ESTRATEGIAS
EDUCATIVAS DE MANEJO DE LA CLASE, DE MODIFICACIÓN DEL CONTEXTO DE APRENDIZAJE Y
REFUERZO DE HABILIDADES DEFICIENTES
Las
recomendaciones que presento a continuación se ubican en el contexto del grupo
de clase y del centro escolar y benefician tanto el funcionamiento de los niños
con problemas como el de los otros niños.
Los profesores
suelen manifestar que es preferible el uso de filas individuales o, como mucho,
filas de a dos, para minimizar las distracciones de los niños. En el caso de
utilizar agrupaciones, lo mejor es colocar los pupitres en forma de herradura,
que permite la interacción, el trabajo independiente y el fácil acceso del
profesor a todos los alumnos de la clase.
Aquellos
estudiantes que presenten mayores dificultades (discapacitados, "alumnos
nerviosos", etc.) deben estar ubicados cerca del profesor, sin que ello se
interprete como un castigo, y lejos de la entrada o las ventanas, para evitar
distracciones. Es conveniente situar a su lado niños que sean buenos modelos,
compañeros que trabajan bien, que sean atentos cuidadosos y ordenados.
En los pupitres deben
aparecer sólo los materiales imprescindibles para llevar a cabo el trabajo
asignado en cada momento. Hay que evitar que estén a la vista objetos
interesantes no necesarios que inviten a su manipulación y a descentrarse de la
tarea.
Ciertos autores manifiestan
la necesidad de establecer un espacio en el colegio y un rincón en la clase
para que los niños "conflictivos" puedan ser separados de sus
compañeros cuando sea necesario, pero esta medida, considero, debería limitarse
únicamente a casos muy graves.
Los niños
necesitan disciplina, normas de funcionamiento y límites claros a su
comportamiento. Para mayor eficacia, el maestro debe lograr una buena relación
afectiva y ser paciente y comprensivo. Debe ser consciente de que el niño no
desea engañar ni fastidiar a nadie y de que, a menudo, no sabe cómo controlar y
regular su propia conducta.
En general, los
profesores creen que los niños saben cuáles son las normas de funcionamiento en
el aula. Diversos estudios empíricos confirman que esto no es cierto. Algunas
claves para evitarlo son:
-
Recordar
periódicamente las normas de clase a los alumnos, clarificarlas y ejemplificar
su cumplimiento en alumnos que las sigan.
-
Exponer
las normas fundamentales en la clase en lugar bien visible.
-
Circular
con frecuencia por la clase controlando la conducta de los alumnos y
proporcionándoles el conveniente feedback sin importunar a los demás.
-
Asegurarse
de que las actividades y las rutinas de funcionamiento han sido entendidas por
los alumnos.
-
Alabar
conductas específicas y evitar referencias generales. Es mejor decir "Me
gusta cómo has hecho estos ejercicios" que "Has sido bueno".
-
Cuando
sea preciso castigar al niño será preferible hacerlo en privado, en tono positivo,
dando alternativas y proporcionando pautas claras de acción. No conviene
quitarle tiempo de recreo.
-
Evitar
castigos o consecuencias negativas para toda la clase que se basen en la
conducta del niño conflictivo.
-
Para
lograr la generalización de la buena conducta el tutor debe establecer
comunicación constante con los demás profesores del aula y con los que atienden
al niño en el comedor y en el patio, y recompensar las conductas pertinentes.
-
Hay
que comenzar a tratar los problemas cuanto antes. Además en la adolescencia las
exigencias de autocontrol, autodirección, planes a largo plazo y toma de
decisiones plantean graves conflictos a los adolescentes que no han sido
tratados.
Organización.
-
Hay
que enfatizar la importancia de la propia organización, se deben ofertar
modelos para ello y se debe establecer un programa y rutina diarios de
funcionamiento en clase.
-
Se
puede mostrar cómo el profesor valora la organización estableciendo cada día 5
minutos para que los alumnos ordenen sus pupitres, carpetas, etc.
-
Se
puede premiar la organización recompensando cada día de alguna forma a la fila
de pupitres que mejor tenga organizadas sus cosas.
-
Hay
que utilizar sistemáticamente la "agenda escolar" que el niño deberá
llevar a casa como medio de
comunicación diario con las familias.
-
También
hay que establecer un horario sistemático de trabajo para cada día de cara a
crear hábitos pertinentes, tanto en casa como en el colegio.
-
Los
trabajos deben ser secuenciados de modo que se eviten grandes saltos, como, por
ejemplo, presentar problemas fáciles y, a continuación, problemas mucho más
complicados. También hay que evitar los cambios repentinos de una actividad
mental a otra.
