LA
DISCIPLINA EN EL AULA
Una causa de los
problemas dentro del aula puede ser debida a los alumnos, estas pueden
ser:
-
Problemas de
conducta producidos por estrategias para captar la atención.
-
Problemas de
conducta y ausencia de éxitos. Muchos problemas de conducta son consecuencia
directa de las emociones negativas con relación a todo el mundo de la enseñanza
(fracaso repetido en clase), como no entienden se aburren en clase,
automáticamente pasan a otras actividades que puedan ser fuente de interés,
como molestar al profesor y a sus camaradas de clase.
-
Autoconcepto. El fracaso
constante influye inevitablemente en la opinión de los niños sobre sí mismos.
Un autoconcepto negativo nos deja con una sensación de inadaptabilidad e
incompetencia y una propensión al derrotismo al enfrentarnos a las mismas
tareas.
-
Insuficiencias de
adaptación personal y problemas de conducta.
-
Influencias
sociales sobre la conducta. Es el caso de la mala conducta de toda la clase que
haya sido desencadenada por actos de alumnos aislados que pronto arrastran a
todo el aula o grandes sectores de ella.
-
Prueba de límites
y desarrollo de la independencia. Es el caso de los
alumnos que, con carácter experimental y exploratorio, retan al adulto primero
para comprobar si el adulto cumple sus advertencias, y segundo para averiguar
en qué medida sus amenazas, cumplidas, les causarán un verdadero daño.
-
Factores de
desarrollo cognitivo y problemas de conducta. Es el caso de la
problemática que se da cuando en una clase, por ejemplo, hay alumnos que ha
alcanzado el periodo de las operaciones formales y otros que no, y el profesor
centra su acción formativa en las operaciones abstractas.
-
Factores
afectivos y problemas de conducta. Los problemas afectivos
(aquellos asociados con las emociones y la personalidad) pueden influir
notablemente en la conducta de la clase.
-
Extraversión -
introversión. Los
niños extravertidos preferirán un entorno que ofrezca múltiples relaciones y
actividades sociales, mientras que el introvertido se sentirán incómodos en una
atmósfera de trabajo muy rica y activa, esta situación, dentro del aula, puede
provocar problemas de conducta.
-
Labilidad
emocional (neuroticismo - estabilidad). Los alumnos
neuroticistas o poco estables plantean problemas típicos de inadaptación
personal, son inquietos, temerosos, suspicaces, reservados y a la defensiva.
-
Estilo cognitivo. Estilos de
aprendizaje incompatibles en el aula.
-
Niños que
plantean problemas especiales:
-
El
niño superdotado. Se aburre en clase, se hace solitario.
-
El
niño con alteraciones profundas.
Otras causas pueden estar
debidas al colegio y a los profesores:
-
Organización del
centro.
Por ejemplo, falta de reglas claras, desconocidas, no razonables, que no
evolucionan en función de las necesidades de los alumnos, etc. Falta de cauces
claros y efectivos de comunicación entre alumnos y profesores o incluso, entre
el propio personal de la escuela. Falta de instalaciones. Los alumnos no
reciben una orientación clara en temas que afectan a decisiones académicas o
vocacionales.
-
El sistema de
exámenes.
Los exámenes producen fracasos tanto como éxitos. El profesor, a veces,
"enseña para aprobar" el examen.
-
Conductas
específicas del profesor. Es el caso del profesor que tiene "un
componente" de su personalidad que influye negativamente en los alumnos.
-
Organización de
la clase.
La disposición física, la forma de impartir la clase y la disposición de los
horarios puede dar lugar a problemas de control.
-
Planificación de
la clase.
Produce problemas de control cuando la transición de una actividad a otra no se produce con suavidad.
-
La personalidad
del profesor.
-
Profesores de
prácticas.
Estrategias
de carácter conductista.
1.
Registro de las
observaciones.
Se trata de hacer
un listado de las conductas del niño y de las respuestas del profesor. Se
pueden hacer dos listas, una con las actitudes negativas del alumno y las
pertinentes respuestas del profesor y otra con las conductas positivas del
alumnos y respuestas del profesor. La finalidad de ésta actividad es buscar
semejanzas y diferencias en ambas listas, fundamentalmente en la actuación del
docente.
2.
Determinación de
los refuerzos y análisis de las reacciones del profesor.
