RESOLUCIONDE CONFLICTOS
1.
¿QUÉ ES UN
CONFLICTO?.
Un conflicto se
produce cuando hay un enfrentamiento de los intereses o las necesidades de una
persona con las de otra, o con los del grupo, o con los de quien dependa la
autoridad legítima.
También se
produce un conflicto cuando un alumno o un profesor que debe ayudarse con
muletas o con silla de ruedas no puede acceder a los mismos lugares que sus
compañeros; cuando los jóvenes ocupan la parte central del patio con sus juegos
de pelota más o menos agresivos y relegan a los más pequeños y a las chicas;
cuando cualquier otra persona que trabaja en la escuela, incluido el conserje y
la gente de administración, se dirige a los padres gritando y protestando
porque falta o sobra un minuto.
Conflictos
más frecuentes en los centros.
La catalogación
de los conflictos más frecuentes en la escuela es la siguiente:
·
Conflictos
de relación entre el alumnado, y entre éstos y el profesorado.
·
Conflictos
de rendimiento (pasividad, apatía, parasitismo...).
·
Conflictos
de poder (liderazgos negativos, arbitrariedad...).
·
Conflictos
de identidad (actitudes cerradas y agresivas que se vuelven contra los demás o
contra los objetos, el mobiliario o el edificio).
Ahora bien, el
conflicto no es, necesariamente, sinónimo de indisciplina. Como se ha dicho
anteriormente, un conflicto se produce cada vez que hay un choque de intereses,
cada vez que se produce un "enfrentamiento" a causa de un desacuerdo
en relación con actuaciones, ideas, etc. Sin embargo, este conflicto entre
personas civilizadas puede dar lugar a un enriquecimiento mutuo. Cada una de
las personas enfrentadas cede un poco de terreno: reconoce no tener toda la
razón, acepta la legitimidad de los intereses del otro, busca primar los puntos
de acuerdo que permitan un consenso y seguir trabajando juntos, etc. esta
negociación puede integrarse en la dinámica cotidiana del centro. Por el
contrario, por indisciplina se entienden los comportamientos disruptivos, o
antisociales, que suponen una disfuncionabilidad del centro. Los
comportamientos indisciplinados obedecen simplemente a un intento de imponer la
propia voluntad sobre la del resto de la comunidad.
Por indisciplina
entendemos también las actitudes o los comportamientos que van en contra de las
reglas pactadas, de las normas del juego, del código de conducta que el centro
ha adoptado para cumplir su misión principal: educar.
De la
conducta disruptiva a la conducta antisocial.
Naturalmente es
muy difícil precisar con exactitud dónde acaba una conducta y dónde empieza la
otra. Ahora bien, trataremos de diferenciarlas de forma que queden lo más
claramente definidas.
·
Conductas disruptivas.
Se trata
básicamente de conductas enojosas, de alumnos que quieren llamar la atención de
sus compañeros o del profesor. Suelen ser alumnos que tienen problemas de
afecto y/o de rendimiento académico, que presentan carencias
significativas por lo que se refiere a
la integración de hábitos, etc.
Estas conductas
suelen ser: causar molestias a los compañeros, hablar en voz alta cuando el
profesor está explicando alguna cosa, hacerse el gracioso, mostrar una actitud
pasota, provocar ruidos, moverse de un lado para otro, no disponer del material
necesario para seguir la clase, etc.
Afrontar estas
conductas es relativamente sencillo, a menudo basta con prestar ese plus de
atención que se nos está demandando. En función del motivo específico que
empuje al alumno a ese tipo de comportamiento (afecto, rendimiento, hábitos...)
debemos dar un tipo de respuesta u otra: un acuerdo de trabajo periódico que le
permita tener éxito en el estudio, un refuerzo regular y positivo de los
aspectos que lo requieran, un seguimiento más detallado de su evolución, una
ayuda extra en algunos aprendizajes instrumentales, etc.
·
Conductas antisociales.
