Palabras de presentación del libro La sociedad de la mente: la inteligencia humana a la luz de la inteligencia artificial, de Marvin Minsky, Ediciones Galápago, Buenos Aires, en la Exposición Feria Internacional del Libro, el 2 de abril de 1987. El citado libro es traducción de la edición en inglés The Society of Mind, Simon & Schuster Inc., New York, 1987.

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La sociedad de la mente

¿Cómo funciona la mente? Este libro ofrece una respuesta revolucionaria: la mente es una "sociedad" constituida por la interacción de infinidad de diminutos agentes, los cuales carecen, a su vez, de toda actividad mental. ¿De qué estamos hablando? ¿De las computadoras del futuro? ¿O de nosotros mismos?

La irrupción de las computadoras y sus ideas asociadas plantean nuevamente antiguas discusiones acerca de la naturaleza de la mente y del pensamiento. Actualmente, en lugar de Aristóteles o Kant, algunos de los protagonistas en el estudio de la mente son científicos de la denominada "inteligencia artificial" –rama de las ciencias de la computación dedicada a construir máquinas capaces de realizar actividades que se llamarían "inteligentes" si las llevaran a cabo seres humanos.

Los conceptos formulados y los descubrimientos de los científicos de la inteligencia artificial no sólo tienen trascendencia filosófica en cuanto a la naturaleza del ser humano, sino que resultan de enorme interés práctico ya que han de permitir la construcción de máquinas inteligentes. Esas máquinas podrán percibir situaciones diversas y darse cuenta de las alternativas a seguir, poseerán lo que llamamos "sentido común" y aprenderán de sus experiencias.

Los teóricos de la inteligencia artificial se dividen en dos bandos. El primer grupo piensa que los principios necesarios para hacer máquinas inteligentes ya se conocen, de tal manera que el logro de cualquier nivel de inteligencia similar o superior a la de la gente, es sólo un problema de realización de computadoras más grandes y más rápidas y de almacenamiento de inmensas cantidades de conocimiento. El segundo grupo cree que la construcción de máquinas verdaderamente inteligentes requiere comprensiones nuevas acerca de su funcionamiento.

Marvin Minsky se ubica en este segundo grupo. Einstein revolucionó el campo de la física con sus ideas acerca de la relatividad restringida publicadas en 1905 en su trabajo "Sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento". Minsky hace algo análogo, en 1987, en el campo de la psicología humana con su libro La sociedad de la mente.

Marvin Minsky es uno de los pioneros más conspicuos en el campo de la "inteligencia artificial", disciplina que se sirve de modelos computacionales para comprender la psicología humana. Este libro parte del supuesto de que cualquier cerebro, máquina, u otra cosa que posea inteligencia debe estar compuesta de elementos más pequeños absolutamente incapaces de pensar. La estructura misma del libro refleja esta idea: cada página explora una teoría o concepto que aprovecha el contenido de otras páginas. La mente es algo demasiado complejo para adaptarse al molde de una narración que comienza aquí y termina allá.

¿Es una máquina la mente? Al respecto, el autor no plantea absolutamente ninguna duda, sino que solamente pregunta: ¿qué clase de máquina? Y aunque la mayoría de las personas piensan que es degradante ser consideradas máquinas, este libro les hará pensar, en cambio, lo maravilloso que es ser una máquina de facultades tan prodigiosas.

Hace un siglo apenas que se comenzó a pensar eficazmente en la naturaleza de las máquinas cerebrales que fabrican pensamientos; ahora, por primera vez, la humanidad ha acumulado herramientas conceptuales suficientes para comenzar a comprender máquinas que poseen millares de partes. Sin embargo, apenas se han comenzado a adquirir los conceptos necesarios para comprender las máquinas con miles de millones de partes que constituyen nuestros cerebros.

Este libro sorprendente debe ser leído menos como un texto de investigación científica y más como una historia de aventuras destinada a la imaginación. Cada idea debe ser contemplada no como una hipótesis firme sobre la mente, sino como un instrumento que debe conservarse en la caja de las herramientas que se usan para elaborar teorías sobre ella. En cierto sentido, ésa es tal vez la única manera realista de reflexionar sobre temas de psicología, ya que la mente de cada persona determinada se desarrolla como una enorme máquina que crece de forma ligeramente distinta.

Para Minsky, es imposible intentar transformar la psicología en algo tan simple y preciso como la física. El funcionamiento de nuestra mente no depende de leyes igualmente escasas y simples, sino de muchos mecanismos diferentes acumulados a lo largo de toda una era de evolución. Minsky opina que es aún demasiado pronto para emprender la tarea de erradicar las hipótesis no probadas o tratar de demostrar que una teoría es superior a otra. Antes de poder formarnos una imagen del bosque de la psicología es necesario imaginar más árboles.

Los aportes que a la teoría de la sociedad de la mente realizó Seymour Papert, que llegó al M.I.T. en 1963 después de cinco años de estudiar el desarrollo infantil con Jean Piaget, son especialmente mencionados por el autor. Papert y Minsky trabajaron juntos durante una década supervisando el Laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts, y desarrollaron en forma conjunta nuevas técnicas matemáticas, nuevos experimentos de laboratorio y nuevas computadoras. Los resultados de esta colaboración modelaron muchas de las secciones del libro. Una de sus ideas fundamentales, a la que se dedica un capítulo completo, ha sido bautizada por Minsky con el nombre de Principio de Papert: algunos de los avances más cruciales en el desarrollo mental se basan no en la simple adquisición de nuevas destrezas, sino en la adquisición de nuevas formas de administrar y utilizar lo que uno ya sabe.

No hay nada demasiado técnico en este libro notable. La fascinación que en Minsky ejercen la música, el humor y las encantadoras mentes de los niños lo enriquecen enormemente. El resultado es un magnífico collage de imágenes incisivas, desbordantes de agudo conocimiento y divertidos aforismos. El estilo es claro y tajante, y abundan en el texto sutilezas y ocurrencias. La nueva terminología y los enfoques de Minsky son contribuciones trascendentales para la comprensión de la mente.