INTRODUCCIÓN

 

Desde fines de los años ‘70 hemos reflexionado sobre temas que tienen que ver con el ‘conocimiento’ y la estética, escribiendo nuestras inquietudes en múltiples artículos que tenían por motivo: Peirce, Hegel, la ‘protoescritura’, Quevedo y sus poemas satíricos, de Saussure y la traducción semiológica y lo que hemos llamado en forma ingenua la dicotomía ‘verbal y visual’.

Esos tópicos relacionados con la herencia de la teoría del Conocimiento, la Estética, la Literatura y la Filosofía, fueron centrados en la praxis del texto en su sentido más amplio. Más, las hipótesis de Paul Valery sobre el ‘método’ de Leonardo Da Vinci, además de recordar a Vico y en especial a Mallarmé, citado por Blanchot y Derrida. Esto se tejió alrededor del ‘pragmatismo’ de Ch. S. Peirce y la praxis de Marx, ambos monumentos que interpelan nuestras preocupaciones sobre el hacer, especialmente después de la Modernidad.

Lo visual y lo textual, como se puede apreciar se textuarán específicamente en las estrategias lecto-escritoras de nuestro Jorge Luis Borges y sus ya clásicas hipótesis menardianas acerca del autor, el texto y la Biblioteca de Babel. Hemos citado en un artículo su visión de lector ideográfico en base a un extenso manuscrito aun no publicado que tiene como núcleo de interés, las Ficciones de Borges.

Al conocer particularmente el mundo de la ‘educación’ en sus diversos niveles, sabemos que existe un infatigable trabajo de planificación que, no siempre es sensato en relación a la cuestión práctica. Los docentes leen poco y lo confiesan porque siempre están atareados en ‘talleres’ y congresos. La praxis exige conocimiento y sensatez hacia lo concreto en un tiempo específico.

En la época en la que el ‘libro’ reinaba, la ‘razón’ moderna planteaba la zona proximal desde su propio lugar, sin sospechar posibles desajustes con lo otro concreto. Con los medios audiovisuales se acrecienta el desfasaje y cruje la ‘zona proximal’ del hombre moderno y los analfabetos por desuso ahora ven televisión. La dislexia se producía en el ámbito de la inoculación del alfabeto a la antigua usanza, sin sospechar que el problema actual es el de la distextia, término que acuñamos hace algunos años.

Cuando uno lee al Quijote, no silabea, no deletrea, porque el ‘programa’ para leer y escribir es un macro instrumento retórico. Hemos percibido además que el docente, en su formación, no estudia casi nada de Literatura y su producción textual y en lo que refiere a esto -como todos lo reconocen-, los que siempre supieron son los escritores y los artistas.

Como la novedad no está en las ‘grandes ideas’ sino en la aplicación práctica, lo nuestro es más bien, adecuarnos a una situación concreta y con cierto criterio empírico, sabiendo y reconociendo nuestra propia forma mental y nuestra situación en la escritura, para no realizar una generalización desdichada, trabajaremos en relación a las siguientes hipótesis:

1) Una postura empirista que incluye al Otro en un trabajo creativo, debe superar la hipótesis ‘modernista’ de la zona proximal; porque para la teoría del sujeto único y universal, la tarea es analizar las etapas del desarrollo desde su propia mente universal cuya gramática no tiene contexto ni considera otro formatos de representación del mundo. Precisamente la zona proximal pertenece a un formato de representación específico que es incapaz de ver y experimentar realmente al Otro. Los problemas educativos, de la mutación para-educativa estaban ocultos en la época del Libro y de la radio, pero con la TV empezó a surgir un mundo posible que cerrará el PC. Es aquí, en esta zona desconocida, la dimensión desconocida, donde se produjo la mutación.

Naturalmente que, el problema no es educativo o radica solamente en la formación docente, es un viejo tema del hombre Moderno y su alienación de la representación estética, que al final le cobró sus cuentas a la Razón.

2) Hemos insistido en el aprendizaje creativo global como realización y organización de una técnica instrumental (Dewey) para producir el diseño textual.

El arte no es un fetiche, es una oportunidad para gozar y experimentar. Cuando se insiste en que los jóvenes lean, se deberían reconocer que los jóvenes de ‘antes’ leían o aprendían las estrategias más finas por su cuenta y riesgo. Entre el alfabeto y el texto polimorfo, entre las causas de la dislexia y el analfabetismo por desuso llegamos a la distextia. Es difícil enseñar la Literatura, como dice R. Barthes, pero si logramos revalorizar el libro medieval, como objeto de taller, la escritura como diseño y la estética como placer productivo, quizá logremos estimular diferentes vocaciones y mundo posibles en cada ‘hombre del futuro’.

A la antigua ‘transferencia’ la bautizamos hoy ‘interfase’, para tener un instrumento terminológico más homogéneo, pero no se trata de un problema semántico o de palabras, se trata de un instrumento para la praxis.

Nos parece adecuado recurrir a los artistas cuando nos planteamos el tema de la representación, el texto, la literatura, la pintura, la lectura y la escritura, entre otras cosas. La formación docente debería acudir también a ellos.

3) Cuando hablamos de diagrama, no traducimos la estrategia como una representación semántica, el diagrama como diseño y proceso de simulación tiene que ver con estrategias cognitivas (gnosias) aplicables tanto a textos como a objetos particulares o contextos. El montaje es una práctica material mediante la cual se simula, en proceso videomático del videoclip como modalidad de composición por superposición, adición, pegue, despegue, etc., praxias y motricidades para componer la intertextualidad en diversos procesos.

El aprendizaje, involucra las gnosias como diseño de actividades a través de mapas, redes, grafos, es decir, lo que llamamos diagrama peirceano que lleva la vulgar metáfora verbal a constituirse como un proceso o macrodiseño que simula (y no significa) lo virtual. Las praxias suponen una actividad simulada que permite una relación intergrupal en determinado contexto humano.

En nuestro trabajo de investigación durante cinco años en varias escuelas, hemos tratado de evitar toda interpretación ingenua pero interesada, como por ejemplo la de preocuparse por el sujeto niño e ignorar su diferencia cultural. En los casos de excesiva semantización aparecen los problemas de traducción entre distintos formatos mentales.

El lector ingenuo cree que el ‘lenguaje’ es transparente y se pierde dentro de lo verbal entre el sueño y la ficción del texto. Impresionismo literario o materialización de los procesos de producción estéticos que ya son parte de los museos de Arte Moderno. En todo caso, uno siempre vive en el Museo, soñando lo verbal sin llegar a producir la ficción de la escritura.