Por antisocial
entendemos un tipo de comportamiento que se salta, rompe o viola las normas de
la sociedad. Ahora bien, que podamos definirlo tan directamente no significa
que podamos generalizarlo a todos los contextos. Lo "social" no tiene
el mismo valor en el centro de la ciudad o en un barrio residencial que en una
barriada extrema con altos índices de violencia, paro, marginación, etc.
Así pues, a
grandes rasgos, consideramos "antisociales" una serie de actos de
distinta naturaleza, por ejemplo las agresiones físicas, la extorsión, los
insultos y el acoso, los robos, el daño a las instalaciones o materiales, la
mentira, el absentismo, etc. Esta variedad de situaciones dificulta la
posibilidad de identificar una tipología de personas cuyo comportamiento
podamos definir como antisocial.
Por otra parte a
esta variedad de situaciones cabe añadir dos características que hacen el
diagnóstico aún más complicado: la frecuencia con la que se dan esas conductas
y la gravedad o intensidad de las mismas. Y como es lógico suponer, estas
características se superponen entre sí.
Los alumnos que,
por lo general, presentan conductas antisociales acumulan otras características
como: bajo rendimiento, déficits de aprendizaje, hiperactividad...
Ahora bien, una
cosa son los conflictos puntuales o persistentes, observables e incluso
medibles, y otra las razones profundas que los han provocado. En este punto el
entorno socioeconómico juega un papel muy importante (población poco arraigada,
alto nivel de paro, barrios o poblaciones con infraestructuras más que
deficientes, familias desestructuradas, despreocupadas de la educación de sus
hijos etc.).
Por supuesto
también podemos decir que hay conflictos, leves y graves, que obedecen a
problemas de fondo sobre los cuales el profesorado no tiene capacidad de influencia
(son competencia de la familia, del médico, del psicólogo, del asistente
social...).
Así pues, una
gran parte de los conflictos pueden tener su origen en el propio alumno o en su
familia, pero otros surgen a causa de un funcionamiento deficiente de los
centros, de la carencia de estrategias de prevención y de atención a la
diversidad. Y ahí si tenemos una responsabilidad que no podemos obviar.
Hay dos aspectos
sobre los cuales tenemos que reflexionar:
-
La
rutina, que es un enemigo terrible que nos impide hacer las cosas con sentido,
con un objetivo renovado.
-
El
individualismo, ya que aunque sea cierto que a la hora de la verdad el profesor
o la profesora se encuentra solo ante
sus alumnos, esto no significa que no tengan el apoyo de sus compañeros o la
cobertura necesaria del centro, ni por supuesto tampoco significa que deba
enfrentarse a sus alumnos sino, por el contrario, lo que debe hacer es buscar
su colaboración.
2.
INTERVENCIÓN A
NIVEL DE CENTRO.
Parte de la
premisa de que no son posibles las soluciones individuales, de que conseguir un
buen clima de convivencia es una tarea de todo el centro, a veces incluso a
largo plazo.
·
Creación
de una comisión de convivencia que tenga realmente ésta como objetivo, es
decir, que no sea un subterfugio para sancionar y excluir.
·
Recogida
y análisis de la información sobre los problemas de convivencia en el centro.
·
Elaboración
de normas de convivencia que respondan a la situación de conflictividad
detectada: qué comportamientos esperamos de los miembros de la comunidad
educativa, qué respuestas educativas vamos a ofrecer a las personas que
necesitan un tratamiento especial, cómo vamos a trabajar una serie de hábitos a
lo largo de toda la etapa, etc.
·
Creación
de espacios en el centro donde atender a los alumnos que deban ser desplazados
momentáneamente de su aula, decidir qué tipo de atención van a recibir, cuánto
tiempo pueden permanecer en él, etc.
·
Creación
de canales de participación y comunicación para padres y alumnos (y/o de sus
delegados) con objeto de hacerles cómplices de estas decisiones.
·
Mejora
de la comunicación con el exterior, jornadas de puertas abiertas, celebración
de actividades abiertas al público, etc.
·
Programar
actuaciones diversas para conseguir un buen nivel de identificación con el centro,
pueden ser de tipo cultural, deportivo, asociativo, de imagen, etc.