-
El
ritmo de clase debe ser activo y controlado por el profesor, que debe manejar
las transiciones de una actividad a otra con brevedad y de modo organizado.
-
Hay
que evitar las tareas repetitivas, que induzcan al aburrimiento, por la menor
capacidad atencional y de concentración del niño.
-
Se
debe posibilitar que obtengan pequeños éxitos, para favorecer la motivación y
el esfuerzo.
Recomendaciones
para la presentación y desarrollo de la lección.
-
Establecer
conexiones entre los temas estudiados y los nuevos. Recapitular lo ya trabajado
para "enganchar" con el tema nuevo.
-
Proporcionar
un pequeño resumen, conceptos clave o vocabulario al inicio de la lección.
-
Incluir
variedad de actividades durante la lección.
-
Hacer
las lecciones cortas o, cuando sean largas, trocearlas en segmentos más
pequeños.
-
Involucrar
a los alumnos durante la lección: animarlos a intervenir activamente,
interactuar con frecuencia con él, etc.
-
Utilizar
la tutoría de iguales empleando un compañero aplicado para ayudar al estudiante
conflictivo a revisar conceptos.
-
Cuando
se presente mucha información en la pizarra, utilizar tizas de colores para
enfatizar las palabras y conceptos clave de la información.
Recomendaciones
para pruebas y exámenes:
-
Utilizar
letra amplia y claramente legible.
-
Emplear
un formato sencillo en las páginas excluyendo elementos distractores no
relacionados con la tarea e incluir sólo una o dos actividades por página con
espacio en blanco en cada página.
-
Utilizar
instrucciones claras y simples.
-
Subrayar
las palabras clave de las instrucciones o pedirles que las subraye el niño al
tiempo que se leen las instrucciones con él.
-
Es
preferible utilizar pruebas cortas con frecuencia que largas más de tarde en
tarde.
Hay datos que
revelan que la tutoría de iguales puede ser una excelente metodología para
incrementar la atención y la implicación en la tarea, para reducir la
impulsividad y mejorar el rendimiento de los alumnos (DuPaul y North, 1993).
Como este tratamiento es relativamente simple puede plantearse como una cierta
alternativa a los programas conductuales en el caso de profesores que sean
reticentes a su utilización, que tengan clases demasiado numerosas o que
afirmen no disponer de tiempo para ello. En otros casos puede ser un excelente
método complementario de los métodos conductuales y cognitivo- conductuales.
El procedimietno
consiste en emparejar al azar a todos los alumnos de la clase para una materia,
por ejemplo, Matemáticas, cada vez que se vaya a realizar la tutoría. El alumno
tutor y el alumno tutorizado se sientan en pupitres adyacentes durante las sesiones
de tutoría. El tutor dispone de un escrito de material académico (por ejemplo,
30 problemas de Matemáticas, 10 tiempos verbales, etc.) relacionados con el
contenido que se está trabajando en clase. El tutor dicta las cuestiones al
tutorizado. Éste responde oralmente a cada ítem, utilizando un papel en blanco
cuando sea necesario (por ejemplo, para hacer los ejercicios o las sumas de
Matemáticas). El tutor da dos puntos al tutorizado por cada primera respuesta
que sea correcta. El tutorizado tiene la oportunidad de conseguir un punto
en tres intentos posteriores después de
reflexionar. Si es incapaz de acertar en esas tres veces no consigue ningún
punto. Los items de la lista se presentan tantas veces como sea posible en diez
minutos. Acabado ese tiempo los alumnos intercambian los papeles durante otros
diez minutos. Este es un ejemplo de tutoría de iguales.
Durante las
sesiones de tutoría el profesor controla la conducta de las parejas a través de
la clase y proporciona ayuda cuando sea preciso. Las parejas obtienen puntos
adicionales si utilizan adecuadamente el procedimiento y la conducta es
correcta. Al final de cada sesión de 20 minutos de tutoría cada pareja de
estudiantes da a conocer oralmente el número de puntos conseguidos durante la
sesión. El profesor recuerda el número de puntos conseguidos por cada pareja y
elogia su esfuerzo. Los puntos se recuerdan porque se van acumulando a lo largo
de toda la semana. Para aumentar la motivación, la clase se puede dividir en
dos equipos y los puntos que obtiene cad aindividuo se suman a los de su
equipo. Al acabar la semana los vencedores son elogiados por lo bien que lo han
hecho.
Este
procedimiento puede utilizarse en diferentes asignaturas tanto en primaria como
en secundaria y favorece la integración, la cooperación y el desarrollo de su
autoestima.