Se trata de
observar la posible aparición de diversos refuerzos de la conducta del alumno,
tanto la positiva como la negativa.
También se debe
analizar la influencia del castigo en la conducta del niño. Es posible que
hablar severamente al alumno le resulte a éste una recompensa.
3.
Modificación de
conductas no deseadas.
-
El contexto. El paso
siguiente será registrar el contexto en el que se produce el comportamiento
negativo.
-
Frecuencia de la
conducta negativa. Nos puede servir para establecer unos parámetros
de mejoría.
-
Moldeado. Éste concepto se
basa en que, aunque posiblemente el alumno no se porte según nuestros deseos,
quizá exhiba de cuando en cuando una conducta que se aproxime a nuestro ideal
o, al menos, se le parezca más que su conducta ordinaria. Se trata de ir
configurando gradualmente la conducta del alumno en la dirección deseada. En
algunos casos, no es muy aconsejable reforzar la conducta (aproximada a nuestro
ideal) del alumno, y sí aquellas otras, no relacionadas, que sean positivas.
Una vez
consolidada una conducta de carácter positivo, ya no es necesario reforzarla
cada vez que se manifieste.
4.
Tipos de
recompensas en clase:
-
Recompensas
inmateriales.
Consisten principalmente en cosas tales como la atención, los elogios y el
estímulo del profesor, la atención de los compañeros (sobre todo si es amistosa
y de carácter positivo), así como la atención y alabanzas de círculos ajenos al
entorno directo del alumno, como tutores de otros cursos, jefes de estudio y
toda la escuela en general.
-
Recompensas
materiales.
Se componen de buenas notas, buenos informes trimestrales, premios o
recompensas, responsabilidades especiales, etc.
-
La economía de
fichas.
Este tipo de programas utiliza fichas o puntos que se obtienen por las
conductas adecuadas y que se intercambian por premios o refuerzos. Un programa
de economía de fichas debe seguir los siguientes pasos: 1. Observar la
actuación del niño para determinar la/s conducta/s inadecuada/s a cambiar. 2.
Determinar la/s conducta/s que se van a trabajar. 3. Establecer el tipo de
"refuerzos secundarios", que tipo de "fichas" se van a
utilizar. 4. Determinar el valor de las fichas y de las conductas meta. 5.
Establecer conjuntamente, profesor y alumno, una lista de refuerzos positivos y
el número de fichas para conseguirlos. 6. Hay que demostrar al niño cómo utilizar
las fichas conseguidas con ejemplos y fijar criterios que permitan conseguir
pronto el éxito. 7. Las fichas deben ser cambiadas diariamente por los
refuerzos establecidos. 8. Debe evaluarse el programa de manera continua,
además de evaluarlo cuando pasen unas semanas. 9. La generalización no suele
darse de manera espontánea. Por eso, las fichas y refuerzos, deben ser
eliminados poco a poco.
-
Contratos de
contingencias:
los contratos son acuerdos negociados que se toman entre el profesor y alumnos,
padre e hijos, etc. en que ambos se comprometen con su firma. El profesor y el
alumno se ponen de acuerdo en las condiciones del contrato, negociando y
especificando qué metas conductuales y académicas se deben conseguir y cuáles
serán los premios, refuerzos positivos o recompensas. Debe fijarse un límite de
tiempo razonable para revisarlo y renegociarlo y las condiciones del contrato
deben ser equilibradas para todos
5.
Tipos de castigos
en clase.
-
El time-out,
tiempo de aislamiento o tiempo de privación: consiste en retirar
todo refuerzo social al niño. Se utiliza cuando no hemos detectado los
refuerzos positivos que mantienen la conducta negativa, cuando obtiene
refuerzos que no podemos controlar en el lugar en que se encuentra o cuando el
niño no obedece.
-
El coste de respuesta: consiste en
pagar puntos o privilegios por la mala conducta, que se descuentan del programa
de refuerzo. El coste no ha de ser excesivo, para evitar que el niño pierda
todos los puntos ganados, y éstos deben ser recuperables, con buena conducta.
-
La ley de
consecuencias naturales. Es la total libertad del alumno para experimentar
las consecuencias de sus propias acciones.