·
Establecimiento
de un sistema de mediación y negociación en los posibles conflictos. Creación
de un cuerpo de mediadores constituido por alumnos y profesores. Formación en
técnicas de negociación.
·
Tutorización
del profesor novato por parte del Jefe de Estudios o de una persona delegada.
Seguimiento semanal de su adaptación al centro y de su relación con los
alumnos.
·
Programa
de formación para el profesorado sobre temas relacionados con la convivencia:
habilidades sociales y comunicativas, dinámica de grupos, etc.
·
Etc.
3.
LA INTERVENCIÓN
EN EL AULA.
La intervención
en el aula va determinada por los siguientes puntos:
·
Recogida
de información sobre los problemas de convivencia en el aula. Proceso
coordinado por el tutor con la implicación de todo el profesorado relacionado
con ese grupo- clase.
·
Elaboración
de normas de convivencia que respondan a la situación de conflictividad
detectada: qué comportamientos esperamos de los miembros del grupo, qué
respuestas educativas vamos a ofrecer a las personas que necesiten un
tratamiento especial, cómo vamos a trabajar una serie de hábitos a lo largo del
curso o del ciclo, etc.
·
Programación
de actividades para favorecer la relación entre los alumnos: conocimiento de sí
mismos, respeto mutuo, mejora de la autoestima, etc. además de ser objeto de
tratamiento específico, conviene poner en práctica comportamientos positivos
mediante la realización de proyectos comunes, del trabajo en grupo, de la corresponsabilización,
etc.
·
Revisar
periódicamente la estructura de los grupos de trabajo, creación de la figura
del delegado de grupo, etc.
·
Hacer
a los alumnos partícipes de la metodología empleada: avanzar objetivos, acordar
tipo de actividades, plazos de entrega, dar a conocer los criterios de
evaluación, etc.
·
Importar
al aula algunas de las medidas creadas para el centro: canales de comunicación,
fórmulas de negociación, espacios neutrales, etc.
Otro aspecto muy
importante es la relación personal con el alumno:
Favorecer la
convivencia implica la necesidad de llegar a acuerdos concretos con
determinados alumnos, cuya personalidad, capacidades, hábitos, etc. requieren
un tratamiento específico.
Muy a menudo
estos acuerdos deberán hacer énfasis tanto en el comportamiento en el aula como
a sus posibilidades de rendimiento. Él necesita, y sus compañeros también, ser
consciente de que avanza, de que tiene éxito en los pequeños objetivos que se
le proponen, y de que ese tratamiento diferenciado no le aísla de su grupo, de
que sigue teniendo ocasiones diversas de interactuar con sus compañeros.

Un
acuerdo o un contrato de rendimiento debería reunir, entre otras, las
siguientes características:
4.
MÉTODOS, TÉCNICAS
Y ESTRATEGIAS PARA AFRONTAR Y RESOLVER CONFLICTOS EN EL AULA
Técnica
para la solución de problemas.
El entrenamiento
en solución de problemas suele aparecer integrado en diversos programas de
intervención. Es un procedimiento excelente para aumentar el grado de autonomía
del sujeto y el desarrollo de habilidades para la autodirección y el
autocontrol.
Un problema es una situación para la que no
tenemos una respuesta inmediata eficaz, que se traduce en un sentimiento de
ansiedad, impotencia, malhumor, incomodidad, etc. (Capafons, 1990; Fábregas y
García, 1993). El objetivo básico de las Técnicas
de solución de problemas es identificar alternativas eficaces de
funcionamiento. Se trata de buscar, pues, respuestas adecuadas para resolver la
situación problemática y de elegir la más apropiada.
