Este artículo fue publicado en la revista Novática, nº 132 marzo/abril del 1998  y se reproduce con el correspondiente permiso de la citada revista (http://www.ati.es/novatica/)

 

El impulso de las TIC para la cooperación entre bibliotecas universitarias

 

Lluis Anglada, Albert Boada

Consorci de Biblioteques Universitàries de Catalunya

 

1. Introducción

De la concepción de la educación como proceso que se prolonga a lo largo de toda la vida y de los vertiginosos cambios a los que está sometido el individuo en su entorno cultural, social y laboral se desprende la creciente importancia que está tomando el concepto de educación permanente como una de las claves de acceso a lo que se ha venido en llamar la sociedad de la información.

Resulta evidente que los sistemas educativos formales se encuentran, o deberían encontrarse en un proceso de adaptación hacia estos nuevos modelos en los cuales prima el desarrollo de la capacidad de aprendizaje de los alumnos y hacia el desarrollo de sus habilidades para aprender a aprender. Una de las capacidades requeridas al profesional del futuro será la de ser experto en el manejo de información.

Las bibliotecas universitarias, altamente tecnificadas e inmersas en un proceso de transición del entorno papel a la biblioteca electrónica, están llamadas a ser auténticas aulas de enseñanza virtual asumiendo su rol como centro de recursos para el aprendizaje. En su seno se produce la interacción del estudiante o el investigador con los recursos documentales disponibles en una sociedad que indudablemente está ya o camina inexorable y rápidamente hacia la globalización.

La estrecha relación entre las bibliotecas y las TIC es un fenómeno con cerca de 25 años de vigencia. Debe reseñarse el papel pionero que las bibliotecas universitarias han desempeñado en todo el mundo en la implementación, uso y difusión de las TIC en los procesos de gestión, almacenamiento y recuperación de la información.

2. La relación entre el desarrollo de las TIC y la cooperación entre bibliotecas

A pesar de que en la edad media ya encontramos muestras de cooperación interbibliotecaria, esta no florece hasta que la tecnología crea los instrumentos que permiten que la cooperación obtenga resultados tangibles. En los lejanos años 40 las bibliotecas universitarias empezaron a ser un campo propicio de aplicación de los ordenadores a la gestión de información. La expansión de la automatización de las bibliotecas se produce a partir de 1968 cuando la Library of Congress de los EUA crea un formato normalizado para el intercambio de registros bibliográficos llamado formato MARC 1 .

Este instrumento, ideado para compartir información, permite que, a partir de la década de los 70, se desarrollen diversos servicios de suministro de registros catalográficos.

Estos servicios estimularon la creación de agrupaciones de bibliotecas con la finalidad de sacar partido de los registros automatizados y de afrontar de forma cooperativa los elevados costes de la automatización. Es el caso de OCLC en los EUA, PICA en Holanda y diversas cooperativas regionales en el Reino Unido.

En los años 80 se generaliza la automatización de bibliotecas, se extiende la consulta remota de bases de datos y, a finales de la década, se empiezan a introducir las bases de datos en CDROM en las bibliotecas. La aparición de programas comerciales para la automatización de bibliotecas, el abaratamiento de los costes de los ordenadores, la mejora de las comunicaciones tiene como consecuencia un reflujo del movimiento cooperativo entre bibliotecas. Algunas agrupaciones de bibliotecas evolucionan hacia empresas

de servicios sin finalidad de lucro o hacia empresas comerciales.

A mediados de los años 90 la cooperación bibliotecaria, sobretodo a nivel universitario, resurge de nuevo y de nuevo el impulso debe buscarse en una nueva fase de las TIC.

En primer lugar, el número de bases de datos y su utilización por los universitarios crece. Las bases de datos en CDROM concebidas para un uso en monopuesto se instalan en red local pero sus prestaciones distan de ser óptimas. La solución descargar las bases de datos de forma local supone costes elevados que pueden disminuir si se afrontan de forma cooperativa.

En segundo lugar, la distribución de revistas electrónicas pasa de una fase de proyectos piloto a otra de servicios comerciales. En este caso, y a diferencia de las revistas en papel, la ubicación de las colecciones de las revistas deja de tener importancia y su subscripción, almacenamiento y distribución pasan también a afrontarse de forma cooperativa.

Finalmente, las bibliotecas deben enfrentarse a una explosión de recursos electrónicos de información disponibles en la red mundial. Estos son recursos de información que, para ser accesibles a los universitarios en el momento preciso, deben previamente ser catalogados e indizados. Las bibliotecas actualmente están realizando esta tarea de forma también cooperativa.