6. El refuerzo negativo. Consiste en la retirada del castigo o de otras
consecuencias indeseables si esa medida representa una forma de modificación de
conducta. Si eliminamos el castigo o lo aliviamos bastante, reconociendo, por
ejemplo, la honradez del niño por haber dicho la verdad, sus mentiras y
artimañas tenderán a reducirse.
·
Objeciones al
tratamiento conductista:
-
El
conductismo no considera que los niños puedan darse cuenta de lo que está
sucediendo y ser conscientes de los intentos del maestro por modificar su
conducta mediante procedimientos conductuales.
-
El
conductismo resulta inhumano y consiste, en cierto modo, en manipular a la
gente contra su voluntad.
-
Es
difícil su aplicación en el aula.
-
Las
técnicas conductistas sólo surtirán efecto si las aplica todo el profesorado de
un colegio.
Estrategias
de carácter cognitivista.
1. Motivación, interés y objetivos vitales. Si los niños
consideran el trabajo a desarrollar "relevante", es probable que
muestren interés y surgirán pocos problemas de control de la clase. En el
contexto educativo serán tareas relevantes para los alumnos aquellas que les
ayuden claramente a encauzar sus vidas por el sendero del éxito y les sirvan de
diversos modos a relacionarse sin dificultades con las personas significativas
para ellos.
2. Locus de control y autodirección. El locus de control se refiere a si el
individuo cree que los acontecimientos que rigen su vida se hallan dentro o
fuera de su propio yo. Si es interno la persona verá las cosas como causas de
su conducta, si es externo, será consecuencia de la acción de los demás. Hay
que ayudarles a que determinen, objetivamente y con equidad, en quién recae
realmente una atribución concreta. Hay que ofrecer oportunidades realistas y
adecuadas a los niños para que manifiesten sus opiniones sobre asuntos
académicos, de organización de la clase y de ejecución de las tareas de
aprendizaje, nos referimos fundamentalmente a un cierto grado de democracia en
el aula y a la buena disposición del profesor a escuchar los criterios de cada
niño, suponiéndole capaz de discernir a veces lo más conveniente para él.
3. El efecto "demonio" y la profecía
autocumplida.
Efecto "halo", es decir, el fenómeno por el cual si ya estamos
impresionados positivamente por la conducta de alguien en un cierto contexto,
nos sentiremos predispuestos de manera
favorable hacia los esfuerzos que realice en otro. Debemos pues tener buena
predisposición hacia nuestros alumnos.
4. Autoconcepto y autoestima. Un alumno con
poca autoestima o que se considera un fracaso es mucho más probable que cause
problemas de control de clase que si se siente aceptado por sus maestros.
Debemos de tratar de que nuestros alumnos se sientan identificados con el éxito
y, por ende, con los objetivos académicos de la escuela. La tarea del profesor
consiste en realizar lo posible para ayudar a los niños a desarrollar unos
autoconceptos positivos, orientados al éxito. Para ello se le proponen al
alumno tareas escolares acordes con su verdadero nivel de aptitudes. El
profesor debe tener una actitud amistosa.
5. Autopresentación. El profesor debe
transmitir a los alumnos:
-
Aplomo y
confianza en sí mismo; esto supone: no hablar ni actuar de forma
precipitada, mirar a la clase en general y a sus componentes en particular de
forma tranquila, sin el menor asomo de amenazas; evitar gestos y amaneramientos
producidos por los nervios; sonreír a la clase cuando convenga y participar en cualquier
risa general si viene al caso; evitar por todos los medios cualquier
antagonismo injustificado o reacción exagerada ante la conducta de los alumnos.
-
Dar orientaciones
e instrucciones precisas. Las instrucciones serán breves, irán al grano y se
expresarán en un lenguaje sencillo.
-
Consistencia y
justicia.
Para que el alumno disponga de un mapa cognitivo útil de los sucesos en clase y
de cómo ha de relacionarse con el profesor, será fundamental que éste adopte
unas pautas de continuidad o
consistencia en su conducta y en el control de la clase.
-
Firmeza ante los
problemas. Las posibilidades correctoras de una acción
rápida y firme aumentarán si el maestro ha previsto por adelantado, al
programar las actividades académicas, las conductas que van a producirse y en
qué medida pueden deteriorarse hasta hacer necesaria su intervención.