El procedimiento
o técnica básica consta de los siguientes pasos (Capafons, 1990; D´Zurilla y
Goldfried, 1971; Fábregas y García, 1993; Mckay, Davis y Fanning, 1988):
1. Orientación general: hay que convencer al
sujeto de que los problemas son algo
natural en la existencia humana, de que todos los tenemos y de que se
pueden hacer cosas para sobrellevarlos y solucionarlos. Además, se le enseña a
identificar las situaciones problemáticas y a inhibir la tendencia a hacer lo
primero que se le ocurra, a controlar los impulsos. En esta línea se pueden
proponer listas de problemas, para abordarlos en el entrenamiento, a partir de
ejemplos de situaciones que plantee el profesor y con los que los alumnos estén
de acuerdo en que son conflictivas, y también que propongan los propios
alumnos.
2. Definición y
formulación del problema: En esta fase se enseña al sujeto a definir de modo operativo el problema y a
clasificar sus elementos. Aquí deben delimitarse las características del problema y han de formularse los objetivos a lograr como meta y los aspectos de la situación que debieran
modificarse.
Se trata de describir la situación: quién está
implicado, qué sucede, dónde, cuándo, cómo, por qué y lo que uno hace o deja de
hacer: dónde lo hace, cuándo lo hace, cómo lo hace, cómo se siente, qué quiere
conseguir. Puede ser importante en ocasiones pedir ayuda o recurrir a otras personas. A la luz de la información
recogida puede ser pertinente redefinir
el problema. A lo mejor se descubre que el problema real no es el que
creíamos, sino otro.
3. Búsqueda de posibles soluciones. Generar
alternativas:
Es el punto crucial en la solución de
problemas. Hay que imaginar, crear o recordar el mayor número posible de
alternativas sin valorarlas todavía. Se trata de obtener el mayor número
posible, sin más. En esta fase se utiliza la técnicas del
"brainstorming" (torbellino de ideas), que tiene cuatro reglas
básicas: se excluyen las críticas, todo vale, lo mejor es la cantidad y lo
importante es la combinación de soluciones y la mejora.
4. Toma de decisiones. Valorar las soluciones y elegir
la mejor.
Para ello se estudia cada una de las soluciones propuestas analizando las
dificultades y obstáculos que presentan, así como las consecuencias positivas y
negativas de las mismas. Se trata de elegir la solución que resuelva el mayor
número de aspectos de la solución problemática y/o sea más factible de llevarla
a la práctica. La solución debe de ajustarse a los criterios de justicia,
seguridad, eficacia y respeto a los sentimientos implicados.
5. Elaborar planes precisos de acción. Se trata de
precisar el modo en que se llevará a cabo la solución elegida, dónde, cómo, en
qué momento...
6. Llevar a cabo la solución elegida y evaluar los
resultados.
Se lleva la práctica la solución elegida. Se trata ahora de observar las consecuencias
para delimitar si las cosas ocurren como se habían previsto y si se está
satisfecho de los resultados obtenidos. Si no se consiguen los objetivos, se
trata de reconsiderar la lista de alternativas. Se pueden proponer nuevas ideas
o bien seleccionar una o más estrategias de las que antes se han desestimado.
Es importante
tener claro que en el entrenamiento en solución de problemas no se enseñan
respuestas específicas para los problemas planteados, sino que el sujeto
aprenda una estrategia o acercamiento general al enfrentarse a un problema de
modo que, después de acabar el entrenamiento, pueda usar sus propias
habilidades cognitivas en futuros problemas diferentes y en distintas
ocasiones.
Espacios
y estrategias comunicativas para resolver conflictos en el ámbito individual:
la tutoría.
En este ámbito
partiremos de cuatro ejes esenciales:
1. Se ha de procurar
que sea bidireccional. Es una
relación del tutor al estudiante y del estudiante al tutor/a. en la tutoría
individual el profesor- tutor no intenta únicamente dar normas, imponer
disciplinas, expresar opiniones. Sin diálogo no habrá una resolución de fondo
del conflicto planteado.
2. Se ha de utilizar el marco formal y el informal. En la relación
entre profesorado y alumnado debemos utilizar marcos distintos. En realidad
podemos comprobar cómo en las situaciones más formales, establecidas en un
espacio de tutoría, la realidad comunicativa se hace más distante y más difícil
de llegar a conclusiones. Por ello es importante que el tutor/a sea capaz de
comunicarse con los alumnos /as en momentos no estrictamente formales.
