Las preguntas clave para una educación ambiental en el nivel bachillerato .

 

Arturo Curiel Ballesteros

 

Introducción

La educación ambiental, desde que fue institucionalizada en 1948, ha enfrentado el reto de generar una visión del mundo interdependiente y articulada, así como educar no solamente en el desarrollo de habilidades para un trabajo, sino también en actitudes y valores de acuerdo con la recuperación de una relación comunitaria de beneficio.

La enseñanza media superior es considerada como un espacio de grandes oportunidades de construcción de visiones del mundo, en donde los sistemas educativos pueden incidir de mejor manera para rescatar una amplia diversidad de pensamientos e ideas.

La educación ambiental en el bachillerato puede desarrollar opciones cognitivas, afectivas y pragmáticas más que en ningún otro nivel escolar. Por ello, el presente documento tiene el propósito de hacer un planteamiento práctico, que sirva para asegurar que las iniciativas incluyan los componentes básicos requeridos para lograr los objetivos de este tipo de educación, mediante una guía de cinco preguntas básicas a considerar por el educador.

Las cinco preguntas esenciales

Una necesidad que surge cuando se incorpora la educación ambiental en los curricula, es la relación para resolver aspectos tales como los contenidos, los métodos de enseñanza y el abordaje de la naturaleza interdisciplinaria del ambiente. Esto obliga a un análisis complejo, que la mayoría de las veces culmina con programas muy bien intencionados que buscan, no siempre con éxito, el cambio de comportamientos ante problemas elementales compartidos por una mayoría. Una alternativa de abordaje es partir no sólo de la problemática del ambiente, sino del reconocimiento de los componentes y las relaciones que se establecen dentro del proceso educativo y el ambiente, que podría tener una expresión gráfica como la presentada en la figura 1, en la cual se reconocen tres componentes:

• El proceso educativo escolar a través de una adecuada relación del alumno con los conocimientos y los docentes, cada elemento con una función particular. Es necesario resaltar que el docente no es un poseedor o transmisor de conocimientos, sino un engarzador de saberes que tienen su expresión en la realidad local y que los alumnos al descubrirlos los resignificarán para reflexionar sobre ellos y tomar conciencia.

• El contexto de la escuela (o institucional), es el espacio primario en el que debe impactar un programa de educación ambiental, ensayando nuevas formas de comprender y de relacionarse con la comunidad.

• El contexto exterior (local, regional, nacional e internacional) es donde se encuentran las problemáticas ambientales derivadas del modelo civilizatorio dominante.

El esquema anterior nos induce a plantear las cinco preguntas a resolver al diseñar un programa educativo ambiental:

1. ¿Qué conocimiento es pertinente privilegiar?

2. ¿Qué significados son los que se desean incorporar en el proceso educativo?

3. ¿Qué procesos educativos son los que los maestros tienen que engarzar?

4. ¿Cuáles contextos son clave en la escuela?

5. ¿Cuáles demandas del contexto comunitario es necesario satisfacer?

 

Dichas preguntas constituyen una guía para el diseño de programas educativos formales.

¿Qué conocimiento es pertinente privilegiar?

Si partimos del hecho que la educación ambiental busca establecer interrelaciones, entonces tendríamos que reconocer que la ciencia más útil para esta tarea es la ecología, pues nos ofrece el conocimiento de las múltiples relaciones que se suceden en el planeta entre los organismos que habitan en esta gran casa que compartimos, organizados en poblaciones, comunidades y ecosistemas.