-
Conciencia de lo
que está ocurriendo. Una de las cualidades esenciales de un profesor
eficaz es su estado de alerta hacia lo que sucede en el aula durante la
lección. De este modo se dará cuenta enseguida de las dificultades del niño en
la realización de sus tareas o si está ocupado en alguna actividad expresamente
prohibida.
-
Conocimiento de
los niños.
Si conoce a los alumnos uno por uno, su entorno vital, le resultará muchísimo
más sencillo aplicar unas estrategias de control efectivas y realistas.
-
Proponer niveles
realistas.
A partir del conocimiento de sus alumnos por parte del maestro, se podrán
establecer unos niveles adecuados y realistas para la clase, con respecto tanto
a sus logros académicos como a sus conductas sociales.
-
Disfrutar
enseñando.
Se trata ésta de una variable un tanto nebulosa, pero que desempeña una parte
importante del éxito de la enseñanza y en el mantenimiento de un buen control
de la clase: el placer del profesor en el desempeño de su función docente.
6.
Otros factores
cognitivos:
-
Amenazas y
consecuencias. No se debe proferir amenazas a la clase en general o
a niños en particular y se asegurarán de que una vez que lo han hecho puedan
cumplirse dado su carácter realista. Las amenazas desmesuradas que los alumnos
saben que jamás se pondrán en práctica sirven sólo para rebajar su opinión
sobre el maestro como alguien a quien no debe tomarse en serio.
-
Normas y
procedimientos claros. Con relación a la existencia de normas y reglas
claras en la clase cabe decir: su número será mínimo, ya que de resultar
demasiadas es probable que se olviden de la mitad y juzguen al maestro como una
persona muy exigente, cuyas preferencias y antipatías no deben ser tomadas al
pie de la letra.
-
Empatía e
imaginación.
Debemos ponernos también en el lugar del alumno, y para ello no viene mal hacer
uso de la imaginación.
7.
Síntesis del
tratamiento cognitivo:
-
El
profesor establece estándares y objetivos académicos realistas para los alumnos.
-
Actúa
de una manera confidencial, con voz clara y sin amaneramientos producto del
nerviosismo.
-
Logra
conocer a los alumnos en clase y descubrir las razones que hay detrás de sus
actos.
-
En
su conducta hacia ello indica aceptación, apoyo y su convicción en el éxito
final.
-
Prevé
los probables problemas de control, decide las estrategias para su resolución y
las aplica con rapidez y de modo consecuente.
-
Los
niños reciben todas las oportunidades razonables para actuar de una manera
democrática y responsable.
-
Se
asigna a los niños tareas pedagógicas apropiadas y, por tanto, interesantes,
permitiéndoles que saboreen las mieles del éxito.
-
El
profesor cambiará las actividades dentro de la clase para evitar que los
alumnos se aburran y se sientan inquietos.
-
Se
hace el entorno de la clase lo más agradable, animado y estimulante posible.
-
El
profesor evita amenazas innecesarias o poco prácticas.
-
Se
dan orientaciones a la clase antes de cualquier cambio de actividad, el cual se
realiza bajo un control riguroso.
-
Se
ayuda a los niños a que comprueben las consecuencias de sus actos.
-
El
profesor recuerda sus experiencias personales de pequeño en clase como ayuda
para interpretar su conducta.
8.
Objeciones al tratamiento cognitivo:
·
Resulta
vago e impreciso ya que no podemos saber lo que pasa por la mente del niño.
·
El
tratamiento cognitivo es muy subjetivo. Cada profesor elaborará sus propios
mapas cognitivos, privando así a los alumnos de la consistencia que forma parte
del tratamiento conductista.
·
Los
cambios de conducta no son necesariamente consecuencia de los cambios de
actitud. Así pues, se puede razonar con los alumnos, que quizá pretendan con
toda sinceridad cambiar de manera de ser, sin que por ello vayan a tener que
conseguirlo.
Estrategias
y técnicas de gestión.
1.
Normas sencillas
para el gobierno de la clase:
-
Puntualidad. Muchos
problemas de control de la clase surgen o porque el profesor llega tarde o
porque está manipulando aparatos y equipos mientras llegan los alumnos. Si
empieza la lección con puntualidad, el maestro soslayará esos problemas y
demostrará a los alumnos su eficiencia personal y la importancia de las tareas
que van a realizar conjuntamente.
-
Buena preparación. No nos
referimos solamente a las cosas esenciales sino también a las secundarias que,
muy a menudo, suelen pasarse por alto.