3. La cooperación bibliotecaria en España, el caso del Consorcio de Bibliotecas Universitarias de Cataluña

Hasta la década de los 80 nuestro país no se sumó al movimiento de automatización de bibliotecas. Así las tendencias cooperativas asociadas a la aplicación de las TIC a las bibliotecas se dejaron sentir con una fuerza débil y podemos citar pocos antecedentes de la cooperación en esta época. La consolidación de los esfuerzos de años anteriores permiten que a finales de los 80 e inicios de los 90 surjan algunas iniciativas cooperativas notables. Estas fueron básicamente catálogos colectivos de distintas bibliotecas. El Consorcio de Bibliotecas Universitarias de Cataluña es la realización que está más en línea con las tendencias mundiales en cooperación bibliotecaria.

A pesar de algunos antecedentes de herramientas automatizadas comunes que se sitúan en el año 1981, pero que no fructificaron, la cooperación entre las bibliotecas universitarias catalanas empieza en el año 1991. En este momento se sumaron diversos factores que dieron un fuerte empuje al movimiento cooperativo. De entre estos factores, aunque los hubo derivados de la coyuntura política, fueron aquellos basados en las TIC los determinantes que permitieron la creación de una estructura cooperativa. Estos elementos favorables eran: una situación homogénea de automatización entre las bibliotecarias  universitarias, una buena red de comunicaciones la anilla científica catalana y el uso generalizado de estándares para la grabación de los datos bibliotecarios.

El proyecto para la creación de un catalogo colectivo de las universidades catalanas (CCUC) obtuvo financiación de la Generalitat de Catalunya y de la CICYT. La primera fase del proyecto, desarrollada entre 1992 y 1994 permitió interconectar los catálogos locales de las universidades de Cataluña. Entre 1994 y 1995 se realizaron los estudios previos para definir el proceso de creación del catálogo colectivo que a principios de 1996 fue ya plenamente operativo.

La creación del CCUC solo fue posible gracias a la estandarización de los datos bibliográficos y al desarrollo de algoritmos de comprobación de datos que permitieron detectar y eliminar de forma automática gran cantidad de datos redundantes (debidos a que muchos de los libros de una biblioteca forman parte también de la colección bibliográfica de las demás).

A finales de 1996 se constituyó el Consorci de Biblioteques Universitàries de Catalunya (CBUC) con la finalidad de mejorar los servicios bibliotecarios a través de la cooperación. Actualmente las bibliotecas pertenecientes al CBUC son las de la Universitat de Barcelona, la Universitat Autònoma de Barcelona, la Universitat Politècnica de Catalunya, la Universitat Pompeu Fabra, la Universitat de Girona, la Universitat de Lleida, la Universitat Rovira i Virgili, la Universitat Oberta de Catalunya y la Biblioteca de Catalunya.

El Catálogo Colectivo de las Universidades Catalanas es una base de datos colectiva, multidisciplinar que referencia y localiza la totalidad de los fondos bibliográficos automatizados de las instituciones que lo conforman. Incorpora los registros a través de un riguroso y complejo sistema de control de duplicados (el número de registros duplicados eliminados es, hasta la fecha, superior a 335.000).

El CCUC se encuentra en un proceso de mejora continua, y refleja los estándares catalanes e internacionales. Actualmente unos 300 bibliotecarios catalanes catalogan contra esta base de datos, mientras que la oficina técnica del CCUC realiza periódicamente el control de calidad de la base de datos.

Actualmente la base dispone de más 1.300.000 registros bibliográficos (que representan unas colecciones de cerca de 2.500.000 de libros) y más de 110.000 colecciones de revistas.

4. Los proyectos actuales del Consorcio de Bibliotecas Universitarias de Cataluña

Plenamente consolidado el catálogo colectivo como primer y principal proyecto del CBUC, se plantea la necesidad de definir e impulsar nuevos proyectos cooperativos que supongan un salto cualitativo importante en cuanto a los servicios ofrecidos por las bibliotecas consorciadas. La evolución de la tecnología (nuevas formas de acceso a bases de datos, expansión de recursos electrónicos en red, revistas en soporte digital, etc.) así como la aparición de productos comerciales asequibles si se compran de forma consorciada han creado el clima favorable para impulsar nuevos proyectos que se sumen a las iniciativas propias de cada institución.

En el plan de trabajo del CBUC para 1997 se aprobó desarrollar los estudios previos encaminados a la creación de una base de datos de sumarios de revistas, los estudios que determinen las mejores opciones para la subscripción y acceso compartido a las bases de datos comerciales suscritas o de interés por parte de las instituciones integrantes del CBUC, así como el desarrollo de los acuerdos y pruebas pertinentes dirigidas a implementar de forma generalizada un sistema de transmisión electrónica de documentos para el préstamo interbibliotecario.

