2- MODALIDADES VISUALES DEL TEXTO

 

Queremos referirnos brevemente en esta parte a una capacidad de expresión que convencionalmente se ha adjudicado a las etapas de maduración del ‘adulto’ que llevamos por fuera.

Así como en las anteriores láminas, que son una muestra aleatoria, casi específicamente sincrónica de los modos de expresión escritural de varios niños, queremos, por un lado comparar producciones visuales de ciertos adultos -sin con ello pretender establecer una suerte de evolución necesaria-, y por otra parte insistir en la idea de que la evolución de la escritura fuera posible debería ser contemplada especialmente por el sistema educativo. Esto significa que la creatividad no surge solamente en talleres de libre expresión, porque se parte de la disociación del aprender a leer y escribir como formas de comunicación de conocimientos de todas la formas de expresión estética, de este se repite la vieja escisión que se produjo en la cultura Occidental.

Aunque hemos trabajado en repetidas ocasiones con expresiones en imágenes ‘sin palabras’, queremos ejemplificar toda esta preocupación que presentamos con expresiones estéticas producidas exclusivamente con ‘letras’.

Se trata de demostrar que mediante la disposición de las letras en el espacio se genera una expresión con múltiples sentidos y simultáneamente una armoniosa disposición estética del espacio. Pongamos como ejemplo, en primer lugar, un poema visual de Pedro Xisto, cuyo título es Epithalamium II. (Ver lámina 1) Según el código de interpretación que viene adjunto a las tres letras que conforman el poema se presenta un índice de partida hacia diferentes lecturas. Este código admite las siguientes analogías:

 

he = él

& = e

she = ela

 

S = serpens

h = homo

e = eva

 

Sugiriéndonos con estos elementos la tópica del paraíso perdido, en la memoria del Génesis, de la Divina Comedia, etc. Las letras se reconfiguran mediante varias sintaxis, puesto que están colocadas en forma paradigmática, para diversas elecciones y lecturas posibles, por lo tanto, las letras funcionan como caracteres ideogramáticos y como letras en el sentido usual, por lo tanto la ‘S’ es la ‘letra’ y al mismo tiempo refiere iconológicamente a la figura de la serpiente irresistible, que interfiere maléficamente en el mundo idílico de Adán (él) y Eva (ella). 

 

En segundo lugar veamos un poema ‘sin título’ (Ver lámina 2), expresión que trata mediante su disposición tipográfica de lograr una posible ‘tercera dimensión’. Este texto, confeccionado con las letras que conforman la palabra ‘poema’, carece de para-textos explicativos, como por ejemplo, un título o un código de lectura como en el anterior poema; es como si el texto no necesitara de una introducción discursiva que funciona fuera del mismo. No necesita pues un texto que lo resuma y anuncie.

Las letras distribuidas en el espacio constituyen un objeto cerrado en sí mismo y autorreferente. El texto presenta el tema a través de las diversas lecturas de las letras en el espacio generado por el mismo texto. El autor prescinde del título porque él sería idéntico al texto y al significado del poema. Podría intentarse establecer una analogía que ayude a explicar este fenómeno de creación artística, si nos remitimos al conocido poema de V. Huidobro que pertenece a Altazor, Canto III, que dice de la siguiente manera:

Poesía aún poesía poesía

Poética poesía poesía

Poesía poética de poético poeta

Poesía

 

En este caso se eliminan, como en el caso de Apollinaire, los signos ortográficos convencionales que organizan la sintaxis. Al realizar este procedimiento el autor utiliza la configuración paradigmática de las palabras en su redundancia autorreferente e inefable.

La diferencia que podría ser establecida entre este caso con los ejemplos anteriores es que, mientras Huidobro utiliza el orden lineal (paradigma y sintagma) de la sintaxis reproducida en la imprenta, los otros dos autores apelan únicamente al orden paradigmático, dejando inexpresado el orden lineal, para así conseguir que el lector lo produzca mediante múltiples lecturas, lo que generaría una especie de linealidad virtual.

Para la función didáctica en relación a niños es bueno incluir en el proceso de su aprendizaje, no solamente las actividades que él realiza en el ‘taller de expresión’ convencional, porque estos objetos expresivos permiten la aprehensión, en la forma más ‘primitiva’, de la peculiar asociación estética entre letra, palabra, figura, poema, poesía, etc. dando lugar a la refinada acción de producir en forma agradable ‘imágenes’ con letras.