Ángel Maya, en su obra El reto de la vida; ecosistema y cultura, plantea seis elementos conceptuales básicos para el conocimiento de esta ciencia: flujo energético, niveles tróficos, ciclos biogeoquímicos, nicho ecológico, equilibrio ecológico y resiliencia. Estos conceptos pueden servir de guía en la enseñanza de educación ambiental, ligándolos a la identificación de ejes temáticos que puedan permear el currículum, por ejemplo:

El flujo energético. Nos permite situarnos en una racionalidad física desde la cual somos parte de un flujo que inicia con el sol, y es utilizado por la Tierra para mantenerse en movimiento con todas sus expresiones externas e internas de vida; además, desde esta concepción la problemática ambiental puede ser analizada como un desorden producido por la confortable vida que hemos adoptado. Este concepto puede asociarse al eje la salud, ya que cuando modificamos los niveles y la calidad de la energía, por ejemplo con la contaminación, ésta daña la salud no sólo de las personas, sino del ambiente.

Nivel trófico. Este concepto nos permite abordar el tema eje la alimentación; nuestra dependencia de los organismos productores (vegetales) y consumidores primarios (herbívoros) que nos alimentan día a día, y es una excelente oportunidad para comprender la articulación existente entre los organismos para la vida.

Ciclo biogeoquímico. Este elemento conceptual nos ubica como seres interactuantes en los ciclos de la vida: el ciclo del carbono, del oxígeno, del agua y del nitrógeno; y nos hace ver que el deterioro de éstos o su interrupción, provocará un daño a nosotros mismos. Un eje ligado a este concepto es la contaminación, derivada, por ejemplo, de la basura, que provoca la interrupción y modificación de ciclos, como el del carbono contenido en los residuos orgánicos.

Nicho ecológico. Éste es un término fundamentado en que todos somos importantes, ya que se refiere a la función que ejerce cada especie dentro del ecosistema y que cada una contribuye a un equilibrio global. Éste está relacionado con el eje la biodiversidad, donde cada especie tiene su nicho ecológico y la desaparición de alguna de ellas, acarrea desequilibrios para las restantes.

Equilibrio ecológico. Este elemento está estrechamente relacionado con el eje el riesgo, que es uno de los temas que interpretan mejor al ambiente, a través de la identificación de amenazas generadas por nuestros estilos de vida y la relación de inconsciencia con la naturaleza que nos hace ser muy vulnerables a las diversas circunstancias generadas por las continuas alteraciones al orden del medio. Este mismo eje del riesgo, está relacionado con el sexto y último elemento conceptual:

Resiliencia, que es la capacidad de amortiguamiento de los sistemas naturales y la recuperación de sus funciones vitales después de verse sometidos a presiones. Por ejemplo, la capacidad de autorrestauración de un bosque después de un incendio, o la capacidad de autodepuración que tiene un río después de contaminarse.

En síntesis, la ecología a través de estos seis elementos conceptuales, es un conocimiento pertinente para la educación ambiental en el bachillerato.

¿Qué significados se desea incorporar en el proceso educativo?

Esta pregunta está ligada a los valores que deseamos fomentar en el proceso educativo para generar significados que repercutan en un comportamiento con menor costo ambiental. Algunos valores orientadores pueden ser los que nos presenta P. Fontán, citados por Quintana (1998) en la tabla 1.

Estos valores, más los elementos conceptuales de la ecología, pueden orientar la práctica educativa hacia un plano de significados deseables en la educación ambiental.

¿Qué procesos tienen que engarzar los maestros?

La enseñanza de una educación ambiental implica engarzar los componentes sociales con los ambientales, y éstos con procesos productivos del área de influencia de la escuela. Éstas son las tres dimensiones base de la sustentabilidad: la social, la productiva y la natural.

¿Cuáles contextos son clave en la escuela?

La educación ambiental es importante no sólo en su enseñanza dentro del aula, sino en su enseñanza en el ambiente de la escuela, para ello es importante realizar una ecoauditoría en el espacio físico material de la escuela, considerando su territorio, la arquitectura, distribución de mobiliario, imagen y consumo de recursos como agua, energía, papel, etcétera, con el fin de ordenar tales recursos para generar una experiencia de calidad de vida en los espacios educativos (ver la figura 2).