3. Hay que dar a la comunicación individual una
trascendencia similar a la comunicación general respecto a los acuerdos
de solución de conflictos. Si el tutor en el ámbito de la comunicación
individual intenta establecer únicamente una comunicación informal sin
compromisos concretos su efectividad en la resolución de conflictos es muy
limitada. Estamos por tanto configurando una tutoría personal en que el espacio
individual es tan importante como el común.
4. Hay que preparar correctamente la comunicación individual, disponer de
tiempo para su realización y asegurar los espacios adecuados. Aunque las
habilidades comunicativas del tutor sean positivas hay que tener en cuenta que
habrá que utilizar estrategias diferentes. La solución de conflictos
individuales obliga a un tratamiento personalizado.
Condiciones básicas para
utilizar la tutoría individual para resolver conflictos.
A partir de estos
principios generales, es evidente que la tutoría individual sólo servirá para
solucionar conflictos si somos capaces de estableces la comunicación. El tutor
por tanto deberá tener en cuenta una serie de elementos para establecer esta
comunicación:
·
Ha
de tener claro el objetivo que pretende en la comunicación con el estudiante.
·
Tiene
que evitar aprovechar la situación para plantear y generalizar los puntos a
tratar.
·
Debe
calibrar la necesidad de usar la estrategia comunicativa individual y hay que
tener expectativas positivas.
·
Debe
ponerse en la situación del alumno, entender sus problemas y darle oportunidad
no sólo de buscar justificaciones sino también de analizar posibles soluciones.
·
Debe
orientar toda la comunicación hacia la solución. Se analizan las causas del
conflicto y además se buscan soluciones. En la tutoría individual intentamos
encontrar las estrategias para la solución.
·
Hacer
una correcta selección del canal de comunicación, del momento adecuado. Para la
solución de conflictos quizá no sea conveniente la proliferación de los
"partes de incidencia", pues la incidencia sobre el comportamiento de
los alumnos es muy limitado. Además es conveniente saber escoger el momento
conveniente. No se puede esperar semanas a hablar de un problema ni tampoco
precipitarse en el momento más inmediato.
·
Hay
que crear un ambiente comunicativo facilitador. Por tanto hay que controlar la
reacción emotiva negativa pues el conflicto se puede agravar aún más. En la
tutoría individual no pretendemos hacer justicia sino educar y solucionar los
conflictos.
La
tutoría individual: un espacio educativo donde se escucha al alumno y donde el
tutor adopta una actitud profesional positiva.
Hay que saber
escuchar al estudiante para comunicarse con él correctamente. Escuchar de forma
educada depende de la intencionalidad de cada tutor, y es una habilidad social
y comunicativa que puede mejorarse (VVAA (1992): Cómo escuchar bien y entender
mejor. Bilbao. Deusto.). Forma parte del perfil profesional necesario para
poder actuar con eficacia en la resolución de conflictos.
Aplicado a las
situaciones del tratamiento de conflictos a travñes de la tutoría individual
podemos proponer:
·
Estar
dispuesto a que el alumno se explique con sus propia palabras. Hay que evitar
que se descentre la cuestión porque pensamos que su expresión es inadecuada.
·
Estar
informado sobre la cuestión que se va a tratar. Cuando no dispongamos de
información controlar la posibilidad de emitir juicios previos.
·
Evitar
las distracciones durante la comunicación. Aunque en la dinámica de los centros
educativos es un problema importante, hay que evitar al máximo las
interrupciones.
·
Centrarse
en las ideas importantes del discurso del estudiante. Es difícil encontrar
soluciones cuando nos perdemos en análisis de anécdotas y de datos.
·
Evitar
al máximo las interpretaciones subjetivas, por lo que hay que preguntar al
alumno toda la información que se crea necesaria. Una mala interpretación puede
ser el origen o la continuidad de un conflicto.