-
Ponerse
rápidamente a la tarea. Una vez que el profesor y los niños se encuentran
en el aula hay que empezar la clase con rapidez y energía, de modo que la
atención de éstos se centre en las explicaciones de aquél y en las tareas a
realizar.
-
Insistir en la
colaboración de toda la clase. Es fundamental conseguir una colaboración total
antes de entrar en materia.
-
Utilización
efectiva de la palabra. Utilizar la palabra con expresividad, con tono
agradable y que no produzca cansancio o tensión.
-
Mantenerse alerta
ante las incidencias de la clase. Los buenos profesores dan la impresión a la clase
de tener ojos en la espalda. Se mueven por el aula, mantienen un contacto
visual con los alumnos y se dan cuenta exacta de dónde van a empezar
probablemente los problemas, concentrando ahí su atención.
-
Analizar lo que
está ocurriendo en clase. El maestro debe comprender las razones que mueven
al alumno a adoptar una conducta concreta, ya sea por el refuerzo que ésta
recibe de modo continuo, ya en cuanto a aspectos que atañen a elementos menos
tangibles (motivación, locus de control y autoconceptos).
-
Estrategias
claras y bien comprendidas para enfrentarse a situaciones de crisis.
-
Distribución
justa y equitativa de la atención del profesor.
-
Evitar
comparaciones.
Es una buena estrategia llamar la atención sobre una tarea bien hecha, sobre
todo si el alumno tiene prestigio y sirve, por consiguiente, de modelo para sus
compañeros. Pero no es aconsejable hacer comparaciones, o sea, decir a algunos
niños que su rendimiento no llega al nivel de los demás, ya que eso puede
generar no sólo hostilidad y resentimiento hacia el maestro por parte de los
desfavorecidos en esas comparaciones, sino a divisiones en el seno de la clase.
-
Mantener las
notas al día.
El trabajo devuelto rápidamente a los alumnos con la nota correspondiente no
sólo les ayudará en sus tareas de aprendizaje, sino que permitirá al maestro
estar al día de los progresos de sus discípulos y ayudarles mejor en sus
dificultades.
-
Mantenimiento de
las promesas.
Si el maestro promete ayudar de algún modo al niño, o premiar a la clase,
cuidará de que la promesa sea factible, y deberá hacer honor a su palabra.
-
Hacer un buen uso
de las preguntas. El profesor que hace preguntas frecuentes a la
clase, dirigiéndose a alumnos concretos, está empleando una estrategia valiosa
para mantener atentos y activos a todos los niños.
-
Garantizar
oportunidades adecuadas de actividades prácticas.
-
Delegación en la
medida de lo posible de las tareas rutinarias de la clase a los alumnos. Eso será
indicio de la confianza que el profesor deposita en ellos, y acentuará el
sentimiento de ser un miembro significativo de la clase con la que acabarán
identificándose tanto como el profesor.
-
Organización
eficaz de la clase.
-
Atención a los
problemas de los alumnos.
-
Concluir de forma
amistosa la clase. Además de terminar la lección con tiempo
suficiente para recoger y para cualquier tarea extra o para impartir las normas
necesarias a sus alumnos, es importante que el profesor se despida de sus
alumnos en un tono amistoso.
2.
Planificación de
la lección.
-
Enseñanza
cualificada.
La enseñanza de precisión nos indica que en la planificación y desarrollo de
una buena lección el profesor deberá: especificar por adelantado el rendimiento
esperado del alumno en términos controlables y mensurables, lo que implica la
formulación de unos objetivos académicos que reflejen con claridad la conducta
del alumno al final de la clase si ésta ha salido bien; registrar el
rendimiento del alumno de forma regular y sistemática; registrar la metodología
didáctica en relación con el rendimiento. Analizar los datos con regularidad
para introducir los cambios necesarios.
3.
Estructuras de
autoridad y apoyo dentro de la escuela.
-
Orientación,
asesoramiento y asistencia al alumno. Su función, en esencia,
consiste en ayudar al alumno, en una atmósfera amistosa y relajada, a que
descubra la verdadera naturaleza de sus problemas y a que formule soluciones
prácticas y apropiadas a las circunstancias particulares en que se desenvuelve
su vida.