Actualmente, los proyectos se encuentran en fases diferentes de desarrollo, estando en general procediéndose a la realización de los estudios previos a la selección de las soluciones técnicas analizadas. Cabe reseñar algunos datos obtenidos en estos estudios, que en relación, por ejemplo, al proyecto de bases de datos arrojan algunos datos altamente reveladores; el total de bases de datos suscritas por las instituciones del CBUC es de unas 300, de las cuales alrededor de 90 han sido implementadas en entornos multiusuario (torres de CDRom en entornos de red local, principalmente), y de las cuales tan sólo 8 lo están en tecnologías multiplataforma (ERL 2 en este caso).

Así mismo, los estudios realizados muestran las ventajas del acceso compartido, no tanto por las coincidencias redundantes en cuanto a las subscripciones, sino porqué confirman elinterés por parte de diversas instituciones en bases de datos cuyo elevado coste las hace inasequibles para muchas de ellas y, en cualquier caso, extremadamente graves para aquellas instituciones que sí disponen de ellas. Aunque actualmente no se han determinado todavía con exactitud las bases de datos seleccionadas para una suscripción consorciada, sí se han determinado los requerimientos técnicos para su implementación en el caso de que estos estén disponibles en cada una de las bases seleccionadas.

Así pues, en este sentido, una vez seleccionadas las bases de datos, se priorizarán las opciones técnicas multiplataforma que posibiliten aceptables velocidades de transferencia y ofrezcan eficientes y simples sistemas identificación de usuarios.

5. ¿Mucho futuro para las TIC y poco para las bibliotecas?

Desde hace algunos años se ha venido cuestionando el futuro de las bibliotecas. Los desarrollos de las TIC permiten hablar de "la sociedad sin papel" y, por tanto sin bibliotecas.

El futuro de estas estaría según algunos autores asociado al papel y los nuevos instrumentos tecnológicos dejarian sin futuro las bibliotecas. Detrás de toda predicción del futuro hay mucho de deseo además de voluntad de acierto y se debe reconocer los poderosos intereses comerciales que configuran ciertas corrientes de opinión.

Las bibliotecas no tratan con papel, su objeto es la información y su negocio su difusión. El acceso a la información en el futuro continuará teniendo las dos grandes barreras que presenta en la actualidad: la del coste económico de comprarla y la del coste en tiempo para organizarla, coleccionarla y procesarla para su uso. Si el "invento" de la sociedad moderna para conseguir que la información como riqueza sea un bien al alcance de todos es la biblioteca pública, el «invento» de la universidad moderna para que la información como riqueza sea un bien al alcance de toda la comunidad universitaria es la biblioteca universitaria.

Si bien es cierto que la prescindibilidad de las bibliotecas es fundamentada por algunos autores en la creciente capacidad de los sistemas expertos para convertirse en intermediarios directos entre la información y su usuario, no es menos cierto que esto es más posible a nivel teórico que práctico.

Los obstaculos para una visión tal son por lo menos tres: el coste, la oportunidad y la formación. Respecto al coste parece impensable que en unos plazos razonables el coste de esta tecnología la convierta en asequible para un sector amplio de centros de información. En relación a la oportunidad, entendemos que no se dan, si es que se llegan a dar, las condiciones que permitan el paso a un hipótetico contexto

en el qual el acceso a la información de forma libre y gratuita sea posible para la mayor parte de la población.

Finalmente, en cuanto a la formación, ésta es ya actualmente un obstáculo en cuanto a que, a pesar del espectacular desarrollo de los instrumentos para acceder a la información y de que estos permiten que cualquier usuario pueda llegar a ser un experto en su uso, su aprendizaje requiere un cierto tiempo y, por consiguiente, consume como recurso el tiempo necesario para conseguirlo.Las microformas en su tiempo, las consultas a bases de datos en línea (teledocumentación, según terminología de la época), los OPAC’s y las bases de datos en CDRom en un pasado no tan remoto, y actualmente la Web han sido innovaciones tecnológicas que han causado un impacto extraordinario en los servicios bibliotecarios y todavía más expectativas.

Hoy, después que la biblioteca universitaria haya incorporado de forma habitual estas herramientas, podemos analizar cómo la biblioteca continua siendo un espacio en el cual se realizan actividades "no tecnológicas" tales como leer, buscar información, solicitar material en préstamo o recibir formación. Las TIC y la cooperación interbibliotecaria deben ser los instrumentos que permitan a las bibliotecas

profundizar en su misión de democratizar el acceso a la información existente a nivel mundial.

6. Notas

1 Machine Readable Catalogue

2 Electronic Resource Library de Silverplatter