·
Evitar
intervenciones muy largas por ambas partes con el fin de mantener la comunicación
y darle agilidad. Resumir el discurso del estudiante y preguntarle si nuestra
síntesis es correcta es una buena estrategia comunicativa.
·
Es
imprescindible que no saltemos a las conclusiones y que no nos anticipemos a
los mensajes.
·
Es
positivo tomar notas cuando se trata de cuestiones complejas con explicaciones
o entrevistas de una duración significativa.
En resumen, se
trata de adoptar y desarrollar una actitud profesional del tutor que intenta
una mejora continua de uno de los instrumentos más eficaces que tendrá en el
ejercicio de su tarea.
Algunos
problemas de incomunicación que pueden dificultar la resolución de conflictos
en el espacio individual de la tutoría.
-
Estereotipos.
A menudo se parte de procesos de generalización excesiva sobre la interpretación
de los hechos conflictivos que se pretenden solucionar. A mi parecer no es muy
apropiado generalizar las conductas concretas con expresiones como
"Siempre estás molestando a tus compañeros", "jamás de portas
adecuadamente", etc. estas generalizaciones no sólo disminuyen la
posibilidad de continuar el diálogo sino que producen un efecto inesperado de
distracción justamente sobre los temas que han generado el conflicto.
-
Proyección.
Cuando en el ámbito de la relación individual expresamos nuestros sentimientos,
nos centramos sobre ellos más que sobre los temas. "Estoy harto de tu
comportamiento" centra el rpoblema no en aquello que ha hecho el alumno y
que pretendemos corregir, sino en nuestros sentimiento.
-
Efecto
halo. Interpretamos cualquier información siempre en la misma línea que tenemos
en un principio. "Eso es lo que yo te decía", "lo ves como tengo
razón", etc. hay que hacer un esfuerzo notable para controlar este aspecto
y más cuando muchas de las situaciones comunicativas individuales en el centro
se dan en condiciones muy limitadas de tiempo y en un clima poco propicio.
-
Predisposición
y percepción selectiva. Se da por ocurrido aquello que esperamos con lo cual se
selecciona sólo aquella parte que nos interesa. Podemos imaginar este filtro cuando
empezamos una conversación con mensajes como los siguientes "Qué tal, ya
has vuelto a hacerlo, verdad?" "no importa lo que me digas, no podré
creer en ti". Como vemos, estos tipos de mensajes no son los más adecuados
para establecer una comunicación fluida y necesaria.
La
tutoría individual: una cuestión de equipo.
Los centros
docentes tienen que unificar sus criterios sobre cómo tratar los conflictos
desde la tutoría individualizada al menos en los siguientes puntos:
a) Definir los
objetivos esperados en el terreno de la tutoría individualizada para el
tratamiento de conflictos.
b) Concretar las
estrategias e instrumentos que utilizaremos desde el punto de vista
comunicativo.
c) Concretar el tipo
de acuerdos o de soluciones a los conflictos que se darán en aquellas
situaciones repetitivas como: falta de rendimiento, peleas, actitudes de
enfrentamiento con el docente, etc.
d) Concretar
espacios de trabajo en equipo para compartir y mejorar las habilidades
tutoriales a base del estudio de casos.
e) Concretar espacios
y tiempos en el centro para dedicarlo a la tutoría individual.
f) Definir los
registros que utilizarán los tutores como instrumentos para el ejercicio de la
acción tutorial.
Estrategias
comunicativas y de participación para la resolución de conflictos en el grupo
clase: la tutoría de grupo o asamblea de clase.
Los
objetivos de la participación de los alumnos en la resolución de conflictos a
través de la tutoría grupal.
Los objetivos que el tutor se debe plantear en este
aspecto son los siguientes:
·
Implicación
del grupo en la elaboración de las normas colectivas.
·
Implicación
del grupo en el planteamiento de los problemas y los conflictos.
·
Definición
de los compromisos colectivos respecto a la solución de los problemas.
·
Implicación
en el seguimiento de las soluciones.
·
Aprendizaje
de técnicas comunicativas adecuadas para ayudar al tratamiento de los problemas
en el grupo.