¿Cuáles demandas del contexto comunitario es necesario satisfacer?

Esta última pregunta es parte de lo que nos permitirá evaluar el avance de nuestro programa de educación ambiental, es decir, la identificación de problemas ambientales que generan demandas y áreas de oportunidad de actuación desde el interior de la escuela. Estos problemas pueden ser reconocidos como parte de la región, por ejemplo, los diez problemas limitantes a la sustentabilidad en Jalisco, identificados en la propuesta de ordenamiento ecológico territorial, son los siguientes:

1. Falta de diversificación en la producción agropecuaria, falta de comercialización de productos locales, uso excesivo de agroquímicos, degradación del recurso suelo. Un programa educativo puede generar experiencias en la valoración de productos locales, o en la generación de programas de restauración ambiental.

2. Falta de cultura y estrategia empresarial para alcanzar una alta calidad en el sistema productivo. Un ejemplo puede ser la identificación de productos y acciones que pueden diversificar actividades productivas, por ejemplo en el turismo, generando experiencias de turismo ambiental, turismo rural o turismo cultural.

3. Visión a corto plazo del desarrollo. Este problema puede ser asumido en el mismo espacio escolar, y emprender acciones con visiones a largo plazo en términos de educación ambiental.

4. Contaminación del agua. Se puede revertir la contaminación del agua mediante la denuncia o el saneamiento físico de ríos.

5. Falta de iniciativa y coordinación social. Cualquier acción de las aquí expuestas, será ejemplo de iniciativa y coordinación social.

6. Incapacidad administrativa para planear la sustentabilidad. Uno de los ejemplos más comunes de esta incapacidad, es en el mal manejo de los residuos sólidos municipales, por lo que generar una experiencia comunitaria en términos de reducción, reuso y reciclaje de residuos, coordinadamente con el gobierno y las empresas, será una experiencia formativa de gran utilidad.

7. Alto retraso tecnológico. La participación de la comunidad escolar para gestionar una tecnología eficiente, que soporte cabalmente las actividades emprendidas en la escuela para el aprendizaje, puede ser un ejemplo en este punto.

8. Concentración y dispersión de las poblaciones. Una de las razones de concentración de la población, ha sido por la necesidad de obtener una mejor educación. Implementar programas educativos a distancia puede ser una aportación significativa a este problema.

9. Pérdida de la diversidad natural. Este problema ambiental puede ser abordado desde diversos puntos, desde la valoración del patrimonio natural, la denuncia de actividades que afecten la diversidad, hasta acciones de restauración de ecosistemas. En nuestro medio, las únicas experiencias de restauración ambiental, han sido las desarrolladas por comunidades escolares de preparatorias.

10. Desempleo. Este último problema puede ser abordado desde la generación de actividades de autoempleo con base en un desempeño ambiental ligado al resto de los problemas mencionados.

 

A manera de conclusión

El bachillerato es una de las grandes oportunidades para emprender programas de educación ambiental, por las posibilidades que encierra la visión de la juventud. Hacerse las cinco preguntas presentadas en este artículo, puede ser una guía práctica para emprender experiencias educativas con aprendizajes significativos, resultantes de la problematización ambiental y de su respuesta social, de acuerdo con los modelos pedagógicos que se adecuen a las amplias posibilidades del quehacer educativo.

Bibliografía

 

Ángel Maya, A., El reto de la vida; ecosistema y cultura, una introducción al estudio del medio ambiente, Col. Construyendo el futuro, núm. 4, Ecofondo, Bogotá, 1996.

Curiel Ballesteros, A., La educación ambiental en las universidades, borrador de Tesis Doctoral, uned, España, 1997.

Quintana Cabanas, J. M., Pedagogía Axiológica, Dykinson, Madrid, 1998.

Artículo publicado en la revista Educar

Número 13 Educación Ambiental

http://www.jalisco.gob.mx/srias/educacion/consulta/educar/dirrseed.html