metodológico más adecuado para  abordar los temas y perspectivas actuales de la enseñanza de la geografía, depende de  las condiciones específicas en el cual se desarrolla  el proceso educativo.  Cualquiera que sea el enfoque adoptado, los estudios deben estimular en los estudiantes, el deseo a involucrarse en el cuestionamiento y la indagación. Es esencial que los estudiantes ejerciten y desarrollen habilidades geográficas tendientes a la búsqueda de soluciones a los problemas planteados en la organización del espacio geográfico. En  este  sentido, los temas de geografía desempeñan un papel importante en la educación política, social, ética, personal, humanista, estética y ambiental.

 

           Estos elementos, se organizan a través de una concepción sistémica de la enseñanza y el aprendizaje. La visión sistémica implica considerar holísticamente los distintos elementos con el fin de apreciar sus interrelaciones y su  comportamiento como conjunto. La metodología sistémica le permite al educando advertir que entre la geografía y la realidad no hay un divorcio: ambas son complejas.

 

 

BIBLIOGRAFÍA CITADA.

 

 

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[1] El presente artículo corresponde a una sección de la tesis de doctorado que el autor desarrolla actualmente en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza, República Argentina

[2]http://portal.unesco.org/education/ev.php

[3] Las instituciones comprometidas con la iniciativa son: ministerio de educación de Chile (MIDEDUC), corporación nacional forestal (CONAF), comisión nacional de medio ambiente (CONAMA), organización de las naciones unidas para la educación, ciencia y la cultura (UNESCO), asociación chilena de municipalidades (ACHM) y el consejo de desarrollo sustentable (CDS) (Fuentealba, 2003: 30).

[4] Sábato Ernesto. “Antes del fin”. Edit Seix Barral, 1998. Citado por Diana Durán en: “El crepúsculo de la buena Tierra.Raíces geográficas de la educación ambiental”. 1999, Pág.11.

[5] Según Elsa Amanda Rodriguez de Moreno, es evidente que la geografía puede clasificarse como una ciencia natural o como una ciencia social, ya que entra en contacto con fenómenos de una y otra índole, por lo que algunos definen la geografía como una ciencia de síntesis. No obstante, plantea, la geografía va más allá de la síntesis, puesto que su objetivo es diferenciar el contenido del espacio terrestre y analizar el espacio en la superficie de la tierra. (Rodriguez, 2000:15).

[6] Corología o corografia, es “el estudio de la diferenciación espacial de la superficie de la tierra. La corología es el foco de mayores desacuerdos en las formulaciones clásicas de la geografía” (Johnston, 1987:107).

[7] Desde el punto de vista pedagógico, el concepto de competencia se asimila a la aptitud para hacer, conocer   y  sentir. Estas competencias comprenden   aspectos: cognitivos, psicomotrices, autonomía, equilibrio personal, relaciones interpersonales e inserción social.

[8] La didáctica de la geografía es la disciplina de la enseñanza y del aprendizaje planificado, con tareas, contenidos y problemas de geografía. En la historia de la didáctica de la geografía, que es corta y de reducida producción, se puede detectar dos orientaciones: se enfatiza en el conocimiento geográfico por lo que se indican las técnicas, los procedimientos e incluso   métodos de investigación geográficos para aplicar en el aula o por el contrario, se enfatiza en lo pedagógico, especialmente en lo concerniente a actividades que se sugiere desarrollar en el aula. El desafío es equilibrar los dos aspectos y desarrollar investigación en el aula para profundizar en los procesos de desarrollo del pensamiento, intelectual, emocional, social y cultural de los alumnos en relación con la construcción de conceptos geográficos. (Rodriguez, 2000: 23).   

[9] Perspectiva cuyo objetivo es elaborar juicios teóricos acerca de las propiedades comunes de diferentes tipos de sistema. Su incorporación en geografía tuvo lugar en el decenio de 1960. (Johnston, 1987:402)