Estos objetivos
no son ni pueden ser el contenido de todas las tutorías del grupo. Hay que ser
consciente de que no debe relacionarse exclusivamente este espacio temporal con
ésta actividad. Se trata de incorporar el hábito de tratar problemas de forma
grupal pero no de realizar catarsis grupales a través del profesor.
Tampoco hay que
utilizar el recurso grupal cuando los conflictos han entrado en un ciclo
maligno de difícil solución. En realidad este espacio de comunicación debe
servir para la prevención de los conflictos y, en menor grado, para su
solución.
Finalmente hay
que utilizar el grupo para la solución de aquellos conflictos para los que preveamos un mínimo de
eficacia. No podemos lanzar el grupo- clase a la solución de conflictos
individuales o, lo que es más común, intentar la solución de conflictos
individuales en el marco de una sesión general de grupo, utilizándolo meramente
de espectador. Los resultados en estas situaciones son en general muy
deficientes.
Esquemas
de organización comunicativa de la tutoría de grupo según la finalidad respecto
a la solución de conflictos.
Podemos resumir las
estrategias grupales de comunicación en cuatro posibilidades:
-
Para
dar información.
-
Para
recoger informaciones e intercambiar puntos de vista.
-
Para
tomar decisiones, para llegar a un acuerdo o solucionar un conflicto.
-
Para
la formación o para la generalización de las ideas.
·
Dinámica
grupal para dar información.
Se utiliza para:
-
Dar
a conocer los objetivos y líneas generales de funcionamiento del aula.
-
Indicar
instrucciones de trabajo derivadas de acuerdos previos de los órganos de
decisión del centro.
-
Indicar
procedimientos formales.
Las normas comunicativas
que el docente deberá respetar son:
-
La
información debe ser concreta. Dada la finalidad pretendida este tiempo debe
ser breve debido a que la concreción nos ayudará a evitar interpretaciones
equivocadas. (como norma general, no más de 10 minutos).
-
La
información debe ser comprensible para los alumnos. Tanto por la
intencionalidad como por el uso de códigos comunicativos claros.
-
La
información debe ser necesaria y oportuna. En la preparación de su
intervención, el tutor deberá buscar y utilizar aquellas argumentaciones que
puedan llegar a favorecer la motivación del alumnado.
-
La
información ha de ser sincera. La eficacia del mensaje también estará
relacionada con la congruencia del tutor respecto a la información, con su
implicación personal.
-
La
información ha de ser modificable o adaptable. Finalmente hay que tener una
visión general de la información que permita su adaptación según la dinámica
comunicativa generada.
Además de estos
cinco puntos esenciales deberán tenerse en cuenta todas las habilidades que
mejoren la comunicación oral conocidas por el profesorado:

·
Para
recoger informaciones e intercambiar puntos de vista.
Sugerencias para el
tutor:
-
Hay
que aclarar a los estudiantes la finalidad de la actividad colectiva pretendida.
-
Hay
que fijar un tiempo concreto. Es muy común que después de un tiempo las
intervenciones se repitan.
-
Hay
que controlar las discusiones favoreciendo la apertura de las opiniones. De
hecho se trata de una técnica de lluvia de ideas, aunque puede hacerse con toda
la formalidad de la técnica o simplemente con la intencionalidad.
-
Hay
que resumir las intervenciones, agruparlas evitando al máximo, en esta fase,
que el tutor exprese sus opiniones para esperar la formulación de ideas por
parte del grupo.
-
En
las fases posteriores se deberán identificar las aportaciones que se hayan
hecho en este momento.
·
Para
tomar decisiones, para llegar a un acuerdo solucionar un conflicto.
Para llevar a
buen término la toma de decisiones para la resolución de los conflictos debemos
tener en cuenta algunas normas de funcionamiento:
-
Aclarar
los condicionantes para la toma de decisiones. Por ejemplo hay que limitar las
propuestas a aquellas que sean aceptables para el reglamento del centro. Antes
de decidir hay que saber en qué marco tenemos que decidir.