-
Red de
asesoramiento y orientación. La existencia de un sistema preestablecido de
asesoramiento y orientación, que vaya desde el profesor de la clase al tutor y
jefe de estudios y además abarque, en la escuela secundaria, a los coordinadores
de ciclo o nivel y quizá a los de departamento.
Conductas
del profesor y control de la clase.
1.
Cualidades del
profesor y control de la clase.
-
Justicia y
sentido del humor. Un profesor justo es el que se preocupa lo
suficiente de los niños como para que cada uno reciba las mismas oportunidades,
igual ayuda y parecido apoyo. Otro aspecto es el sentido del humor, el humor
compartido elimina las barreras entre el maestro y el alumno, y hace, si no se
exagera la nota, que la clase le vea como un aliado y amigo y no como un
adversario.
-
Relajación,
autocontrol y paciencia. El profesor por naturaleza tranquilo y relajado es
mucho menos probable que se enfade cuando se enfrente a un problema de control.
La ira puede provocar una reacción exagerada ante una mala conducta.
-
Buena exposición
y tiempo libre para los alumnos. También es más sencillo permanecer tranquilo si el
profesor sabe explicar las cosas de manera que se puedan entender. Además, el
profesor con éxito es alguien que siempre dispone
de tiempo para los alumno, los cuales sienten así que sus asuntos son
importantes y merecen la dedicación del profesor, quien puede fijar un momento
más oportuno para atenderlos si no lo tiene en ese momento.
-
Prevenir el buen
control de la clase. Todo lo anteriormente dicho sirve para esto.
2.
Estrategias para
enfrentarse a amenazas concretas al control de la clase.
-
Groserías. El primer paso
en este caso es mantener la calma, conservar los nervios, lo contrario refuerza
la conducta del niño. Si el maestro conserva la calma y responde con decisión,
estará demostrando al alumno que su grosería no ha dado en el blanco. Otra
posibilidad es ignorar la observación del alumno o su descaro. Si, por el
contrario, juzga necesario intervenir, replicará directamente al niño, asegurándose
de hacerlo con brevedad y yendo al grano, sin dejar resquicio para que éste se
enzarce en un largo intercambio de acusaciones y contraacusaciones. El sarcasmo
no es una solución aconsejable, pues implica insulto a la persona afectada.
Otro caso es el de preguntas "tontas" para ofender al profesor, en
este caso la respuesta correcta sería "si te paras a pensar, encontrarás
la respuesta a tu pregunta" por ejemplo o "esa ha sido una
observación tonta, y si hubieses pensado un poco, no la habrías hecho". Llamar
al alumno después de la clase es poco efectivo, es más eficaz, al finalizar la
clase, sonreírle amistosamente, lo cual le dejará desconcertado y más accesible
a la influencia del profesor, entonces decirle algo como "sabes
perfectamente que ésa no ha sido una conducta muy inteligente que digamos por
tu parte. No me parece oportuno, pues, que entremos en mayores detalles,
¿verdad?". El caso de ser un comportamiento generalizado con todos los
maestros, deberá actuarse de forma coordinada por parte de todos los docentes.
-
Desafíos. Es el caso, por
ejemplo, cuando se manda hacer algo a un niño y éste rehúsa sin más. El primer
factor es la prudencia del profesor en no exigir algo de uno o de varios
individuos si se sabe que se vana negar tercamente a ello, o que está por
encima de sus posibilidades, o que es prácticamente inalcanzable. El maestro no
se enfadará y reaccionará con calma y decisión. Cogerá firmemente (pero sin
hacerle daño) al niño del brazo y le llevará a su asiento o a donde se le haya
mandado ir, si el desafío continua, se le llevará del mismo modo al despacho
del jefe de estudios (que ya estará informado del problema y conocerá al
alumno, así como la respuesta que deba darle). Otra vía es repetir, sin
levantar la voz y con educación, la orden, si persistiera, el profesor le
preguntará el motivo, si el motivo no fuese justificable el profesor puede
responder con frases como "bien ya veo que no quieres hacerlo (lo que se
le haya pedido). A todos nos ocurre a veces. Pero esto es importante y por eso
me gustaría que, a pesar de todo, colaboraras". Si continúa sin hacerlo
existen dos posibilidades, dejarlo pasar y advertirle que al finalizar la clase
tratarán sobre el tema junto con el jefe de estudios y él obtendrá su merecida
sanción o por otra parte, la segunda posibilidad consiste en un enfrentamiento
directo con el alumno. Un fracaso a esas alturas dañaría su autoridad. En este
caso se le advertiría de las consecuencias de su actitud continuada, ver al
jefe de estudios. En caso de que se sepa que trata de llamar la atención, se le
deja aislado y se le manda que realice la tarea fuera del grupo.