-
Orientar
la discusión para el desarrollo de propuestas. Hay que ser insistente en la
búsqueda de soluciones, viables y útiles.
-
Agrupar
las propuestas semejantes y descartar colectivamente aquellas imposibles.
-
Implicar
al grupo en la solución de propuestas y en su seguimiento, sin que en ningún
caso se deleguen funciones que son responsabilidad del tutor.

Podría
ser un buen sistema seguir el proceso lógico de toma de decisiones:
·
Para
la formación o la generalización de ideas respecto a la solución de conflictos.

Podemos
utilizar para ello las siguientes técnicas:
Siete
líneas de actuación general para favorecer la solución de los conflictos a
través de la mejora de la comunicación.
1. Favorecer el
aprendizaje de técnicas para la comunicación oral como emisor y como receptor.
2. Utilización de
redes de comunicación distintas según el tipo de conflicto.
3. Favorecer
espacios temporales de comunicación informal, dentro del horario del centro.
4. Utilizar medios
de comunicación diversos según la finalidad.
5. Introducir en el
proyecto curricular de centro, créditos variables sobre el aprendizaje de
técnicas de comunicación oral y escrita, o incluirlos dentro de los créditos
comunes de lenguas. Utilizar el aprendizaje de estas técnicas en la
organización ordinaria del centro.
6. Introducir
elementos de evaluación interna sobre el estado de las comunidades del centro y
proponer propuestas de mejora.
7. Utilizar diversas
técnicas comunicativas según la finalidad de las reuniones.
La
mediación.
Lo que se
entiende por mediación en la
resolución de conflictos se basa en estos puntos:
-
El
conocimiento de las causas que lo han originado, sin confundir causas con
efectos o síntomas.
-
El
profundo conocimiento y comprensión, por parte del mediador, de que, en un
conflicto, todas las partes poseen razón y que, por tanto, los resultados de la
mediación, la resolución del conflicto, tienen que ser satisfactorios para
todas las partes implicadas y han de motivar que los que eran adversarios sean,
a partir de aquel momento, aliados. No puede haber vencedores ni vencidos. El
mediador no se inmiscuye en la discusión, se limita a proveer todos aquellos
elementos que puedan contribuir a que las partes en conflicto puedan hallar,
por sí mismas, un acuerdo satisfactorio.
-
Así
pues, el mediador deberá ser un buen comunicador - a las partes involucradas -
de los elevados costes de todo conflicto, tanto para una como para la otra
parte (costes económicos, emocionales, humanos, etc.). deberá convencer sobre
la simplicidad y los beneficios de resolver las cosas por otros medios,
utilizando tecnologías o instrumentos que, sin ser coactivos ni provocar el
rechazo, resulten lo más convincentes posibles. Sirva como ejemplo: la
utilización del razonamiento, los juegos de rol, los ejemplos y las
simulaciones a través del cine, el teatro, la literatura o de técnicas del
psicodrama o sociodrama, además de otras.
La mediación
sirve para resolver conflictos entre alumnos, entre alumnado y profesorado; o
entre éste último colectivo y la dirección, los padres y los alumnos, etc.
Dentro del ámbito
de la resolución de conflictos se
hace necesario distinguir una terminología diversa que define conceptos y
métodos diferentes. No es lo mismo negociar,
que arbitrar o mediar. Negociar presupone que cada parte en negociación representa
un interés diferente y, por tanto, el objetivo será ganar, al margen de que la
otra parte pueda resultar o no satisfecha; por otra parte, tanto la negociación
como el arbitraje se desarrollan utilizando las medidas de presión o represión
necesarias y oportunas; no presupone ningún tipo de actitud pacificadora más
que en la apariencia de las formas.
Una buena manera
de aprender las cosas es saber para qué sirven. La práctica de la resolución de
conflictos en el medio escolar contribuye a incrementar la autoestima, así como
la apreciación positiva de la diversidad mejora las habilidades de
comunicación, observación y análisis de la realidad social circundante; también
sirve para prevenir el incremento y desarrollo de problemas de orden
disciplinario.