-
Agresión física
al profesor.
Por lo general suele haber avisos por parte del alumno, en forma de desafíos,
el profesor debe prevenir estas situaciones buscando las causas de las
conductas negativas, tratando de alabar los esfuerzos positivos del alumno y su
integración en el entorno.
-
Incidentes
violentos.
Lo primero es crear un espacio físico entre el alumno y el profesor, basta con
echarse un paso atrás. En caso de un segundo puñetazo el profesor debe
defenderse sin pegar al niño (evitar los golpes, inmovilizarle sin agredirle),
inmediatamente se le dice que si puede refrenar sus impulsos, los dos podrán
explicarse con tranquilidad. De esta forma se dará cuenta que la interrupción
del ataque llevará consigo una recompensa inmediata (la posibilidad de decir
algo) y no un fuerte castigo inmediato. Una vez que el alumno se haya calmado
el profesor tratará el tema con perfecta objetividad, sin dar muestras de
enfado o de sentirse ofendido. La naturaleza de la posterior sanción dependerá
del jefe de estudios y no "de lo que pida" el profesor. En ningún
momento el profesor debe intentar vengarse.
-
Agresiones
físicas entre alumnos. Nuevamente la clave reside en una acción tranquila y
decisiva por parte del maestro, llamará primero que nada a la paz, las amenazas
son innecesarias. Una vez calmados los alumnos el profesor pedirá una
explicación inmediata o al final de la clase, escuchando ambas partes.
Seguidamente se debe buscar tanto poner un castigo como la reconciliación, más
importante esta segunda. En el supuesto de que no se separaran durante la
pelea, el profesor deberá intervenir físicamente separando a los alumnos pero
sin violencia, y llamarlos a la calma. El objetivo del profesor debe ser ayudar
a los alumnos a dominar sus propios sentimientos sin tener que llegar a las
manos. El recurso a sanciones de este tipo, aplicadas después del incidente y
tras una explicación a fondo de los niños, les parecerá algo arbitrario, como
castigar por el gusto de castigar. Su efecto sería no tanto impedir que
volvieran a enzarzarse en otra pelea si se presenta la ocasión, cuanto la
pérdida de respeto al maestro por su incapacidad para entender sus problemas.
-
Hiperactividad. No es de gran
eficacia imponer restricciones físicas, o aislarlo de sus compañeros en un
banco. El niño hiperactivo no se puede autocontrolar. Es aconsejable pedir
ayuda al especialista del centro. Aún así se recomienda actividades motivadoras
para el alumno, de corta duración y tener preparado un auténtico
"arsenal" de actividades. Suelen ser muy prácticos los métodos
conductuales de "sistema de economía de fichas" y los
"contratos". Es también importante favorecer la integración del
alumno hiperactivo dentro del grupo clase, por ejemplo, que con una buena
acción suya, toda la clase gane un premio.
-
Clase
descontrolada.
Ante una clase descontrolada, el profesor debe hacer notar su presencia, el
rugido de "silencio" no es muy eficaz, dado que si no se callan, él
pierde su "prestigio" ante la clase, es más eficaz una palmada,
puesto que si no se detiene el tumulto, no significa directamente una derrota
del profesor, y éste puede preparar otra acción. Si aún así no se han calmado
todos los alumnos, se puede coger a uno de los que más alborote del brazo (sin
hacerle daño) y llevarlo al centro de la clase, el factor sorpresa hará que
todos se detengan y, para no humillar al alumno y quitar un poco de hierro al
caso, se puede decir algo como "en caso de duda, siempre ir a por el más
fuerte primero". Una vez relajado el grupo no es muy eficaz pedir
explicaciones o preguntar quién lo empezó todo, es mucho mejor, pues, que
conseguida una victoria decisiva al haber "aplastado" el tumulto, el
maestro se gane aún más el respeto de sus alumnos considerando cerrado el
incidente. Pedirá a los alumnos que se porten mejor en el futuro.